Entrevista a Hamish Fulton. Fundación Cerezales

«Jamás andaría por Marte. Lo que hay que hacer es prestar atención a la Tierra»

Inicia nueva andadura la Fundación Cerezales, en el entorno rural y a treinta kilómetros de León. Nadie mejor que Hamish Fulton, el artista caminante, para ocuparla como primer invitado. Su propuesta: “Walking on and off the Path”

Fulton, en una imagen de archivo

Conoce bien nuestro país, que ha recorrido de costa a costa. Ahora se trataba de reflexionar sobre un entorno preciso: aquel en el que se inserta la Fundación Cerezales Antonino y Cinia (FCAYC), a los pies de los Picos de Europa. Hamish Fulton (Londres, 1946) vuelve a España, identificado con las ideas de descentralización de la institución, y se calza las botas de montañero. Nos introducimos con él en la senda de su propuesta: Walking on and off the Path (hasta el 23 de julio).

¿Conocía esta institución antes de que le surgiera trabajar con ella?

No, no la conocía.

¿Por qué aceptó ser el primer artista de su nueva andadura?

En primer lugar, creo que fue un privilegio muy grande ser invitado. Siento mucho respeto por lo que aprendí allí al final. Parece extraordinario que exista un espacio como este en un pequeño pueblo fuera de los centros. Fue através de mi galería en Valencia, Espai Visor, que pude conocerlos.

¿Cómo conectaban sus ideas con la ideología de la fundación?

En cierta manera, supongo que esa es una pregunta abierta, y que todavía tenemos que encontrar la respuesta. No estoy totalmente seguro. Pero, vuelvo a la localización del edificio, que no está en la Quinta Avenida, en Nueva York, sino en un entorno rural en el norte de España. Me atrajo el lugar porque está al sur de los Picos de Europa, que es una zona de España que siempre me parecerá muy interesante e inspiradora. Y  a cómo se gesta y por parte de quién lo hace: un espacio cultural en una zona rural por parte de un hombre, Antonio, que fue a México y volvió… Creo que me puedo identificar con esa idea de descentralización.

Nueva sede de la Fundación Cerezales

¿Cómo le explicaría el proyecto «Walking on and off the Path», con el que entra allí, a alguien que no sabe nada de él?

El camino al que me refiero es real, en este caso, cerca de los Picos de Europa; un sendero que originalmente pudo servir para llevar productos de un punto a otro por las montañas. Es una realidad física, y, a la vez, una idea metafísica, más espiritual, de estar «dentro» y «fuera» de una senda. Estar en el sendero es una forma de viajar entre dos lugares, lo que es fundamentalmente práctico; sin embargo, cuando te sales del sendero, te liberas de la confortabilidad del camino.

Para este proyecto realizó una caminata de 14 días en el contexto geográfico de la fundación, pero no es la primera vez que camina en España. ¿De qué manera ha completado este último trabajo al resto de sus viajes por nuestro país?

Hay dos categorías diferentes de formas de transitar por España. Algunos recorridos por caminos han abordado el país de costa a costa. Para Cerezales, la cuestión era andar, acampar y “estar” en una zona concreta de España, de estar dentro de ella y no salirse de ella, además de usando el número siete (14 es dos veces siete), porque el siete es un número que uso en muchos de mis trabajos. He hecho caminatas de 7, de 14, de 21 y de 28 días en España. Pero creo que, a veces, el número de jornadas andando se obtiene por azar. Por ejemplo, anduve durante 43 días desde Oporto, en Portugal, yendo hacia el norte, hacia Santiago, girando al este. Hice el Camino al revés hacia los Pirineos. Los crucé y luego fui al este y más tarde al sur, hacia los Montes del Río Ebro. Eso hizo un día más que 6×7 = 42.

Se define como un artista andante. ¿Cuáles son las limitaciones o las ventajas de esta condición comparadas con las de cualquier otro tipo de artista?

Muy buena pregunta. Hice mi primera caminata de arte cuando aún era estudiante, en 1967, y tardé seis años, hasta que decidí finalmente dedicarme a hacer arte sólo a partir de la experiencia de una caminata concreta. El aspecto negativo es que no puedes hacer todo tipo de obras. Muchas tienen que ver con la forma, la escala, el color, la textura… Esas nunca pueden ser en absoluto prioridades en mi labor. Por otro lado, está su naturaleza conceptual. Pero estas dos posibilidades son libres y completamente abiertas. Suelo recibir dos tipos de críticas sobre la dificultad para el público del trabajo que hago. Una es que se trata de experiencias de otras personas que, a menudo pero no siempre, no están presentes y ven unos resultados sobre una experiencia que no han tenido personalmente. La segunda es que hay que leerlas, en un sentido literal. Tienen que basarse en palabras para entender y comprender lo que pasa. Por otra parte, andar me parece de lo más natural. Y estoy totalmente comprometido con hacer arte andando. Creo totalmente en lo que hago, y no tengo razones para envidiar la labor de cualquier otro artista.

¿Y cómo camina usted? ¿Usa mapa? ¿El mapa es la intuición?

No es el mismo enfoque para cada recorrido a pie. Todos son diferentes. Porque implican a diferentes personas, diferentes etapas, diferentes paisajes… Simplemente, describo dos posibilidades. Cuando anduve por España, empezaba en una costa y caminaba hasta la otra. No sabía lo que tardaría. Otra manera es decidir el número de días que hay que andar de antemano. Hay diferentes formas de plantearse la vida, y creo que mi trabajo es una reflexión sobre la forma en que vivimos hoy en día. La alusión a la acampada es una especie de pensamiento sobre estar siempre en espacios interiores. Y andar lo es sobre nuestra dependencia de los coches. Andar sin un móvil es un llamada de atención sobre el problema de estar localizable.

Detalle del montaje de “Walking on and off the path”

¿Sabe orientarse en la ciudad?

Creo que es más posible desorientarse en la ciudad. Si estás en un terreno montañoso, sabes que la meta es la cima y puedes ver la dirección de la que vienes porque tienes la ventaja de la altitud. Pero en una ciudad, –digamos que estás acostumbrado a Manhattan y viajas a Venecia– tardas  en orientarte. Todo es muy diferente.Pero no quiero decir que hay decenas de caminatas diferentes. Hay ciertos patrones que evolucionan.

Es muy importante para usted viajar a pie en vez de usar otro medio de trasporte, aunque sea uno primitivo. Sin embargo, si usase un caballo, por ejemplo, estaría más cerca de la naturaleza.

Desde luego: Ir a caballo es estar más cerca de la naturaleza; pero estás sentado, por lo que el peso de tu cuerpo se transporta. He montado a caballo y sé que te puede agotar físicamente; que no es como estar sentado en una silla mirando un ordenador. Te cansas físicamente, haces mucho esfuerzo. Pero, para resumir la respuesta, al concentrar toda mi labor sobre el andar desde 1973, el arte se convierte en una homogeneidad, en una totalidad. El compromiso es únicamente andar. Podría montar a caballo, en bicicleta, usar canoas, kayaks, barcos… Hay muchas posibilidades, y todas pueden situarnos próximos a la naturaleza.

No siempre tiene porqué estar solo. A veces hace caminatas en grupo. ¿Por qué incluir a más participantes?

Existe la posibilidad de abrazar todo un abanico de caminatas. Puedo hacer una caminata solo y acampando. En los Picos de Europa, durante esos 14 días, acampé 11 noches. Una caminata  en soledad es muy saludable para la mente. Pero en ese abanico de caminatas, puedes irte al otro extremo y hacerlo con muchas otras personas. Por tanto, se trata de ir experimentando posibilidades. Cuando ando con otros, la experiencia es común y la gente camina junta. Sé que soy artista y que se puede interpretar erróneamente lo que digo, pensar que es egoísta, pero creo que andar juntos es algo muy bueno. En la sociedad actual, atados al mundo digital, hemos perdido sentido de la cercanía, algo tan humano. Las caminatas en grupo, las caminatas públicas, son literalmente una experiencia común en la que nadie es mejor que nadie. No es como una marcha militar. No hay una competición, porque todo el mundo es igual. A veces, en ellas tiene que haber una persona delante y otra detrás, una línea, que nada tiene que ver con las jerarquías. Si pensamos en los pueblos indígenas, cuando tienen un debate o una discusión, se sientan en círculo. Hablar, debatir y dialogar en círculo es totalmente diferente a ir al aula de una universidad en la que el profesor es una persona en un escenario, y todo el mundo la mira. Y andar con otras personas es una experiencia común en la época de la tecnología; también del aislamiento.

No quiere que su trabajo se relacione con el «land art» porque usted no deja rastro, no modifica el paisaje.  Sin embargo, ¿le interesa como observador?

