Charles Ray («Cuatro moldes». Palacio de Cristal. MNCARS)

«Quo vadis», Reina Sofía?

Acostumbrado a cuestionar la realidad desde una escultura hiperrealista, el americano Charles Ray «ocupa» el Palacio de Cristal con un proyecto a todas luces insípido y fallido

Detalle del montaje de «Cuatro moldes», de Charles Ray en el Palacio de Cristal

De un tiempo a esta parte, da la sensación de que Madrid le ha perdido el interés a los proyectos site specific. De esta manera, y desde hace ya unos meses (con motivo del cambio de dirección), Matadero-Madrid decidió prescindir de su programa Abierto por Obras, uno de los ámbitos con más personalidad de la ciudad, donde artistas de todo pelaje (consolidados como Eugenio Ampudia, más jóvenes como Juan López o Elena Alonso) se han medido con proyectos pensados específicamente para lo que fue una antigua cámara frigorífica de endiablada arquitectura.

Sus nuevos responsables han decidido que nada mejor que dejar esas estancias para la promoción de una «nueva técnica», el vídeo (con más de 50 años de Historia desde que Nam June Paik empezara a trastear con ella), a pesar de la cercanía, escasos 30 metros, de la Cineteca, en el mismo emplazamiento. Pero siempre es más cool ofrecer un largo de tres horas en un espacio frío y decadente que necesita que parte del presupuesto de la propuesta se destine a  acondicionar la sala para una correcta recepción del mismo (y castigarnos de nuevo a verlo de pie, o mezclando su sonido con el situado más atrás) que meterlo en una black box convenientemente sonorizada a tal fin. 

«Caballo y jinete» (2014)

También renuncia la mayor parte de las veces a ser un espacio que debe ser asumido y «tomado» por los artistas el Palacio de Cristal, dependiente del Museo Reina Sofía, que suele dar una de cal y tres de arena. En este caso, de fibra de vidrio. De ese material son los cuatro «moldes» (ni siquiera tienen entidad de escultura, aunque esas esculturas existen), casi tirados en sus espacios, de Charles Ray (1953).

Dice su autor que busca con ellos que desvelemos los mecanismos que dotan de sentido a un contexto y para ello, para «explicarlo», tira de la cultura latina como referente. Y, paseando entre ellos («entre ellos» es un decir, dada la distancia entre unos y otros en el Palacio), uno no puede dejar de recordar el estupendo montaje del Canon de Mateo Maté en la Sala Alcalá 31 (2017), con los mismos mimbres de partida y mayor poso intelectual, sin dejar de ruborizarse. Pero claro, el madrileño no nació en Chicago y no tiene currículum suficiente para entrar en este espacio.

«Juego escolar» (2014)

La pedantería del folleto de mano hace el resto (con conceptos como «instante epifánico» o «dotación de trascendencia». Echo de menos los de «orgíastico» u «orgásmico» ante unas esculturas hiperrealistas, carne de selfie, sin mayor trascendencia que ver al autor en vaqueros sobre un caballo, a lo Santiago Abascal). La «instalación» tiene además su propia banda sonora, muy probablemente no pretendida por su autor: la letanía de los guardias de seguridad de la sala pidiendo a los visitantes que no toquen las obras.  Tirando de latinajos, solo queda preguntarse: ¿«Quo vadis» (con esto), Reina Sofía?

«Atarse los zapatos» (2012)
Charles Ray. Cuatro moldes. Palacio de Cristal (MNCARS). Madrid. Parque del Retiro, s/n. Hasta el 8 de septiembre

Texto ampliado del publicado en ABC Cultural el 27 de abril de 2019

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