“Viaje de invierno”, primer libro de Guillermo Martín Bermejo

Guillermo Martín Bermejo acaba de presentar su primer libro, “Viaje de invierno”, editado por Ediciones Newcastle, firma que dirige desde Murcia Javier Castro Flórez. Con este texto, leído en su presentación en Madrid, en el café Isadora, tuve la suerte de formar parte de su puesta de largo junto a Jesús Bengoechea, el editor y, por supuesto, el artista-artesano

Portada de "Viaje de invierno", ópera prima de Guillermo Martín Bermejo
Portada de “Viaje de invierno”, ópera prima de Guillermo Martín Bermejo

Hacia mitad del delicioso libro de Guillermo Martín Bermejo, su autor recurre a Cavafis para atraparnos:

“Pero en ningún modo apresures el viaje,

Mejor dejar que dure muchos años,

Para que llegues, viejo ya, a la isla,

Rico con todo lo que has ganado en el camino,

Sin esperar que Ítaca te dé riquezas”.

Creo que este poema del griego es, sin que Guillermo lo sepa, la clave para interpretar correctamente esta pequeña joya bibliográfica. Después de algunos años (como dice el propio Guillermo, “en el atardecer de su juventud”), el artista nos propone iniciar un viaje por su propia andadura vital usando este libro como mapa. Y los afortunados somos nosotros, pues sin esperarlas, la Ítaca de su escritura nos colma de grandes riquezas inmateriales, que son las buenas, al final del mismo.

Hay mucho de literatura en “Viaje de invierno”. No en vano, Guillermo Martín Bermejo compara el trabajo del poeta con el del dibujante en muchos pasajes del libro. Y la literatura irrumpe desde la dedicatoria del mismo (con alusiones a Andrés Newman y Wilhelm Müller, responsable último de la estructura de este precioso “mapa lírico”), a las composiciones que se recuperan de Felipe Ortega-Regalado (otro artista escritor) y Zacarías Reyes, mucho antes de que se nos hable de arte o de otra cosa.

Guillermo Martín Bermejo, Diario de invierno, dibujo, arte, libro, fundación Newcastle, literatura
Guillermo Martín Bermejo, Diario de invierno, dibujo, arte, libro, fundación Newcastle, literatura

Y es que el libro está estructurado en breves capítulos o composiciones que son como pequeños poemas (el primer autorretrato que el artista reconoce que se hace), y que Guillermo nos invita incluso a leer de forma aleatoria, marcando nuestro propio recorrido en el plano.

“Una canción es un poema. Un poema es un dibujo”, sentencia. Y confiesa: “Piezas que antes ya había dibujado se convierten ahora en palabras”. Así, descubrimos o confirmamos a lo largo de las páginas:

-Que Guillermo siempre fue un animal nocturno y noctámbulo. Un extranjero en este mundo.

-Que fue un niño miedoso al que la noche nunca le dio miedo.

-Que es un “artista portátil”, sin estudio, con todos los domicilios posibles. Y que cada casa se ha levantado siempre sobre un amor, con todos los matices y coloraturas que el amor ofrece.

-Que es de los que creen que los objetos tienen alma y memoria, y que solo las mujeres nos inculcan el amor hacia las pequeñas cosas.

-Que es un sujeto melancólico, pero porque la tristeza puede llegar a ser más creativa que la felicidad.

-Que perdimos al que podría haber sido un gran panadero.

-Que se reivindica como artesano, más que como artista.

-Que ve en cada uno de nosotros una copia de yeso de nuestra infancia y nuestra juventud.

-Que buscó los caminos menos trillados, no por esnobismo sino por afinidad.

-Que las ciencias son lo más lejano al corazón, que la imperfección es bella, y que para poder ser sencillo, antes uno tuvo que pasar por una época de barroquismo.

-Y que en su caso, el sexo es imposible sin ternura. Pero que esta tiene un precio, y es que se acaba cuando uno aprende tanto del otro como para poder hablar como el otro…

"Fragil", dibujo de Martín Bermejo
“Fragil”, dibujo de Martín Bermejo

Todas estas cuestiones, apuntaba antes, puede que nos resulten familiares; pero por ser Martín Bermejo “un artista de línea” (tan familiarizado con los trazos del dibujo como con los de la caligrafía de la escritura) es un auténtico deleite comprobar cómo son plasmadas de esta forma en el papel, cómo esos dibujos se deshacen y se transforman ahora en sílabas y palabras, en oraciones y párrafos. En pura poesía narrada.

No obstante, “Viaje de Invierno”(ediciones Newcastle) es un libro de arte, pero desde las esquinas del arte. El capítulo PETRIFICADO es un alegato a los grandes museos, es decir, aquellos que reconocen nuestro “derecho a la debilidad y a no ser molestados”. EL CUERVO, por su parte, es una denuncia a sus males endémicos. ÚLTIMA ESPERANZA, un listado de grandes maestros (de Otto Meyer a Klossowski, Pierre Le-Tan, Sargent o Hockney, con el permiso siempre de Van Der Weyden, y, sobre todo, su madre, la mejor crítico y la mejor albacea de sus obras). Por su parte, MAÑANA TORMENTOSA es una encendida defensa a la profesión de dibujante (“siempre en alerta, siempre esperando”), similar a la del poeta, que contrasta con LA SEÑAL y SUEÑO DE PRIMAVERA, una especie de muerte y resurrección del artista, en la que, una vez más, “dibujar se convierte en escritura”.

Porque, como no podía ser de otra manera, la ópera prima de Bermejo es un canto a la literatura, y un compendio de grandes autores y grandes títulos. Salvatore Settis le enseñó que el dibujo es un lenguaje pre-verbal (como Ruskin le dejó huella al escribir que “todo gran arte es delicado”), y su texto funciona como un gran hipertexto en el que linkear en los nombres que propone, en los títulos que recomienda, y que son la playlist de la banda sonora de su vida: de Rilke a Pizarnik; de Juan Ramón Jiménez a Modiano. Con mención especial a las trilogías de Roger Peyrefitte y Jakob Wasserman, y todos esos autores cuyos libros se convertirán en obras malditas ante el avance del puritanismo y lo política y asépticamente correcto. Libros que, como pedía el abuelo de Guillermo, deben ser subrayados hasta herirlos.

"Romántico"
“Romántico”

En SOBRE EL RÍO irrumpe por primera vez el diálogo. Pero es con diferencia EN EL PUEBLO uno de mis pasajes favoritos por su intemporalidad. En él, Guillermo rompe con la línea cronológica o temática, sin darnos pistas de si se refiere a un pasado remoto o más cercano, aunque siempre pasado. Lo que le hace más poético y universal. No obstante, quedará una perla más, la historia del Roger de SOLEDAD, tan triste como necesaria de contar para que personajes anónimos como él no caigan en el olvido.

Que duda cabe, sin embargo, que “Viaje de Invierno” es también un libro generacional. Y por eso Guillermo tiene palabras especiales para la comunicación postal (“Quizás seamos la última generación que nos hayamos escrito con amigos por carta”) y se preocupa por el futuro de la literatura epistolar. En MIRANDO ATRÁS, el mundo se construye a través de sus ciudades y en su discurso arremete contra la globalización. FUEGO FATUO resume el influjo que el cine, el de verdad y sin palomitas, ha ejercido sobre muchos hombres y mujeres que hoy peinan canas o comienzan a peinarlas. LA POSADA pone nombres y apellidos a los compañeros de este su viaje vital, del mismo modo que DESCANSO dibuja un árbol genealógico muy particular, en el que Guillermo ha sido uno y miles, el Gullivercius de la abuela Chedes y el principito del abuelo Paco; el avezado pupilo de su padre y el compañero de juegos de Gabriela. Por cierto: no cerréis nunca el cuarto de juegos. “El niño es peligroso porque puede evadirse, no volver. El poder de la infancia es precisamente no creerse el personaje adoptado, sino serlo”, recuerda Bermejo.

Les decía al principio que Guillermo nos proponía el juego de leer su libro en modo random, escogiendo los capítulos de forma aleatoria o caprichosa o bajo parámetros metodológicos que solo el usuario conozca. Mi mentalidad germánica me obliga siempre a leer de principio a fin, pero siempre cometo una imprudencia, a modo de pequeño pecado venial que me llena de satisfacción, que es vulnerar la virginidad de la última página… No quiero hacerles espoilers, aunque si se me ocurriera no les desvelaría el final con la maestría con la que lo hace su autor; pero han de saber que ahí se encuentra la razón de ser de este libro, lo que se plantea plasmar antes de que se desvanezca, que no es solo la memoria, sino el deseo de volver a ser una página en blanco, un lienzo limpio en el que se generará la cartografía de cada uno de nosotros. También con su accidentes. No olviden que Guillermo Martín Bermejo es melancólico por naturaleza. Entonces, las mapas y los manuales nos harán más falta que nunca. Empecemos por este.

"Yo 45", dibujo de Martín Bermejo
“Yo 45”, dibujo de Martín Bermejo

Madrid, 22 de septiembre de 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *