A veces llegan cartas 2019

Con las cartas marcadas

Las últimas recomendaciones veraniegas y de comienzo de temporada llegan de mano de los artistas. Nos las contaron por carta, en postales intervenidas por ellos mismos. Eso es «A veces llegan cartas», propuesta estival de ABC Cultural que cumple dos años

Postal de Jesús Aliaga

Me viene a la cabeza «Call me by your name», de André Acimán (el libro, aunque también me vale la versión cinematográfica de Luca Guadagnino): en ambas piezas se transmite a la perfección la sensación de tedio de nuestros veranos de adolescencia cuando no existía el término «vacaciones»; aquellos en los que el tiempo era elástico, la monotonía era la tónica y pequeños gestos como recibir una carta se convertían en todo un acontecimiento, una fiesta que nos conectaba física y mentalmente con nuestro interlocutor.

Con ese doble propósito –agitar el verano y recuperar con creatividad una tradición que se va perdiendo como es la de escribir misivas; también descubrir el potencial del «mail art»–, el año pasado pusimos en marcha la iniciativa #AVecesLleganCartas. La mecánica era sencilla: provocar a artistas y otros agentes del arte a intervenir plásticamente una postal y contarnos en ella sus proyectos para los meses estivales o de la nueva temporada. Con todo ello compondríamos nosotros una gran carta de cartas (un reportaje) con la que convertir al lector en su destinatario e informarle de las buenas nuevas.

El éxito fue tal, que no hemos podido evitar repetir. Y nuestro buzón, el que se resiste a ceder su espacio a los virtuales del e-mail, se ha vuelto a llenar. Y hemos constatado, una vez más, que las mejores vacaciones son las imaginadas. Porque hay gente con suerte, como Montse Gómez Osuna que ha podido refugiarse en Canadá, o Silvia Lermo, que busca la inspiración en Vietnam (motivo del dibujo de su postal), donde ya empieza a preparar la individual que a su vuelta celebrará en la Sala Rivadavia, de Cádiz. Pero lo normal es quedarse sin grandes viajes (como Fernando del Cubo, que transforma sus idas y venidas al súper en materia prima de su propuesta, basada en los tickets de la compra; o Joan Soler, para el que un destino como Mallorca no es precisamente de descanso, sino su ciudad desde la que prepara su entrada el 2 de agosto en la galería Gema Llamazares), y, entonces, inventarlos.

Postal de la triada de Edu Valiña

Así se titula el proyecto en el que se inserta la carta de Marc Montijano («Viaje imaginario a Londres en los años 50»), con fotos recuperadas de mercadillos o basureros, desde los que se sumerge en recuerdos ficticios mientras reflexiona sobre sí mismo ( y sus futuras expos en San Telmo y la galería JM de Málaga). María Chaves, por su lado, manda su postal desde donde le gustaría estar («una pequeña población de Francia llamada Rausset d’Acon. Para mí, estar de vacaciones es estar allí»): fragmentos fotográficos de algunos de sus paisajes nos permiten componer nuestra propia estampa de la misma, con recortable de la autora incluido para insertarla en ella. Randomagus buscará su corazón –y su destino– en «los lugares más extraños» (como la fuente de Montjuïc). Jonathan Notario repasa nuestras fotos de Instagram, lo que le permite estar «Con la cabeza en otra parte», lejos de su futura muestra en la galería Armaga de León o el videoclip para el sello musical Oso Polita que ahora pergeña. Asun Amar, ilustradora y arquitecta, nos lanza un bocado de esos «lugares donde le gustaría vivir»…

También ha sido rápido constatar que, ante la dificultad de encontrar una postal en un kiosko u oficina de turismo, a los artistas les es más fácil hacerse una ellos mismos. La de José Luis López Moral nace del carbón y las cenizas de su «resiliencia» manchega. La de Luis Feo, de dibujos con grafito y capas de barniz. La de Luis Pérez Calvo (¡hace mucho calor!) es uno de sus cromos de artista de sus «Unplugged» y «Sesiones continuas» que también le funcionan en redes. La de Marta Serna remite a «Mistery Magnet», su expo actual en el DA2 de Salamanca, como también es uno de los dibujos playeros de Sanz i Vila el que anuncia su inminente nuevo libro: «Perros, gatos y otras superstars», en Ediciones Hidroavión. Un tercero de Guillermo Martín Bermejo, reposando en el sobre, es un homenaje a la siesta («lo que más deberíamos hacer este verano, además de leer»). Él despertará de la suya en septiembre, cuando entre en el Museo Lázaro Galdiano (día 17). Por último, los trazos de Line Arion, con acuarela y lápiz de color, invita a «despechugarse» al frescor de los portales («esperando que algún pájaro me lleve», culmina).

