Alberto García-Alix estrena los directos en IG de FotoColectania

Alberto García-Alix: «Ya no hay piedad en mis búsquedas como fotógrafo»

El histórico fotógrafo español, figura destacada de la Movida, inauguró la serie de conversaciones en la red con grandes de la disciplina con la que la Fundación FotoColectania (Barcelona) refuerza sus contenidos digitales de cara al confinamiento

Un momento del directo entre Pepe Font de la Mora y García-Alix

Era una apuesta arriesgada –no es fácil controlar ni la lengua, ni los movimientos de Alberto García-Alix–, pero también garantía de éxito, en un creador de voz rasposa, que cada vez que habla sentencia, y que arroja mil titulares en sus sentencias, sean sobre la fotografía o la vida en general. Con este histórico de la Movida se estrenaban ayer de otra manera los de FotoColectania en redes sociales, convirtiéndolo en el primero de los muchos fotógrafos con los que quieren llevar a cabo charlas en directo en Instagram, ahora que es imposible reunirlos en sus instalaciones en Barcelona.

Y como todo lo que empieza, o se hace bajo la presión del directo, dio para situaciones curiosas. Como contemplar, desde Barcelona para el mundo, las dificultades de Pepe Font de Mora, director de la institución y maestro de ceremonias en la tarde del jueves, por conseguir que García-Alix se conectase; o descubrir lo mal que este se lleva con las nuevas tecnologías (él sigue siendo, de hecho, un artista analógico: «En el laboratorio continúo porque ya no sé cambiar. Solo sé mirar por la cámara por la que miro», confesaba en la charla), o lo complejo que es tenerlo centrado en una única cuestión (el leonés hizo sufrir a su interlocutor cuando decidió continuar la charla sin mostar su rostro, o cuando movía su dispositivo para mostrar el espacio desde el que transmitía).

Imposible atrapar a un león con una ratonera. Por eso, y aunque llegó al final, una de las preguntas era obligatoria: «¿Cómo está llevando García-Alix lo del confinamiento?». Su respuesta fue probablemente uno de los momentos en los que el veterano fotógrafo se mostró más sincero: «Asumiéndolo con normalidad frente a la gran monstruosidad que es esto –admitía–. La pregunta es qué va a salir de todo esto. Nos enfrentamos todos con la naturaleza de nuestra sociedad. Yo aprovecho para entrar al laboratorio, para matar el tiempo y disfrutar. Por primera vez en mucho tiempo estoy haciendo copias para mí mismo. También clasifico el archivo. Pero siento la misma angustia que estamos siguiendo todos, primero por los nuestros y luego por los demás. Hay gente muy desfavorecida que se llevará la peor parte».

«La fotografía ha estado en perpetuo cambio. He visto pasar tendencias, pero, sobre todo, técnicas», afirma el leonés

En los más de treinta minutos que duró la charla, hubo tiempo para hablar de todo: Para explicar cómo la fotografía es una necesidad para este artista («Nunca he dejado de hacer fotos. Lo que hay son épocas más brillantes o épocas menos brillantes. Pero necesito hacerlas para engrasar el nervio óptico»). También para confirmar, como consideraba Humberto Rivas, que la fotografía es un pulso entre fotógrafo y fotografiado, que siempre ha de ganar el primero («Yo prefiero situarme en la trinchera, pero, efectivamente, es un pulso para descubrir qué me ofrece el otro, qué me da de lo que le pido»). Asimismo, para intentar conocer qué ingredientes han conseguido mantenerle más de 40 años en activo: «La disciplina siempre me otorgó cierta independencia. Yo no tenía ambiciones, pero me permitía independizarme de todo. Luego se convirtió en una profesión y en un reto constante».

El formato era sencillo: los seguidores de FotoColectania habían hecho llegar sus preguntas previamente a la institución, que el director iba leyéndole al encuestado. De ahí que en la conversación se colaran cuestiones sobre motos (otra de las grandes pasiones de García-Alix) o ese libro que le debe «al Jhonny» y que no termina de salir: «Hace falta más chicha», confesaba el autor. Respuestas que el fotógrafo lanzaba como alegatos, sin que los seguidores (que llegaron a ser más de 320 en su pico más alto) supieran si habían sido o no concluidos: «Tus silencios, Alberto… Hay que saber aguantarlos», confesaba Font de la Mora.

García-Alix en una imagen de archivo (Foto: Ignacio Gil)

García-Alix se remontó a sus orígenes, pero también parlamentó sobre los avances de la técnica: «La fotografía ha estado en perpetuo cambio. He visto pasar tendencias, pero, sobre todo, técnicas. Cuando yo empecé, la foto era algo muy técnico, no se tenía en cuenta el aspecto creativo. Que hoy existan espacios como FotoColectania demuestran la evolución. Entonces, todos querían ser reporteros. Luego se ha tendido al eclecticismo. Pero cualquier aparato con lente por el que podamos mirar es fascinante. ¿Hacia dónde vamos? Eso no lo sé». Y tuvo palabras para sus proyectos más recientes, como su no lejano viaje a Perú («A Lima, una ciudad dura para ser fotografiada porque no tiene sol») o su proyecto para el Museo del Prado: «No lo doy por concluido. Necesitaría más de un año para ello. A mí no es un sitio que me haya influido mucho, pero siempre lo vi como una gran escuela de retratos».

Y cuando parecía que nos embargaba la nostalgia –«espero que no se pierda la fotografía química, pero se está convirtiendo en algo de sibaritas: sus materiales cada vez son más caros, y cuesta reponer lo que se rompe. A mí me está convirtiendo en un ratón de mercadillos»–, García-Alix llega con su guadaña dialéctica: «Ya no hay piedad en mis búsquedas».

«Nunca he dejado de hacer fotos. Lo que hay son épocas más brillantes y épocas menos brillantes. Pero necesito hacerlas para engrasar el nervio óptico»

Con este superviviente de la Movida –etiqueta de la que también se habló y con la que no se siente muy cómodo–, un autor bien representado en FotoColectania y que protagonizó una de sus muestras colectivas más recientes ( «La Movida, crónica de una agitación»), la institución, en estos momentos excepcionales, apuesta de otra forma por la fotografía desde sus programas virtuales para seguir conectada con el público.

De esta manera, su otra cita en cartel, la exposición «Daido Moriyama: A Diary», también cobra vida virtual en las redes y en la web de la fundación a través de imágenes, videos, textos y testimonios del propio fotógrafo japonés, premiado en 2019 con el Premio Hasselblad. La colección de Foto Colectania se mostrará así semanalmente con series de sus grandes fotógrafos, que arrancaban ayer jueves con la charla en Instagram con Alberto García-Alix.

Una de las obras de García-Alix en el Museo del Prado

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 27 de marzo de 2020

 

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