Respeto totalmente la energía creativa de todo artista. Se me malinterpreta cuando digo que no quiero que me consideren un artista land art; no es una crítica a estos artistas. Pero no quiero, de ninguna manera, que se me asocie con ellos. Su filosofía es  diferente, sus intereses lo son. La suya es una forma de arte que remodela, que reordena la Naturaleza. Asimismo, los elementos que se extraen del paisaje no han sido creados por Dios, porque el suyo no es un tema cristiano, sino por la Naturaleza, el paso del tiempo, la geografía, la geología, la meteorología… Estos elementos luego se introducen en el mercado y se venden. Los elementos vendidos no fueron creados por un artista. Si tienes un coche, ha sido totalmente diseñado, fabricado, construido, por seres humanos. Pero si tienes un asta de un ciervo, una rama de un árbol, una roca, una piedra, todo eso ha sido hecho por procesos naturales y por la Naturaleza. Cuando un artista se apropia de esos objetos se genera un triángulo galería-artista-Naturaleza. Pero en realidad funcionan solo dos: artista y galería. No quiero que se me relacione con esta mentalidad.

Detalle del montaje de la propuesta de Fulton

Por otro lado, El land art también es muy dado a ejercicios del tipo «eliminar la cumbre de una montaña» en los Apalaches donde la gente las destruye para extraer carbón, o en Alberta, como buscando petróleo. Todo esto está relacionado con una especie de forma distante, no pensada de forma deliberada, de land art. Hay una relación entre el land art y las industrias extractivas, las canteras, la minería, el petróleo… Por eso no quiero que se me asocie con esto tampoco. Pero es importante subrayar que respeto totalmente a todos artistas que hacen land art.

¿Cómo entiende alguien como usted lo que es el paisaje?

El paisaje es una invención del  arte. Es principalmente pintar al aire libre; cierta escultura, cierta fotografía… Lo que la gente mira, sobre lo que está, es la Tierra, y una cosa no tiene nada que ver con la otra. Cuando la gente habla de paisaje, en Inglaterra, se refieren a un cuadro de Turner, en el que tienes la fecha en que se pintó la obra; en Alemania, a uno de Kasper Friedrich, también fechado. Sin pensarlo, el espectador une la época de Turner o Friedrich con la de 2017. Y, naturalmente, el mundo, el estado del planeta debido a la actividad humana, es totalmente diferente. Pero en arte, simplemente le restamos importancia y decimos que todo es paisaje. En la Gran Bretaña de pintores y acuarelistas, el calentamiento global y la destrucción del plantea no existía. Estaban más interesados en el color, la superficie de las texturas, las formas… El arte paisajístico, podríamos decir de forma arrogante, no tiene nada que ver con la destrucción del planeta en 2017, porque lo que la gente quiere es producción, minería, petróleo.

Es cierto que el paisaje no es estático. En caso de que vuelva al mismo lugar, su propia experiencia cambiaría. ¿Por qué entonces captar algo que cambia y es efímero?

En cierta manera, en cierto sentido, haces la misma obra dos veces. Pero, si somos muy precisos, no puede ser la misma obra, porque es otra, aunque está en el mismo lugar. Sería un punto de partida muy interesante para hablar de la percepción y los puntos de vista.

¿Cuál es el destino más agradecido para usted?

Debo decir que el mejor país, para mí –según mi propia experiencia, porque no he viajado a todos los lugares del mundo, y cuando caminas el mundo es mucho más grande–  España es el mejor país para andar por los caminos.

¿Iría a otro planeta, caminaría por Marte?

No, nunca lo haría porque tenemos que prestar atención a este planeta. Sin duda, llegaremos a Marte y destrozaremos el lugar, dejaremos desechos de tecnología por todos lados. Es mucho mejor concentrarse en este planeta.

Hablemos de cómo la experiencia de andar por el paisaje llega a una sala de exposiciones. ¿Por qué la palabra es mejor herramienta que, por ejemplo, la fotografía?

Como dije antes, es difícil para la gente identificar las dos cosas, las dos experiencias. No es imposible, pero sí difícil. La fotografía puede ser muy atractiva, porque a la gente le atrae una imagen. Y las palabras, en el ámbito del arte contemporáneo, pueden ser un poco más problemáticas, porque tampoco son usadas como lo haría un novelista contemporáneo, aunque tendemos a leerlas con esos códigos pese a que las use un artista. Pero está la literatura por un lado, y el arte por otro. Y usamos el término «arte visual». Miras una fotografía y ves que el sol brilla, que no llueve, que hay montañas. Tienes ese tipo de pistas visuales sobre el lugar, pero sin las palabras, no sabes dónde están, cuándo se tomó la imagen o lo que la persona hizo allí. Eso es algo fundamental para mí.  Para mí, como artista que anda, las palabras son mucho más importantes que las imágenes. Para ese público del arte que quiere algo menos difícil, menos problemático y más descriptivo y fácil de comprender, la fotografía es mucho más importante.

