Balance de 2023: lo mejor y lo peor en arte

Lo mejor y lo peor del Arte en 2023, el año que vivimos peligrosamente

Luces y sombras de 365 días en los que algunos acontecimientos marcarán, para bien o para mal, el devenir de los próximos años

Visto en perspectiva, 2023 podría interpretarse como un año que no nos ha dado muchas alegrías. Ha sido aquel en el que hemos perdido, entre muchos otros, a Chema Cobo como artista, a la fotógrafa Colita justo en el último día del año,  a Valeriano Bozal como teórico o a José Martínez Calvo como galerista. También en el que Juana de Aizpuru, una grande del sector, se ha ‘jubilado’ (también por motivos de salud cerraba la propietaria de la galería Aural),  mientras Claude Bussac cierra etapa en PHotoEspaña y se anuncia que Bombas Gens pasará a ser ‘centro inmersivo’, enterrando una impecable trayectoria. Nada podrá volver a ser igual.

Doce meses que se vieron atravesados por los vaivenes provocados por unas elecciones locales y autonómicas en mayo y, más tarde y por sorpresa, unas nacionales en julio. En el menos lesivo de los casos, ello ha supuesto paralización de partidas presupuestarias; en el peor, ceses indiscriminados, como la salida forzosa de Juan Antonio Álvarez Reyes del CAAC en Sevilla en favor de la coleccionista Jimena Blázquez o la de José Luis Pérez Pont del Centro del Carmen, sin sustituto conocido. Nunca las buenas prácticas se vieron más atacadas. Por si teníamos poco, también cayeron festivales consolidadados como Fiebre o Periferias (Huesca).

Juana de Aizpuru junto a Manuel Segade en la presentación de la compra e su archivo por parte del Museo Reina Sofía

Pero nada más lejos de la realidad: 2023 no será un año cualquiera, sino que sus efectos marcarán el devenir de los sucesivos. Por ejemplo, después de décadas de espera, durante su ‘reinado’ abrió sus puertas por fin en junio el Museo de Colecciones Reales en Madrid. Un santo que desviste a otros, pero que pone en valor nuestro patrimonio. En Valencia era la Fundación Hortensia la que finalmente daba a conocer su colección con una sede física permanente en el Palacio Valeriola. Por su parte, en Barcelona, se hace un hueco el Museo del Arte Prohibido de Tatxo Benet,una propuesta nunca pasada de moda, sobre todo cuando se suceden las injerencias políticas en la cultura. Enero sirvió para reabrir totalmente renovado el Museo Gregorio Prieto en su Valdepeñas natal y casi casi diciembre para que estrenara su cartera como ministro del ramo Ernest Urtasun ‘el Deseado’, básicamente porque aún no sabemos de qué pie cojea.

También llegó a Madrid para quedarse el Archivo Arkhé, el mayor conjunto documental iberoamericano de cultura LGTBi y arte latino, tras su salto desde Colombia a la capital. Por último, y por poner otro nombre propio sobre la mesa, ha sido en los últimos 365 días que el Museo Reina Sofía mudó su piel con un nuevo director: Manuel Segade, que dejó huérfano al CA2M, donde se hizo rogar la convocatoria de un concurso público para sucederle.

Su antecesor en el cargo, Manuel Borja-Villel, provocó buena parte de los titulares artísticos de la añada: primero, en enero, cuando renunció a presentarse al que tenía que sustituirle en Santa Isabel. Antes del verano, cuando se anunció que su nuevo cometido sería el ‘asesoramiento artístico’ de las instituciones museísticas dependientes de la Generalitat catalana. Y en septiembre, al reaparecer como uno de los comisarios de la 35 Bienal de Sao Paulo. A la Ciudad condal volvió Imma Prieto para dirigir la Fundación Tàpies, mientras se retrasa el nombramiento de la persona que sustituirá a José Lebrero en el Picasso-Málaga.

El Museo de Colecciones Reales antes de su inauguración

Dos grandes nombres propios lo han acaparado todo este año por sus respectivos centenarios. Pablo Picasso y Joaquín Sorolla.Ellos cederán el testigo en 2024 a Eduardo Chillida y Antoni Tàpies. Del primero, hemos visto lo mejor y lo peor en exposiciones. En el primer caso, muestras como ‘Picasso escultor’,inaugurada en su museo malagueño y después en el Guggenheim. O ‘1906. La gran transformación’, en el MNCARS, aunque su tesis a veces se deshiciese entre nuestras manos. En el segundo, la forzada lectura en clave ‘generación zeta’ de ‘Picasso sin título’ de La Casa Encendida. Otro aniversario: el 150 cumpleaños de la Academia de España en Roma, destino ineludible de creadores todavía hoy. Menos ruido hizo Eusebio Sempere con sus celebraciones.

Este 2023 nos deja muchas instantáneas en el carrete del móvil. Grandes citas expositivas como el Juan Muñoz del CA2M(telonero de sí mismo en la Sala Alcalá 31); el Lucien Freud del Thyssen (un espacio que a la vez puede realizar muestras tan torpes y por moda como ‘Maestras’); Guido Reni en el Prado; Tino Sehgal en el Centro Botín; Helmut Newton en la Fundación MOP; ‘Escala escultura’ en la March; Yayoi Kusama en el Guggenheim o Leonora Carrington en Mapfre, que se marcaría otro tanto en septiembre con Medardo Rosso. Si fuéramos holandeses, también recordaríamos la gran antológica de Vermeer.

Jimena Blázquez, nueva directora del CAAC, junto a la creadora Concha Jerez

Y quizás lo que no cambie, independientemente del año, sea el corporativismo del sector. Que sale en tromba cuando el ataque es externo (Álvarez Reyes o Pérez Pont) pero guarda silencio (en absoluto en los mentideros) cuando se acusa de plagio a uno de sus miembros, como en el caso del comisariado de Luis Gordillo en Alcalá 31. Así nos va y así nos luce: viviendo siempre al límite. Como cuando se nos ocurre que coincidan los gallery weekend de Madrid y Barcelona.

Texto ampliado del publicado en ABC el 23 de diciembre de 2023

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *