Libros de arte para regalar esta Navidad

Libros para regalar con mucho arte

Ese dato, esa imagen que anda buscando, está seguro en un libro de arte. O en uno de fotografía, de arquitectura, de viajes, de cocina… La cultura, en sus múltiples variantes, da pie a volúmenes que ennoblecen a los que los regalan en estas fechas. He aquí una selección de títulos para pedir a los Reyes Magos Continuar leyendo “Libros de arte para regalar esta Navidad”

Si el Premio Turner fuera español…

¿Quién ganaría el Turner si este fuera un premio español?

A principios de mes se fallaba el Turner 2016, el premio artístico más mediático y polémico. ¿Cómo sería este galardón si se organizara en España? ¿Quién se alzaría con él? Sobre estos asuntos se pronunciaron los expertos en un reportaje en 2013 que ahora recupero para el blog

Carlos Aires en su taller

En diciembre de 2013, la francesa Laure Prouvost ascendió al Olimpo de los creadores laureados con el Turner. Hasta el día anterior a la fecha de la concesión de su galardón, era una desconocida para el gran público. Esa semana de otoño tenía su hueco en los periódicos e informativos de medio mundo. Así de poderoso es este galardón, creado en 1984 para reconocer la mejor exposición de un artista de menos de 50 años residente en el Reino Unido. Continuar leyendo “Si el Premio Turner fuera español…”

Generación ARCO

De «hipsterismos» y otras «Movidas»

Tres décadas y media han dado para mucho. También para que surja toda una generación a la que ARCO marcó profundamente en los inicios y que relativizan o contextualizan su efecto en la actualidad. Así lo rememoran algunos de esos agentes

Juan Canela, comisario Opening ARCO
Juan Canela, comisario Opening ARCO

En el que fue el primer acto institucional de ARCO’16, a comienzos de febero y en el Círculo de Bellas Artes,  como moderador de una mesa redonda, parafraseaba a Ortega y Gasset Francisco Calvo Serraller (al que, curiosamente, la artista Marina Núñez menciona como «una institución» de la feria: «Todos los años esperábamos su crítica, en la que no le gustaba nada. ¡Algo bueno habría, digo yo!»). Según el filósofo, cada quince años podemos hablar de la pujanza de una nueva generación. Si tenemos en cuenta que la feria madrileña –y española, visto el panorama con perspectiva histórica– cumple en 2016 35 ediciones, en todo ese tiempo han pasado por sus pasillos, con o sin moqueta, tres de ellas. Continuar leyendo “Generación ARCO”

Entrevista a Luis Gordillo (“Confesión general” en el CAAC)

«Yo entro al estudio a morirme, a luchar»

Al CAAC de Sevilla, antiguo monasterio de la Cartuja, llega Luis Gordillo dispuesto a realizar una «Confesión general». Así se titula su más reciente retrospectiva, la que abarca desde sus inicios informalistas hasta sus obras actuales que hibridan la pintura

Luis Gordillo en una de las salas de su retrospectiva en el CAAC (Foto: J. M. Serrano)
Luis Gordillo en una de las salas de su retrospectiva en el CAAC (Foto: J. M. Serrano)

En Sevilla, celebró Luis Gordillo (1934) su primera retrospectiva y allí se celebra ahora la última, en el CAAC. Al artista le cuesta hablar de su ciudad, elude la pregunta, y se sirve del humor y la ironía para sobreponerse: «No creas al director del centro cuando te dice que esta es mi más grande antológica celebrada hasta la fecha». El pintor tiene la edad suficiente para hablar con conocimiento de causa de la disciplina que le ocupa y de su trayectora. Pero es evidente que los miedos del principio siguen latentes. Eso es lo que le impulsa a continuar. Y a no hacer borrón y cuenta nueva, a pesar de la Confesión general del título.  Continuar leyendo “Entrevista a Luis Gordillo (“Confesión general” en el CAAC)”

La galería Espacio Mínimo cumple veinticinco años

Veinticinco años al máximo

La temporada galerística que hoy arranca en Madrid es la número 25 para Espacio Mínimo, la firma de Luis Valverde y José Martínez Calvo que nació en Murcia, y que, en dos décadas y media de vida, ha ensanchado con creces sus límites