Dijo una vez: «Los montañeros pueden influir en los artistas, pero los artistas no pueden influir en los montañeros». ¿Para que sirve el arte?

El arte es más importante cada día. Hay una frase básica, no recuerdo de quién, que reza: «El artista es el oxígeno de la sociedad». En general, hoy, en Inglaterra, es una completa pérdida de tiempo escuchar a cualquier político; eres un idiota si lo haces. Y eso que la política es básica: cuando votas, no quieres echar a perder tu voto. Pero no me ando por las ramas: Una obra de teatro puede durar dos horas, y puedes entender el concepto mucho más rápido aunque dure dos horas porque, antes o después, llega a algún puerto. Un político no quiere contestar a la pregunta, quiere complicarlo y, al tiempo, también quiere controlarte y controlarlo todo.  Y volviendo a la metáfora: un montañero respeta a otros montañeros, y los artistas pueden respetar a otros artistas, por supuesto. Pero un montañero puede entrar en el arte. Al revés es más complicado. Muchas ideas del montañismo pueden ser muy influyentes para mí como artista que anda o como poeta.

Hablando de política. Una pregunta sobre el Brexit. ¿Está Reino Unido «Walking on and off the Path» («Caminando por el sendero o saliendo de él»)?

Sin duda, off the path (saliendo). Salirse del camino, en un sentido metafísico, en un sentido espiritual, es experimentar la libertad. Creo que la gente que votó a favor del Brexit y  los políticos en el Gobierno que lo quieren sueltan frases del tipo «ahora hemos recuperado el país». Pero creo que el Brexit es una forma de suicidio que, por supuesto, para mí, es innecesario. Es un suicidio innecesario, porque, para resumirlo, hubiese sido mucho mejor estar dentro de la UE, con todos sus problemas, e intentar cambiarlos desde dentro. Cuando la abandonas, simplemente te tiras por un precipicio. La gente que votó a favor no sabe qué va a pasar; la gente que no lo quería no sabe qué va a pasar; los políticos mienten y no saben qué va a pasar. Lo único que se sabe es que la economía se va a ver afectada y que todo el mundo va a estar inquieto durante 20 o 30 años.

Como parte de esta exposición en la Fundación Cerezales, va a haber dos caminatas en grupo. ¿Qué quiere experimentar con los participantes?

Una de las dos caminatas es al aire libre y la otra en interior. La caminata en interior es es para experimentar el nuevo edificio de la fundación, la nueva arquitectura, que me parece muy interesante. Pero no será una caminata en la forma en la que te paseas contemplado obras de arte. Es una caminata en concepto. Por su parte, la de exterior se realizará en un espacio cercano concreto. Lo que verás es a otras personas caminando en un espacio exterior mucho más grande, en comparación con el interior del museo. Es pues una comparación entre espacios: uno está hecho por seres humanos, y otro por seres humanos y la Naturaleza.

Usted, ¿ha caminado alguna vez dentro de su propia casa? Porque a veces queremos ir fuera, muy lejos, para buscar respuestas. Y todo está tan cerca de nosotros…

Sí, así es. Es un tema filosófico enorme. Y también leemos esto en la poesía china, la japonesa, la oriental, en la que una persona se queda dentro de su habitación y ve salir el sol por la ventana del este y se queda quieto todo el día. Lo que pasa es que, cuando pensamos en los montañeros, los montañeros no pueden hacerlo porque no tienen esa posibilidad. Es, sin duda, una opción para el poeta.

¿Cuáles van a ser sus próximos pasos?

El futuro es desconocido. Y podría colgar el teléfono después de hablar con usted, podría tropezarme con algo, caerme y romperme la pierna y tener una conmoción cerebral y una hemorragia en la cabeza. No sabemos qué va a pasar en el momento siguiente. Cuando hablamos de manera retrospectiva, podemos convocar buenos recuerdos, malos recuerdos. Pero nada sabemos del futuro. Soy supersticioso sobre el futuro.

Fulton, en una imagen de archivo

Texto ampliado del publicado el 8 de abril de 2017 en ABC Cultural 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *