El espacio fluent lleva a Santander el espíritu de The Green Parrot y Salón

El nuevo espacio autogestionado en un piso por el joven comisario Alejandro Alonso Díaz inicia su andadura con la exposición colectiva de arte emergente “Obertura”

Fluent Santander
Obra sonora de John Mauss en el mirador del piso en el que se despliega fluent

En el suelo hay que tener cuidado con una pieza que reproduce las marcas del suelo, del mexicano Rodrigo Hernández, y con la que en un descuido se podría uno tropezar. Sobre la mesa, objetos que no son los habituales de un mueble de estas características en un comedor. Ya en el mirador, un par de auriculares invitan a escuchar una composición musical mirando al mar…

Aunque esta es la vivienda habitual de Alejandro Alonso Díaz cuando viene a la ciudad, el joven comisario le ha querido dar una segunda vida abriendo sus puertas a jóvenes artistas y convirtiendo sus estancias en ámbito de creación cultural. Así, ayer, su pequeña residencia en Santander, en la Avenida de la Reina Victoria, muy cerca del Palacio de Festivales de Cantabria, se trasnformaba, despojado de muebles, en fluent, un lugar donde este avezado comisario quiere que pasen cosas en complicidad con el ámbito artístico más joven y activo de la ciudad. Continuar leyendo “El espacio fluent lleva a Santander el espíritu de The Green Parrot y Salón”

Los mejores proyectos artísticos del Orgullo Gay en Madrid

¿Cómo se desnuda un hombre?

Con el desnudo masculino como hilo conductor, Alexis W gestiona tres de las más interesantes propuestas artísticas de los actos del Orgullo Gay en Madrid de este año. Pero no son las únicas

Imagen de "La Ventana Indiscreta 2016", de Alexis W
Imagen de “La Ventana Indiscreta 2016”, de Alexis W

Cuenta con unas 150 instantáneas, de las que solo una pequeña parte se muestra en la galería Mad is Mad. Por descontado, no están a la venta, pero representan la sensibilidad de su propietario –el artista Alexis W– por el desnudo masculino, y su deseo, como explica en sus propias palabras, de abarcarlo de la forma «más democrática» posible. Porque su colección de fotografías, en buena parte de artistas anónimos o de creadores que no han pasado a la Historia oficial de la disciplina pese a la calidad de las mismas, abarca la concepción que se tiene de este subgénero artístico desde una perspectiva muy abierta y con la mirada lo más limpia posibleContinuar leyendo “Los mejores proyectos artísticos del Orgullo Gay en Madrid”

Open House Madrid volverá en octubre

La segunda edición de Open House Madrid apelará a la «arquitectura responsable»

El festival de arquitectura más famoso del mundo, cuya franquicia en la capital española arrancó en 2015, celebrará una nueva edición a comienzos de octubre sincronizando sus fechas con las de la semana internacional dedicada a la disciplina

La Vela, en la ciudad financiera del BBVA, uno de los atractivos de Open House Madrid 2016
La Vela, en la ciudad financiera del BBVA, uno de los atractivos de Open House Madrid 2016

Reconocen sus responsables en España, la arquitecta Paloma Gómez Marín y la periodista y consultora Pati Núñez, que la filial de Open House en Madrid se puso en marcha el pasado año, a finales de septiembre, «con mucha ilusión, pero también desconcierto», al no saberse cómo sería la acogida. Las cifras le fueron favorables y, tras dos días intensos, hasta 25.000 personas, guiadas por unos 400 voluntarios, se acercaron a alguno de los 117 edificios incluidos en el programa y que los organizadores invitaban a conocer de otra manera.  Continuar leyendo “Open House Madrid volverá en octubre”

“Tontunas de visitantes”. Anécdotas y disparates de los espectadores de museos

Cuando Zidane, Manises y «Fanfán Fitur» exponen en el museo

Un divertido grupo en Facebook recoge bajo el nombre de «Tontunas de visitantes» las mayores ocurrencias y anécdotas de los espectadores de los principales museos españoles, compiladass con ironía e ironía por su personal de taquillas y de sala

Museo Thyssen
Un grupo de visitantes escucha las explicaciones de un guía del Museo Thyssen

«Perdone, ¿me da una entrada para Fanfán Fitur?». En realidad, el aguerrido visitante se refería a la muestra de Fantin-Latour del Prado, pero no es el único caso de despiste. Hay quienes han solicitado acceso para las exposiciones de Durero y «Crunch» (léase Cranach), la de Manises(Matisse, del que por el momento se desconoce su procedencia valenciana), Zidane (ese Cézanne que dejó los pinceles por las botas) o los «Jardines impresionantes» (mucho mejor que «impresionistas») del Thyssen.

Estas anécdotas y muchísimas más se recogen en «Tontunas de visitantes», un grupo creado en Facebook por personal de taquilla y auxiliares de sala de los principales museos españoles y que en muy poco tiempo ha crecido como la espuma en número de seguidores (son más de 200) y «posteos» (está visto que la memoria de sus responsables es inagotable), con los que recuerdan las ocurrencias y dislates más imprevisibles con los que han tenido que enfrentarse (y se enfrentan a diario) en el ejercicio de su profesión. Como los de aquellos visitantes que preguntan por la entrada del museo cuando ya están dentro o que confunden lo ser «amigo» de un espacio artístico con haberle dado un like a la institución en la red social de Mark Zuckerberg.

«No hay día que no surjan una o más anécdotas, algunas de las caules son realmente hilarantes –explica Álvaro Gurrea Suárez, administrador del grupo y auxiliar de sala en un importante museo madrileño–. Y muchas veces nos hemos propuesto recopilarlas para que no se pierdan, pero nunca dábamos el paso». Ese momento ha llegado ahora, aunque sea desde el ámbito virtual, con aportaciones que provocan la sonora carcajada:

-Aquí tiene su entrada. Tiene que comenzar la visita con Matisse [otra vez Matisse], al fondo de aquel pasillo, y después puede visitar la colección permanente cuando quiera.

(La señora coge su ticket y empieza a mirar con preocupación hacia todos lados. Finalmente, se decide y pregunta)

-Disculpe. ¿y por dónde dice que viene el tal Matisse a recogerme?

O la siguiente:

-¡Oiga! ¿esto del Thyssen es lo de Tita? [son muchos los visitantes que se desconciertan al saber que no es la autora de todos los cuadros de su colección; o que no está pasenado todo el día por las salas; o que quieren conocer en qué árbol exacto del Paseo del Prado se encadenó para hacerse un «selfie» en la misma pose]

-Sí, el apellido y parte de su colección. 

-¿Y tiene expuesta la corona de Miss España, objetos del Barón y de su marido el Tarzán?

-Caballero: esto es un museo de pintura, no de objetos personales.

-Aaah. ¿Y el Prado dónde está? 

-Justo al otro lado de la rotonda, caballero.

-Bueno, prefiero ir allí. Por lo menos veré objetos de Franco y de la Transición a la Monarquía. Historia de España, señorita! ¡Que ya sirven ustedes a cualquiera!

Frida Khalo o la representación de Cristo para los mexicanos
Frida Khalo o la representación de Cristo para los mexicanos

Por lo escrito en el grupo, es de lo más normal que el visitante no tenga ni la menor idea de dónde se halla (y así pregunten por «Las Meninas» o «Las lanzas» en el Thyssen, o por la cercanía del museo en el que se puede ver el «David» de Miguel Ángel). Pero lo peor que pueden hacer estos auxiliares es sacar de su error a aquel que tiene más que claro que lleva la razón. Como cuando se le espeta a una señora que no puede tocar las esculturas expuestas y esta se despacha con un «es que dan suerte», o hay que explicarle a una pareja que ni esto es un cine, ni lo de Antonio López un «blockbuster» cinematográfico («¡Pues qué vergüenza que no haya un cine por aquí!»). Y es que el manchego, da mucho juego. Sobre todo a cuenta de su «nacionalidad»:

-Hola, bonita. Habíamos escuchado que teníais aquí una exposición de Antonio López

-Sí, señora

-¿Me podrías decir dónde está? Porque llevamos una hora buscando y no lo vemos. 

-Pues tiene que subir las escaleras y al fondo del pasillo. Donde cafetería, está la entrada. 

-No, no. Eso es «Realistas de Madrid», bonita. Nosotras buscamos a Antonio López. Mira, Mari: otra que dice lo mismo, que Antoñito está arriba.

-Señora, es que Antonio López pertenece al grupo de los Realistas. 

-Anda, niña. Entérate bien de qué van las exposiciones porque Antonio es de Castilla la Mancha, ¡y qué tendrá que ver con Madrid! ¡Vámonos, Mari, que en el Thyssen nos están engañando!

Y cuando no es López, es el Greco (español, español, español…):

En el cartel del Greco pone que nació en Candía, ¿dónde está eso?

-Pues si es del Greco, será en Grecia.

-¡Ja! No, no… No puede ser: El Greco era de aquí.

-«Greco», de Grecia.

-No: estás muy equivocada. No tienes ni idea. El Greco era español. Ya preguntaré en información.

Con salidas, en algunos casos, que le dejan a uno como un muñequito de cera:

[Control de Accesos en el Museo Thyssen. Señora con su entrada recién comprada, se la sellan y entra hacia la planta cero de la misma. Llega a Juan Gris. Vuelve corriendo al control, preguntando entre sofocos]

-Señora, pero… ¿Y dónde están los muñecos de cera?

-¿Disculpe?

-Sí, sí: los muñecos de cera. Claro, como se pronuncia igual que el Museo Tussauds de Londres, pues imagino que tendrán lo mismo aquí, ¿no?

-Esto… Mire… Esto es de pintura.

-¡Pues vaya! No me interesa. Adiós.

«Lamentablemente el grupo es cerrado –aunque comenzó siendo público, explica Gurrea Suárez– básicamente porque no todo el mundo tiene el mismo sentido del humor y porque la finalidad de la iniciativa no es en absoluto molestar a nadie». Además, sus promotores (entre los que se encuentran profesionales del Museo Thyssen, del Museo del Prado y del Museo Reina Sofía, entre otras instituciones), en activo y de generaciones posteriores, pretenden que «los integrantes se sientan lo más relajados posible para que participen con su mejor anécdota sin sentirse coartados». Aún así, Gurrea reconoce que no se esperaban el éxito alcanzado.

Y, aunque nosotros como espectadores nos creamos que lo nos sucede en el museo es la primera vez que ocurre, los participantes de «Tontunas de visitantes» cuentan con clásicos de manual que aplican a la primera de cambio: Y ahí están los típicos «Esto no es una mochila, es mi bolso» (en versión femenina) o «esto no es un paraguas, es un bastón» (para ellos). Y de nada servirá que respondamos con un «¿Y si me lo pongo delante? ¿y en la mano?» o acusemos al prójimo («¡Esa señora lleva un bolso más grande y le han dejado ustedes pasar!»).

Retrato de Hugo Erfurt, alias "Ruiz-Gallardón"
Retrato de Hugo Erfurt, alias “Ruiz-Gallardón”

Pero hay reacciones desconcertantes, que dejan sin palabras al más pintado, como querer saber si los vasos y platos los ha diseñado Isabel Quintanilla para Duralex; si las crucifixiones expuestas son «de antes o después de Cristo»; si hay que ver todos los cuadros antes de cambiar de sala (de hecho, es duda recurrente conocer por qué pared se ha de empezar), o ponen en el brete de tener que decidirse por papá o por mamá. Nos referimos a que, al preguntar les qué es lo que quieren visitar, estos se interesan por lo que hay, se les responde que una exposición temporal y una permanente, y el cliente, sin miramientos, pide una entrada para «la más bonita». Pero esta «salida» se lleva la palma:

-Disculpe, ¿estos símbolos significan que para pasar por este pasillo las mujeres deben llevar falda y los hombres traje y corbata?

