William Kentridge. “¿No se unirá usted al baile?” (CACMálaga)

«El dibujo hace visible la huella del tiempo»

Hace más de una década que el sudafricano William Kentridge no exponía en España. El CACMálaga rompe esta mala racha con una muestra inédita que se ocupa de sus tapices 

Kentridge, en el CACMálaga

Ha luchado contra el apartheid y otras injusticias sociales pero no se considera un artista político; revolucionó el dibujo pero no tiene sensación de haber creado escuela… William Kentridge (Sudáfrica, 1955), que en junio formará parte del plantel de Documenta 13 («será un proyecto sobre la negación del tiempo», explica) es una de las voces más personales del arte del siglo XXI. Desde 1999 no exponía en España. Ahora lo recupera el CACMálaga en una cita con la que está dispuesto a poner en danza al espectador. Así «suena» la melodía de ¿No se unirá usted al baile?

Probablemente, el público no lo conozca por el empleo del tapiz como técnica, pero la lleva utilizando desde principios de este siglo. ¿Cómo se complementa con los dibujos y animaciones que lo han hecho tan famoso?

No hay mucha diferencia entre un tapiz y un vídeo. Ambas técnicas comparten la idea de escala. Un tapiz es como una pantalla. Su naturaleza inmovil le acerca mucho a la del frame de un vídeo. Es como si pudieramos pixelar miles de líneas verticales a partir de la urdimbre. A las afueras de Johannesburgo se enclava un taller de tapices con el que siempre me ha interesado trabajar para ver qué podía salir de allí. Así comenzó todo.

Detalle del montaje de la muestra de Kentridge en el CACMálaga

¿Cómo definiría «¿No se unirá usted al baile?», la pieza central de la muestra, un tapiz inspirado en un mapa del siglo XIX, de Luis Thuillier?

El título sirve para dar nombre a la exposición porque he querido generar dos tipos de «bailes». El primero haría referencia al que se desarrolla en ese tapiz, cuyas figuras parecen en movimiento transitando por una sala. Pero, a la vez, me interesa el baile que ha de realizar el espectador por las salas del museo, entre las esculturas y los dibujos para dotar de significado a la pieza central. Por eso le invito a danzar. Solo así se «traduce» el baile que nació en mi estudio y llegó hasta el CACMálaga.

Era Borges en el que, en uno de sus relatos, hablaba de un hombre que quería construir un mapa del mundo tan minucioso que sería tan grande como el original. ¿Cómo son las copias de los mapas de William Kentridge?

Mis tapices son una mezcla entre los mapas reales, los históricos, junto a reconstrucciones o recortes de otros mapas. Eso da lugar a la exhibición conjunta de geografías públicas y privadas, que no siempre son las mismas para todos, algo que nos demuestra la Historia todos los días. Por ejemplo, en Sudáfrica, durante el apartheid, ningún ciudadano podía viajar a China o Rusia. De alguna forma, esos países no existían para el mío. Mis tapices son demostraciones de ejemplos crudos que nos ha dado la realidad.

Esta muestra es su reencuentro con el público español desde la del MACBA de 1999. ¿En qué ha cambiado su trabajo desde entonces?

No ha cambiado tanto el resultado, la verdad. Lo que sí que ha variado es mi manera de afrontar la naturaleza de lo visual, es decir, cómo se dejan ver las cosas en función de la naturaleza de los materiales. Es en lo que he estado más ocupado en la última década.

Se cita mucho el contexto histórico y político a la hora de describir su trabajo: la influencia del apartheid, del neocolonialismo… ¿Cómo se lucha contra estos dos gigantes desde el arte?

El arte no es el arma más adecuada para enfrentarse a ellos, al menos si se quiere ganar. Es vital como herramienta para interpretarnos. Porque el arte nos sirve para cuestionarnos, para reafirmarnos en lo que somos. En luchas a mayor escala, puede servir para convertirse en un reflejo de lo que ocurre. Pero no puede luchar contra ellas; al menos, el arte que a mí me interesa.

En sus dibujos es tan importante el resultado, como el proceso, los borrados que introduce. ¿Qué relación existe entre estos, que permanecen, y la memoria?

Los borrados están ahí justo por ser imperfectos. Y no es tanto que yo haya decidido dejar rastros, sino que lo propicia la técnica. Ahora bien, a lo que da lugar es a una buena forma de mostrar superpuestas las diversas fases de un dibujo. Así somos más conscientes del paso y el poso del tiempo. Es una manera de hacer visible lo que sabemos que existe pero no se ve. Es mi manera de hacer visible el tiempo.

Está muy ligado a las artes escénicas. En 2011 participó en una producción de «La flauta Mágica» de Mozart para La Scala de Milán.

Cuando llevo mucho tiempo encerrado, me apetece abrirme a proyectos colectivos, y viceversa. Pero hay más: me interesa la escultura, las escenografías, porque son dibujos en tres dimensiones; y trabajar en el teatro o la ópera es como esbozar un dibujo pero en cuatro dimensiones.

William Kentridge. “¿No se unirá usted al baile?”. CACMálaga. Málaga. C/ Alemania, s/n. Comisario: Fernando Francés. Http://cacmalaga.org/. Hasta el 13 de mayo de 2012

Texto publicado en ABC Cultural el 25 de febrero de 2012

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