La historiada Historia de Playmobil

Fecunda la relación de Playmobil con la cultura. La famosa marca juguetera cuenta con réplicas de, entre otros, Durero o Goethe. Los artistas sucumben a sus encantos mientras sus diseños entran en los museos

"La Lechera", de Vermeer, fue uno de los primeros personajes famosos que Playmobil reprodujo
“La Lechera”, de Vermeer, fue uno de los primeros personajes famosos que Playmobil reprodujo

El que se haya acercado a los kioskos estos días habrá reparado, entre el marasmo de revistas y publicaciones, en un nuevo coleccionable protagonizado por Playmobil. Lo edita Planeta DeAgostini y su misión es repasar los grandes hitos de la Historia Universal a través de estos ya también universales juguetes alemanes que en 2014 cumplieron cuatro décadas: de los romanos a la llegada del hombre a la luna; de los caballeros medievales a la conquista del Oeste… La polémica llegó de la mano de los más suspicaces –primero incendiando redes sociales y luego elevándose como queja formal desde la Generalitat valenciana,– cuando se señaló que entre las 60 figuritas que se adjuntan con todas las entregas de la colección no había ni una sola mujer, acusando a la firma de sexismo (lo que le ha obligado a rectificar y lanzar un comunicado prometiendo enmendar la plana en breve).

Pero nada más lejos de la realidad. Porque el mundo Playmobil también tiene su Historia, y en ella, las mujeres han escrito páginas importantes. Sirva en su defensa el dato de que, en un producto que probablemente fue pensado para los niños (de ahí que sus cajas fueran azules desde sus inicios, color que se suele respetar en los embalajes), el sexo femenino tardó en irrumpir solo dos años. Lo hizo en 1976, mientras que para encontrar al primer hombre negro hubo que esperar al barco pirata lanzado en 1978. Y, de igual forma que se ha ido transformando la fisonomía de sus figuras (el bikini irrumpió en 2010 y desde 2013 solo «ellas» tienen el privilegio de intercambiar su ropa), con los años se ha producido un más destacable cambio de mentalidad en sus responsables, de forma que, junto a las habituales enfermeras, hadas o princesas que la empresa propone, han surgido también mujeres policía, bomberas, campeonas olímpicas, socorristas y hasta atracadoras de bancos.

Lutero, por Playmobil, el modelo que la firma vendió más rápido
Lutero, por Playmobil, el modelo que la firma vendió más rápido

Todas estas curiosidades y muchas más se recogen en el libro Playmobil. 40 años de razones para amarlos que este 2016 ha publicado Lunwerg en nuestro país. Porque Playmobil es una marca que ha hecho historia contando la Historia y viéndose influida por la misma. Sin ir más lejos, fue un hecho histórico el que determinó su nacimiento: la crisis petrolera de comienzos de los setenta que disparó el precio de esta materia prima y sus derivados, y que reorientó a la empresa germana Geobra de Georg Brandstätter a dejar de diversificar sus productos en torno al plástico y centrarse en los juguetes, para lo que se alió con el diseñador Hans Beck, propietario de la varita –o lápiz mágico– que dio forma a los contornos de las figuras Playmobil.

Desde ese momento, las cifras de los por entonces bautizados como Clickies (por el sonido que producen sus piezas al ensamblarse, y que dio lugar en España al término Click, aún empleado por las primeras generaciones que crecieron con ellos) no han parado de multiplicarse: desde su nacimiento en 1974 –que las figurillas más antiguas llevan grabado en un pie– se han creado más de 4.700 modelos y se han fabricado alrededor de 2.800 millones de unidades, que, si se pudieran ponerse una al lado de la otra, darían la vuelta al mundo tres veces. En el año del cuarenta aniversario las ventas alcanzaban los 552 millones de euros. Siete centímetros y medio que han dado pie a un emporio con fábricas por todo el Viejo Continente (la ciudad de Zirndorf, en Alemania, por supuesto, donde nacen las ideas, las bases, los edificios y los vehículos; pero también Malta, donde se fabrican las figuritas; la República Checa, y hasta Onil, en España, subsede que se encarga sobre todo de las series especiales); marchandising; películas (el estreno está previsto para el próximo año) y hasta parques temáticos: los hay junto a la sede germana de la empresa, pero también en Fresnes (Francia), Atenas, Malta y Florida. Nunca un flequillo en zigzag y un rostro compuesto por dos puntos y una coma (hasta hace poco, a los Playmobil les estaba prohibido no sonreír) han dado tanto juego.

Lógico es, por tanto, que en todos estos años, sus imaginarios se hayan visto afectados por el devenir histórico (se sabe que los diseñadores de la firma tienen como primera referencia los dibujos que los niños dejan en sus instalaciones y áreas de juego; ellos y sus nuevos comportamientos sociales son su principal nutriente), y que la Historia se haya convertido en la base de sus colecciones: cromañones, romanos, egipcios, vaqueros, piratas, caballeros medievales… Y no solo eso. Era de esperar que la firma se viera seducida por la idea de recrear a personajes reales o con nombre propio, del presente o del pasado.

Los personajes principales de "Ronda de Noche", de Rembrandt, también son figuras playmobil
Los personajes principales de “Ronda de Noche”, de Rembrandt, también son figuras playmobil

Hablábamos antes de sexismo, y fue precisamente una mujer la primera protagonista de una de estas ediciones limitadas con un agente de la cultura como estandarte. Se trataba de “La Lechera”, indiscutible modelo del cuadro homónimo de Vermeer que alberga el Rijksmuseum de Ámsterdam, museo con el que la firma ha tenido siempre buena sintonía y con el que años más tarde desarrollaría nuevas figuras con los personajes principales del lienzo Ronda de noche de Rembrandt. En ambos ejemplos, destaca el cuidado con el que se ha reproducido la ropa de las figurillas, que en el caso de la fémina obligó a un minucioso trabajo de investigación con los conservadores de la pinacoteca para completar lo que no se ve en el cuadro.

De forma casi paralela, los coleccionistas se lanzaron a hacerse con el primer homenaje de Playmobil a un pintor. Se trataba de Durero, al que la firma quiso plasmar dando sus últimos retoques a uno de sus tres autorretratos, precisamente el que alberga el Museo del Prado, en cuya tienda se puede adquirir este personaje. Porque poco hace falta para darse cuenta del gran papel como reclamo turístico al que han dado pie estas réplicas en edición limitada de Playmobil. El caso más paradigmático es el de la dedicada a Lutero con motivo del 500 aniversario de la reforma protestante en 2017. Se dice que este modelo, que vio la luz en 2014, se convirtió en el Playmobil que más rápido se vendió en la Historia de la empresa, agotando en 72 horas los 34.000 ejemplares del primer lote, que volvió a reditarse. Este luterillo de siete centímetros se ha convertido en símbolo de ciudades como Heidelberg (cuya catedral recibe con uno a tamaño natural), como Durero lo es de Nurenberg (y por eso se puede adquirir en su oficina de turismo o su casa natal), mientras que Zirndorf cuenta con un gendarme victoriano que conmemoraba en 2012 el centenario de la ciudad. No hace mucho y en la misma línea, Tiringia se apresuró a solicitar a la marca un Goethe, que ya se comercializa.

Durero en su versión playmobil
Durero en su versión playmobil

Marco Polo, Enrique el León -Duque de Sajonia- o Federico II El Grande son otros personajes históricos con réplica juguetera. Más actuales, Guillermo y Máxima de Holanda alcanzaron ese privilegio con motivo de su coronación. Hasta Angela Merkel tiene el suyo, lo único que este no llegó a comercializarse, sino que fue un “encargo personal” de un miembro del gobierno alemán, del que la empresa recogió el guante e hizo un prototipo. Y en el ámbito de la música, algunas series de los sobres sorpresa han contado con su Elvis Presley y su Lady Gaga. Lógico que el amor de la cultura haya sido recíproco y algunos artistas hayan sucumbido a su encanto e incluido como modelos de sus obras a los Playmobil. Entre los más entregados, el fotógrafo y cineasta Richard Unglik, que ha recreado desde su universo escenas de Leonardo, Goya o Van Gogh, y ha reconstruido portadas de discos y escenas de películas. Jorge Villalba-Strohecker y Pierre-Adrien Sollier siguen una estela similar en sus pinturas. El brasileño Rodrigo Pereira lo hace desde el arte urbano en Rio. Aquí, en España, Fernando Roca los emplea para su fotografía.

Y, poco a poco, Playmobil ha ido haciendo entrada en los museos. El libro de Lunwerg recuerda cómo la firma celebró sus 35 años en el de Artes Decorativas de París. De hecho, ahora recala allí otra compañera, la muñeca Barbie. El de Lausana y el Histórico del Palatinado de Espira también le han dedicado muestras. Y en caso de que tu referente cultural no exista, créatelo. Hablábamos antes de música: los dioramas con bandas famosas (Queen, Village People, The Kiss, The Beatles, los Rollings…) causan furor allí donde se exponen. Porque son miles los coleccionistas en el mundo (algunos agrupados en el Playmobil Collector Club) que «tunean» sus figuras. Sin ir más lejos, la Asociación Madrileña de Coleccionistas de Clicks (AMClicks) sorprende en sus comparecencias con sus montajes (de “El Tenorio” a “El Principito”, o de Sherlock a Isabel la Católica). Hasta cuentan con modelos customizados de Velázquez y Picasso. Pero esa ya es otra historia…

Versión de "La libertad guiando al pueblo", de Delacroix, por Richard Unglik
Versión de “La libertad guiando al pueblo”, de Delacroix, por Richard Unglik

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