Conclusiones de ARCO’24

A ellos les gusta la gasolina

ARCO’24 rompió aguas, hizo aguas, por el flanco latinoamericano, el cual incluía un Caribe (Mix) infinito e inaprensible. La descolonización descorazona. La feria es un año más el tablón de anuncios de la comunidad de vecinos que es el sector del arte español

Detalle de la obra de Elmgreen & Dragset en el estand de Helga

Quizás al pasar por el espacio de Helga de Alvear, yendo de un lado para otro, sin buscarla, hayan reparado en una escultura figurativa tirada en el suelo en medio del estand. Se trata de un derrotado jugador de tenis cuyos autores son los Elmgreen & Dragset y cuya segunda parte, la figura del ganador, se expondrá en unos meses en ARCOlisboa, cada vez más cerca en fechas de la feria madre. Ya se sabe: todo está pensado en esta feria (y en todas las demás, para qué nos vamos a engañar), en la que los galeristas también dosifican sus contenidos como si de las temporadas de las series de Netflix se tratara: por entregas.

Pues bien: esa escultura nos representa a muchos. No sabemos si por el cansancio que suponen las jornadas maratonianas de esta Semana ‘arty’ (este año, como la ardilla capaz de cruzar la Península Ibérica de árbol en árbol, el amante del arte podía irse desayunado, comido y hasta cenado a casa, bien infladito de arte y canapés, pasando de sarao en sarao; un programa paralelo al que se han sumado hasta las embajadas de distintos países europeos con recepciones especiales); o bien por el hastío de unos mensajes repetidos hasta la saciedad en las propuestas ofertadas por las distintas galerías (¡y menos mal que van de conservadoras! ¡que lo dice la crítica!), donde el rey del mambo es ese deseo descolonizador, que no sabemos ni a qué nos estamos refiriendo, pero que toda cita artística que se precie, aunque se trate de una propuesta comercial pura y dura, debe llevar bien visible en la solapa.

un hombre consulta el móvil ante el ‘meteorito’ caribeño (Tania Siera)

Les digo ‘rey del mambo’ y me entra la risa. Una buena metáfora de lo que estaba por venir se barruntaba ya el mismo día del montaje, cuando en algunas zonas de los pabellones, los montadores, curiosamente y en buena parte latinos, nos licuaban el cerebro con la música a todo trapo, desde la que se escuchaba… reguetón. Ya se sabe: ‘A ella le gusta la gasolina… Dame más gasolina’… Daddy Yankie, un histórico.

Y ese es el gran problema (y sigo con el símil musical): El pensar que toda la música proveniente del ‘Nuevo Continente’ (término que seguro es carne de cancelación ‘woke’) es de esta naturaleza. Que no existe el bolero, el corrido, la bossa nova o el tango. Y lo mismo pasa con el arte: Latinoamérica es mucho más que toda esta lectura ‘descolonizadora’ y ‘descorazonadora’que intentan imponer los discursos curatoriales en boga(vante: Me encanta el concepto de ‘izquierdita caviar’). Lo es por descontado el arte maya, y lo es el sincretismo, y el arte cinético, y Torres-García, y Ernesto Neto, y Ana Mendieta(bueno, esta menos), y Lygia Clark, y Carlos Cruz-Díez

Por eso, debería sacarse ya de una vez de Ifema la sección latina ‘Nunca lo mismo’, porque termina siendo siempre ‘más de lo mismo’. Y porque al irradiarse su mensaje mesiánico a otras partes de los pabellones, deja de tener sentido su utilidad. Este año, a falta de sopa, teníamos dos tazas, porque todo el ‘raca-raca’ continuaba magnificado en el Caribe, un gran paquete con un gran lazo totalmente vacío en su interior. Ecología es también ahorrarse esas toneladas de contrachapado, fieltro y gomaespuma para que el resultado tuviera un aspecto ‘espectacular’, más cercano al de un meteorito estallado contra Ifema que de isla a la deriva…

Dos mujeres contemplan una obra de Joao Pedro Vale y Nuno Alexandre Ferreira en Cristina Guerra (EP)

Los comisarios José Esparza Chong Cuy y Manuela Moscoso han pecado de pretenciosos y soberbios, justo lo que nos echan en cara a ‘los del primer mundo,’ sin darse cuenta quizás de que su discurso ‘rompedor’ es tan impositivo como lo que critican y que está más que asimilado y tamizado por el mercado y el cubo blanco que dicen venir a subvertir. Me queda a mí la duda de en qué barrios de sus respectivas ciudades viven estos curadores concienciados y los galeristas seleccionados. O en qué ciudades.

En el Caribe, más laxas, Carla Acevedo-Yates y Sara Hermann lo han diluido todo tanto que hasta un señor de Móstoles bañado en lágrimas también podía ser ‘oceánico’. Lo suyo hizo aguas desde que se presentó. Y amenaza Maribel López con seguir teorizando desde la feria en forma acuosa. A ver en qué charcos nos metemos en 2025. Bien haría Latinoamérica y la feria, si es que vamos a seguir por estos derroteros, si intentara definirse a sí misma y dejara de presentarse como un todo que homogeniza al niño de Nuevo México con los pingüinos de Ushuaia.

El balance es un pabellón 7 desolador, de calidad y montajes reguleros. Menos mal que en el 9 nos reencontrábamos con el denostado paisaje capitalista… Pero, ¡dejémonos de teorías de alto copete! ¡Y dejémonos de descubrimientos! ¿Quién se creyó esta rechufla, si vamos corriendo a todos lados? Tenemos el tiempo justito. Y, además, hemos venido a comprar, Mayra. Y sin mucho riesgo. También a ser vistos y que nos vean. «Yo solo miraba, gracias». Si hasta los premios otorgados en la feria constatan que no está el horno para bollos. Nombres muy consolidados y poco experimento con gaseosa: Susana Solano, Concha Jerez, Mónica Mays, Fermín Jiménez Landa, Daniel Canogar

«Manuel», obra de Rodrigo, uno de los imanes de esta edición (Tania Siera)

Entre lo uno y lo otro, todo lo demás, con esa capacidad de ARCO para fagocitarlo, deglutirlo todo, y pasar a la siguiente pantalla: mujeres pidiendo más representación en los pabellones; artistas y galeristas con chapas en la solapa pidiendo la rebaja del IVA; instituciones internacionales como el CIMAM pidiendo explicaciones por el dedazo de Jimena Blázquez y la dimisión de Nuria Enguita; ‘royalties’ dando pésames; profesionales del sector pidiendo más arte español; hordas de Chueca en busca del icono perdido (José de la Mano dando el pregón del Orgullo en 2024)… Incluso todos aquellos que denostan el arte contemporáneo, esa raza de cuñados que saben que eso lo pinta mejor su niño o tertulianos expertos en nada que se quejan por los precios de lo expuesto.

ARCO cierra hoy sus puertas y hay que darles las gracias por el trabajo y el esfuerzo realizados. A Maribel López lo que es del César. Y todas las aguas, incluidas las del Caribe, volverán a sus cauces (a veces miserables y turbulentos) desde el lunes. También el ruido de sables y el de afilar cuchillos. ‘A ellos les gusta la gasolina, dales más gasolina…’. Por todo eso, lo dicho: perdonen (si sigo tirado en el suelo de Helga y) no me levanto.

Texto publicado en ABCdeARCO el 10 de marzo de 2024

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