Entrevista Muntean / Rosenblum (“This is not an exit”. MAC de Coruña)

“Vivimos en una nueva «clase media»; todos tenemos que estar todos dentro de una media

Las redes sociales, Instagram y los vídeos de Youtube, base de la pintura más reciente del colectivo artístico Muntean / Rosenblum, que entra ahora en el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa, en La Coruña

Muntean / Rosenblum en el MAC de La Coruña

«This is not an exit» es la última frase de American Psycho, de Bret Easton Ellis. Justo la que lee el protagonista cuando sabe que está a punto de ser atrapado. La pareja conformada por Markus Muntean (Austria, 1962) y Adi Rosenblum (Israel, 1962) se la toman prestada al escritor para titular su nueva comparecencia en España (tras su paso, anteriormente, por el MUSAC y el CAC de Málaga), en el MAC de La Coruña, con la que nos proponen desaprender lo aprendido, plantearnos soluciones alternativas a los problemas de siempre. Ellos, por su parte, analizan el alcance y efecto de las imágenes virales de redes sociales y Youtube, detenidas ahora en la carga de lo pictórico.

“This Is Not An Exit· es la última frase del libro de Bret Ellis “Amercian Psycho”. Conociendo la ambigüedad de sus imágenes, su trayectoria, ¿ese título es optimista o pesimista?

En realidad, elegimos este título porque nos gustan las frases que pueden leerse a diferentes niveles. Por ejemplo: el de “exit” es un cartel que te encuentras en todos los museos. Nos parece que es algo divertido e irónico, sobre el arte y sobre nosotros mismos. Porque en un cubo blanco cada objeto puede ser una obra de arte. También podría serlo el letrero de “Salida”. Por otro lado, esa es la última frase que lee el protagonista de Américan Psycho, en un momento en el que, mientras escapa, sabe que lo van a atrapar. Que algo diga que no es una salida no significa que no lo sea. Ante el progreso, la situación actual de colapso, parece que no hay salida. Nosotros proponemos fijarnos en la escritura en la pared, aprender a manejar la situación, apostar por encontrar soluciones.

Practicantes de “parcour” en la performance inaugural

En realidad, intentamos ser ambiguos. Es un título optimista y pesimista. Ambas cosas. Por eso también nuestro interés por el parkour, que se integra en la exposición y su montaje: sus practicantes ven “salidas” donde otros no las veríamos. Es además una metáfora de cómo vemos el arte, un sistema en el que se buscan respuestas claras y rápidas, cuando lo importante es plantearse preguntas, dejar los planteamientos abiertos y cuestionárnoslo todo constantemente. Para el artista es muy optimista mantener las preguntas abiertas, poder confiar en nuestras propias emociones y no sentir que todo está prefabricado y somos solo marionetas de la economía. Con la pintura queremos conmover a la gente, emocionar a la gente. Provocarle emociones. Y queremos hacerlo desde la pintura figurativa, pero no de una manera naif. De ahí que apostemos por ser muy precisos y acometiéndolo todo desde diferentes niveles.

Para la nueva serie, «Selfie», el punto de partida es una fotografía muy instantánea, hecha para un consumo muy rápido. ¿Por qué la pintura –con su estatismo y su carga histórica- es una disciplina válida para acometerla?

Esas son algunas de las razones que la hacían perfecta. Cuando un rostro de una pintura te mira, te conmueve de una manera que ninguna fotografía, ninguna película, pueden conmover. A través de la pintura consigues un metanivel muy especial. Nunca podemos conseguir eso mismo a través de otro medio. Y una de las razones por las que esto sucede es que es mucho más que una imagen: es una cara pintada, construida. Si te acercas, ves las pinceladas. Significa algo, ves un rostro, te conmueve por su expresión, pero también es un espacio abstracto, una maraña de pinceladas. Uno de los errores que se comete con la pintura figurativa es pensar que solo intenta representar el significado de una cara. Pero se supone que la pintura figurativa tiene que abstraer la pintura. Esa es una de las cosas que faltan en toda la discusión y las teorías del arte figurativo. Este estilo también es abstracto. La figuración puede ser conceptual y, en muchos sentidos, emotivo.

De hecho, reconocen que con este conjunto han evolucionado conceptualmente: Hasta ahora se han resistido a cultivar un retrato más o menos canónico, y su manera de abordarlo ha sido beber en las fuentes el retrato clásico pero desde las tecnologías y fórmulas más modernas.

En realidad, la mayoría de nuestros retratos son principalmente en blanco y negro porque nos gusta mucho el dibujo. Lo hemos cultivado antes, y lentamente, con el paso de los años, hemos empezado a interesarnos más por él, por los juegos de sombras y luces que propone. De ahí pasamos a trabajar con grafito, y luego encontramos en las tizas una sensación muy especial, porque es polvo, de forma que la manera en que la luz cae sobre la tiza es como «iluminada». Como buscábamos este tipo de técnicas clásicas, decidimos utilizar el blanco y negro porque es más cercano a la fotografía. Es algo muy antiguo, pero lo asociamos con la fotografía moderna. Por tanto, es lo que hicimos, porque era importante conseguir que la persona se mostrara como es. Sin embargo, un selfie es todo lo contrario a un retrato: en el retrato el artista busca la esencia del personaje. En el selfie, el modelo lo controla todo y cree que sale bien cuando en realidad no aporta nada. Por eso nuestro proceder ha sido tomar selfies ya existentes e incluirlos en las composiciones de un cuadro normal que ha sido compuesto según nuestros criterios. Por eso, cuando miras el resultado no puedes discernir cuáles eran retratos realizados por esta vía y cuáles no.

En cuanto a la serie “Viral Video”, lo que les interesa son estos vídeos que se han convertido en virales, con millones de visitas. De nuevo hablamos de “estatismo” frente un doble movimiento: el de la imagen de vídeo y el de su propia viralidad.

Eso es interesante, porque es exactamente lo que queremos contraponer. Porque, además, se cree que la pintura es estática, pero, de hecho, no lo es. Las pinturas de este conjunto son como un fotograma de un vídeo de dos minutos. Tienes una imagen estática, pero no lo es , porque dan pie a que te imagines lo que pasó antes y lo que viene después. Es una pregunta muy buena, porque, además, si te fijas, estos no son los fotogramas «cruciales» del vídeo del que son tomados. Sólo si procedemos así podemos reflejar lo que es el tiempo en la pintura, cuál es el flujo del tiempo en la pintura. Sus resultados son estáticos, o quizás no, porque en tu inconsciente desarrollas una línea temporal con lo que presencias. Sobre todo, porque muchos de estos vídeos son muy conocidos por su viralidad. El reto, además, es trasladar lo que ves en una pantalla pequeña, de un móvil o una tablet, a una escala monumental. Y lograr que sea más grande que el tamaño real.

Cierto, porque esta es la escala de los grandes cuadros de Historia. La que plasma acontecimientos que queremos que pasen a la posteridad, no la de asuntos banales. Además, ha sido otro reto para ustedes, acostumbrados a la escala 1:1 como máximo.

La gente está muy acostumbrada a lo pequeño, por lo que queríamos crear un contraste. Y sentado ante las obras de esta serie tienes la sensación de que te enfrentas a una nueva mitología: esa mujer saliendo del mar parece una nueva Afrodita... El arte trata siempre sobre las grandes asuntos: el amor, el odio, todas estas cosas. Todo eso está ya plasmado, existe y nos encanta. Es lo que mejor se le da al arte. A nosotros nos hace gracia los problemas que la gente tiene con la pintura figurativa. Lo vivimos todos los días, especialmente en los países de habla alemana, donde después de la II Guerra Mundial se impuso la abstracción y sus etiquetas sobre lo que es o no es moderno. Es muy necesario enfrentarse a estas imágenes reales. ¿Sólo se puede llorar ante un libro, ante una película? ¿Dónde se nos permite llorar y sentir grandes emociones? ¿Por qué no ir a una gran exposición si sientes una gran emoción? Debería estar permitido. Es como con el letrero “salida”. Deberíamos entenderlo como parte de la exposición.

En un mundo saturado de imágenes, de todas estas imágenes audiovisuales ¿por qué convertir algunas, que además son banales, en obras de arte? Eso es casi preguntarles por su responsabilidad como artistas.

Vivimos en una época posterior a la nuestra en la que tenemos que construir nuestro yo de una manera completamente distinta. Los selfies, y también las imágenes de YouTube, son una nueva manera de hacerlo. La gente joven ya sólo se percibe a sí misma a través de este tipo de imágenes. Como estamos interesados en el yo, la noción del selfie era muy importante para nosotros. A ello se suma que, como estas imágenes son vistas por cientos de millones de personas, se convierten en algo metafórico, iconográfico, incluso mitológico. La original del caballo la han visto más de 180.000 personas, y no deja de ser una chica galopando. Y es muy aburrida. ¿Qué ven ahí? La gente está fascinada. De la explosión de imágenes banales, tratamos de rescatar esta imagen para transformarla en un cuadro y darle otro estatus antológico. Es muy ingenuo decir que esto no existe. Manipulamos este material. Es nuestro material contemporáneo, pero queremos llegar a través de él a algo diferente. Seguro vendrá gente a la exposición y reconoce algunas de estas imágenes. A ellos les decimos: “Vale, puedes tener otra visión de las mismas cosas”.

