Jordi Colomé y Manuel Segade, el tándem que representará a España en la Bienal de Venecia

El artista catalán, que desarrollará un proyecto sobre nomadismo, se impone a otros creadores, entre los que se situaban Eugenio Ampudia o Cristina Lucas, seleccionados por un comité de expertos

Jordi Colomer en una imagen de archivo
Jordi Colomer en una imagen de archivo

El proyecto «Ciudad de bolsillo», del artista Jordi Colomer (Barcelona, 1962) y el comisario Manuel Segade (La Coruña, 1977), actual director del CA2M, representarán a España en la 57 edición de la Bienal de Venecia, que tendrá lugar del 13 de mayo al 26 de noviembre de 2017, según ha informado la Agencia Española de Cooperación (AECID) en un comunicado. Continuar leyendo “Jordi Colomé y Manuel Segade, el tándem que representará a España en la Bienal de Venecia”

“Tontunas de visitantes”. Anécdotas y disparates de los espectadores de museos

Cuando Zidane, Manises y «Fanfán Fitur» exponen en el museo

Un divertido grupo en Facebook recoge bajo el nombre de «Tontunas de visitantes» las mayores ocurrencias y anécdotas de los espectadores de los principales museos españoles, compiladass con ironía e ironía por su personal de taquillas y de sala

Museo Thyssen
Un grupo de visitantes escucha las explicaciones de un guía del Museo Thyssen

«Perdone, ¿me da una entrada para Fanfán Fitur?». En realidad, el aguerrido visitante se refería a la muestra de Fantin-Latour del Prado, pero no es el único caso de despiste. Hay quienes han solicitado acceso para las exposiciones de Durero y «Crunch» (léase Cranach), la de Manises(Matisse, del que por el momento se desconoce su procedencia valenciana), Zidane (ese Cézanne que dejó los pinceles por las botas) o los «Jardines impresionantes» (mucho mejor que «impresionistas») del Thyssen.

Estas anécdotas y muchísimas más se recogen en «Tontunas de visitantes», un grupo creado en Facebook por personal de taquilla y auxiliares de sala de los principales museos españoles y que en muy poco tiempo ha crecido como la espuma en número de seguidores (son más de 200) y «posteos» (está visto que la memoria de sus responsables es inagotable), con los que recuerdan las ocurrencias y dislates más imprevisibles con los que han tenido que enfrentarse (y se enfrentan a diario) en el ejercicio de su profesión. Como los de aquellos visitantes que preguntan por la entrada del museo cuando ya están dentro o que confunden lo ser «amigo» de un espacio artístico con haberle dado un like a la institución en la red social de Mark Zuckerberg.

«No hay día que no surjan una o más anécdotas, algunas de las caules son realmente hilarantes –explica Álvaro Gurrea Suárez, administrador del grupo y auxiliar de sala en un importante museo madrileño–. Y muchas veces nos hemos propuesto recopilarlas para que no se pierdan, pero nunca dábamos el paso». Ese momento ha llegado ahora, aunque sea desde el ámbito virtual, con aportaciones que provocan la sonora carcajada:

-Aquí tiene su entrada. Tiene que comenzar la visita con Matisse [otra vez Matisse], al fondo de aquel pasillo, y después puede visitar la colección permanente cuando quiera.

(La señora coge su ticket y empieza a mirar con preocupación hacia todos lados. Finalmente, se decide y pregunta)

-Disculpe. ¿y por dónde dice que viene el tal Matisse a recogerme?

O la siguiente:

-¡Oiga! ¿esto del Thyssen es lo de Tita? [son muchos los visitantes que se desconciertan al saber que no es la autora de todos los cuadros de su colección; o que no está pasenado todo el día por las salas; o que quieren conocer en qué árbol exacto del Paseo del Prado se encadenó para hacerse un «selfie» en la misma pose]

-Sí, el apellido y parte de su colección. 

-¿Y tiene expuesta la corona de Miss España, objetos del Barón y de su marido el Tarzán?

-Caballero: esto es un museo de pintura, no de objetos personales.

-Aaah. ¿Y el Prado dónde está? 

-Justo al otro lado de la rotonda, caballero.

-Bueno, prefiero ir allí. Por lo menos veré objetos de Franco y de la Transición a la Monarquía. Historia de España, señorita! ¡Que ya sirven ustedes a cualquiera!

Frida Khalo o la representación de Cristo para los mexicanos
Frida Khalo o la representación de Cristo para los mexicanos

Por lo escrito en el grupo, es de lo más normal que el visitante no tenga ni la menor idea de dónde se halla (y así pregunten por «Las Meninas» o «Las lanzas» en el Thyssen, o por la cercanía del museo en el que se puede ver el «David» de Miguel Ángel). Pero lo peor que pueden hacer estos auxiliares es sacar de su error a aquel que tiene más que claro que lleva la razón. Como cuando se le espeta a una señora que no puede tocar las esculturas expuestas y esta se despacha con un «es que dan suerte», o hay que explicarle a una pareja que ni esto es un cine, ni lo de Antonio López un «blockbuster» cinematográfico («¡Pues qué vergüenza que no haya un cine por aquí!»). Y es que el manchego, da mucho juego. Sobre todo a cuenta de su «nacionalidad»:

-Hola, bonita. Habíamos escuchado que teníais aquí una exposición de Antonio López

-Sí, señora

-¿Me podrías decir dónde está? Porque llevamos una hora buscando y no lo vemos. 

-Pues tiene que subir las escaleras y al fondo del pasillo. Donde cafetería, está la entrada. 

-No, no. Eso es «Realistas de Madrid», bonita. Nosotras buscamos a Antonio López. Mira, Mari: otra que dice lo mismo, que Antoñito está arriba.

-Señora, es que Antonio López pertenece al grupo de los Realistas. 

-Anda, niña. Entérate bien de qué van las exposiciones porque Antonio es de Castilla la Mancha, ¡y qué tendrá que ver con Madrid! ¡Vámonos, Mari, que en el Thyssen nos están engañando!

Y cuando no es López, es el Greco (español, español, español…):

En el cartel del Greco pone que nació en Candía, ¿dónde está eso?

-Pues si es del Greco, será en Grecia.

-¡Ja! No, no… No puede ser: El Greco era de aquí.

-«Greco», de Grecia.

-No: estás muy equivocada. No tienes ni idea. El Greco era español. Ya preguntaré en información.

Con salidas, en algunos casos, que le dejan a uno como un muñequito de cera:

[Control de Accesos en el Museo Thyssen. Señora con su entrada recién comprada, se la sellan y entra hacia la planta cero de la misma. Llega a Juan Gris. Vuelve corriendo al control, preguntando entre sofocos]

-Señora, pero… ¿Y dónde están los muñecos de cera?

-¿Disculpe?

-Sí, sí: los muñecos de cera. Claro, como se pronuncia igual que el Museo Tussauds de Londres, pues imagino que tendrán lo mismo aquí, ¿no?

-Esto… Mire… Esto es de pintura.

-¡Pues vaya! No me interesa. Adiós.

«Lamentablemente el grupo es cerrado –aunque comenzó siendo público, explica Gurrea Suárez– básicamente porque no todo el mundo tiene el mismo sentido del humor y porque la finalidad de la iniciativa no es en absoluto molestar a nadie». Además, sus promotores (entre los que se encuentran profesionales del Museo Thyssen, del Museo del Prado y del Museo Reina Sofía, entre otras instituciones), en activo y de generaciones posteriores, pretenden que «los integrantes se sientan lo más relajados posible para que participen con su mejor anécdota sin sentirse coartados». Aún así, Gurrea reconoce que no se esperaban el éxito alcanzado.

Y, aunque nosotros como espectadores nos creamos que lo nos sucede en el museo es la primera vez que ocurre, los participantes de «Tontunas de visitantes» cuentan con clásicos de manual que aplican a la primera de cambio: Y ahí están los típicos «Esto no es una mochila, es mi bolso» (en versión femenina) o «esto no es un paraguas, es un bastón» (para ellos). Y de nada servirá que respondamos con un «¿Y si me lo pongo delante? ¿y en la mano?» o acusemos al prójimo («¡Esa señora lleva un bolso más grande y le han dejado ustedes pasar!»).

Retrato de Hugo Erfurt, alias "Ruiz-Gallardón"
Retrato de Hugo Erfurt, alias “Ruiz-Gallardón”

Pero hay reacciones desconcertantes, que dejan sin palabras al más pintado, como querer saber si los vasos y platos los ha diseñado Isabel Quintanilla para Duralex; si las crucifixiones expuestas son «de antes o después de Cristo»; si hay que ver todos los cuadros antes de cambiar de sala (de hecho, es duda recurrente conocer por qué pared se ha de empezar), o ponen en el brete de tener que decidirse por papá o por mamá. Nos referimos a que, al preguntar les qué es lo que quieren visitar, estos se interesan por lo que hay, se les responde que una exposición temporal y una permanente, y el cliente, sin miramientos, pide una entrada para «la más bonita». Pero esta «salida» se lleva la palma:

-Disculpe, ¿estos símbolos significan que para pasar por este pasillo las mujeres deben llevar falda y los hombres traje y corbata?

-No, señora. Indican universalmente que tienen baños masculinos y femeninos a su disposición… 

-¡Ah!… ¡Pues a ver si lo ponen claro!

Aunque a veces, si uno pone la oreja, hasta aprende cosas. Como que Frida Khalo no era Frida Khalo, sino «una representación de cómo los mexicanos pintaban a Cristo con la corona de espinas». O que si uno se acerca demasiado a los cuadros «baja la campana de seguridad y te asfixias» (están avisados). Ahora bien, hay momentos en los que deberían abofetearnos como turistas. Sobre todo cuando, con nuestra actitud, los que llenamos los museos hacemos sentir a su personal como monos de feria. Y no nos referimos al «no funciona la audio-guía. ¿Sales tú y me la cambias?». No:

Una temporal cualquiera. Grupo de jubiladas. Una de ellas se aparta del grupo y pregunta:

-Oye, ¿vosotros sois funcionarios, no?

-No, somos subcontratados.

-Pero qué hay que hacer para trabajar aquí?

-Bueno, la mayoría estudiamos una carrera de letras y…

Desde su sala se pone a gritar:

-¡Juani! ¡Que no son de integración! ¡Que son normales!

Porque el interés no solo se queda en preguntar lo que el vigilante apunta o lo que el vigilante lee. Hay quien quiere intimar mucho más:

-Hola, ¿es verdad que van a abrir otro museo en Málaga? [Se refería al Thyssen Carmen Cervera]

-Sí. 

-¿Y qué tengo que hacer para poder entrara a trabajar en un puesto así como el tuyo en el que no hay que hacer nada, salvo estar rodeada y disfrutar de tanto arte?

-Pues mire, no lo sé. Tal vez haber hecho algo terrible que mereciera el castigo de la Santa Inquisición en otra vida.

Pablo Picasso trae de cabeza a más de un visitante de museo
Pablo Picasso trae de cabeza a más de un visitante de museo

Sin duda alguna, son las nuevas atribuciones las que obligan a este tipo de profesionales a morderse la lengua antes de soltar una carcajada. Porque, claro, ¿cómo reaccionar cuando le preguntan a uno por las «crisálidas»(que no «grisallas») de Van Eyck? ¿O cuando descubre que en El Prado no se custodia el «Coloso» de Goya, sino El Coloso de Rodas? ¿Estará en la nueva expo del Bosco su «Jardín Tres Delicias»? ¿Y cómo se le quedó la vista a Van der Weyden cuando acabó su «Desprendimiento»? En el Museo Reina Sofía, el «Guernica» (que debe pronunciarse «Güérnica» si uno es un guiri auténtico) y su autor son un clásico:

-¡Quiero poner una reclamación! ¡No tienen ustedes nada bien indicado cómo llegar al pabellón especial del Guernica [o Güérnica]

o

-Disculpe: ¿Dónde hay un cuadro de Picasso?

-Justo enfrente, caballero.

-No, pero ese no es de Picasso. Ahí pone «Pablo Picasso». Yo quiero ver uno de Picasso Picasso.

-Señor. Él es Picasso Picasso.

-No, no, El pintor no se llamaba Pablo… [que conste que este no es el mismo sujeto que preguntó por el «Arlequín de Pegaso»]

Hay anécdotas sobre todo lo que olvidamos en los museos (también zapatos y litronas), sobre visitantes que, a pesar de poner un sillón delante, se siguen comiendo un espejo; los que saludan en el espejo; los que llaman a sus amigos a través del espejo. Los que, en el apartado de «parecidos razonables» ven un X Men en el retrato de los Reyes del Hall del Thyssen o a Ruiz-Gallardón en el de Hugo Erfurth. Si se ha encontrado reflejado en alguna de estas anécdotas, sonría. Si no es así, la próxima vez que saque su entrada o pida una indicación a un miembro del personal de sala, hágalo también. Son seres humanos. Y pidan que les den paso a este grupo privado.

