“Fenómeno fotolibro”. Fundación Foto Colectania y CCCB

Todo está en los (foto)libros

La Fundación Foto Colectania se alía con en CCCB barcelonés para poner en marcha «Fenómeno Fotolibro»: una incursión en profundidad a este fenómeno editorial en auge que no siempre estuvo bien visto

Una delas piezas de la sección “Prácticas contemporáneas” en el CCCB

Causan furor entre los hipsters (que ya empiezan a ser piezas de museo, no ejemplos de modernidad histriónica) y cuentan hasta con sus propias ferias, como Fiebre o, en cierto modo, Arts Libris o Libros Mutantes. Pero hubo un tiempo en el que los fotolibros estuvieron denostados. Y eso que no son un fenómeno pasajero, sino que se desarrollan en paralelo a las técnicas de impresión fotomecánicas y son mencionados por vez primera en un texto por László Moholy Nagy en los años veinte del pasado siglo.

El fotolibro, subraya Horacio Fernández, uno de los subcomisarios de Fenómeno fotolibro, primera colaboración de la nueva Foto Colectania con el CCCB, cuenta con dos ventajas sobre la exposición tradicional de fotografía: es más barato de producir y fomenta un coleccionismo también más asequible. Y, en un momento en el que una frase pronunciada por Siegfried Kracauer en los años treinta destila más verdad que nunca («las imágenes que tenemos del mundo son tantas que nos tapan la auténtica imagen de la realidad»), tiene sentido plantearse qué fotografía es la que queremos legar a la posteridad. También encerradas en los libros, soportes aún que aportan prestigio y credibilidad frente a la fugacidad virtual.

Detalle de la sección comisariato por Horacio Fernández en Foto Colectania

La Historia del Arte la escriben los académicos. Quizás por eso se apeó de la misma al fotolibro. Pero en estos formatos se educaron muchos artistas, algunos de ellos, sus grandes coleccionistas, como Martin Parr, otro de los comisarios de este «experimento» (no tanto exposición), que no pretende ser tanto un homenaje a la Historia de la disciplina como a un formato.

Con antecedentes más o menos recientes, como Fotos & libros. España 1905-1977, en el Museo Reina Sofía (2014-2015), comisariada por el mismo Fernández, autor además de El fotolibro en Latinoamérica (2011), lo que se despliega entre Colectania y el CCCB es más bien un conjunto de muestras (hasta ocho) con el fotolibro como excusa pero sin vocación enciclopédica (eso sí: señalan sus responsables que es la más extensa, en el mundo, hasta la fecha).

Ocho ejercicios de estilo (el de sus respectivos coordinadores), que en determinados puntos del CCCB se vuelven barrocos y demasiado escenográficos. Hasta autoritarios. Como la lectura que Markus Schaden y Frederic Lezmi imponen de un clásico, el New York, de William Klein, que sus responsables desencuadernan para forrar las paredes de la sala y entresacar, anotados, sus personales comentarios. Y en inglés, aunque «la lengua del CCCB», como bien nos indicó en la presentación su director, es el catalán. Con guante florentino le recordó más tarde Fernández, y al hilo de la importancia capital precisamente de este libro, que «la cultura no la construyen las naciones, sino las ciudades».

Ambientación en el espacio comisariato por Erik Kessels

Para no verse abrumados, comiencen el recorrido en Foto Colectania. Allí Fernández ha sabido conjugar con maestría los legados fotográficos de la institución con las «bibliotecas» de Manuel Álvarez Bravo, de Gabriel Cualladó y hasta la desconocida de Henri Cartier-Bresson. Hay títulos que se repiten, como en los 57 fotolibros que emanan de la colección de Martin Parr (sus títulos fundamentales, que incluyen, por ejemplo, a la española Cristina de Middel y sus Afronautas) y que de forma serpenteante saltan al CCCB, donde también se cruzan con las temáticas de los cinco capítulos restantes que allí aún nos esperan. Como KZ, de la sección “Libros de propaganda versus libros de protesta,” con el que los americanos alertaron de las atrocidades nazis –ejemplo perfecto de instrumento de protesta que ejercía de propaganda– y que generalmente llegaba a los alemanes desde el cielo. De ahí que en el CCCB cuelguen sus facsímiles del techo. Hay lugar para la pujanza del fotolibro en Japón y quizás una oportunidad perdida, por las pequeñas pinceladas, para mostrarnos, según los comisarios, su auge actual, sobre todo en España.

Esa es la sección “Prácticas contemporáneas”. Aún así, ahí quedan las aportaciones de Julián Barón o Laia Abril, junto a un libro que aún ni lo es: el de Katja Stuke y Oliver Sieber, pura anécdota en la era de Instagram. Más morbo tiene “Fascinaciones y fracasos”, compilados por Erik Kessels: aquellos libros en los que la foto es fundamental (cocina, deportes, sexología… Japón vuelve a dar la nota), pero sin vocación «artística», y que acaba en una inmensa «instalación» (la de ¡Qué desastre!, homenaje al no fotolibro homónimo publicado por Phaidon) en la que las reproducciones de fotos mal tomadas o mal conservadas del Archivo Nacional de Fotografía de Cataluña se funden con tablones, muebles y demás trastos inútiles. en “Estacion Beta”, una «macroencuesta» a los «expertos» da pie a una lista de imprescindibles que pueden hojearse en sala. Y de nuevo, la academia vuelve a marcar el canon. Ahora bien, imposible que, ante tanto título, en esa estancia o las demás, no encontremos nuestro favorito. Les lanzo el reto.

Detalle del despliegue en la sección "¡Qué desastre""

“Fenómeno fotolibro”. Foto Colectania. Barcelona. Paseo Picasso, 14. Hasta el 25 de junio. CCCB. Barcelona. C/Montalegre, 5. Hasta el 27 de agosto. Comisario general: Moritz Neumüller

Texto ampliado del publicado en ABC Cultural el 25 de marzo de 2017

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