-No, señora. Indican universalmente que tienen baños masculinos y femeninos a su disposición… 

-¡Ah!… ¡Pues a ver si lo ponen claro!

Aunque a veces, si uno pone la oreja, hasta aprende cosas. Como que Frida Khalo no era Frida Khalo, sino «una representación de cómo los mexicanos pintaban a Cristo con la corona de espinas». O que si uno se acerca demasiado a los cuadros «baja la campana de seguridad y te asfixias» (están avisados). Ahora bien, hay momentos en los que deberían abofetearnos como turistas. Sobre todo cuando, con nuestra actitud, los que llenamos los museos hacemos sentir a su personal como monos de feria. Y no nos referimos al «no funciona la audio-guía. ¿Sales tú y me la cambias?». No:

Una temporal cualquiera. Grupo de jubiladas. Una de ellas se aparta del grupo y pregunta:

-Oye, ¿vosotros sois funcionarios, no?

-No, somos subcontratados.

-Pero qué hay que hacer para trabajar aquí?

-Bueno, la mayoría estudiamos una carrera de letras y…

Desde su sala se pone a gritar:

-¡Juani! ¡Que no son de integración! ¡Que son normales!

Porque el interés no solo se queda en preguntar lo que el vigilante apunta o lo que el vigilante lee. Hay quien quiere intimar mucho más:

-Hola, ¿es verdad que van a abrir otro museo en Málaga? [Se refería al Thyssen Carmen Cervera]

-Sí. 

-¿Y qué tengo que hacer para poder entrara a trabajar en un puesto así como el tuyo en el que no hay que hacer nada, salvo estar rodeada y disfrutar de tanto arte?

-Pues mire, no lo sé. Tal vez haber hecho algo terrible que mereciera el castigo de la Santa Inquisición en otra vida.

Pablo Picasso trae de cabeza a más de un visitante de museo
Pablo Picasso trae de cabeza a más de un visitante de museo

Sin duda alguna, son las nuevas atribuciones las que obligan a este tipo de profesionales a morderse la lengua antes de soltar una carcajada. Porque, claro, ¿cómo reaccionar cuando le preguntan a uno por las «crisálidas»(que no «grisallas») de Van Eyck? ¿O cuando descubre que en El Prado no se custodia el «Coloso» de Goya, sino El Coloso de Rodas? ¿Estará en la nueva expo del Bosco su «Jardín Tres Delicias»? ¿Y cómo se le quedó la vista a Van der Weyden cuando acabó su «Desprendimiento»? En el Museo Reina Sofía, el «Guernica» (que debe pronunciarse «Güérnica» si uno es un guiri auténtico) y su autor son un clásico:

-¡Quiero poner una reclamación! ¡No tienen ustedes nada bien indicado cómo llegar al pabellón especial del Guernica [o Güérnica]

o

-Disculpe: ¿Dónde hay un cuadro de Picasso?

-Justo enfrente, caballero.

-No, pero ese no es de Picasso. Ahí pone «Pablo Picasso». Yo quiero ver uno de Picasso Picasso.

-Señor. Él es Picasso Picasso.

-No, no, El pintor no se llamaba Pablo… [que conste que este no es el mismo sujeto que preguntó por el «Arlequín de Pegaso»]

Hay anécdotas sobre todo lo que olvidamos en los museos (también zapatos y litronas), sobre visitantes que, a pesar de poner un sillón delante, se siguen comiendo un espejo; los que saludan en el espejo; los que llaman a sus amigos a través del espejo. Los que, en el apartado de «parecidos razonables» ven un X Men en el retrato de los Reyes del Hall del Thyssen o a Ruiz-Gallardón en el de Hugo Erfurth. Si se ha encontrado reflejado en alguna de estas anécdotas, sonría. Si no es así, la próxima vez que saque su entrada o pida una indicación a un miembro del personal de sala, hágalo también. Son seres humanos. Y pidan que les den paso a este grupo privado.