Fachada del Museo Reina Sofía
Fachada del Museo Reina Sofía

Texto publicado en ABC.es el 24 de mayo de 2016

#LosPiscolabisDelCuarto ya están en marcha

Un momento del piscolabis de Julio Falaggán y Germán Gómez en El Cuarto de Invitados
Un momento del piscolabis de Julio Falaggán y Germán Gómez en El Cuarto de Invitados

El Cuarto de Invitados (ECI) nació hace unos meses con una vocación muy clara: poner en contacto a sus promotores, un nutrido grupo de artistas recién licenciados, con el sistema artístico imperante. Y si Mahoma no venía a la montaña -pensaron- hagamos que la montaña venga a Mahoma. Esa montaña era la vivienda de tres de ellos, refugio común de todos, en cuyo salón han comenzado a ocurrir cosas muy interesantes y que han convertido este espacio doméstico en un ámbito alternativo de referencia en la escena madrileña.

El proyecto tiene una filosofía muy sencilla pero efectiva, que llega ahora a su tercera entrega. Los chicos y chicas del cuarto seleccionaron a un primer comisario afín, el crítico y profesor Óscar Alonso Molina, que a su vez les introdujo en su salón un concierto de rock de Abdul Vas. Siguiendo las reglas del juego de ECI, ese comisario eligió al siguiente, la historiadora y periodista Susana Blas, que a su vez se apoyó en un artista cercano y urbano para los muchachos del Cuarto como es 2Jotas, con el que durante las últimas semanas ejecutaron una punzante crítica sobre la precariedad de la vivienda.

Es ahora nuestro turno, y nuestra aportación a El Cuarto de Invitados será lo que hemos venido en llamar “Los piscolabis del cuarto”. En realidad, la propuesta pretende ser una vuelta al planteamiento inicial del espacio que la alberga. Los jóvenes artistas de ECI querían conocer el mercado, meter la cabeza (que no la pata) en él. Que la montaña venga de nuevo a Mahoma. Pues bien: nada como el salón de tu propia casa para transformarse en un pequeño “laboratorio” en el que los “experimentos” (que tenemos intención de hacer con gaseosa y medialunas) puedan ser controlados a su propio gusto.

Esta no será una exposición al uso (aunque también la habrá), sino un ciclo de mesas redondas y charlas muy de andar por casa. Un proyecto que no nace y muere en su inauguración, sino que se desarrolla a lo largo de los dos meses que ocupamos El Cuarto de Invitados: los de mayo y junio de 2016. Cada semana, por su salón irán pasando diferentes agentes artísticos ya asentados para compartir sus experiencias con los chicos de ECI y que estos puedan conocer de primera mano los vericuetos del sector y del mercado. Nada de una mesa y un micrófono que generen una barrera psicológica entre los expertos y los recién llegados, sino un formato muy de mesa camilla, muy de brasero y mantita, desde el que hacer sentir cómodos a nuestros agasajados (que se sientan como en su propia casa) y generar un ambiente propicio entre los anfitriones para que la distensión se convierta en reflexión.

Germán Gómez (centro) y Julio Falagán (der.) durante su "Piscolabis"
Germán Gómez (centro) y Julio Falagán (der.) durante su “Piscolabis”

¿Y quiénes serán nuestros invitados a “Los piscolabis del cuarto” durante estas jornadas? Pues, durante las diferentes semanas que estos se desarrollen, no queremos dejar ningún cabo suelto. Por aquí pasarán dos artistas, Julio Falagán (Valladolid, 1979) y Germán Gómez (Gijón, 1972), creadores que pertenecen a dos generaciones diferentes pero que ya dialogan de tú a tú con el mercado. Cada uno de ellos rememorará para los chicos del Cuarto cómo fueron sus inicios y su relación actual con museos y galerías, y todo lo que los rodea sin formar parte de ellos. Queremos contar también con galeristas, como Raquel Ponce y José Robles (Ponce+Robles), para que ellos les expliquen de primera mano cómo funciona esto del galerismo español comparado con el extranjero. Nos visitará José María Luna, director de la Fundación Picasso y responsable de la filial del Pompidou en Málaga y del Museo Estatal de San Petersburgo en la misma ciudad. Saldremos así del circuito madrileño y conoceremos el sentir de las instituciones públicas. También juegan cada vez un mayor papel las ferias, por lo que invitaremos a chatos y risas a José Antonio Mondragón, artífice de Art&Breakfast en Andalucía y de We Are Fair en Madrid. Y, por supuestísimo, a un coleccionista, y ahí será fundamental la aportación de Fernando Centenera. Por último, nos encantará compartir momentos con una periodista vinculada a los medios artísticos como es Belén Palanco, corresponsal en España de “The Art Newspaper“, y una comisaria, la joven -aunque sobradamente preparada- Semíramis González, que además es una interesante bloguera.

Jugamos con los conceptos de público-privado, intimidad-exposición pública, y todas estas charlas serán a puerta cerrada, para que los integrantes de ECI saquen el máximo partido de ellas, sin interferencias. Pero permitiremos que el vecino o la vecina pongan el vaso de cristal entre su oreja y nuestra puerta e intente descubrir lo que tramamos en el interior. Para tal fin usaremos las redes sociales y el hastag #LosPiscolabisDelCuarto, de forma que los encuentros puedan seguirse “on line”, pero no en vivo, sólo con la distancia o cercanía que impone la web.

Y como somos conscientes de que, vosotros, los visitantes del Cuarto, termináis siempre por dotar de sentido a lo que en él tiene lugar, también vamos a preparar una exposición más convencional en sus estancias para quien quiera venir a reencontrarse con nosotros en sus jornadas de puertas abiertas al público los fines de semana. Para ella, hemos propuesto un segundo juego a nuestros homenajeados: de igual manera que cuando alguien es invitado a una cena se trae consigo una botella de vino, un postre o unas flores para agasajar a sus anfitriones, hemos pedido a los agentes que participarán en los piscolabis que nos cedan una obra de su propia colección. Los autores de esos trabajos serán como sus acompañantes a las meriendas-cenas con las que nosotros les honramos y permiten que el proyecto se convierta en algo aún más rizomático: un comisario seleccionado por otro, que a su vez elige a los integrantes de su proyecto, que seleccionan cada uno a un artista… No vamos a desvelar sus apuestas ni los motivos de su elección, aunque sí adelantamos que estaremos rodeados de obras de Gorka Olmo, de Raúl Díaz Reyes… Para ello, tendréis que acompañarnos desde el 30 de abril.

Pero os aseguramos que el resultado, que se irá además enriqueciendo cada semana con la documentación de cada uno de los encuentros (recuerdos que irán rodeando a las obras aportadas), esconde grandes apuestas y dice mucho de sus “seleccionadores”. Porque que todo sea muy hogareño no significa que no se haga con la mejor de las intenciones, como si de un palacio o un castillo se tratara. Y, como dice el refrán: “antes de tomar casa donde mirar, mira su vecindad”. En ésta, solo entran los mejores, los que nos hacen sentir en buena compañía mientras picamos algo y fomentamos que nos pique la curiosidad.

Anuncio de "Los Piscolabis del Cuarto"
Anuncio de “Los Piscolabis del Cuarto”

Programa completo de “Los Piscolabis del Cuarto”

(a puerta cerrada. Recuerda que podrás seguirlos a través de las redes sociales)

 28 de abril de 2016: Julio Falagán  y Germán Gómez

 7 de mayo de 2016: Fernando Centenera (coleccionista)

 20 de mayo de 2016: José Robles y Raquel Ponce (galeristas)

27 de mayo de 2016: Belén Palanco (crítico y periodista).

10 de junio de 2016: Juan Antonio Mondragón (Director de We Are Fair y Art & Breakfast).

17 de junio de 2016: Semíramis González (comisaria).

 23 de junio de 2016: J. María Luna (Director de la Fund. Picasso-Málaga, Pompidou / Museo Estatal San Petersburgo).

El Cuarto de Invitados momentos antes de la presentación de "Los Piscolabis de Cuarto"
El Cuarto de Invitados momentos antes de la presentación de “Los Piscolabis de Cuarto”