José García Vallés (artista)

«Creo en el factor accidental. Esta religión siempre me ha ofrecido grandes recompensas»

José García Vallés pinta con luz. Y cree que la producción de la obra forma parte de su concepto, porque para él, la tecnología es parte del resultado final. Su labor ya es la de un autor que «dará que hablar»

El “selfie” de Vallés para “Darán que hablar”

Nombre completo: José García Vallés, pero está derivando a Cachito Vallés por motivos ajenos a mi voluntad, lo prometo. Lugar y fecha de nacimiento: Sevilla, 11 de diciembre de 1986. Residencia actual: Sevilla. Estudios: Licenciado en Bellas Artes y Máster en Arte: Idea y Producción, además de alguna titulación técnica como diseño gráfico o técnico audiovisual, entre otras, que enriquecen mi proceso de creación.Ocupación actual: Artista plástico y creador audiovisual para eventos.

Qué le interesa. Creo que el proceso es también concepto. Me interesa, sobremanera, la estética, lo relativo a la geometría, la lógica y las matemáticas. Me siento cómodo buscando nuevas fórmulas creativas a través de medios y procesos innovadores que me permiten reflexionar sobre el mundo que me rodea. La tecnología aplicada al arte como forma renovada de entender la pintura. Me considero una concepción actual y pragmática del artista. Siento la necesidad de investigar y producir en paralelo para obtener un resultado interesante que provenga del propio proceso creativo.

«Interstella» – J. C. P.

De dónde viene. En los últimos años he tenido la oportunidad de mostrar mi trabajo en diversas galerías y centros de arte. Me remonto a 2016, cuando presenté en la galería Weber Lutgen la exposición individual «Solsticio de Invierno», en la que se vieron por primera vez en Sevilla mis piezas de «videomapping» y de deoinstalación. Más tarde, expondría en la Fundación Newcastle bajo el título «Vector Range». Fue en 2017 y la propuesta consistió en unas instalaciones adaptadas al espacio a escala, donde éste se convertía en sí mismo en la obra.

También en 2017 obtuve una beca con un taller de residencia y exposición en el CAAC en Sevilla dentro del proyecto «Parásitos», de Daniel Silvo, y realicé, entre otras, la pieza con la que fui seleccionado en el XIX OpenCall de la galería Luis Adelantado ese mismo año. Como broche, participé en una exposición colectiva en la galería Yusto/Giner de Marbella titulada «Des-figuraciones», y concluí con mi participación en la exposición «Creo que a Joseph Beuys no lo tengo en Facebook», comisariada por Patricia Bueno en la Sala Atín Aya del Ayuntamiento de Sevilla.

En lo que va de 2018, he expuesto en el MAD Antequera mi pieza «Interstella 5555», y he participado en las colectivas «Paisaje. Entorno y Contexto», comisariada por Juan Francisco Rueda en el MAC de Genalguacil y en «Invaliden1+Friends», una iniciativa de Santiago Ydáñez en Puente de Génave, en Jaén.

“Generative” (2017)

Supo que se dedicaría al arte… Siempre me interesó el arte; tengo fotografías de bebé con pinceles en la mano, culpa de mi padre, que es pintor y profesor de arte. Sin embargo, desde pequeño mi mayor entretenimiento era desarmar artilugios tecnológicos y construir nuevos aparatos… Fue una vez terminada mi formación en arte cuando me di cuenta de que estaba buscando, de alguna manera, hibridar el conocimiento artístico con la creatividad tecnológica, y es ahí cuando empecé a hacer lo que hago actualmente.

Vallés, dedicándose al arte desde bien pequeño – J. G. V.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Nada que esté bonito contar, y todo en el contexto de las ferias de arte, donde «sobrevivir al after party» ya es un logro en sí mismo. Pero si la pregunta va orientada al contexto de supervivencia económica, posiblemente, lo que hago no sea raro, sino necesario: compaginar laboralmente mi producción artística con trabajos de diseño y publicidad. Trabajar en ocasiones 16 horas delante de un ordenador no es algo raro que he hecho para sobrevivir, sino más bien, lo raro, es haber sobrevivido.

«Low Poly Mountain» – J. G. V.

Su yo «virtual». Me virtualizo de varias formas: Todo sobre mí está en mi web, garciavalles.com. De forma más directa y visual, en Instagram (@cachitovalles) y en movimiento en vimeo.com/josegarciavalles. Me fui recientemente de Facebook y no me arrepiento: ahora tengo más tiempo y menos información comprometida. Me siento más útil.

Dónde está cuando no hace arte. Cuando no estoy produciendo arte, me invento que produzco arte en mi trabajo, así considero que aporto mi granito de arena al mundo «corporate». También me han invitado en ocasiones a hablar sobre mi obra, o sobre temas relacionados con ella, y siempre acepto de buena gana, porque me parece gratificante y una forma necesaria de expandir el arte, transmitiéndolo a público de diversa índole.

“State” (2017)

Le gustará si conoce a… Me interesa mucho el trabajo de Daniel Canogar, Sol Lewitt, Dan Flavin, James Turrel, Blinky Palermo o Elena Asins. De alguna forma, conecto con su manera de entender el arte. Trabajar desde la idea de lo mínimo hacia lo trascendental, sin olvidar la importancia de lo procesual. Por cercanía, tengo que mencionar a Rubén Guerrero, José Miguel Pereñíguez y Fernando Clemente, con los que he compartido y comparto estudio, respectivamente, y de los que he aprendido a pensar bien. De mi generación destacaría a Diego Delas, Almudena Lobera, Leonor Serrano Cristina Mejías o Geray Mena, entre otros muchos.

“Waves” (2018)

Qué se trae ahora entre manos. Preparo nuevos proyectos expositivos que verán la luz en este 2018. Para ellos estoy investigando nuevas fórmulas de acercamiento a la pintura desde las nuevas tecnologías. También, y de forma inminente, estoy trabajando en una instalación audiovisual para los premios Alan Turing en el contexto del Arona Culture & Business Pride 2018, por segundo año consecutivo. Un proyecto que consiste en varias pantallas LED, de gran formato, que construyen un conjunto tridimensional.

«Vector Range», en la Fundación Newcastle – J. G. V.

Proyecto favorito hasta el momento. «Solsticio de invierno», (galería WL, 2016), que fue una exposición que me visibilizó y ayudó a etiquetarme en un momento en que eso de ser un «tag» es tan importante. En ella se pudo ver obras como «Low Poly Mountain» o «Interstella 5555», que actualmente forma parte de la colección del CAC de Málaga. Son piezas a las que les tengo un cariño especial.

«Quadratura», que se expuso en el CAAC en Sevilla, y más tarde en la galería Luis Adelantado de Valencia, es otra de estas piezas especiales que ha supuesto el inicio de otras investigaciones en torno a la proyección de vídeo sobre distintos soportes, con lo que también estoy muy contento.

Pienso mucho –hasta dormido diría yo– en qué voy a hacer y no creo a la ligera. Cada obra que hago es el cúmulo de muchos procesos, muchas horas y mucho aprendizaje. Supongo que esto hace que sienta un apego especial por mis proyectos hasta el momento en el que se exponen, que siento que ya forman parte de todo aquel que quiera disfrutarlos.

«Universe» (2017) – J. G. V.

¿Por qué tenemos que confiar en él? Porque no miento y soy el primero que confío ciegamente en mí mismo, con todas sus consecuencias, aunque cuando digo que pinto con luz me suelen mirar de forma inverosímil. Creo que el trabajo que desarrollo retoma un momento importante en el arte español, herencia del que se realizó en el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid o la labor de Equipo 57.

“System” (2017)

¿Dónde se ve de aquí a un año? Conquistando escenarios nuevos. No sé cómo será, ni dónde en concreto, pero tengo la necesidad de hacerme visible en nuevos contextos, en los que no se conozca nada de mi trabajo, y así llegar a un público diferente, a ser posible, a una cultura diferente, como termómetro de valoración. Creo que en las diferentes visiones está lo enriquecedor. Sé exactamente qué quiero, pero evito la obligación de manejar las situaciones y los tiempos. Creo en el factor accidental, y esta religión siempre me ha ofrecido grandes recompensas.

“System” (2018)

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? Sería complicado elegir entre artistas de calidad por su abundancia, pero si valoro con un plus añadido, creo en dos personas que deberían tener voz. Por un lado, Patricia Bueno, por su labor como comisaria y gestora cultural, por su dedicación al arte y su apoyo silente a los artistas. Porque trabaja de forma incansable y generosa y somos muchos los artistas que le decimos que es necesaria. Y, por otro, Javier Parrilla, pintor sevillano de gran valía, que cuenta con la admiración todos los que lo conocemos. Él merece «dar que hablar» en contextos diferentes.

“Quadratura” (2017)

¿Cómo se definiría en un trazo?

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 8 de junio de 2018

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