Fachada del Museo Reina Sofía
Fachada del Museo Reina Sofía

Texto publicado en ABC.es el 24 de mayo de 2016

Caniche Editorial promueve las “Obras completas” de Guillermo Mora

Guillermo Mora indulta los libros olvidados de su biblioteca para el proyecto «Obras completas»

La iniciativa, una invitación de la editorial Caniche, se convierte en un reto para el creador madrileño, ya que se trata de su primera incursión en el ámbito del libro de artista

Una de las piezas de "Obras completas" de Guillermo Mora
Una de las piezas de “Obras completas” de Guillermo Mora

Nos ha pasado a todos, sobre todo a los «ladrones» de libros, a los que nos puede el ansia por poseer y acumular y no hemos caído en la tentación digital del e-book; a los que entienden el libro como un objeto venerable: títulos y títulos que se hacinan en las librerías personales, que cogen polvo y generan dobles y terceras filas ante la imposibilidad de volver a ellos o de tener el tiempo suficiente para tan siquiera ojearlos –u hojearlos– por primera vez. El artista Guillermo Mora (Alcalá de Henares, 1980), les ha buscado una solución.

Mora los señala con su dedo artístico e inicia la criba: «Libros que no entiendo; libros que llegaron a mis manos sin saber cómo; libros que compré para regalar pero nunca me atreví; libros que me regalaron sin conocerme lo suficiente; libros de un periodo de mi vida… Libros, en definitiva, de los que ya aprendí y que se cierran para no volverse a abrir». Estos volúmenes son los que han comenzado a abandonar los estantes de su librería para convertirse, manipulados, en la materia prima de la primera incursión de este autor en el ámbito del libro de artista.

Porque, «Obras completas», título de la propuesta, nace de una invitación de la editorial Caniche para generar un libro-objeto, que Mora acepta al parecerle muy sugerente y con la que otorga una segunda vida a todos estos textos olvidados. De esta manera, el joven pintor los interviene con pintura atrapando sus contenidos y obligando a algunos de ellos a estar junto a otros de manera forzada, envolviendo sus mensajes y encapsulándolos para siempre.

El resultado son veinte obras únicas en las que la pintura, que retuerce las páginas de los volúmenes, a los que dota de nueva forma, no funciona como imagen sino como materia que cubre y encierra. Mora explica que el proceso de elaboración es lento y dilatado en el tiempo, ya que son las diferentes capas de pigmento las que determinan el grosor de las piezas e imposibilitan que sus páginas se vuelvan a abrir más. De forma que estos van ganando volumen al ser sumergidos en cubos de pintura de diferentes colores, siendo necesario esperar a que esta se solidifique antes de continuar el ritual.

Una de las piezas de "Obras completas" de Guillermo Mora
Una de las piezas de “Obras completas” de Guillermo Mora

Confiesa el artista que su referente está en el «Fahrenheit 451» de Truffaut (que a su vez era la adaptación de otro texto básico, el de Ray Bradbury), «en el que los libros eran quemados en pilas en un intento de destruir la cultura. Quizás lo que yo he hecho ahora, para un librero, sea un sacrilegio, otra forma de destruir un libro; pero lo que a mí me interesa de ellos es su estructura como objeto, o su título o la infrmación que aporta su cubierta, para darle una nueva lectura».

La propuesta, con sus 20 obras únicas, protéicas, con intimidatoria presencia, es vista por Mora como una posible nueva vía que se abre en su trabajo. Y lo que más destaca de ella es su parte azarosa: «En ocasiones, la pintura invade el papel y hay algo que se escapa de la idea inicial y de mi control, como si el libro cobrara autonomía. Las páginas se doblan, y la pintura las transforma en un nuevo ente».

Catálogos de exposiciones y de ferias; textos de Hans Ulrich Obrist, de Goethe, de Panero; en español, italiano o inglés, asoman ahora tímidamente por los resquicios que dejan las densas capas de pintura, en ocasiones craqueladas. «Para mí, lo más importante de todo esto es la nueva lectura que realizo yo mismo de mis propios libros. Todo esto me ha llevado a analizar por qué me desprendo de esos títulos y cómo el arte les otorga una nueva vida –explica el artista–. En ese sentido, el resultado no es tan destructivo. Mi intención es positiva».

