Concéntrico 05 en Logroño

Los círculos contestatarios de Concéntrico 05

El festival de arquitectura y diseño de Logroño cumple cinco años poniendo en valor la potencia de ambas disciplinas para entender la incidencia del urbanismo en el día a día

«Hoja», de FAHR 021.3, en la plaza de San Bartolomé

Tras cinco años de andadura, cualquier festival como Concéntrico corre el riesgo de dormirse en los laureles (o, si se me admite el chiste fácil, en la calle Laurel, una de las más concurridas y populares de la ciudad de Logroño, donde la cita tiene lugar, este año desde ayer y hasta el próximo miércoles). Quizás por eso, para esta quinta edición, sus responsables han dotado a toda su programación y estructura de cierto aire “contestatario”, de una filosofía que anima a no permanecer quieto y moverse. A responderse de manera más concienzuda que nunca a las preguntas sobre la incidencia que el urbanismo tiene en el día a día y que ya se planteó desde sus inicios.

Cuenta Javier Peña, el joven arquitecto que hay detrás de la propuesta, que Concéntrico, el Festival Internacional de Arquitectura y Diseño de Logroño, nació con la vocación no tanto de convertir la ciudad que la acoge (su ciudad) en caso de estudio, sino para entender lo urbano como un laboratorio de tipologías sobre la manera como el ser humano ocupa el espacio y se apropia de él: “Por eso no me gusta referirme a Concéntrico como festival, sino como plataforma de investigación. Es cierto que en su naturaleza está la de invitar al ciudadano y visitante de la ciudad a descubrir y redescubrir los espacios de interés del centro histórico la capital riojana, a disfrutarlos con otros ojos, pero la manera de interaccionar con las propuestas son diferentes en función de si tú eres un profesional de la arquitectura o el diseño, si eres un habitante de esta ciudad o si eres un visitante que recalas en ella y no conoces su día a día”.

«Pasaje», de Alfredo Baladrón – Josema Cutillas

Concéntrico arranca hace cinco años, cuando Peña acaba la carrera y decide no ser un arquitecto más que diseña un edificio más. Quizás por eso encontró en la construcción efímera el empuje necesario para encauzar sus intereses. Una visita en 2002 al festival Arquitecturas Vivas de Montpellier (en el que se inspira el riojano) terminó de perfilar lo que su director quería trasladar a su contexto local. Faltaba tan solo implicar a las autoridades, Ayuntamiento y Gobierno regional, que ahora aportan una parte importante del presupuesto de cada edición (el de esta asciende a los 170.000 euros) pero no todo, porque buena parte del éxito de este festival ha sido el de ir implicando cada vez a más instituciones, nacionales e internacionales, vinculadas a las disciplinas en que se basa (48 en este 2019), y que esa participación se haya mantenido en el tiempo. Quizás falte el guiño a Iberoamérica, pero todo está por llegar. No en vano, desde su presentación en 2012, Concéntrico tuvo apellido: se llamó Concéntrico 01, “amenazando” con esa coletilla que aquello tendría continuidad, y con que todo lo posterior englobaría a lo anterior. Nunca una nomenclatura fue más pertinente.

En esta edición de 2019, Concéntrico acoge 15 instalaciones, una performance, cinco exposiciones y un programa de actividades paralelas con más de 30 propuestas. Con ellas se propone al espectador a repensar el entorno con Logroño como excusa, una ciudad fuera de los centros, pero con el tamaño perfecto para no abrumar y cumplir objetivos. Como novedad este año, otro de los logros de la convocatoria, es que el festival se convierte por primera vez en proveedor de contenidos, lo cual da pie a la colaboración con Rouen, en Francia, y su bienal ( La Foret Monumentale), donde la cita española comisariará una intervención urbana en 2019 del estudio madrileño Mecanismo, que se encargará de introducir con su propuesta el bosque en la ciudad. También consigue que se estrene el Ministerio a través de Acción Cultural Española, lo que permitirá que se vuelva a realizar una nueva versión del programa Encuentros, el ciclo de conversaciones sobre comisariado, investigación, difusión y docencia de arquitectura contemporánea.

«Nolla», casa ecológica de Robin Falck

Y ser contestatario hoy significa tener conciencia ecológica, economizar materiales, respetar el entorno y ponerlo en valor. Paradójico que lo efímero deje tanta huella. Todas estas cuestiones las cumple “Viaje al corazón del castaño”, el pabellón-base de Concéntrico 05, sede de sus charlas y punto de partida de los recorridos guiados por el resto de proyectos. Una propuesta bien intencionada de la pareja compuesta por Pablo Losa y Gadea Burgaz, que propone homenajear al gran árbol, símbolo de la plaza Escuelas Trevijano en la que se eleva majestuoso (pese a ocultarlo, más que resaltarlo) y que debería funcionar como ágora del festival (suerte que en este su arranque no ha llovido, ya que no se ha pensado en su cobertura, y pese a que incluso el día de la presentación, esta se hacía fuera de él y no desde su interior). Se reconoce en él su deseo de aprovechar al máximo toda la madera facilitada en su construcción (material que unifica todas las propuestas del festival), y el ensamblaje de la misma, a hueso, sin tornillos, reduciendo su incidencia en el paisaje.

Muchas de las obras de este año no pretenden “resignificar” grandes edificios de la ciudad en la memoria de todos, sino que dotan de protagonismo áreas que pasan desapercibidas en el día a día, o que se alejan del bullicio. Así ocurre con la plaza de la muralla del Revellín, donde todo el protagonismo se lo lleva el monumento centenario, analizado en la pieza “3×3”, de Estudio Vaumm, que reflexiona sobre opacidad y transparencia, sobre la rotundidad de la piedra vecina y el escenario cambiante de las cortinas vinílicas de la propuesta. O el “Pasaje” de Alfredo Baladrón, que dignifica el pequeño callejón entre el Parlamento regional y la Sala Amos Salvador, espacio en el que se alza la chimenea de lo que fue la antigua tabacalera de Logroño.

Esta entrada del festival es buena prueba de que en Concéntrico todo se recicla, hasta los artistas: Baladrón quedó segundo en la convocatoria del pabellón central de 2018, lo que le dio pase automático a la cita de este año. Él ya piensa en la reconversión de su obra (su “postvida”) en huertos urbanos o estanterías para las bibliotecas de la ciudad, de igual manera que la madera de “La vela del Ebro”, la aportación de la Escuela Nacional de Arquitectura de Normandía, cerca del río, que, como explica el propio Peña, tenía su origen en una intervención del año pasado.

Cubierta de madera sobre los coches de Benedetto Bufalino

No es esta la única colaboración con escuelas de diseño de Europa de 2019. Hasta seis copan el calendario. Repite en Concéntrico el Instituto Iberoamericano de Finlandia, que con “Nolla”, de Robin Falck, levanta en el patio del Colegio de Arquitectos de La Rioja una cabaña triangular que cuestiona el impacto del turismo en el paisaje. El Centro Checo de Madrid ayuda a Archwerk a construir la torre más alta posible con el material aportado, réplica de la cercana de San Bartolomé con la que compite; un espacio de paso ganado a la ciudad hace unos años y por ello aún indefinido. Sobre aspectos como estos también pone el foco el festival. Asimismo, el Instituto Polaco de Cultura de Madrid produce otra torre, la de taburetes de Jakub Szczesny, que desde la sede logroñesa de Cáritas piensa no tanto en el presente de su pieza vertical, sino en su futuro y en la naturaleza “dadivosa” de la institución que la acoge. De esta forma, el día de la clausura, sus módulos darán pie a pequeñas banquetas que entrarán en las casas de los vecinos de la ciudad.

Concéntrico abre las puertas de lugares a los que el ciudadano medio no llegaría de manera natural. Como el callado de San Gregorio, donde, desde el subterráneo, Lucas Muñoz consigue que se eleve una subcultura “oculta”, la de los skaters (uno de los colectivos más contestatarios). El sonido de los mismos empleando su estructura se integran en la obra como pieza sonora. O el patio del Claustro de Santa María de Palacio, que es ocupado por los tótems-columna de Parasite 2.0. Sus formas antropomórficas bien podrían inspirarse en las esculturas de sus capiteles medievales. De columnas va la cosa, porque columnas propone EBBA Architects para la plaza de Santa Ana en el segundo de los tres concursos abiertos de este año, a los que se postularon hasta 180 propuestas. El tercero es la Torre de Juan Llamazares en los viñedos en Viña Lanciano de Bodegas Lan. Oportuno el guiño al espacio rural, el que rodea y contextualiza al urbano de Logroño y de toda La Rioja.

La «Taburete Tower», de Jakub Szczesny – Josema Cutillas

Una cubierta de madera que invita a hacer parcour sobre los coches, de Benedetto Bufalino, en el aparcamiento del Espolón (Instituto Francés); un escenario de marionetas que se despliega para contener nuevas historias en el patio de la Biblioteca de La Rioja (“Té, chocolate, café”, de KnitKnot); lamparillas gigantes a las espaldas de sus porteadores propuestas por Tools for Actions (colectivo especializado en generar herramientas para la participación activa en manifestaciones, otra forma de ser activamente contestatario), y con las que “iluminar” secretos de la ciudad; un escenario improvisado por FAHR 021.3 en la plaza de San Bartolomé, uno de los pocos entornos que repiten como “sedes” del festival…

Todo cabe en un Concéntrico que también implica a los que serán los diseñadores del futuro (los estudiantes de la Escuela Superior de Diseño de la Rioja), a los arquitectos del presente (las charlas de Selma Toprak, Sofía Carolina Bothelo, Miguel Braceli…), y a diversas instituciones de la ciudad que son sede de exposiciones que trascienden las fechas del festival: de “Pabellón de reflexión”, con las intervenciones realizadas en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona durante las últimas décadas, en la Sala de muestras del Ayuntamiento (hasta el 2 de junio), a “Arquitectura del séptimo día”, en la Casa de la imagen, una cita que despliega el trabajo investigativo de Iza Cichonska, Karolina Popera y Kuba Snopek, con las más de 3.700 iglesias que de manera “ilegal” y clandestina se levantaron en Polonia en los años en los que el catolicismo fue prohibido por el comunismo (hasta el 7 de mayo), así como “(Súper)vivencias. El arte de diseñar lo cotidiano”, en la Sala Amos Salvador (hasta el 18 de mayo). Los círculos de Concéntrico se ensanchan pensando ya las interacciones a las que se dé pie en 2020. Lo efímero deja constancia.

«Viaje alrededor del castaño», de Losa y Burgaz – Josema Cutillas
Concéntrico 05. Festival de Arquitectura y Diseño de Logroño. Diferentes emplazamientos de la ciudad. Director: Javier Peña. Hasta el 1 de mayo

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 27 de abril de 2019

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