“Soy la que soy”. Colectiva. La Casa del Reloj-Matadero Madrid

Abusar de las mujeres

Matadero convierte la contigua Casa del Reloj en su nueva sala de exposiciones. Un espacio que no está preparado para la exhibición de arte y que se estrena con “lo más sencillo”: la fotografía. Un encargo a Galería Cero y la colectiva “Soy la que soy” salvan los muebles en el estreno

Fotografía de Mara León para “Soy la que soy”

Más que errática (adjetivo que también se aplica a veces en este caso), la política artística del Ayuntamiento de Madrid es desconcertante. Así ha sido hasta los últimos nombramientos por concurso, que esperemos enmienden la plana, aunque tampoco hay que esforzarse mucho. A saber: Marcos García que continúa en MediaLab (nadie quiso su puesto);  Rosa Ferré, que del CCCB salta a Matadero; Isla Aguilar y Miguel Oyarzun para Conde Duque, un muerto que no hay quien lo levante. Quizás por eso han necesitado a un dúo; Ruth Estévez en CentroCentro, otra con otra buena papeleta…

Por poner un ejemplo, mientras se decidía acabar con la (discutible) línea de mostrar «grandes colecciones» en este último espacio en Cibeles, se llega al acuerdo de mostrar de forma permanente parte de otra (la Sandretto), en Matadero. El mismo lugar en cuyas Naves ya no se sabe si se hace teatro, performance, artes escénicas, todo lo anterior o nada de ello. Y el mismo escenario en el que la Nave 16 se destina desde hace unas semanas a residencia de artistas (¿se ha estrenado ya Manuela Villa en su nuevo cargo, después de un amago de presentación ala prensa con posterior cancelación? ¿Dónde la sitúa el nuevo nombramiento?), dejando reducida a la mínima (si no contamos con el Abierto con Obras) el espacio para la exhibición en un mole tan gigantesca.

Obra de Laura San Segundo en “Soy la que soy”

¿La solución? Lanzarle una opa (más hostil para el visitante que otra cosa)  a la contigua Casa del Reloj. Un lugar a todas luces de tercera regional, mal acondicionada y a medio camino entre un hogar de jubilados y una sala de espera de la seguridad social,  en el que «se empotra» –en la jerga periodística– y a toda prisa (también para quitarla luego a todos prisa: la cita dura menos de un mes) una muestra organizada por la escuela de fotografía EFTI y su galería privada Cero (lo privado en lo público de nuevo), en la que su responsable (Carmen Dalmau) y sus artistas (porque la propuesta va de género) salvan los muebles como pueden, sin ayuda a la producción u honorarios para las creadoras (así, no, señores de lo común).

Porque el muy digno trabajo con sus alter egos de Edurne Herrán y Verónika Márquez (más interesante el de la primera); con el entorno de Elena Gimeno y Laura San Segundo; la lucha con lo cotidiano de Mara León y con las tallas de Yolanda Domínguez (un proyecto que ya habíamos visto en PHotoEspaña); con la visibilización lésbica de Sara Merec (en forma de publicación periodística) y la estetización de lo cercano de Lola Guerrera (que resuelve mejor lo instalativo que lo fotográfico en este montaje), todas ex alumnas de la mencionada escuela y arropadas aquí bajo un verso de Wislawa Szymborska, se defienden por sí solos. Lo demás, es abusar de estas mujeres. Y del ciudadano, por descontado.

Imagen de “Futuro Perfecto”, de Edurne Herrán
“Soy la que soy”. Colectiva. Casa del Reloj (Matadero-Madrid). Paseo de la Chopera, 10. Comisaria: Carmen Dalmau. Hasta el 20 de enero

Texto ampliado del publicado el 30 de diciembre en ABC Cultural. Número 1.310

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