Scan Project Room apoya de forma física el arte español desde Londres

En abril hará tres años que nacía en Londres SCAN, un archivo de creadores españoles desarrollado por un grupo de amantes del arte. El proyecto salta desde la web y se transforma en un espacio físico desde el que seguir apoyando a nuestros autores desde la capital británica en un trabajo en red

Pedro Font y Bruce Irwin, dos de los responsables de Scan Project Room

El mismo día que Teresa May anunciaba que la desconexión entre el Reino Unido y la Unión Europea no tendrá marcha atrás y será dura, en la capital del ex imperio británico, tímidamente, sin hacer daño, se producía una nueva conexión entre el arte español y el contexto inglés. A los responsables de SCAN, los arquitectos Pedro Font Alba, Bruce Irwin, Dolores V. Ruiz y Juan José Ruiz Martín siempre les ha gustado la idea de «trabajar en red», y así es como pusieron en marcha hace tres años, y desde Inglaterra, su archivo virtual de artistas españoles en un intento de darles visibilidad en el exterior, y que, de forma natural, dio pie más tarde y bajo su firma a diferentes exposiciones, en Londres pero también en otras ciudades europeas. Desde esta semana, SCAN cuenta con sede física en la capital inglesa. Nace SCAN Project Room.

¿Cómo definiríamos  Scan Project Room?

Scan Project Room es el resultado de nuestro deseo de tener una sede de proyectos estable en la ciudad de Londres. Llevamos organizando exposiciones desde hace un par de años, pero siempre lo hemos hecho en colaboración con otros espacios. No sólo en Inglaterra, también en Berlín y en Rusia. Ahora se nos presentaba la oportunidad de tener un espacio, aunque fuera pequeño, cuya finalidad es esa: propocionar una plataforma más estable desde la que programar exposiciones a medio plazo y dar la posibilidad a más artistas para mostrarse en la ciudad, al hacerlas con más regularidad.

 ¿Quiénes estáis detrás? ¿Sois los mismos que comenzasteis la web?

Los organizadores de este espacio seguimos siendo los cuatro que iniciamos el proyecto en la web, lo que ocurre es que dos de nosotros, Bruce Irwin y Pedro Font Alba, estamos de forma continua en la ciudad y los otros dos integrantes del proyecto lo hacen a medio camino entre Londres y España. A los que estamos aquí es a los que nos está correspondiendo centrarnos más en el apoyo logístico, todo lo que tiene que ver con el día a día del espacio, pero tenemos el apoyo constante de los otros dos miembros del equipo. De hecho, para la inauguración hemos podido estar tres de los cuatro.

 ¿Por qué llega ahora este paso?

Creo que nos encontrábamos en un buen momento. Tenemos ya un rodaje después de haber organizado y comisariado doce exposiciones desde que comenzamos en el verano de 2015, y estábamos en una situación en la que nos veíamos capaces de llevar nuestro propio espacio. Por otro lado, se nos ha presentado una buena oportunidad. El espacio de proyectos está localizado en un edificio en Herald Street, una calle bastante consolidada de galerías en el este de Londres, mientras que el edificio estaba ocupado por una iglesia evangelista que ahora la ha abandonado. Fue el director de la Copperfield Gallery el que tuvo la oportunidad de hacerse con su alquiler y nos ofreció la posibilidad de ocupar la planta baja.

Propuesta de María Cañas para el nuevo espacio

Supongo que esto no va a ser una galería al uso. ¿Cómo va a funcionar Scan Project Room como espacio privado de exhibición?

Esto no es una galería. De hecho, es un espacio de proyectos bastante pequeño, aunque bien proporcionado, en el que la idea no es centrarnos en el mercado, sino cimentar un proyecto anterior por el que buscamos dar visibilidad a los artistas españoles en el Reino Unido. Tener un espacio propio proporciona muchas más oportunidades que las que surgían de colaborar con otras firmas, algo que seguiremos haciendo. De hecho, si pudiéramos ampliar el plazo del alquiler muy a la larga, nos gustaría colaborar con galerías españolas para poder hacer proyectos satélites en el espacio comisariadas entre ellas y nosotros. Porque el proyecto no se circunscribe ahora tan sólo a los artistas, sino también a la nueva generación de agentes artísticos españoles.

¿De cuántos metros cuadrados estamos hablando?

El espacio es muy, muy pequeño: son cinco metros y medio, por unos tres y medio, es decir, unos 18 metros cuadrados. Pero están llenos de posibilidades.

Siempre habéis hecho mención a la vocación pedagógica de la web, nada academicista. ¿Es la misma intención para este lugar?

Queremos involucrar aquí a todos los agentes del mundo del arte y, de momento, el primer proyecto es como una prueba. Queremos desarrollar una serie de propuestas de arte contemporáneo que tengan relación con el aniversario del texto de Debord “La sociedad del espectáculo”. Porque tenemos la intención de que aquí no sólo se celebren exposiciones, sino que se puedan organizar debates en torno a temas que propongamos. Y por eso, alrededor de la primera inauguración que hemos propuesto con Greta Alfaro se va a desarrollar también una charla entre la artista y un comisario, Rafael Barber, que ha publicado una entrevista con esta creadora en la revista Concreta. Queremos contextualizar la obra de arte con lo que su artista tiene o quiere decir. La idea es también abrir el espacio a foros de discusión que estén vinculados a un proyecto concreto.

Porque, ¿cómo se van a relacionar ahora la web, el archivo, y este ámbito físico?

En realidad, el proyecto es el mismo, sólo que la web tiene su portal, con su archivo de artistas, mientras que en ella se irán catalogando todos los proyectos que vayamos desarrollando. Project Room ya está incorporado dentro de la web de SCAN como parte propia. Pero si te refieres a si el espacio físico va a servir para revisar el archivo, esto es algo que teníamos pendiente desde hace tiempo, independientemente de contar ahora con un local. El proyecto sigue siendo el mismo, pero las plataformas son distintas. Y no descartamos seguir colaborando como hasta ahora, cuando no teníamos sede.

Los comunes denominadores siguen siendo el arte emergente y el arte español y latino.

Desde luego. Pero hemos ido virando. Los primeros proyectos fueron cien por cien con participación española. Pero siempre hemos sido conscientes de que no queremos crear un gueto de lo español dentro del contexto del arte local en Londres. Por eso, en la última exposición que organizamos en la galería Copperfield, ya introdujimos también a un creador latinoamericano, y la última que hicimos en Ryder Gallery contaba con la participación de un artista local, un artista británico, para contextualizar así la labor del artista emergente español con la de artistas similares de su generación pero de otros contextos. Entonces es cuando se ven mejor los puntos de solape de unos y otros.

Como mencionasteis antes, “The looking glass (Revisting Debord)” es el primer ciclo de la nueva firma. No sé si es premeditado el interés por el vídeo. Empezasteis con proyectos de fotografía, seguisteis con aquel verano de 2015 dedicado a la pintura y ahora saltáis a lo audiovisual.

Son dos los motivos: Por un lado, habíamos trabajado con fotografía, habíamos desarrollado proyectos con instalación (como el de Nuria Fuster y Julia Varela) y muchos con pintura (Saturation), pero no habíamos tratado el tema del vídeo. Y como queremos dar una visión representativa de todas las prácticas, era inevitable. Por otro lado, con el tema propuesto, la revisión de Debord, la disciplina parecía relevante por la mediatización de la sociedad actual a través de internet, y desde una disciplina que refleja muy bien el legado de este teórico.

Vídeo de Greta Alfaro que pasará por SCAN

Para ello contáis con Greta Alfaro, María Cañas y David Ferrado Giraut.

Conocemos su obra y, los trabajos seleccionados, aunque no estén comisionados o producidos para hablar necesariamente de la sociedad del espectáculo, son piezas que apuntan o señalan esos temas, teniendo además en común que las tres se ocupan de la mirada como mediadora de deseo, con humor e ironía en el caso de María Cañas, con un recorrido más histórico en el de Greta, conectando con el barroco, e interesándose por los primeros dispositivos de grabado en la obra de David.

En el fondo, os quitáis tiempo de vuestro propio tiempo para desarrollar un proyecto como este. ¿Es esa la razón de que los periodos de exposición de cada proyecto sean tan cortos (dos semanas para cada uno)?

En realidad, los periodos de cada proyecto los pensamos generalmente con una media de unas cuatro semanas, tiempo suficiente para que dejen un calado. Lo que ocurre es que estas tres piezas las entendemos como parte de un mismo proyecto, en el que no queríamos proyectarlas en loop para dar a cada una de ellas el contexto adecuado y las necesidades técnicas necesarias. La pieza de María requiere tres proyectores, con unas condiciones específicas en sala que no son las de Greta. Por eso hemos decidido otorgarle dos semanas a cada autor, corto de forma individual, pero el adecuado como proyecto general. Y sí que es cierto que le dedicamos mucho tiempo personal a esto. Estamos empezando. Y todos los apoyos que tengamos, también de los medios, nos ayuda a darnos a conocer. Estamos empezando a recibir a algunos voluntarios que quieren colaborar con nosotros y que se van a encargar de las labores de vigilancia del espacio. Pero necesitamos mucho más.

