Entrevista Carsten Höller. Centro Botín (Santander)

«El artista cubre algún tipo de campo que está fuera del lenguaje»

El Centro Botín de Santander, primera obra del arquitecto Renzo Piano en España, hace las presentaciones el próximo viernes 23 de junio con un internacional de lujo: el artista Carsten Höller

Carsten Höller en el exterior del Centro Botín

El próximo 23 de junio, y tras muchos retrasos, el Centro Botín abrirá finalmente sus puertas. Y lo hará con dos padrinos de excepción: de un lado, Francisco de Goya y sus dibujos, en una colaboración entre el Museo del Prado y el nuevo espacio. Del otro, el internacional Carsten Höller (Bruselas, 1961), del que la Fundación ya produjo hace unos años una pieza lumínica para las inmediaciones del centro en los jardines de Pereda y del que ahora se ofrece un repaso por algunas de las piezas más significativas de los últimos diez años (junto con nuevas producciones gracias a Inelcom y la Colección Olor Visual) de un autor que se formó como agrónomo y entomólogo, interesado en la reacción y el comportamiento humano.

El comunicado de prensa dice que la decisión de inaugurar el nuevo Centro Botín con su obra tiene que ver con la idea de que el arte debe ser una experiencia. ¿Es así cómo usted lo entiende?
Es muy difícil decir por qué hacemos arte. Al menos, yo no puedo hablar por mis colegas. Yo creo que el artista cubre algún tipo de campo que está fuera del lenguaje. Una experiencia es, en sí, algo que está fuera del lenguaje. Cuando quiero hacer una obra, mi interés principal es producir una experiencia, pero experiencias muy específicas, que no se pueden comparar con las de la vida cotidiana. También persigo crear un entorno social en una exposición, en la que la gente hace determinadas acciones y observa a otras personas. Por tanto, definiría la experiencia dentro de estos parámetros. Como espectador, te expones a la obra, la usas y hablas de ella empleándola, viendo a otras personas experimentándolas, formándose así casi un triángulo entre tú, las otras personas y el objeto.

“Canary Scale”

Dicho esto, es imposible no tener en cuenta su formación como científico. ¿Cree que el espectador es una especie de animal de laboratorio?
Me gusta mucho pensar que la vida es un experimento, incluso mi propia vida. Un experimento, porque hay opciones diferentes. Luego tú decides, tú mismo sigues un cierto camino, no sólo te guía el destino. Claro que existen coincidencias en la vida, pero también es interesante esa idea de que tú puedes tomar un cierto control en lo que haces. También creo totalmente en la idea de que la manera en que miramos el mundo y lo aceptamos se basa en la historia del lugar de donde venimos. Mi obra trata muy a menudo sobre esta cuestión, dando medios para explorar lo diferente que podría ser tu perspectiva con otros parámetros. Es más bien una propuesta.

«Y» es el nombre de una de sus obras más famosas, y el título de su exposición en Santander. En ella crea dos itinerarios posibles. ¿Cuáles son las consecuencias de elegir uno u otro?
Eso depende del espectador. No tengo una respuesta. No es algo que yo determine. Son solo dos caminos diferentes que puedes coger, y quizás sean iguales. Todo queda muy abierto. Pero se trata una vez más de de darte una posibilidad, de que seas consciente del hecho de que tienes que pensar si deberías ir a la derecha o a la izquierda, y de plantearte que quizás no hay una respuesta.

Antes de esta muestra, preparó para los jardines que rodean al centro la pieza «7.8 Hz». ¿Por qué este aperitivo años antes de la exposición?
Esa es una obra muy sutil, no por su intención, sino en el sentido de que es difícil reparar en ella, de que no es activa: son las farolas del parque emitiendo destellos por la noche, en determinados momentos, programadas para modificar su frecuencia. Pero no son solo luces, sino, en cierto sentido, la evidencia de que todo lo que ves podría dejar de ser algo estable. La luz no es muy fuerte. En otros trabajos las hemos usado como las de discoteca, muy intensas.

“Me gusta mucho pensar que la vida es un experimento, incluso mi propia vida. Un experimento, porque hay opciones diferentes”

En realidad, es una forma interesante de producir fascinación, porque empiezas a ver colores, e incluso es una fascinación acústica. Incluso en un parque puedes percibir que pasa algo. No sabes qué es, y tampoco hay una explicación. Podría ser simplemente un problema técnico. Para alguien que sabe, se trata más bien de quitar el suelo que hay bajo tus pies, que es totalmente sólido, fiable y predecible, y convertirlo en algo más vivo.

Entre sus propuestas para Santander, hay una cama para pasar una noche en el museo, y también una bañera para bañarse desnudo. En otras ciudades, en otras citas, ha propuesto tiovivos, toboganes para la Tate, carruseles… ¿Por qué todo está tan cercano a un parque de atracciones? ¿Qué trampa hay detrás de todos estos flashes?
Un parque de atracciones es una gran plataforma para crear una realidad paralela. Vivo en Estocolmo, donde tenemos uno en plena ciudad. Todas las urbes nórdicas lo tienen: abiertos en verano y cerrados en invierno. La gente va a ellos para entrar en un mundo diferente. No hay secretos: no es como una película en la que ves un tiempo más o menos lineal y que presencias como si fuera una obra de teatro. Un parque de atracciones es un lugar público, es como un parque, donde puedes hacer cosas con otras personas. Pero son entornos para tener una diversión corporal. El parque de atracciones que yo propongo va un poco más lejos del cuerpo, y también incluye una cierta una zona para reflexionar.

