Homesession-Barcelona cumple 15 años

Homesession: 15 años bailando sin salir de casa

Lo que comenzó siendo un programa de residencias en el salón de Oliver Collet y Jerôme Lefaure es hoy institución puntera en Barcelona

Lo reconozco: les he colado un titular doblemente falso y me he quedado tan pancho. Porque aunque Homesession nació en el salón de un domicilio privado, el de la pareja de agentes artísticos Olivier Collect y Jerôme Lefaure, no lo hizo exclusivamente para ‘bailar’, sino también para exhibir, dialogar, performar, debatir e intercambiar conocimientos y experiencias, llegando a convertirse en uno de los espacios experimentales más interesantes de Barcelona. Por lo mismo, era inevitable su crecimiento, que ha llevado a que en una década y media hayan superado los límites impuestos por sus paredes y desarrollado actividades dentro y fuera de sus límites. Pero vamos por partes.

Pocos podían esperar que, cuando Homesession arrancó hace 15 años llegaría a convertirse en lo que es hoy. Los deseos de sus propietarios en 2007 eran «experimentar con el arte». Y así lo explican: «Este no era nuestro ámbito [Collect trabajaba como arquitecto y Lefaure llegaba del ámbito de las Ciencias Políticas], pero sí que queríamos formar parte de él de forma activa y desde un formato novedoso, que no fuera una galería comercial, ni nada similar a una institución: no teníamos ni los medios ni los conocimientos».

Entonces empezó a imponerse una palabra: La idea de ‘acoger’, de ‘recibir’, les pareció muy recurrente. Por eso Homesession arrancó como un programa de residencias en un piso del Raval, que en 2010 deriva en proyectos más complejos con su traslado a Poble Sec. «Pero, desde el comienzo –puntualizan– se trató de poner el acento en los afectos».

Vista de la exposición ‘Pajarillos’, de Tadáskía

Hoy, hasta 198 artistas y comisarios han construido Homesession, que ha tejido una red de colaboraciones con importantes instituciones nacionales e internaciones. Sin embargo, para sus artífices, «se mantiene el carácter experimental de los inicios». No se sabía lo que el proyecto podía dar de sí o lo mucho que crecería. En ese sentido, hoy se han profesionalizado y han encontrado su lugar en el entramado artístico español. Y la esencia se conserva: «En todos los proyectos con artistas, el fin es contextualizar su obra, presentarles a otros actores del ámbito barcelonés y crear sinergias».

Hablábamos de 2007. Un año después llegó ‘la crisis’. ¿Estuvo en riesgo la propuesta? «Como todo desde el inicio se condujo desde la autogestión, la precariedad venía implícita, de forma que no nos afectó tanto. Al contrario: nos invitó a desarrollar propuestas para ayudar a los artistas y a hacerlo con autores que trataban como temática la situación que se vivía». Algo parecido pasó con el covid en 2020, que llevó a replantear estrategias y a «mirar más al tejido local, colaborando más con agentes de proximidad». Se hubo de renunciar a albergar a internacionales.

Homessesion arranca con un modelo en la cabeza, el de 2nd Floor Projects en San Francisco, pero sin muchos otros espejos donde reflejarse. Luego sí que llegarían propuestas como Casa Sostoa en Málaga (2013), o, en Madrid, el Salón de Ángela Cuadra (2011) o El Cuarto de Invitados (2015), con filosofías diversas. Collet y Lefaure confiesan que, antes de ponerse en marcha, algunos de sus esponsables, como Andrea Pacheco de FelipaManuela, sí fueron a entrevistarse con ellos para conocer su experiencia. Creaban escuela.

‘Feminicides’ (2018), de Laia Abril

El salto a Poble Sec permitió diseñar la nueva vivienda pensando en las residencias: pocos muebles, una pared blanca grande, una habitación para hospedar… Sin embargo, en 2024, muchos de los proyectos de Homesession ya no pasan por su salón, se generan fuera y tienen lugar en otros espacios en colaboración con otras entidades. Así, ahora en Barcelona, una exposición en la biblioteca Joan Miró con la artista Tinta Fina lleva su firma.

«Hoy realizamos muchas colaboraciones con otras instancias tanto del ámbito catalán como de fuera. Trabajamos la movilidad de los artistas catalanes gracias al apoyo del Institut Ramon Llull. Ahora, en coproducción con La Panera, Etopia-Zaragozay la Universidad de Lleida, desarrollamos una beca conjunta de ayuda a la producción que dimos recientemente al madrileño Carlos Monleón, y que se puede ver en nuestro espacio. La muestra luego itinerará a Lérida».

El crecimiento ha sido posible según la propuesta ha ido generado confianza y fueron llegando las ayudas públicas y el apoyo de entidades privadas (la primera, la francesa Fondation Rothschild, que permitió durante tres años un programa de mediación con artistas jóvenes). Ahora se codean con laFundación ‘la Caixa’, la Fundación Banco de Santander…: «Eso nos hace contar con una financiación mixta –el presupuesto alcanza este año los 130.000 euros, el más alto en su historia, un 70% aportado por Generalitat, Ayuntamiento, y, en menor medida, Ministerio o Ramon Llull– que nos permite encarar bien el futuro». Pero que nadie piense que con esto se hacen ricos: Ambos responsables cuentan con otro trabajo. Olivier, como asistente en la galería Joan Prats. Jerôme tiene su empresa. Aún así, el equipo hoy lo componen dos personas más.

‘Hay una red inmensa, un océano de posibilidades’ (2021), de Helena Vinent

Homessesion cuenta, 15 años después, con cinco programas que se desarrollan en paralelo. ‘Residency’ fue la matriz, un programa de recepción de artistas no españoles durante dos meses para desarrollar un proyecto y mostrarlo al final; ‘Exchange’ es un complemento, pues implica una colaboración con una institución foránea que les manda un autor y que se compromete a recibir luego a otro catalán. ‘Polaritats’ vincula el trabajo de los seleccionados por Homesession con universidades, a menudo, la de BB.AA. de Barcelona, la Escuela Massana o la de Lleida. ‘En col.lectiu’ es la línea más social, vinculando entidades que se vuelcan con las minorías o personas precarizadas. Por último, ‘Invited’, que nació en 2010, invita a un artista a desarrollar un proyecto.

Cuando se les pregunta por los logros de esta andadura, el equipo reconoce que «todos los proyectos fueron importantes», pero sonríen especialmente al repasar algunos nombres. Por ejemplo, Laia Abril pasó por allí antes de alzarse con el Nacional de Fotografía, incluso antes de celebrar su primera individual en Foto Colectania. La británica Tai Shani, luego, fue nominada a los Turner. Tadaskia saltó a la Bienal de Sao Paulo. Mire Lee, coreana, que expuso recientemente en el New Museum, era «otro caso de éxito asegurado»…

‘In the melting pot’ (2021), de Emily Thomas

La institución apuesta por la pluralidad, sin defender dogmas o tendencias, pero sí que marcan su filosofía los asuntos que hablan de la relación entre el espacio público y el privado (dada su naturaleza), proyectos políticos, los que tienen en cuenta la experimentación sonora, los más performativos, los que atienden a la realidad LGTBi…

La efemérides se celebra con ‘Dispersión de la materia’, un libro compilatorio que es ya el tercero que repasa su trayectoria; una fiesta el día 25 en la Sala Paral.el 62 y la promesa de un nuevo local para 2026 en el mismo barrio.

«Nos ha costado encontrarlo, pero ya solo queda reformarlo. Y nos dará más posibilidades: es cinco veces el espacio del actual (250 m2 frente a 50). Ampliará el programa de residencias y contará con una sala expositiva más generosa, así que replanteará el proyecto». Razones más que justificadas para seguir ‘bailando’.

Texto publicado en ABC Cultural el 20 de enero de 2024

 

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