¿Por qué se hace al final una cosa como esta?

Supongo que hay un poco de pasión en el tema, aunque suene a cliché, pero también es verdad que lo que haces lo pones en marcha para que sea sostenible y lo sea a largo plazo. Y, por eso, la idea es que cuando hayamos establecido los lazos con las instituciones pertinentes, aquí haya colaboradores a los que se les pueda aportar un salario, lo que garantizará también la durabilidad de la propuesta. Nosotros no podemos estar durante 20 años dedicando todo nuestro tiempo libre al proyecto.

¿Qué recorrido le queréis dar?

Pensamos siempre en el largo plazo. El uno de abril hará tres años que nació SCAN. Y hasta ahora los avances han sido constantes y progresivos. La idea es ir a más. Pero para que esto sea así necesitamos más compañeros en este camino, que haya empresas e instituciones que estén dispuestas a apoyar y creer en la ambición, y sobre todo, en los resultados del proyecto.

¿A quién está dirigido un espacio como el vuestro?

Como público, nos dirigimos al aficionado de arte, pero también al coleccionista. En general, no tenemos a una clientela determinada en mente. Estamos situados en una zona bien considerada por las galerías que la prueban, en la que hay bastante tráfico de coleccionistas, críticos e interesados en el arte que ya vienen a estas galerías consolidadas y de las que esperamos beneficiarnos. Además, en el mismo edificio compartimos espacio con otros dos galerías emergentes, una es The Ryder, que lleva Pati Lara, una catalana, y otra galería pequeña que se llama Division of Labour. Nos gusta asociarnos con este tipo de agentes, aunque estemos arropados por firmas más grandes, porque dan pie a proyectos muy sugestivos que resultan siempre muy atrayentes para los estudiantes de arte, coleccionistas e interesados en general.

¿Habéis notado en los años que lleváis con SCAN que la ciudad haya cambiado su percepción del arte español?

Se ganan batallas pequeñas, y es una cuestión de acumulación, tener algo más de recorrido para poder generar un impacto. Pero me consta desde determinados profesionales con los que hemos ido colaborando que se nota la existencia de una mayor presencia de nuestros artistas y su trabajo en este contexto, y no nos referimos sólo a los creadores que se gradúan en las escuelas de Gran Bretaña, sino a que se está generando un pequeño tejido cada vez más visible que también visibiliza las preocupaciones de nuestros autores. Pero, como dijimos anteriormente, lo importante no es crear un gueto de artistas o comisarios españoles, sino que estos se integren en el tejido. Hemos intentado posicionarnos en el mismo y, al hacerlo, hemos posicionado a determinados artistas. Y vemos cómo artistas a los que apoyamos de alguna manera comienzan a exponer en exposiciones colectivas. No se puede decir que hayamos cambiado la percepción del arte español en Londres, pero estamos creando un poso. Eso nos gusta creer.

David Ferrado, tercero de los artistas convocados

Os estáis convirtiendo en un nódulo de una red, una pequeña embajada del arte español en Gran Bretaña.

Nos gustó desde el principio, y así lo constatamos con nuestro nombre, hacer referencia a la idea de red, de network. Y ser un aglutinante entre los agentes de esa red. Y Durante estos veranos hemos estado incluso organizando cosas informales en casa, desayunos y almuerzos que ponían en común a artistas, críticos y coleccionistas. Nos gusta saber que estamos sirviendo de enlace entre gente del sector y agentes locales.

Algunos de vosotros contáis con vuestra propia colección de arte privada, nada desdeñable. ¿Puede ser este un buen escenario para mostrarla?

No lo creo. No creo que haya que mezclar ambas cosas. Nosotros tenemos una colección modesta, que nos gustaría hacer crecer. Pero la promoción de los artistas que coleccionamos la hacemos en privado en casa, aunque a veces haya solapamientos. Porque es inevitable que termines coleccionando algo de aquel con el que trabajas, pero los objetivos son distintos. Podemos organizar proyectos con artistas de los que nunca compraríamos una obra porque no encajan en la colección, lo que no significa que ese autor no sea muy interesante y haya que promocionarlo.

Entrevista que amplía el texto publicado en ABC Cultural el 21 de enero de 2017

 

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