Jose Martínez Calvo y Luis Valverde, propietarios de la galeria de arte Espacio Mínimo (Fotos: Ernesto Agudo)
Jose Martínez Calvo y Luis Valverde, propietarios de la galeria de arte Espacio Mínimo (Fotos: Ernesto Agudo)

No es por casualidad que Liliana Porter haya sido la artista elegida por Espacio Mínimo para arrancar con ella su vigésimo quinta temporada. Un aniversario redondo. La creadora argentina ha caminado junto a los directores de este espacio desde prácticamente sus inicios, cuando la galería lidiaba con el exiguo espacio de una antigua portería y un cuarto para las escobas. De ahí su nombre. Sin embargo, este Espacio Mínimo de Luis Valverde y José Martínez Calvo pronto demostró –una vez más– que los tamaños no importan y explotó dando lugar a uno de los proyectos artísticos más sólidos del panorama español, pionero en algunas cuestiones, como en el salto a los mercados latinos y asiáticos o su asentamiento en Doctor Fourquet. Con ellos desgranamos esta andadura.  Continuar leyendo “La galería Espacio Mínimo cumple veinticinco años”

Apertura’16: Hacia dónde mirar

Las galerías madrileñas de la asociación Artemadrid organizan desde el jueves 15 y hasta el sábado 17 de septiembre  el festival «Apertura Madrid Gallery Weekend», que alcanza su séptima edición. He aquí un breve repaso de alguno de sus platos fuertes

"Armas silenciosas para guerras tranquilas", de Santiago Morilla (Fernando Pradilla)
“Armas silenciosas para guerras tranquilas”, de Santiago Morilla (Fernando Pradilla)

Continuar leyendo “Apertura’16: Hacia dónde mirar”

“Tratado de Paz”, acto central de la Capital Europea de San Sebastián 2016

Donosti firma la paz con su Capital Europea

Los Reyes inauguraron el proyecto central de la Capitalidad Europea de San Sebastián: la muestra «Tratado de Paz». Una exposición con múltiples ramificaciones que fijan desde el arte los significados de este etéreo concepto

"The State", fotografía de Richard Hamilton, de la exposición central de "Tratado de Paz"
“The State”, fotografía de Richard Hamilton, de la exposición central de “Tratado de Paz”

Nos quedamos con una apreciación de Pablo Berastegui, (último) director de San Sebastián 2016: «Esta capitalidad europea está construida para atraer talento, no visitantes». Nada que objetar, sobre todo con una ciudad enseñoreada como Donosti, que mira con cierto desdén al turismo de masas. Y, en esa línea, debe leerse Tratado de Paz, su propuesta más ambiciosa, un proyecto de proyectos que nos reconcilia, tras sus altibajos, crisis y dimisiones, con DSS2016, y que esta semana inaugura sus contenidos en sus sedes principales: el Koldo Mitxelena y el Museo San Telmo.  Continuar leyendo ““Tratado de Paz”, acto central de la Capital Europea de San Sebastián 2016″

La vuelta a Europa con PHotoEspaña 2016

Sin vocacación eurocentrista, pero sí en un deseo por interrogarse por la esencia e identidad del Viejo Continiente, el festival PHotoEspaña de 2016 convierte Europa en lema de su XIX edición. La más internacional. Estas son sus citas imprescindibles

Fotografía de Shirley Baker, de su muestra en el Museo Cerralbo
Fotografía de Shirley Baker, de su muestra en el Museo Cerralbo

La base para un «Compromiso», en palabras del fotógrafo polaco Andrezj Tobis. Para la fotorreportera Juana Biarnés, de las primeras que se dedicaron a esto en nuestro país, es un auténtico «Desastre». El griego Stratos Kalafatis la reduce a «Colores» y a «Fe». Su compatriota Yannis Karpouzis la ve, sin embargo, como un continente «Oscuro». Otra española, Linarejos Moreno, tiene claro que es un «paradigma que hay que desmotar», mientras que el británico Simon Roberts señala en ella semejanzas con una familia disfuncional… Continuar leyendo “La vuelta a Europa con PHotoEspaña 2016”