“Elevator Bed”

Pienso ahora en su proyecto «Twins» [Gemelos]. ¿Por qué le interesa tanto el concepto de duplicidad? ¿Tiene usted a caso un gemelo?
Sí, tengo un hermano que vive en España. Pero no somos gemelos, aunque podría ser mi opuesto. Nos llevamos muy bien, pero somos muy diferentes.

Vuelvo a la pregunta: ¿por qué le interesa tanto la duplicidad, lo opuesto?
Porque no me gusta el concepto de singularidad. En realidad, es una protesta en contra de eso. La imagen, por así decirlo, de «si eres más de uno, eres dos». Pero también puedes ir más allá y dividir uno de esos dos otra vez en dos, y así sucesivamente hasta que llegas a una especie de infinidad. Hay otras obras mías que se basan en la división. Como «Plataform», en la exposición, sobre círculos que se dividen y se dividen una y otra vez. No son gemelos, no se dividen en dos. Si tienes a A y B, digamos, luego B se dividiría otra vez en B1 y B2. B2, a su vez, se divide otra vez en dos, y así sucesivamente. De una manera matemática alcanzarías, no el infinito, pero sí el número máximo de divisiones en el infinito. Es un ejercicio que se acercaría cada vez más a cero.

Entre las nuevas obras para Santander, «The Smell Of My Father» y «The Smell Of My Mother». ¿A qué huele un padre o una madre?
No sé muy bien por dónde empezar. Se basa más en el concepto de olor de un científico. Crecí con insectos y con plantas, que se comunican entre ellos en buena medida a través del olfato. Producen sustancias para comunicarse o incluso para evitar la comunicación. También me interesó la comunicación humana olfativa. Di una conferencia que se llamaba «Auto-obediencia», en la década de los noventa, en la que recogía distintos olores humanos y luego los esparcía en la sala con un ventilador. Podría hablar del olor durante horas. Por ejemplo: Te gusta alguien o no te gusta. Muchas veces eso está relacionado con el olor. Sabemos que intercambiamos olores, incluso en un apretón de manos. En cierta manera, hueles a la persona, pero no eres consciente de ello. En el olfato basamos cierta tendencia a la compatibilidad entre organismos humanos. Es como escanear a una posible pareja reproductiva, que podría ser del mismo sexo o de una edad completamente equivocada. En esos casos, entra en funcionamiento este mecanismo. Los organismos humanos no son compatibles porque son a menudo demasiado parecidos.

“En el Centro Botín me siento como en Moby Dick. Su forma es muy similar a la de una ballena, con su proximidad al mar”

«El olor de mi padre» y «El olor de mi madre» son obras que se basan en algo también muy evocador. Mi padre murió en 2005. Usamos en la pieza ropa de él y de mi madre y la enviamos a una empresa española en Barcelona que reconstruyó ese olor, y muy bien, según mis recuerdos. En este caso sí se puede decir que son «obras gemelas». Son como dos entidades diferentes que se convierten en la misma. Es un poco una recombinación genética que se produce en el proceso reproductivo, pero también se basa en las diferencias, al estar una de ellas relacionada con un hombre y la otra con la mujer. Es como una especie de espacio con polos negativos y positivos. Quería tener eso en cuenta.

Usted ha trabajado con animales.En esta exposición hay una obra llamada «Canary Scale», con pájaros. ¿Está más cercano al científico cuando los emplea en sus obras?
Para mí, los animales son interesantes en el sentido de que son una demostración obvia del hecho de que pueden vivir en el mismo mundo que nosotros, pero ven este mundo de una manera muy diferente.

La exposición recoge en cierta manera sus últimos diez años de trabajo. ¿Cómo se ve en perspectiva?
No puedo contestar a esto. Simplemente hago mi trabajo. No hay un plan maestro. Como a todo el mundo, me guían la curiosidad y la fascinación, por supuesto.

Será el primer artista vivo que expondrá su obra en el Centro Botín. Habrá otra exposición con los dibujos de Francisco de Goya. ¿Es este un buen compañero de viaje?
Sí, pero son espacios diferentes. Creo que es una combinación muy interesante, porque una cita es una exposición clásica de obras de arte, de obras de arte muy buenas, de algo que personalmente me gusta mucho. La mía es una exposición muy diferente.

“High Psycho Tank”

También hará un taller con 15 artistas jóvenes en Villa Iris en las próximas semanas. ¿Qué les gustaría enseñarles?
Queremos trabajar en un libro. Ya empecé en 1988. Hice la primera edición en alemán y me gustaría hacer otras ediciones. Es sobre juegos. Me gustaría jugar con ellos. Luego documentaremos los juegos y trabajaremos en ellos para hacer algo con lo que se pueda confeccionar una publicación. Lo que tienen en común esos juegos es que juegas sin ningún material, ni siquiera un bolígrafo o papel. Son más bien psicológicos.

Hay muy pocas personas aún que hayan podido disfrutar del nuevo edificio de Renzo Piano en Santander. ¿Cómo lo describiría?
Solo puedo hacerlo en una base comparativa. He hecho exposiciones en diferentes museos. El museo a veces es muy feo o a veces piensas que el arquitecto no ha pensado lo suficiente en cuál debería ser la función de un espacio como ese. Es un dilema, porque los arquitectos hacen una estructura y luego tú muestras tus estructuras dentro de esa estructura. La sensación es como la de «Moby Dick». Esta es incluso más apropiada en Santnader por la cercanía al agua y por la forma del espacio, que es como una ballena. El espacio es bastante bonito. Funciona para mí. Lo único que no me gusta mucho es el techo, porque es demasiado prominente, con los sistemas de ventilación…

¿Cuáles son sus siguientes proyectos?
Días antes de inaugurar en España tengo otra exposición que presentar. Estoy enbarcado en muchas cosas. Después de esto habrá más citas.

Texto ampliado del publicado en ABC el 13 de junio de 2017

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