El proyecto de Guillermo Mora es la tercera de las iniciativas llevada a cabo por esta joven editorial, que sólo tiene seis meses de andadura; tiempo suficiente para desarrollar interesantes propuestas con MAIO y Taller de Casquería (en esa ocasión, «The Way Things Go», con sus tapas de gotelé, era un proyecto expositivo comisariado por Paula García-Masedo contenido dentro de un libro); y conMateo Navarro (del que han editado su primer poemario, «Ready Made»). Y aunque la presentación de la aportación del madrileño tuvo lugar el pasado jueves 19 de mayo en Madrid, en la Imprenta Municipal de la calle Concepción Jerónima, dieciocho de las piezas propuestas ya estaban reservadas, a un precio cada una de ellas de 1.000 euros. Ya pueden darse prisa, pues, es política de esta firma no realizar «segundas ediciones».

Una de las piezas de "Obras completas" de Guillermo Mora
Una de las piezas de “Obras completas” de Guillermo Mora

Texto publicado en ABC.es el 19 de mayo de 2016

 

Art Bike Tour: de galerías por Barcelona sobre dos ruedas

Una iniciativa pionera permite recorrer las principales galerías y centros de arte de la Ciudad Condal en recorridos guiados de tres horas de duración usando la bicicleta como medio de transporte

Miguel Ángel Sánchez, director de ADN, una de las firmas impulsoras de Art Bike Tour
Miguel Ángel Sánchez, director de ADN, una de las firmas impulsoras de Art Bike Tour

Si de algo se aprovecha el paseante en Barcelona, es de su ensanche ordenado y un tráfico más o menos fluido que invita a transitarla a pie. También en bicicleta, puesto que su segunda ventaja es la de ser una ciudad bastante plana. De todo ello saca provecho el mundo del arte y algunas de sus galerías, museos y centros de creación desde el programa Art Bike Tour.

Interés por el arte, sostenibilidad medioambiental y apoyo al deporte son las tres premisas bajo las cuales nace este proyecto pionero en España, que ofrece rutas guiadas por las principales galerías y museos de tres de las principales áreas de la ciudad: Montjuïc, Eixample o Ciutat Vella (aunque también cabe la posibilidad de diseñar recorridos personalizados). ADNentre los pioneros, junto con Joan PratsSendaCarles Taché3 Punts Galería Trama forman parte de esta iniciativa que permite conocer sus espacios y sus programaciones de una manera diferente y con un medio ecológico y rápido como es la bicicleta. En la estela de los ARCO Gallery Walk, en Madrid, pero sobre dos ruedas.

Un recorrido predefinido, con una duración aproximada de unas tres horas, es desarrollado por los participantes junto a un guía, encargado de presentar en los diferentes locales adscritos a la iniciativa las obras de los artistas representados en cada galería.

Los puntos de salida y de llegada de la ruta han sido situados en la Fábrica Moritz Barcelona, uno de sus promotores (el otro es la firma Orbea, que pone las bicicletas), donde los participantes –los grupos no podrán exceder de las 8 personas– recibirán una botella de agua para no desfallecer e hidratarse durante el recorrido. Una vez finalizado, serán invitados a tomar una cerveza fresca en la cervecería del mismo espacio mientras intercambian opiniones.

Para participar en las rutas, que se desarrollan de lunes a sábado en dos turnos (10:30 de la mañana y 18:30 de la tarde), es necesario la inscripción previa a través de la web de la iniciativa o enviando un e-mail a hola@artbiketour.com. El precio del servicio es de 22 euros por persona, que se rebajan a 19 para estudiantes.

Art Bike Tour, visitas guiadas a las galerías de Barcelona en bici
Art Bike Tour, visitas guiadas a las galerías de Barcelona en bici

Art Bike Tour. Barcelona. De lunes a sábado, a las 10:30 0 18:30 horas. Punto de salida: Fábrica Moritz-Barcelona. Inscripción previa

Texto publicado en ABC.es el 19 de abril de 2016