Darán Que Hablar: Gil Antonio Munuera (pintor)

«Placer y libertad son dos objetivos desde los que me planteo el día a día»

El diálogo entre la realidad física y la imagen que percibimos de ella es la base del trabajo, fundamentalmente pictórico, de Gil Antonio Munuera. Un artista de los que «Darán que hablar»

El “selfie” de Gil Antonio Munuera

Nombre completo: Gil Antonio Munuera. Lugar y fecha de nacimiento: Cartagena, 23 de enero de 1980. Residencia actual: Murcia. Estudios: Licenciado en Bellas Artes por la UPV (Valencia). Máster en Vídeo y Cine Digital por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Ocupación actual: Artista.

Qué le interesa. Mi motor de acción es la experimentación. Me interesa variar continuamente mi perspectiva de trabajo utilizando diferentes técnicas, aunque mi línea de investigación está centrada en la pintura. Placer y libertad son dos objetivos desde los que me planteo el día a día. Como en una constelación de intenciones, los proyectos que realizo viran formalmente en favor de establecer un diálogo entre la realidad física y perceptual de la imagen. Hay temas que me seducen especialmente, como lo embrionario, lo oculto, los espacios de transición físico-psicológicos, la gestación y la vibración de la forma. Temas que sostienen de trasfondo las relaciones de orden y caos, control y azar.

“Prana”. Grafito gris sobre papel

De dónde viene. He expuesto en diferentes ciudades, sobre todo a través de premios de pintura del ámbito nacional, así como en colectivas durante estancias que he disfrutado en Berlín o Barcelona. Como proyectos, destacaría «Geometría animal», expuesta en la galería Edgar Neville en 2008, una serie que comencé en Berlín y que aún continuo ampliando. Aunque no es mi primera individual, la considero la primigenia en mi intención de crear una cosmología personal que voy ampliando con nuevas series de estilos y fines contrapuestos.

En ella investigo sobre el ritmo y la aleatoriedad, la pulsación y la cercanía con la obra. En «Mediano» y «La lente de diamante» –expuestas en la galería Art Nueve en 2011 y 2014, respectivamente–, analizo la dimensión de las cosas o la idea de «tamaño real», manteniendo la distancia sobre la obra con la intención de amplificar el proceso de percepción.

“W7”. tinta de poliuretano sobre tela

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento en que… En mi familia siempre hemos estado ligados al arte, sobre todo porque mis padres son artesanos. Por esta razón, trabajar con las manos, crear nuestros propios juguetes o transformar cosas siempre ha estado en nuestro día a día. Pero, sobre todo, lo que recuerdo como primer sentimiento en torno al arte –o más bien, a la inspiración– se debe a la escritura. Recuerdo intentar escribir poesía, y aunque no creo que técnicamente nunca consiguiera nada, sí recuerdo la emoción que me impulsaba el querer hacerlo. La recuerdo de una forma bastante nítida; y pensar que desde aquel sentimiento es desde donde se creaba el arte verdadero, hoy día, se me confirma.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Por suerte, nunca me he visto en esa situación, o más bien he preferido dedicarme a cualquier otra cosa que no tenga que ver de una manera directa con el arte para seguir adelante. A veces he pensado en dedicarme al diseño, la edición de vídeo o cosas similares, pero finalmente he preferido desarrollar labores como la carpintería, la restauración o la agricultura, siempre antes que estar en ambientes cerrados volcando mi creatividad en proyectos que no fueran personales… La enseñanza es algo que con el tiempo se va haciendo más presente, no únicamente como una alternativa, sino también como una necesidad para mí.

Su «yo virtual». En cuando a redes sociales, me limito a usar Facebook. Estoy bastante activo ahí en el último año. Sobre todo invierto mucho tiempo viendo qué se publica y entrando en «links» de gente que me interesa. Entiendo que, si el uso es diario, termina siendo como con una revista gigante pegada a la frente, pero si le das un uso moderado, distanciándote lo suficiente, es una forma de comunicación espectacular. Hay un antes y un después en esto. Hace diez años sería impensable, limitándonos al mundo artístico, poder darse a conocer de esta forma. Si tu obra es suficientemente buena, al menos existe una posibilidad y eso es grandioso. Utilizo un blog a modo de página web mientras me construyo una…

“Archipiélago”

Dónde está cuando no hace arte. Mi primera herramienta creativa fue una cámara de vídeo. Siempre quise dedicarme al cine. Mi forma de componer imágenes originalmente es más cercana a la imagen en movimiento que a la fotográfica. Por esta razón mantengo una afinidad muy fuerte con esta herramienta. Después de años dedicándome a la pintura, he rodado un documental, entre otras razones, por la serie de concordancias que tiene el tema elegido con mi idea de creatividad. Titulado «Hombre Agua», se podría entender como una pequeña introducción al mundo de la radiestesia. Para mí, es un estudio sobre formas de intensificar la percepción, de hacer visible lo invisible. También sobre la importancia de la aptitud o del «saber estar», así como del uso de herramientas para amplificar la búsqueda; pero al final queda claro que estas herramientas son prescindibles y que es en nuestro cuerpo y nuestras manos donde reside el potencial.

Le gustará si conoce a… Antes de comenzar la facultad de Bellas Artes tuve la suerte de adentrarme en el mundo de la talla en piedra a través de mi hermana, Concha Munuera. Siento cierta nostalgia de la libertad asociada a la escultura, sobre todo de su confrontación con lo físico, definiendo el espacio y transformando la materia, emoción que finalmente me resulta bastante productiva para mi obra.

Por otro lado, tengo dos referentes que están desde el principio: uno es Giorgio Morandi. Siempre me cautivó su metafísica de los objetos y su análisis de la realidad. El otro es Robert Bresson, del que admiro profundamente su visión del azar y su metodología, siempre en búsqueda de la pureza. Son dos creadores que tiendo a confundir y que suponen una fuente de motivación para mí. En los últimos años me interesa mucho la obra de artistas como Wolfgang TillmansJoan Fontcuberta, Dariío Urzay, Lee Ufan o Ignasi Aballí, entre muchos otros. De mi generación destacaría a Carlos Maciá, Miguel Rael, Álvaro Negro y Juan Sánchez.

¿Qué se trae ahora mismo entre manos? En este momento estoy trabajando en dos series al tiempo; dos cuerpos de trabajo radicalmente diferentes en su ejecución y planteamiento. Quizá por eso, mi intuición es que ambos terminarán enlazándose. Parto de dos títulos provisionales para ellas: la primera es «Mano montaña», en esta trato sobre la relación entre sujeto y objeto y cómo la representación se convierte en un eco del espacio que existe entre ambos. Es una pintura de estilo gestual desarrollada mientras observo la montaña, en la que no busco la mímesis formal, sino la sintonía con el objeto. La segunda se titula «Phenomena o hacer lo que nunca fue», en la que indago en la relación entre visualidad y veracidad. La entiendo como un forma de cuestionar la visión, de subrayar que lo que vemos no es siempre lo que estamos mirando. Como punto de partida utilizo fragmentos de reproducciones fotográficas sobre papel de periódico. Me gustan las cualidades gráficas de una imagen víctima de la pérdida de contenido desde el proceso de representación inicial.

¿Cuál es su obra favorita hasta el momento? Me resulta muy complicado discernir. Me siento orgulloso de muchas obras en concreto. En algunas ocasiones, he quedado muy satisfecho con el montaje de una exposición, incluso más que con las piezas que la conformaban, y lo he entendido como un nivel más complejo y satisfactorio. Pero si tengo que elegir una obra, me quedaría con el vídeo que expuse en una de mis últimas individuales, «La luz es como el agua».

Lo realicé durante el rodaje de mi documental, en un momento en el que necesitaba recursos para ambientar el discurso de la obra. Fui a un río a buscar composiciones en las que aparecieran reflejos de luz en el agua. Me interesaba enriquecer la narrativa con inserciones esporádicas en las que se ofreciera una visión sintética del conjunto de la obra en pequeñas piezas de cinco a diez segundos. El resultado fue bastante satisfactorio y terminó dando pie a una nueva serie en la que la usé como pieza clave de la exposición.

¿Por qué tenemos que confiar en él? Creo que una buena razón para confiar en mí es que, después de los años que llevo trabajando en el mundo del arte, y teniendo en cuenta lo mermante que puede llegar a ser, conservo, quizás no tanto la pasión inicial como la idea de que recuperarla continuamente es la principal vía para comunicar. En ese sentido, no sé si aporto algo nuevo de una manera inmediata, sino que para mí el peso de la obra está en la responsabilidad y la consistencia que se establece mediante un lenguaje creado durante el desarrollo de una carrera. Por lo general creo en la buena actitud por encima de las resoluciones definitivas. Al final, el impulso lo da la confianza de tener cosas que contar y el querer transformar tu entorno. Creo que, por encima de la transcendencia personal, está un cierto impulso evolutivo. Me gusta pensar que el arte sigue teniendo un papel predominante en esto.

Gil Antonio Munuera

Texto publicado el 26 de enero de 2016 en ABC.es

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