Adrián Melis.  «Nuevas estructuras de producción». Galería ADN (2012)

«Me siento una especie de salvador»

El jovencísimo Adrián Melis celebra en la galería ADN su primera muestra individual en España. Una potente cita en la que el artista revierte lo improductivo en algo útil a través del arte 

El cubano Adrián Melis, en ADN Galería. Foto: Inés Baucells

Es un trabajo poderoso, consistente y nada arrogante.En España se ha dado a conocer poco a poco, en la Bienal de Pontevedra de 2010, en colectivas y en Loop y en ARCO, de la mano de la galería ADN, la misma que ahora celebra su primera individual. Adrián Melis es un muy joven artista cubano (solo tiene 26 años), pero con un largo recorrido. Su obsesión: colarse en las fallas del sistema y dotar de utilidad a lo que está llamado al fracaso.

«Nuevas estructuras de producción». ¿Hacia un nuevo sistema económico?

La muestra reúne ocho piezas desde las que se analiza el sistema socialista cubano para concluir que es un totalmente improductivo. El objetivo era convertir esa improductividad en algo provechoso utilizando el arte. Así, el vídeo El valor de la ausencia (2008) parte de un fenómeno muy común en la isla: el de poner una excusa para no ir a trabajar. Yo compraba la grabación de la llamada que los trabajadores hacían a su centro laboral para justificar su ausencia. Y el precio se correspondía con lo que el Estado les descontaría por su baja. Tengo registradas unas 114 con las que se computa casi un año de tiempo no trabajado. Y el dinero total invertido ha sido de 60 euros.

«Plan de producción de sueños» sigue esa estrategia.

Esa obra parte de otro fenómeno común: que el trabajador se quede dormido en el trabajo, en gran medida, porque no hay nada que hacer. El sentido de la pieza era convertir sus sueños en producción. En seis meses me he hecho con 300, en forma de textos o dibujos en los que sus dueños explican lo que soñaron mientras no trabajaban. A pesar de los cambios que está introduciendo Raúl Castro, en Cuba aún no está instaurada del todo la propiedad privada. Al ser los centros de trabajo de todos, tampoco son de nadie. Y la gente se puede permitir lo que le dé la gana, hasta robar, como se ve en otras piezas (Stock). Eso queda reflejado en Aquí todo el mundo me cuida, una grabación con cámara oculta al director de una fábrica de cemento que padece esquizofrenia: a los trabajadores les conviene que así sea para sacar tajada, mientras él, hace la vista gorda para asegurarse su puesto.

«Plan de producción de sueño»

Hay dos conceptos básicos sobre los que pivotan las piezas: los de valor y utilidad. Resulta curioso que esa utilidad llegue por medio de algo «inútil» como el arte.

Las ecuaciones económicas de plusvalía, valor y precio de mi obra se basan en mi percepción del arte como algo inútil. El único provecho que puedes sacar de él es estético. Siempre dejo entrever esa dicotomía entre lo que es improductivo y lo que no. Y más que como artista, como ser social y cubano, me planteo sacar un provecho del fatalismo en el que estamos instalados. Para mí, el arte fue el mecanismo ideal para resolver este problema. Y los resultados son hasta vendibles

Entonces, ¿la paradoja es la base de su trabajo o la del sistema que estudia?

Lo mío, más que una crítica al sistema, es una respuesta positiva. Para algunos, mi forma de proceder puede resultar irónica. Para otros se basará en la crítica. Pero lo que ofrezco son una especie de fórmulas matemáticas que le podrían servir hasta al mismo sistema. Ahí están los datos de 378.890 mproyectados, con los resultados de lo que se habría podido construir si los planes de producción se cumplieran. Y las personas de mis obras son individuos de mi día a día, por lo que me siento identificado con ellos. Mi generación en Cuba es la de la desilusión, el desapego, la falta de compromiso y conciencia colectiva. Me siento una especie de salvador que les revela que lo que les desanima puede tener un sentido.

En definitiva, se trata de aprovecharse de los fallos del sistema, como ocurre en la instalación “Importaciones”.

Esa pieza destaca casi por lo evidente que es. Pero eso me interesa. Se trata de un contenedor con un montón de chatarra, resultado de un montón de objetos de naturaleza tecnológica que no se pueden introducir en Cuba, porque no son útiles para el país, tal y como establece la ley. Yo me planteé entonces elaborar un mecanismo de importación a la Isla de este tipo de productos basado en la destrucción de los mismos. Lo que yo planteo es la analogía entre un conjunto de leyes absurdas y un sistema absurdo de sortearlo. En este caso, tengo que convertir lo útil en inútil.

Los trabajos nacen en un contexto determinado, pero usted vive ahora en España.

La mayoría de las obras nacieron como apuntes en Cuba. Aquí llevo dos años y eso me ha proporcionado cierto distanciamiento. Me ha permitido ser más refinado en los resultados. De hecho, me lleva a plantearme cómo las piezas no tienen una única lectura. Esta es mi primera exposición en España y me sirve para cerrar un ciclo. Me interesa mucho la foto y el tema laboral, algo candente aquí. Quiero aportar mi visión como extranjero.

«Plan de producción de sueño»

Su idea de compilación, ¿está más cerca del concepto de colección o del de archivo?

Mis obras beben de ambos. De hecho, su interés radica en que funcionan como archivo que registran un momento en una Cuba comunista que puede desaparecer en pocos años. Tenerlos compilados es lo que les otorga aún más valor. Son piezas ya históricas en el presente, basadas en la memoria aunque sean del hoy.

Formará parte de los actos paralelos de la Bienal de la Habana. ¿Qué lectura se saca en la isla de su obra?

No he llegado nunca al circuito institucional. Creo que no soy amable para el Gobierno. Y, sin embargo, no trabajo con la política, aunque mis obras puedan tener esa lectura. La pieza de las aquí reunidas que más podría considerarse así tal vez sería la de las excusas, porque estoy incidiendo directamente en el sistema: Si con 60 euros he logrado esto, imagínate lo que se podría conseguir con una producción mayor. Y la gente que ha visto mi trabajo en Cuba lo ha recibido estupendamente porque facilita una rápida identificación. Es el día a día de muchas personas.

El cubano Adrián Melis, en ADN Galería. (Foto: Inés Baucells)
Adrián Melis.  «Nuevas estructuras de producción». Galería ADN. Barcelona. C/ Enrique Granados, 49. Http://www.adngalería.com/. Hasta el 12 de mayo

Texto publicado en ABC Cultural el 24 de marzo de 2012

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