Alberto Ardid (Artista)

«Nadie es cien por cien libre en un mundo que no lo es»

Desde Galicia, se abre hueco Alberto Ardid, un artista para el que la tridimensionalidad es la fórmula perfecta para definir todo aquello que suele situarse en los márgenes. Su obra, su pasión y su entrega ya «Dan que hablar»

El “selfie” de Alberto Ardid para “Darán que Hablar”

Nombre completo: Alberto Ardid de Cabo. Lugar y fecha de nacimiento: Vigo, 1986. Residencia actual: Vigo. Formación: Licenciado en Bellas Artes y Máster en Profesorado. Ocupación actual: Multitarea y pluriempleado.

Qué le interesa. Actualmente, lo que más me atrae es la idea de elaborar piezas que se puedan situar entre lo visual y lo matérico. Me interesa especialmente el contraste que se genera al enfrentar elementos muy diferentes entre sí y que a su vez puedan representar ideas contrapuestas. De esas uniones surgen conceptos y formas nuevas que se encuentran en los márgenes de la definición. Encontrar ese limbo, que habitualmente tiende al absurdo, es mi objetivo principal. En mis últimas obras estoy empleando materiales de construcción y referencias visuales de mi entorno que, al mezclarse y descontextualizarse, generan muchos significados y grandes contrastes, con guiños a la Historia y a la cultura de masas.

«Sutura» (2018). Seis piezas de 56x91cm –granito con celo; cemento con grapas; metal con cola; madera con soldadura de estaño; cartón con poliuretano expandido; y papel con cemento – A. A.

De dónde viene. Aunque empecé hace poco a producir obra de una forma regular que quisiese mostrar, estuve en «Forever Young» en Casa das Artes de Vigo, comisariada por Xosé Manuel Buxán, que fue una exposición fantástica; también participé en varios certámenes como el de Novos Valores de Pontevedra o el de la Diputación de Ourense. Expuse en el Espazo EMAO de Vigo, en «Amalgama», que era un proyecto maravilloso en mi ciudad que tuvo que cerrar… Y hace poco en la galería Improper Walls de Viena, en un pequeño proyecto colectivo para el que me llamó mi colega Ash Santos. Recientemente presenté mi trabajo en el VIII Encontro de Novos Artistas de la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela.

«Sin título (Bridas)» (2017) Bridas pintadas atravesando papel gvarro (50×70 cm) – A. A.

Supo que se dedicaría al arte… De algún modo, siempre supe que me dedicaría a algún oficio creativo. O que por lo menos iba a intentarlo, porque es lo que realmente me llena. Hace unos años soñaba con la idea de hacer cine, pero me di cuenta de que mi narrativa no es tan paciente como para desarrollar historias largas coherentes. Y aquí estoy… Pero puede que mañana esté haciendo otra cosa completamente distinta. Siempre he sido muy multidisciplinar; quizás demasiado para un sistema que te exige tanta especialización y concreción en tu trabajo. Pero me canso muy rápido si sigo una sola línea. Aún así, las necesidades materiales te van trazando en mayor o menor medida tu trayectoria profesional, por lo que igual tendré que concretar más en el futuro. Nadie es cien por cien libre en un mundo que no lo es.

«AP-9» (2016). Cintas adhesivas sobre madera lacada (90x55cm) – A. A.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Diseñar el plano de una exposición de una artista que no conozco en Indonesia

Su yo «virtual». Estoy aprendiendo a moverme en este ámbito. Sé que para un artista es imprescindible saber vender su trabajo, y es algo que tardé bastante en llegar a entender. Siempre pensé que simplemente con producir cosas de calidad sería suficiente como carta de presentación, y que, de algún modo, críticos y comisarios se me acercarían, pero el mundo no funciona así. O por lo menos no exactamente así. La proyección pública del artista es importantísima para llegar a un mínimo de personas a las que les puedas interesar. Y, aunque es una parte del trabajo que nunca me hizo mucha gracia, ahora mismo estoy empezando a disfrutar al descubrir a otros artistas que hacen cosas increíbles. Tengo una cuenta de Instagram (@albertoardid), y una página web (www.myfriendeskio.com) que tengo algo abandonada, pero prometo actualizarla en breve.

«Eppur si muove» (2017). Partes de móviles de madera lacados y unidos en circunferencia – A. A.

Dónde está cuando no hace arte. Estoy poniendo los cimientos para crear, a largo plazo, una marca de ropa. Trabajando mucho en diseño gráfico y serigrafía (tengo un pequeño taller). Acabo de terminar un videoclip… Y también escribo cosas cuando tengo tiempo. Un guión que hice para un corto en 2013 acabó siendo una fotonovela, «Carmeliña», que edité en 2014 gracias a una beca de la Xunta. Tuvo muy buenas críticas, además de que fue la primera en lengua gallega de la Historia. Es un trabajo del que estoy tremendamente orgulloso.

Detalle de «Fresco» (2017). Fuego y chicles sobre lienzo (190×190 cm) – A. A.

Le gustará si conoce a… Mis referentes creo que se encuentran principalmente en el cine, que es una fuente inagotable de inspiración para mí. Aunque, por lo general, mi obra no tenga narraciones extensas ni mucho discurso complementario, sí que procuro sintetizar ideas complejas y muy desarrolladas como las que te permite el audiovisual en elementos simples como los que me ofrece la escultura o la instalación. En este sentido, me guío mucho por la máxima «Less is more», de Mies. Y sobre todo me encanta lo muy raro y, a su vez, lo muy común: Me gustan mucho las historias de los personajes de las películas de Werner Herzog, por ejemplo, pero del mismo modo me fascinan los extraños estereotipos de Carles Congost. Desde que conocí su obra se ha convertido en mi artista actual favorito. También sigo muy de cerca el trabajo de Jaume Pitarch, que me parece fascinante, o las últimas obras de Nuria Mora, a nivel más plástico. Y de Vigo, tengo que añadir a Tayone y a Nano 4814, que, aunque son algo mayores que yo, siempre los consideré referentes constantes en mi desarrollo artístico.

«Masa informe Nº 2» (2017). Borlas y cemento – A. A.

Qué se trae ahora entre manos. Estoy plastificando y envasando al vacío diferentes objetos rotos. Investigando las reparaciones de cosas por lugares diferentes a la zona de rotura, envolviendo las partes y creando un todo con envase. Y, en este momento, estoy metido de lleno en el mundo de los azulejos y otros materiales que puedo encontrar en los contenedores de obras. Además, tengo varios proyectos simultáneos, aunque muchos de ellos acaban inconclusos por falta de tiempo y recursos. O se quedan sobre el papel…

«Nova riqueza» (2018). Puntal de obra con volutas jónicas de metal – A. A.

Proyecto favorito hasta el momento. Mi obra favorita es «A coroación do non», que aúna bastante bien todo lo comentado antes. Se trata de un gran lienzo con unos cantos muy gruesos que contiene en la parte superior cemento y cristales rotos como si fuese un muro. Aunque pueda parecer algo muy «punk» a primera vista, es algo perfectamente identificable por todos. Es cultura de masas, es pop, por lo menos en Galicia. Y, a nivel estético, contrapone la limpieza y la pureza del lienzo blanco con la agresividad de los cristales rotos sobre cemento, lo que se traduce en sangre. Además, la pieza tiene un discurso muy fuerte en relación a la propiedad privada, el minifundismo y al empobrecimiento social que provoca la falta de apertura a lo nuevo.

«A coroación do non» (2013). Cristales y cemento sobre el canto del lienzo (123x163cm) – A. A.

¿Por qué tenemos que confiar en él? ¡Qué pregunta más difícil! No creo que vaya a fundar ningún movimiento nuevo, pero sí que hago cosas diferentes o por lo menos procuro salirme de la tendencia en pro de lo no habitual, aunque a veces no sea bonito ni sea sencillo rentabilizar ese trabajo. Sacrifico muchas de las comodidades para poder desarrollar mi actividad artística lo más libremente posible, y esto requiere el doble de dedicación. Pero lo hago encantado. Es el camino que yo escogí.

Una de las imágenes del vídeo «Para sempre» (vídeo monocanal 0’58’’) – A. A.

¿Dónde se ve de aquí a un año? Mi lema es paso corto y vista larga. Los que empezamos en plena crisis creo que aprendimos a no hacernos demasiadas ilusiones y a gestionar mejor los pequeños logros. Pero también nos vimos en la obligación de aprender a vivir con poco y a hacer un esfuerzo analítico extra para entender mejor el presente, y así poder prosperar en nuestra carrera. En este sentido, existe una parte positiva en todo lo malo, solo hay que saber dónde está para trazar la ruta adecuada. Siempre hay esperanza entre las ruinas, pero tiene que haber voluntad y también apoyo colectivo.

“Sin título”, uno de los trabajos mas recientes de Ardid

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A Pelucas, aunque ya da mucho que hablar. En el mundo del arte, él es quien se aproxima más que nadie a esa idea de libertad total, y es la persona más prolífica que conozco. Un tipo realmente interesante.

¿Cómo se definiría en un trazo?

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 24 de septiembre de 2018

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *