José María Yturralde, Premio Nacional de Artes Plásticas 2020

José María Yturralde: «El arte es tabla de salvación en momentos como el actual»

El jurado del galardón, dotado con 30.000 euros, reconoce la trayectoria de este artista, uno de los pioneros del Centro de Cálculo, «con un alto nivel de experimentalidad, que ha conectado arte y ciencia»

Yturralde, en una imagen reciente

José María Yturralde (Cuenca, 1952), la llamada del Ministerio para comuncarle la concesión del premio Nacional de Artes Plásticas 2020 le ha pillado trabajando en su estudio de la Alboraya, en Valencia: «Estoy produciendo nuevas series, profundizando en el mundo de las curvas, las espirales y los círculos. Estudiando sus capacidades, significados y almas para ver cómo proyectar luego todo esto en la obras».

Remataba un cuadro de grandes proporciones que le tenía hasta ese momento «ensimismado y alucinado»: «Ha sido una gran sorpresa –reconoce–. Había estado en otras quinielas y ya entonces te haces ilusiones, porque además yo no soy de los que rechazan este tipo de cuestiones. Siempre las he entendido como reconocimientos a una labor»

El jurado del galardón, que concede el Ministerio de Cultura y que está dotado con 30.000 euros, justifica la elección de este año en «el alto nivel de experimentalidad» de su trayectoria, que, en sus palabras, «ha conectado arte y ciencia, y en la que destaca su labor de investigación espacial y formal, y su tarea docente», así como su investigación «de los parámetros matemáticos junto a los artísticos».

«Siempre me ha interesado el conocimiento, el saber, esa curiosidad innata que caracteriza a la humanidad a la que pertenecemos» admite el artista, director del Departamento de Pintura de la Universidad Politécnica de Valencia, licenciado y doctor en Bellas Artes por la misma universidad y académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. «Para mí, el arte, la pintura, ha sido una herramienta de conocimiento, que ha de apoyarse no solo en la razón, sino también en la pasión y la emoción. He tratado de responder a las preguntas universales que todos nos planteamos, de dónde venimos, a dónde vamos, y que todavía hoy me sigo planteando. Por ello sigo trabajando, en un intento de responderme desde las estrategias pictóricas».

Una de las obras recientes de Yturralde

Yturralde nació en Cuenca en 1942. A mediados de los sesenta atravesó una etapa de experimentación en el «Informalismo matérico», a partir del cual evolucionó hacia la abstracción geométrica y el «Op Art» que le caracteriza, en la que se detectan, según los expertos, influencias de Vasarely, los espacialistas italianos y el Constructivismo.

En 1966 trabajó en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, fundado por Fernando Zóbel. Un año después, fue miembro fundador del grupo «Antes del Arte» y empezó a hacer Arte Cinético. Este interés por la tecnología se acentuó con su participación en los seminarios del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, que le introdujeron en el trabajo con ordenadores («los computadores. Bueno: la computadora», bormea).

«Ahora que celebramos su aniversario y que está tan en boca de todos, no siempre fue así. Yo formé parte de él desde el principio, cuando sus integrantes no teníamos noción de trascendencia. Muy al contrario, no se nos consideraba artistas, se nos denostaba y se escribía en nuestra contra». De esta manera, su primera exposición fue Formas Computables», en 1969, justo un año después del nacimiento de este ámbito académico. Obtuvo el Premio Ibizagràfic en 1972 y 1976. Fue galardonado en 1972 con el premio B. G. Salvi y el Europa Ancona, y becado por la Fundación Juan March en 1974 para una estancia en el Center for Advanced Visual Studies, Massachusetts Institute of Technology.

Este (no solo) pintor ha desarrollado un tipo de arte próximo a la ciencia, como sus célebres Figuras imposibles. Introdujo en España el arte cibernético, realizando además trabajos con láser y holografías. También es el creador de las Estructuras voladoras, obras tridimensionales capaces de volar y con las que participó en la 38 Bienal de Venecia (1978) bajo el lema «De la Naturaleza al Arte y del Arte a la Naturaleza».

Una de las obras del nuevo Premio Nacional

«No creo que ciencia y arte puedan separarse –responde tajante–. Forman parte de la misma realidad. Hay buena ciencia y mala ciencia, como hay buen y mal arte. Y ambas disciplinas están ligadas desde hace siglos, desde el chamanismo. Lo que ocurre es que hay épocas, como la de Durero, la de Leonardo, en las que ambas participan más del saber, y otras –quizás la actual– en la que se separan sin motivo».

Los miembros del jurado –presidido este año por María Dolores Jiménez-Blanco como directora general de Bellas Artes, y en el que ha actuado como vicepresidenta Carmen Jiménez, subdirectora general de Museos Estatales, ha estado formado por Àngels Ribé, la galardonada en 2019; Juan Carlos Moya, responsable de programación del CEART Fuenlabrada; Manuel Fontán del Junco, director de la Fundación Juan March; José Luis Pérez Pont, director del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana; Orlando Britto, director del CAAM; Begoña Torres, subdirectora general de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico, y la comisaria Susana Blas– han destacado además la labor como docente de Yturralde.

«Siempre me ha interesado no solo transmitir conocimientos, sino conseguir que lo que llamamos alumnos no se estancaran y evolucionaran según su capacidad y personalidad. Nunca me he sentido el único que aporta, sino parte de un grupo en el que profesor y pupilos comparten esfuerzos y resultados». A lo largo de su carrera, ha publicado numerosos artículos, ponencias y libros como Estructuras 1968-1972: Series Triangular-Cuadrado-Cubos-Prismas y «La cuarta dimensión. Ensayo metodológico para la proyección geométrica de estructuras N-Dimensionales». En la actualidad trabaja con la galería Javier López y Fer Francés.

Vista de la instalación de Yturralde en Rayuela

En los ochenta, tras profundizar en la dirección cinética, volvió al plano con una actitud más poética a causa de la interrelación de los colores y la inestabilidad de las composiciones. En sus obras más recientes, se ha centrado en el estudio del color y su influencia sobre las emociones y el estado de ánimo. Pero, ¿destaca él personalmente algún hito en su carrera que quizás haya pasado más desapercibido?: «El hito es haberme mantenido, haber generado una trayectoria en la que hay picos, caes, te tropiezas y te levantas. Pero todo conforma una línea que se mantiene más o menos potente, según el momento».

El flamante Premio Nacional de Artes Plásticas 2020 dedica su galardón «a todos los que me han ayudado a que mi obra se haya plasmado y se proyecte; a los que han considerado que todo esto tiene cierto interés». Y aprovecha la visibilidad que le aporta el galardón para reivindicar el poder del arte y la cultura: «Procuro que todo lo que tengo que decir lo haga a través de mis obras, pero en un momento como este, de pandemia, como otras tantas sobrevenidas a la humanidad, creo que el arte es una tabla de salvación importante. Hay que apoyarse en el arte, en lo profundo, en el alma de la humanidad, dolente ahora». ¡Ojalá lo escuchen!

Yturralde en lagarera Rafael Ortiz

Texto publicado el 5 de noviembre de 2020 en la web de ABC Cultural

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