Line Arión

Fotografías intervenidas las de José Sart Vallés y Nicolás de Maya, técnica base de la de Irene Cruz (que tiene como frentes abierto un fotolibro de su reciente estancia en Japón y el guion de una película). José Cámara se hace su propio sello, mientras informa de cómo las bailarinas de flamenco se ponen en huelga exigiendo uniforme de verano. Con un robot dorado, José Antonio Vallejo nos relata que en breve visitará en Lisboa el estudio de Joana Vasconcelos. Volcarse en el objeto es su objetivo más cercano. Y Vladimir Palev, preocupado por los plásticos contaminantes del sobre de su carta, también lo está por la pérdida de memoria. Por eso trabaja sobre el autorretrato. Y por eso nos manda uno.

El «artificio» de algunas las transforma en auténticas esculturas. Sin duda alguna, la de Mar Solís, con instrucciones para transformar un tarjetón del Centro Botín en una de las piezas de su «Laboratorio de formas» que tantas alegrías le ha dado en Artesantander, deja sin palabras. O la de Jan Matthews, en plena mudanza por cambio de estudio, camino de Carabanchel. Su propuesta es un cartón troquelado que se transforma en caja con un montón de minúsculos objetos (de ropa interior a libros) para empatizar con él y ayudarle en el traslado. En esta misma línea, Efraim Ortega, que con unos plásticos nos ofrenda una puesta de sol (como las que debe de estar él viendo en Reus, donde participa en una colectiva en la galería Antoni Pinyol). Calber seguirá con su blog «Lo último por amor al arte», mientras se cruzan los hilos en las aportaciones de Germán Gómez, Estefanía Martín Sáenz y Bartolomé Limón. El primero guarda silencio para que no se le gafen los proyectos (¡pero apuesta por Roma!); la segunda toma fuerza en Ávila antes de inaugurar en septiembre en el Centro de Arte de Alcobendas. El tercero, acabada su postal bordada, buscará la inspiración estos días en la playa valenciana de El Pinedo…

Todos los veranos son el mismo verano, según Nacho Moreno

¿Lo tenían más fácil aquellos autores que de natural trabajan con postales? No lo crean: esto les obliga a agudizar el ingenio. Por ejemplo, Luka Cetkovie manda la maqueta de un libro para generar un Instagram offline y que financiará por crowfunding, en el que cada tarjeta se acompañará de un código QR en busca de relaciones entre creadores fuera de la red. Joan Codina se vinculará a través de postales con las infraestructuras artísticas de su área, en Lleida, empezando con La Panera. Patricia Mateo tunea una del pasado que representa un vehículo antiguo de transporte de pasajeros para mandar a sus integrantes a la playa («cerrado por vacaciones», reza su cartel). Aurora Duque saca tijeras y pegamento, y une tres mediante corchetes de costura. A su vuelta de Villajoyosa le espera su taller en Puerta 4, y el proyecto feminista que pondrá en marcha junto a Diana Larrea. Y su paso por los «Encontros» de Santiago, donde se estrena como «art follower» Eduardo Valiña, que mandó hasta tres estampas gallegas ante el miedo a que Correos le jugara una mala pasada.

Porque luego están las propuestas seriadas. Como la de Nacho Moreno, que mientras se las ingenia para darle formato físico a su serie en Facebook «El misterio de la fotógrafa cianotípica» (si no lo conocen, búsquenlo), convierte a Roberto Villalón en modelo de #TodosLosVeranosSonElMismoVerano, imágenes de los seis destinos en los que recalará estos días. De Madrid a Venecia. Mientras me comunican que han introducido a la galerista Carmen Dalmau en esto del «mail art» (al cierre de esta edición en papel no había llegado aún su aportación en verso, que luego terminó arribando). Aprovecho para decir que también apostaron por la fórmula del cadáver exquisito Consuegra Romero y Elba Martínez. Por su parte, Irene León Estrella, que hace poco puso en marcha Estudio Almaro en Málaga con la muestra «No.Le», para fomentar el coleccionismo: los artistas de la misma son ahora cromos transmutados en postales que llegan a mis manos.

Maite Nieto lo tiene claro

Segundas vidas a ejemplares que ya fueron enviados en el pasado: Fran Ramírez encontró el suyo entre las páginas de un libro de Shakespeare adquirido en un mercadillo por un euro. Un tal Joan Martín fue su primer propietario. Imposible entender su caligrafía, como ocurre con la de Vicky Herreros, que escribe sobre lo ya escrito, generando una deliciosa maraña como de olas de mar… La de David Trullo borra de un brochazo un pasado «malagueño» y se transforma en listado de resoluciones para la nueva temporada: «Exponer en el Prado o en el Thyssen; hacerse amigo de Lady Foster; exiliarse de las redes sociales; decir NO a todo…». La carta de Óscar Leo fue la primera en llegar. Él convirtió en algo reivindicativo una postal publicitaria de Benetton. Dolores Fernández «ocupó» un anuncio de una subasta de 2001 en Nueva York, evocando con su pintura la ciudad de los rascacielos. Adrián Taracido, una postal del Museo de Ciencias Naturales de un león dibujado por Francisco José Hernández, al que ahora le desea «un amor salvaje» y buena compañía…

Y también hay espacio para la denuncia: la retranca de Los Vendaval («Liberté? Egalité? Fraternité?» Panorama afrancesado el de su verano), la sorna de Javier Conde, aka Mister Simplemente, que diseña este verano un paquete de emojis propios para whatsapp («Sois pobres» es lema de la avioneta que se pasea por una escena playera en su postal); la ira de Tomás Sivera contra las tradiciones sin sentido…

Efraim Ortega nos mandó una puesta de sol

La lista es interminable: Sonia Piñeiro «oyendo el aleteo de las ballenas» desde Santander; Daniel Barceló publicitando su Fail Studio con un luminoso desde la fachada de la catedral de Murcia; María Carbonell, de la Casa Velázquez (aunque su postal sea de la Puerta de Alcalá) al Centro Párraga; los calores que provocan los cuerpos de Paco Molina o Jesús Aliaga; el mapa de situación de Inma Fierro (playmobils mediante); el gato que anuncia proyectos en Hong Kong de Mar Sáez; el regreso a Mallorca, con nuevo estudio allí, de Josep Santamaría; la futura residencia en la Fundación Antonio Gala de Alba Lorente (aunque su postal sea de Zaragoza) o la de Susana López Fernández en Hangar; la apropiación arquitectónica de Enrique Bravo de Gracia, cercana a la de Carmen González Castro en La Alhambra; la experimentación en Betanzos con la serigrafía de Javier Jubera; el dibujo de Luis Camacho Campoy… Muchas se habrán quedado en el camino. Pero eso forma parte de la gracia de esta propuesta que establece lazos y recupera amigos. A veces llegan cartas. Muchas. Y nosotros felices.

Consuegra Romero y Alba Benítez, en pandilla

P. D.:Como las misivas antiguas, este reportaje incluye post data. Sirve para agradecer al lector anónimo que desde Sevilla (eso dice el matasellos) nos envió la receta del gazpacho. La pondremos en práctica leyéndola en francés.

P. D. D.: Se resuelve el misterio. La receta del gazpacho es de José Jurado.

Nuevo P. D. D.: Sirva también esta coda para recoger las aportaciones de todos aquellos que sobrepasaron el plazo y su carta llegó tras el cierre de la edición en papel. A Blanca Montalvo le jugó una mala pasada la distancia. Escribía desde la Universidad de Salisburg, en Estados Unidos, para contarnos que el 19 de septiembre forma parte de la nómina de artistas, profesores frente alumnos, en el Centro Provincial de Málaga de «Between Monochrome & Kitsch». O Carmen Dalmau, entregada al arte y la poesía desde Portugal. A ellas también les damos las gracias por participar. Como a Maite Nieto, que lo tiene claro: Su verano son los libros. 

Texto ampliado del publicado el 27 de julio de 2019 en ABC Cultural. Nº: 1.388

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