Balance de un año de José Luis Pérez Pont

Se cumple un año de la llegada de José Luis Pérez Pont a la dirección del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana. Doce meses que han dado para apostar por una gestión más transparente y la puesta en marcha de nuevos programas de producción, que en breve mostrarán sus frutos

José Luis Pérez (tercero por la izquierda), en un acto de la Generalitat Valenciana

Cualquiera que se pasee estos días por la muestra «Discursos premeditados» –exposición con la que en febrero el Centro del Carmen, en Valencia, comenzaba una nueva etapa como centro de cultura contemporánea en la capital del Turia– habrá podido reparar en que, a la entrada de la misma, junto a los datos técnicos de la cita, se incluye un breve documento que desglosa todos los gastos que ha supuesto(seguros, transportes, honorarios…). Esto, que puede pasar desapercibido a cualquier visitante, precisamente porque en España no estamos acostumbrados a ello, implica un cambio de mentalidad en sus gestores, cuya cabeza visible es José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana al que pertenece este espacio, sede de la muestra.

No es el único cambio aparente, que, junto a otros muchos, refuerzan la teoría de un cambio de tendencia en la región. Por ejemplo, el hecho de que para la puesta de largo del centro se haya tirado de una colección que ocupa todo el edificio (lo que, al transitarla, invita así mismo a descubrirlo); y no una colección cualquiera, sino la de la Caja Mediterráneo, una institución financiera que acabó «disolviéndose» fruto de los estragos que ha generado la crisis. Y, un pequeño paseo por los contenidos seleccionados por su comisaria (Rosa Castells, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), centro depositario del conjunto que, sin embargo, no tiene espacio suficiente para mostrarlo), pone en evidencia no sólo lo que dio de sí el arte español en los últimos cuarenta años –filosofía de este megalómano proyecto artístico–, sino la manera cómo se adquiría, a golpe de talonario y a metro cuadrado de obra de arre, en las épocas de bonanza.

Reparen en que hemos señalado que, en la actualidad, el MACA es el albacea de la colección. Un museo que se encuentra en Alicante. De esta forma, El Centro del Carmen ha hecho sus presentaciones permitiendo que Alicante entre en Valencia y no al contrario, como venía siendo habitual en la toma de decisiones del Consorcio de Museos, en el que las directrices venían impuestas desde la capital, repitiendo el modelo centralista que en muchas ocasiones las Comunidades Autónomas le han echado en cara a Madrid. Algo se mueve…

La próxima semana Pérez Pont cumplirá un año en su cargo, el de director del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, una institución que se creó en 1996 impulsado por la Generalitat Valenciana junto a las diputaciones de Valencia, Alicante y Castellón y los ayuntamientos de las tres capitales de provincia (aunque el valenciano terminó «dando la espantá», algo a lo que ahora se busca también remiendo), con el objetivo –y así lo marcaban sus estatutos– de «sumar el caudal de recursos y espacios expositivos de todas esas instituciones para desarrollar una política expositiva común para la región». No hace falta tirar mucho de hemeroteca para descubrir que el organismo funcionó como correa de trasmisión de los caprichos de los políticos de turno para el que fue creado a medida y cómo desde allí se gestó una de las políticas museísticas más desfasadas (en todos los sentidos del término) de las que nos ha mostrado nuestra cuarentona democracia.

Pérez Pont es el primer director que accede a su puesto por concurso público y, como reconoce, su labor desde abril de 2016 ha sido «solucionar veinte años de problemas» en menos de diez meses. Sin duda, al nuevo gerente le ha tocado picar mucha piedra, llevar a cabo mucha labor que no se percibe a simple vista pero que era necesaria para conseguir que este gigante con pies de barro comenzara a moverse con normalidad.

Detalle de la “falla” artística que decoró el Centro del Carmen y que ha viajado a Documenta

Y aunque se ríe cuando recuerda que lo más destacado por la prensa de sus primeros pasos fue acabar con la plaga de chinches y pulgas que había en el Centro del Carmen (sede del Consorcio), así como hacer desparecer la tonelada de «basura» que descansaba en su almacén (Pont tuvo que comparecer a micrófono abierto ante una comisión del Parlamento regional para dar cuenta de sus progresos), reconoce que lo fundamental en estos primeros meses ha sido «la revisión económica en profundidad de la institución» («Para que te hagas una idea –pone como ejemplo– estábamos pagando la luz un veinte por ciento más cara que un domicilio particular. ¿La razón? Que nadie se había parado a comprobar las facturas. Eso ha supuesto un ahorro de hasta 40.000 euros»). Ahora bien, si a algo se le ha dado una prioridad absoluta, ha sido a buscar el apoyo del sector artístico, llevar a cabo una redefinición de los espacios adscritos, poner a sus agentes a trabajar en diálogo y desarrollar programas rigurosos de producción artística, inexistentes en la Comunidad hasta el momento.

Porque del Consorcio de Museos dependen los tres museos de Bellas Artes de la región, además del Centro del Carmen, las Reales Atarazanas y la Fundación Chirivella Soriano en Valencia. En Alicante queda además representado por el Castillo de Santa Bárbara, la Lonja del Pescado, el MACA y el Centro Cultural Las Cigarreras. Finalmente, en Castellón, la institución tiene ciertas competencias en el Espai de Arte Contemporáneo. Su dotación presupuestaria de de 2,5 millones de euros anuales, de los que 600.000 se quedan en el Centro del Carmen y otros 600.000 cubren los gastos de personal («de forma que sólo 800.000 se destinan a todas las programaciones», señala su responsable).

Uno de los primeros logros del nuevo organismo ha sido redefinir la filosofía y competencias de cada uno de estos espacios. Así es como el Centro del Carmen ha pasado a funcionar desde hace unos meses como centro de cultura contemporánea, o los museos de Bellas Artes a ejercer como tales: «El problema es que se estaba haciendo de todo en todos los sitios, exposiciones de fotografía en los museos de Bellas Artes. Eso acababa desconcertando al público, que no sabía a qué atenerse. Puede parecer sorprendente –continúa Pérez Pont– pero los directores de los tres museos provinciales no se conocían, básicamente porque no habían hecho nunca nada juntos. Ahora, las programaciones se consensúan con ellos, no llegan emplatadas desde Valencia. Eso generaba mucha desafección y animadvesión hacia el Consorcio. Ahora se está trabajando en pro de la cultura y no en función de unos colores políticos. Y se nota incluso en la armonía».

Porque el cambio de modelo ya no se rige tampoco por gustos personales, sino en pos de un modelo de gestión sostenible, que genera tejido y al que sus impulsores deben acceder por convocatoria pública. En ese sentido, si de algo está orgulloso Pérez Pont es de los nuevos programas de producción puestos en marcha y cuyos primeros resultados empezarán a mostrarse en los próximos días. Son los denominados «Escletxes»(convocatoria de apoyo a la investigación y producción artística, de la que se ha beneficiado Hugo Martínez-Tormo, que presentará sus conclusiones desde el 12 de mayo en el Centro del Carmen); «365días» (programa de comisariado para que un profesional programe en la Sala Carlos Pérez durante todo un año y muestre así todas sus líneas de actuación. Desde el 18 de mayo, esa labor recaerá en esta primera convocatoria en Juan Luis Toboso Galindo) y «V. O.» (un segundo programa de comisariado de ámbito más local y que llevará a Isaías Griñolo a Valencia desde el 20 de mayo).

También destacan aquellos proyectos que superan los límites del Centro del Carmen y que impulsa el Consorcio; cuatro nuevas convocatorias públicas para el fomento de la educación artística, la igualdad y la cohesión social: «Resistencias Artísticas», que promueve la producción artística en los entornos educativos de la región, de forma que no se trate sólo de que los colegios vayan a los museos, sino de que los museos se acerquen a las escuelas; «Tangente», o convocatoria de proyectos de mediación cultural e inclusión social; «Reset», con sus relecturas de género y apoyo a la multiculturalidad, con becas en Alicante y Castellón; y «Altavoz», que apoyará proyectos que fomenten la cohesión de la sociedad. «En todos los casos los jurados están conformados por agentes independientes designados a su vez por asociaciones profesionales y civiles. Se trata de cumplir en todos los casos con los códigos de buenas prácticas».

Su dotación presupuestaria de de 2,5 millones de euros anuales, de los que 600.000 se quedan en el Centro del Carmen y otros 600.000 cubren los gastos de personal

De forma paralela se está procediendo a la reacitivación del Centro del Carmen, un inmueble histórico que llegó a ser el primer museo de Bellas Artes de Valencia y subsede del IVAM. Por cierto, ¿les mira con recelo o «pelusilla» esta institución? «En absoluto. Nosotros no tenemos una colección. Potenciarla es su competencia. De hecho, ante los recortes, hemos defendido la misma posición. No hemos colaborado aún juntos pero no es descartable. Además, nuestro siguiente paso es fomentar la descentralización, llegar incluso a municipios que no son las capitales de provincia».

El que fuera un antiguo convento ofrece 4.000 metros cuadrados de espacios expositivos y allí quedan aún otros tantos en ruina y que hay que recuperar (las licitaciones para tal fin se lanzarán este mismo año). El siguiente objetivo, en cuanto cierre sus puertas la muestra «Discrusos premeditados» es articular el nuevo uso de sus salas: Así, el área del Refrectorio adquirirá un perfil más institucional, por ser además sede de dependencias de la Generalitat. Los antiguos Dormitorios albergarán proyectos de arte y tecnología, esto es, los lenguajes más experimentales. La Sala Carlos Pérez será la sede del programa «365días», así como Contrafuertes lo será de «Altavoz», mientras que en Ferreres las muestras se ocuparán de revisar, gracias al programa «Trayectorias», las carreras de los artistas más veteranos de la Comunidad Valenciana, sin volver a la de los de siempre, sino, en algunos casos, a «personajes fundamentales que son grandes desconocidos». Los espacios que se vayan ganando con la restauración dan pie a imaginar un programa de residencias, en colaboración con la Consejería de Cultura, «algo que no ha existido nunca en nuestra región», apunta Pérez Pont.

El nuevo director del Consorcio, a unos días de soplar la vela de su primera tarta por este cargo (su contrato lo es por cinco años prorrogable a otros cinco si ambas partes están de acuerdo) está contento porque «ve resultados» en su gestión: «Ante todo, había que ser rápido en la toma de decisiones para que se vieran los cambios y estos trascendieran. Además, era básico fijar los honorarios de las convocatorias para que los programas se pusieran en marcha. El nuevo Centro del Carmen está siendo el gran descubrimiento para muchos ciudadanos de Valencia, que no conocían el espacio. Por eso hemos insistido mucho en que su entrada vuelva a ser gratuita; que vengas, si sólo quieres hacer eso, a disfrutar de un edificio que es de todos. Pero lo más importante es que estamos luchado por profesionalizar hasta el último detalle, y el sector del arte nos está apoyando».

Obras de la antigua Caja del Mediterráneo ahora depositadas en el MACA

Texto publicado el 12 de abril de 2017 en ABC.es

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