Tengo que preguntarles por su interés por los jóvenes. ¿Por qué siguen siendo buenos modelos? Porque cuando empezaron a trabajar eran sus coetáneos, pero ahora, como confiesan, les superan sus modos.

Usamos siempre a los jóvenes, desde el principio. Sí, las imágenes de personas jóvenes describían la situación que ya sentíamos nosotros cuando lo éramos: que hay una presión muy grande de la sociedad si eres joven, e incluso, si no lo eres, para que parezca que sí. La sociedad elimina todo lo que es viejo. Incluso si piensas en ti, piensas en ti como alguien joven. Mirando ahora a la generación posterior, vemos, sin duda, que hay una brecha, y nos sentimos diferentes. Pero como sentimos esa presión social de ser eternamente jóvenes, y porque nos interesa el desarrollo de la sociedad, podemos entender, en cierta manera, lo que les pasa. Tenemos una percepción de la realidad totalmente diferente. La gente que ha nacido con estos nuevos medios tiene una percepción de la realidad «retrasada». Procesan las cosas después de ver la imagen. Cuando ocurre un hecho, solo lo procesan si lo ven en Internet. En su cabeza, la imagen está antes que la realidad. Nos sentimos un poco marcianos en este sentido. El papel del artista es tener una posición externa con respecto a una realidad para poder reflejarla.

¿Qué ocurre cuando se produce ese choque entre la alta y la baja cultura, tan habitual en su trabajo?

Cada nivel simplemente potencia al otro, no te hace dar las cosas por sentado y lo hace enigmático; y a través del enigma intentamos que la gente piense, porque no queremos hacer una declaración clara de nada. Esa es una de las razones por la que usamos márgenes blancos siempre en torno a las imágenes de los cuadros, como si fueran una pequeña nota a pie de página sobre la realidad. Y siempre decimos que el texto que incluimos (citas de la literatura, de la poesía) hace que la melancolía y la sensación de la pintura sean incluso más fuertes. Es divertido, porque muchas de las cosas que empezamos a hacer a finales de los noventa, la gente lo relacionaba con otras cosas totalmente diferentes y amplificaban la extrañeza. Decían:¿Por qué siempre pintan figuras que no se comunican entre ellas y por qué el texto?”. Y ahora si miras en Instagram, lo que te arroja son personas absortas, que no se comunican y siempre con un texto que no se conecta.

¡Fueron unos visionarios!

Nos gusta mucho Instagram, pero tiene mucho que ver con esta idea de que tienes una imagen y un texto, y no necesariamente ligados.

Esos textos son los que dan título a sus obras (sin título). Y, al no relacionarse con la imagen obligan a reparar a que no necesariamente lo visual es lo más importante de la obra, que te estás dejando mucho contenido si no atiendes al texto. No sé si también esto es como una colleja a las jóvenes generaciones. Involuntaria, porque siempre han trabajado así…

Por supuesto. Estamos muy conectados con la literatura y tenemos claro que es parte del proceso de la pintura. Dedicamos mucho tiempo a escuchar libros electrónicos de arte. Y por eso tenemos tantas frases recopiladas. Está claro que quizás falta más cultura textual en la sociedad de hoy en día.

Se me ocurre que, quizás, no todo es malo con las nuevas tecnologías. ¿Le han dado, a lo mejor, una nueva oportunidad a la pintura figurativa?

Totalmente. Estamos seguros de ello. Lo que era visto principalmente como kitsch y no como algo bueno va a ser la nueva vanguardia: La pintura figurativa. Ésta describe un movimiento. Es un círculo, no es lineal, no es como la vanguardia que va hacia el futuro. Es un círculo. Va hacia abajo y va hacia arriba, y se está reciclando. Para nosotros, eso no es un problema; más bien es una práctica tradicional del artista. Porque cuando algo es totalmente nuevo, es posible que ni lo veas, ni lo percibas, ya que no puedes percibir algo de lo que no tienes material. Lo nuevo siempre se construye con material viejo. Es hora de volver a contar toda la Historia de ese concepto ingenuo de la vanguardia pura. No existe.

Es importante destacar que su trabajo no solo se limita a la pintura. Lo primero que se encuentra el espectador cuando entra aquí es la reactualización de la instalación “The Twilight Of Our Heart”. ¿Qué proponen con experiencias inmersivas como esa?

Fue un trabajo que hicimos para una exposición en Oude Kerk, un museo en Ámsterdam en una antigua iglesia desacralizada. A menudo estas instalaciones las hacemos una vez con una performance en directo, que luego se convierte en vídeo, como haremos aquí con los practicantes de parkour. Al principio, cuando empezamos con las performances e instalaciones, la pintura siempre formaba parte de ello. Siempre intentamos contar con un conjunto que es más como un cuadro expandido. Funcionan como funciona el texto en las pinturas. Abarcamos así diferentes aspectos del mismo tema. Como con la música. Es una variación. Todo ello genera capas que interactúan unas con otras. Aquí tenemos dos marcos que tienen sonido.

Después de trabajar en estas dos series, ¿a qué conclusión llegan sobre quién decide finalmente cómo una imagen se convierte en memoria colectiva? ¿Han perdido esa potestad las instancias más académicas? Es probable que mi madre no haya visto ni una sola de estas imágenes virales que ustedes convierten en “nuevos iconos”.

Debemos decirle que está equivocado, porque creemos que su madre puede quedarse a un lado sin que nada ocurra. Nos intriga mucho eso. Cuando miras estas imágenes enormes nunca pensarías que algo tan aburrido conseguiría cientos de millones de visitas. ¿Es una experiencia banal colectiva lo que ve la gente? ¿Quiere sentir quizás la mediocridad que todos experimentan? No tenemos que ser muy guapos, porque en YouTube no hay gente guapa, ni con éxito: son muy del montón. A lo mejor vivimos en una nueva «clase media». Tenemos que estar todos dentro de la media. Pero tampoco estamos seguros de dónde vamos con esta noción de memoria colectiva; a qué dará pie en la siguiente generación. Está casi fabricada. Así es exactamente como las cosas se convierten en memoria colectiva.

Hoy solo podemos decir cómo las cosas se convierten en colectivas, pero no la memoria. Todo es tiempo real, simultaneidad. No estamos seguros de que algo, en el antiguo sentido tradicional del de la memoria colectiva, exista ahora en su significado más puro. Estas son exactamente las preguntas a las que nos enfrentamos; mantenemos las preguntas abiertas: «Esto no es una salida». Esa es una de las preguntas precisas: ¿La noción de memoria colectiva sigue siendo válida o deberíamos intentar encontrar un nuevo término para ella? Porque está cambiando hacia otra cosa. Toda la estructura del yo cambia. En esta fragmentación del yo, ¿hay lugar para algo como una memoria colectiva? También la Historia del Arte, sus conceptos. Tenemos que ver en qué dirección van.

Pero es importante decir que también nos olvidamos siempre de hablar, de compartir las experiencias. La gente tiene la necesidad más que nunca de compartir y no puede hacerlo porque no hay nada que compartir ahí, ya que la emoción real no se permite. En realidad, lo que quieres compartir sobre todo es el dolor y eso no se puede compartir. Y nadie quiere «recibir» el dolor. Esto es exactamente la memoria colectiva. Solo podemos decir que se comparte a nivel colectivo, pero lo que se aporta no es memoria, porque siempre queda esa obsesión por compartir en tiempo real. Eso es algo opuesto a la memoria colectiva porque impide que algo se pueda convertir en memoria. La brecha más grande entre generaciones es la capacidad para esconder cosas, porque creces cuando escondes las cosas, y es muy erótico enseñar algo. Ahora, como todo está expuesto, no hay nada que esconder. Eso no es erótico en el sentido más amplio de la palabra, no solo en el sexual, sino también el intelectual. Ves algo y lo escribes, ves algo y lo dices. No queda nada para ti que desear, que aportar, que te interese.

¿Estas series se agotan en sí mismas o les han dado pie a investigar más?

Continuaremos, y a nuestra manera. Queríamos incluir en la exposición también esculturas más abstractas con letras, pero era recargarla demasiado.

La última pregunta. ¿Creen que la juventud está sobrevalorada?

Si miras a las mujeres de nuestra edad, siempre parecen jóvenes. La gente joven ya no parece joven, son pequeños adultos, y la gente mayor ya no parece mayor. Hay una cierta tendencia a la eternidad. Vivimos en una época en la que no hay edad, porque incluso la gente mayor es joven, y ya no hay jóvenes. No hay edad.

Los artistas ante una de sus obras en el MAC
Muntean /Rosenblum. “This is not an exit”. Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa. La Coruña. Avda. de Arteixo, 171. Http://www.mac.gasnaturalfenosa.com/. Hasta el 16 de septiembre

Texto ampliado del publicado en ABC Cultural el 10 de marzo de 2018. Nº: 1.320

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