Capital Animal: Burradas, monerías y cochinadas

Nunca está de más tomar conciencia sobre nuestra relación con el resto de animales. Ese es el propósito del festival «Capital Animal», en Madrid, cuyos contenidos, a veces, llenan demasiado la cabeza de pájaros

Una de las fotografías de "Soy tú", serie de Amparo Garrido en "Animalista"
Una de las fotografías de “Soy tú”, serie de Amparo Garrido en “Animalista”

Partamos de la base de que “Animalista”, en La Casa Encendida (hasta el 12 de junio), no es una exposición de arte, por mucho que a su comisario principal, Rafael Doctor, le guste decir que dentro de cada persona hay un artista. Es un proyecto plural y activista, bienintencionado y combativo, del que forman parte un buen número de artistas, pero no solo ellos, y no todos tan buenos. De hecho, y con diferencia, su mejor propuesta es la de un médico, Alejandro Garrido, cuya aportación, titulada “¿Quieres que hablemos?” propone sin dogmatismos ni aspavientos pautas para afrontar el debate de un tema, el de la defensa animal y todos sus aledaños (veganismo, caza, tauromaquia, determinadas propuestas de ocio como los circos o los zoos…), que levanta pasiones enconadas.

Decíamos que no puede ser entendido como proyecto artístico porque, de ser así, hay errores de bulto que no podríamos pasar por alto. Uno de los más llamativos, el de la disposición de las obras en su primer apartado, el que los comisarios han dejado en manos de Enrique Marty (responsable del montaje) y que ellos entienden como una especie de gabinete de museo antiguo con más de 200 obras que tapían literalmente las paredes, en un deseo de mostrar la fascinación que el «animal humano» (la terminología empleada, en ocasiones, resulta pueril) siente por los «animales no humanos». Y entonces aquello se convierte en un tótum revolútum (sin cartelas) en el que cualquier obra de cualquier autor que tenga a un animal como icono tiene cabida, independientemente de la calidad, el tamaño o el número.

Fotografía de Quique Carbajal para "Otras tauromaquias"
Fotografía de Quique Carbajal para “Otras tauromaquias”

Si se ha tenido la suerte de presentar una obra monumental como la de Alfonso Galván o Santiago Ydáñez, o varias de prestancia como las de Pierre Gonnord o Amparo Garrido (la segunda pregunta sería por qué sus primates y sólo sus primates son «indultados» del maremágnum en paredes blancas, cuando desde la cartelería de la fachada ya se nos advierte de que no se debe hacer diferenciaciones entre especies), enhorabuena: serán fácilmente localizadas. Son muchos los artistas que me preguntan por redes si he visto en tal escenario sus obras, y a todos les he de contestar lo mismo: creo que no. Y mucho menos admirar sus matices si estas me quedan a tres metros de la cabeza (y yo soy bastante alto). Reconozco que lo que yo sentí fue el mismo aturdimiento que un niño en una pajarería, donde las jaulas ahora eran los marcos de los cuadros y las fotos.

En la segunda parte de la muestra –acto central del programa Capital Animal, promovido por la plataforma homónima)–, en una habitación enfrentada, es tiempo de agitación; de violencia, esclavitud y tortura animal y del surgimiento de nuevas preguntas. Se nos dice, por ejemplo, que es el sistema capitalista el que sustenta estos comportamientos, mientras en uno de los vídeos proyectados se reproduce el sacrificio de perros para su consumo en un mercado presumiblemente chino. ¿Por qué en este sector, por ejemplo, faltan cartelas o las de los dibujantes e ilustradores no incluyen datos? Porque, sinceramente, la viñeta de Forges del toro que se interroga sobre el porqué de su situación sería valiente en 1970 o 1980. En 2016, es una bobería. Y lo peor es que la misma ilustración (junto a otras, estiradas hasta la ruptura de los pídeles de los “originales”) se repite en citas como la de la Calcografía Nacional (“Otras tauromaquias”, hasta el 25 de mayo), donde volvemos a encontrarnos con buena parte de los artistas convocados aquí (podría decirse que, vista una muestra, vistas las dos: El Roto, Forges, Malagón, Santiago Talavera, Miguel Scheroff, La Ruina y Jaime Alekos…).

"Cosmos", fotografía de Ruth Montiel Arias ("Animalista")
“Cosmos”, fotografía de Ruth Montiel Arias (“Animalista”)

En algunos casos, es el contexto el que determina la lectura negativa, como en las fotos de “La caza del lobo congelado”, de Ricardo Cases, de igual forma que (y eso lo sabe cualquier estudiante de audiovisuales), una música bien elegida aporta un dramatismo a imágenes que quizás no contuvieran esa intención, como en algunas de los vídeos del tándem La Ruina & Alekos. ¿Y dónde supera la pretensión periodística para convertirse en reflexión artística un vídeo sobre mataderos como el de Antonia Valero y Fabiola Simonetta? En la misma sala, obras poderosas como la mirada «humanizada» de Ruth Montiel, junto a las de Carmela García, colgadas de cualquier manera, y propuestas realmente menores.

En el tercer ámbito, el de Garrido, algunas «respuestas», que yo llamaría «propuestas» para intentar subvertir, o al menos corregir, determinados comportamientos (junto a actitudes que en absoluto buscan convencer al otro sino imponer lecturas unívocas): como las soluciones textiles sintéticas de Herida de Gato o los refugios de Wings of Heart o Gaia, al lado de acciones menos hortodoxas (como la declaración de Trigueros del Valle, en Valladolid, en el que los animales tienen los mismos derechos que los seres humanos, toque lleva a preguntarse muchas cosas) u obras, como las de Lidia Toga, Sergio Ojeda o Montse Carballo (la de esta última, casi no se puede contemplar debido al espacio de consulta que le han colocado delante), que podrían estar aquí o en la sala anterior (de hecho, no sabemos muy bien por qué se incluyen en este sector).

Dibujo de Santiago Talavera para "Otras tauromaquias"
Dibujo de Santiago Talavera para “Otras tauromaquias”

Volvemos a la Real Academia de San Fernando, donde las tintas se cargan contra la tauromaquia, y se aprovecha el doscientos aniversario de los grabados de Goya sobre esta temática para hacer una relectura de su genio, que, sinceramente, hace aguas. Dicen los organizadores que si el de Fuendetodos viviera ahora sería «el máximo defensor contra esta barbarie». Hombre, eso, o un artista con “off-shorts” en Panamá (como hemos visto que existen), o un concursante de Gran Hermano haciendo “edredoning”. Jugar a los futuribles es peligroso y tendencioso. De hecho, la lectura de algunos de los títulos de sus obras (que se mezclan con las de María Cañas, que hace fiesta, con su habitual material de archivo, de las heridas del animal «humano» torero; Eider Agüero y su noción equivocada de psicópata; o Eva Máñez, que con sus fotos de aficionados no sabemos si ensalza o denuncia), lo descubren como un gran conocedor de la lidia. Sí hay que reconocerle a esta cita un temperamento más calmado y la capacidad para abrir el abanico a otras actividades en teoría igual de censurables como el uso de reses en fiestas locales (el adjetivo «religiosas» de Rolland y Carbajal sobra), con una acción por parte de Gladiadores por la Paz para llevar libros a Tordesillas (¡Ay, el Toro de la Vega!), y llamar incultos a todos sus habitantes, y un vídeo, el de Chus Gutiérrez y El Niño del Elche, en el que desde una lectura positiva de otro tópico (el del flamenco) se desmonta un tercero.

Precisamente El Niño de Elche protagonizó otro evento en el Museo Reina Sofía el miércoles 18 de mayo, a donde volveremos el 30 de junio para escuchar a un reconocido animalista como es J. M. Coetzee. Y es que las ramificaciones del festival son muchas y diversas: encuentros, acciones para niños, cinetecas, festivales de cocina vegana, ciclos de poesía… En galerías, restaurantes y sedes oficiales. Sin duda, el animalismo tiene mucho que aportar. Quedémonos con lo mejor. No seamos burros.

Detalle del montaje de Enrique Marty para "Animalista" en La Casa Encendida
Detalle del montaje de Enrique Marty para “Animalista” en La Casa Encendida

“Capital Animal”. Distintas sedes. Madrid. Comisarios: Rafael Doctor, Ruth Toledano y Concha López. Http://capitalanimal.es/. Hasta finales de junio

“Tontunas de visitantes”. Anécdotas y disparates de los espectadores de museos

Cuando Zidane, Manises y «Fanfán Fitur» exponen en el museo

Un divertido grupo en Facebook recoge bajo el nombre de «Tontunas de visitantes» las mayores ocurrencias y anécdotas de los espectadores de los principales museos españoles, compiladass con ironía e ironía por su personal de taquillas y de sala

Museo Thyssen
Un grupo de visitantes escucha las explicaciones de un guía del Museo Thyssen

«Perdone, ¿me da una entrada para Fanfán Fitur?». En realidad, el aguerrido visitante se refería a la muestra de Fantin-Latour del Prado, pero no es el único caso de despiste. Hay quienes han solicitado acceso para las exposiciones de Durero y «Crunch» (léase Cranach), la de Manises(Matisse, del que por el momento se desconoce su procedencia valenciana), Zidane (ese Cézanne que dejó los pinceles por las botas) o los «Jardines impresionantes» (mucho mejor que «impresionistas») del Thyssen.

Estas anécdotas y muchísimas más se recogen en «Tontunas de visitantes», un grupo creado en Facebook por personal de taquilla y auxiliares de sala de los principales museos españoles y que en muy poco tiempo ha crecido como la espuma en número de seguidores (son más de 200) y «posteos» (está visto que la memoria de sus responsables es inagotable), con los que recuerdan las ocurrencias y dislates más imprevisibles con los que han tenido que enfrentarse (y se enfrentan a diario) en el ejercicio de su profesión. Como los de aquellos visitantes que preguntan por la entrada del museo cuando ya están dentro o que confunden lo ser «amigo» de un espacio artístico con haberle dado un like a la institución en la red social de Mark Zuckerberg.

«No hay día que no surjan una o más anécdotas, algunas de las caules son realmente hilarantes –explica Álvaro Gurrea Suárez, administrador del grupo y auxiliar de sala en un importante museo madrileño–. Y muchas veces nos hemos propuesto recopilarlas para que no se pierdan, pero nunca dábamos el paso». Ese momento ha llegado ahora, aunque sea desde el ámbito virtual, con aportaciones que provocan la sonora carcajada:

-Aquí tiene su entrada. Tiene que comenzar la visita con Matisse [otra vez Matisse], al fondo de aquel pasillo, y después puede visitar la colección permanente cuando quiera.

(La señora coge su ticket y empieza a mirar con preocupación hacia todos lados. Finalmente, se decide y pregunta)

-Disculpe. ¿y por dónde dice que viene el tal Matisse a recogerme?

O la siguiente:

-¡Oiga! ¿esto del Thyssen es lo de Tita? [son muchos los visitantes que se desconciertan al saber que no es la autora de todos los cuadros de su colección; o que no está pasenado todo el día por las salas; o que quieren conocer en qué árbol exacto del Paseo del Prado se encadenó para hacerse un «selfie» en la misma pose]

-Sí, el apellido y parte de su colección. 

-¿Y tiene expuesta la corona de Miss España, objetos del Barón y de su marido el Tarzán?

-Caballero: esto es un museo de pintura, no de objetos personales.

-Aaah. ¿Y el Prado dónde está? 

-Justo al otro lado de la rotonda, caballero.

-Bueno, prefiero ir allí. Por lo menos veré objetos de Franco y de la Transición a la Monarquía. Historia de España, señorita! ¡Que ya sirven ustedes a cualquiera!

Frida Khalo o la representación de Cristo para los mexicanos
Frida Khalo o la representación de Cristo para los mexicanos

Por lo escrito en el grupo, es de lo más normal que el visitante no tenga ni la menor idea de dónde se halla (y así pregunten por «Las Meninas» o «Las lanzas» en el Thyssen, o por la cercanía del museo en el que se puede ver el «David» de Miguel Ángel). Pero lo peor que pueden hacer estos auxiliares es sacar de su error a aquel que tiene más que claro que lleva la razón. Como cuando se le espeta a una señora que no puede tocar las esculturas expuestas y esta se despacha con un «es que dan suerte», o hay que explicarle a una pareja que ni esto es un cine, ni lo de Antonio López un «blockbuster» cinematográfico («¡Pues qué vergüenza que no haya un cine por aquí!»). Y es que el manchego, da mucho juego. Sobre todo a cuenta de su «nacionalidad»:

-Hola, bonita. Habíamos escuchado que teníais aquí una exposición de Antonio López

-Sí, señora

-¿Me podrías decir dónde está? Porque llevamos una hora buscando y no lo vemos. 

-Pues tiene que subir las escaleras y al fondo del pasillo. Donde cafetería, está la entrada. 

-No, no. Eso es «Realistas de Madrid», bonita. Nosotras buscamos a Antonio López. Mira, Mari: otra que dice lo mismo, que Antoñito está arriba.

-Señora, es que Antonio López pertenece al grupo de los Realistas. 

-Anda, niña. Entérate bien de qué van las exposiciones porque Antonio es de Castilla la Mancha, ¡y qué tendrá que ver con Madrid! ¡Vámonos, Mari, que en el Thyssen nos están engañando!

Y cuando no es López, es el Greco (español, español, español…):

En el cartel del Greco pone que nació en Candía, ¿dónde está eso?

-Pues si es del Greco, será en Grecia.

-¡Ja! No, no… No puede ser: El Greco era de aquí.

-«Greco», de Grecia.

-No: estás muy equivocada. No tienes ni idea. El Greco era español. Ya preguntaré en información.

Con salidas, en algunos casos, que le dejan a uno como un muñequito de cera:

[Control de Accesos en el Museo Thyssen. Señora con su entrada recién comprada, se la sellan y entra hacia la planta cero de la misma. Llega a Juan Gris. Vuelve corriendo al control, preguntando entre sofocos]

-Señora, pero… ¿Y dónde están los muñecos de cera?

-¿Disculpe?

-Sí, sí: los muñecos de cera. Claro, como se pronuncia igual que el Museo Tussauds de Londres, pues imagino que tendrán lo mismo aquí, ¿no?

-Esto… Mire… Esto es de pintura.

-¡Pues vaya! No me interesa. Adiós.

«Lamentablemente el grupo es cerrado –aunque comenzó siendo público, explica Gurrea Suárez– básicamente porque no todo el mundo tiene el mismo sentido del humor y porque la finalidad de la iniciativa no es en absoluto molestar a nadie». Además, sus promotores (entre los que se encuentran profesionales del Museo Thyssen, del Museo del Prado y del Museo Reina Sofía, entre otras instituciones), en activo y de generaciones posteriores, pretenden que «los integrantes se sientan lo más relajados posible para que participen con su mejor anécdota sin sentirse coartados». Aún así, Gurrea reconoce que no se esperaban el éxito alcanzado.

Y, aunque nosotros como espectadores nos creamos que lo nos sucede en el museo es la primera vez que ocurre, los participantes de «Tontunas de visitantes» cuentan con clásicos de manual que aplican a la primera de cambio: Y ahí están los típicos «Esto no es una mochila, es mi bolso» (en versión femenina) o «esto no es un paraguas, es un bastón» (para ellos). Y de nada servirá que respondamos con un «¿Y si me lo pongo delante? ¿y en la mano?» o acusemos al prójimo («¡Esa señora lleva un bolso más grande y le han dejado ustedes pasar!»).

Retrato de Hugo Erfurt, alias "Ruiz-Gallardón"
Retrato de Hugo Erfurt, alias “Ruiz-Gallardón”

Pero hay reacciones desconcertantes, que dejan sin palabras al más pintado, como querer saber si los vasos y platos los ha diseñado Isabel Quintanilla para Duralex; si las crucifixiones expuestas son «de antes o después de Cristo»; si hay que ver todos los cuadros antes de cambiar de sala (de hecho, es duda recurrente conocer por qué pared se ha de empezar), o ponen en el brete de tener que decidirse por papá o por mamá. Nos referimos a que, al preguntar les qué es lo que quieren visitar, estos se interesan por lo que hay, se les responde que una exposición temporal y una permanente, y el cliente, sin miramientos, pide una entrada para «la más bonita». Pero esta «salida» se lleva la palma:

-Disculpe, ¿estos símbolos significan que para pasar por este pasillo las mujeres deben llevar falda y los hombres traje y corbata?

-No, señora. Indican universalmente que tienen baños masculinos y femeninos a su disposición… 

-¡Ah!… ¡Pues a ver si lo ponen claro!

Aunque a veces, si uno pone la oreja, hasta aprende cosas. Como que Frida Khalo no era Frida Khalo, sino «una representación de cómo los mexicanos pintaban a Cristo con la corona de espinas». O que si uno se acerca demasiado a los cuadros «baja la campana de seguridad y te asfixias» (están avisados). Ahora bien, hay momentos en los que deberían abofetearnos como turistas. Sobre todo cuando, con nuestra actitud, los que llenamos los museos hacemos sentir a su personal como monos de feria. Y no nos referimos al «no funciona la audio-guía. ¿Sales tú y me la cambias?». No:

Una temporal cualquiera. Grupo de jubiladas. Una de ellas se aparta del grupo y pregunta:

-Oye, ¿vosotros sois funcionarios, no?

-No, somos subcontratados.

-Pero qué hay que hacer para trabajar aquí?

-Bueno, la mayoría estudiamos una carrera de letras y…

Desde su sala se pone a gritar:

-¡Juani! ¡Que no son de integración! ¡Que son normales!

Porque el interés no solo se queda en preguntar lo que el vigilante apunta o lo que el vigilante lee. Hay quien quiere intimar mucho más:

-Hola, ¿es verdad que van a abrir otro museo en Málaga? [Se refería al Thyssen Carmen Cervera]

-Sí. 

-¿Y qué tengo que hacer para poder entrara a trabajar en un puesto así como el tuyo en el que no hay que hacer nada, salvo estar rodeada y disfrutar de tanto arte?

-Pues mire, no lo sé. Tal vez haber hecho algo terrible que mereciera el castigo de la Santa Inquisición en otra vida.

Pablo Picasso trae de cabeza a más de un visitante de museo
Pablo Picasso trae de cabeza a más de un visitante de museo

Sin duda alguna, son las nuevas atribuciones las que obligan a este tipo de profesionales a morderse la lengua antes de soltar una carcajada. Porque, claro, ¿cómo reaccionar cuando le preguntan a uno por las «crisálidas»(que no «grisallas») de Van Eyck? ¿O cuando descubre que en El Prado no se custodia el «Coloso» de Goya, sino El Coloso de Rodas? ¿Estará en la nueva expo del Bosco su «Jardín Tres Delicias»? ¿Y cómo se le quedó la vista a Van der Weyden cuando acabó su «Desprendimiento»? En el Museo Reina Sofía, el «Guernica» (que debe pronunciarse «Güérnica» si uno es un guiri auténtico) y su autor son un clásico:

-¡Quiero poner una reclamación! ¡No tienen ustedes nada bien indicado cómo llegar al pabellón especial del Guernica [o Güérnica]

o

-Disculpe: ¿Dónde hay un cuadro de Picasso?

-Justo enfrente, caballero.

-No, pero ese no es de Picasso. Ahí pone «Pablo Picasso». Yo quiero ver uno de Picasso Picasso.

-Señor. Él es Picasso Picasso.

-No, no, El pintor no se llamaba Pablo… [que conste que este no es el mismo sujeto que preguntó por el «Arlequín de Pegaso»]

Hay anécdotas sobre todo lo que olvidamos en los museos (también zapatos y litronas), sobre visitantes que, a pesar de poner un sillón delante, se siguen comiendo un espejo; los que saludan en el espejo; los que llaman a sus amigos a través del espejo. Los que, en el apartado de «parecidos razonables» ven un X Men en el retrato de los Reyes del Hall del Thyssen o a Ruiz-Gallardón en el de Hugo Erfurth. Si se ha encontrado reflejado en alguna de estas anécdotas, sonría. Si no es así, la próxima vez que saque su entrada o pida una indicación a un miembro del personal de sala, hágalo también. Son seres humanos. Y pidan que les den paso a este grupo privado.

Fachada del Museo Reina Sofía
Fachada del Museo Reina Sofía

Texto publicado en ABC.es el 24 de mayo de 2016