La caja de resistencia del arte

Reactivar el sistema –la creación, el coleccionismo–, con o sin dinero de por medio. Artistas y galerías ponen en marcha propuestas que trabajan el músculo de un sector muy deteriorado por la crisis del coronavirus

«1%», obra de Eugenio Merino distribuida gratuitamente por ADN

Ante la falta de un plan de acción conjunto por parte del gobierno que ayude a la cultura a afrontar la gran crisis económica que el coronavirus va a provocar, en el ámbito artístico, son distintas las iniciativas que buscan, desde el sistema, «amortiguar» su impacto en la medida de lo posible. Y el ingenio demuestra que la respuesta no siempre es «una cuestión de dinero». No en vano, internet da fe estos días de un sinnúmero de propuestas que se basan más en lo colaborativo y en la ayuda al más próximo, que en la remuneración económica.

Hablando de dinero, una de las mejor recibidas desde su puesta en marcha el pasado viernes es la lanzada en redes por la galería ADN, invitando a adquirir una obra seriada del madrileño Eugenio Merino. Una pieza basada en la moneda de euro como imagen principal y que versa sobre la desigualdad del sistema, con tan solo un uno por ciento de «privilegiados» amasando toda la riqueza, uno de los lemas de las protestas del Ocupa Wall Street.

Las instrucciones para hacerse con ella son sencillas y al alcance de cualquiera: descargarse en nuestro ordenador y desde sus redes sociale la imagen de la misma con sus instrucciones de impresión, para enviar luego una foto de la obra impresa por mail a la galería, que se encargará de generar el correspondiente certificado firmado por artista y director de la firma, y que nos será devuelto de forma telemática a cada uno de los participantes. Todo ello, totalmente gratis. Una fórmula similar a la que lleva desde hace semanas utilizando Espacio Valverde, en Madrid, con su generosa Colección Cerradura.

La obra de Merino, impresa y enmarcada ya por un coleccionista

En palabras del director de ADN, Miguel Ángel Sánchez, esta es una propuesta, que, además de formar parte de las acciones de su galería para dar visibilidad a sus artistas en estos días de confinamiento, «alivia» porque consigue «mantener al equipo motivado y en acción, a pesar de las dificultades».

La galería sigue funcionando desde casa, pero, en palabras de Sánchez, «lo que nos faltaba era seguir alimentando nuestro responsabilidad como productores de obra»: «El complemento perfecto ha sido la generosidad de Merino para lanzar gratis y virtualmente desde ADN Factory esta pieza. Creemos modestamente que la acción da sentido a nuestra actividad, facilitando el coleccionismo de los artistas de la familia ADN, pero también pensando que, en el mejor de los casos, inocularemos el virus, este bondadoso, del coleccionismo en algún paciente asintomático».

Las videocreaciones compartidas por Ana de Alvear hablan de autoestima, de viajes hasta el infinito, de jugar a la libertad, del universo que nos rodea, de superación de problemas…

En menos de 24 horas, prácticamente la mitad de la edición de «1%» (título de la pieza) ha encontrado destino, y esta semana se empezarán a enviar los certificados de autoría. Y permanezcan atentos a sus pantallas, porque la iniciativa no se para. «Ha sido maravillo ver a María María Acha-Kutscher –otra artista de esta galería barcelonesa– levantar la mano desde México y decir “yo quiero ser la siguiente”», cuenta su director. Su pieza verá la luz a finales de mes, a la que se sumará una tercera, aún por determinar, antes del 10 de mayo, cuando se supone que empezará a destensarse el confinamiento del Estado de Alarma.

«Nosotros, los ADN, vamos a seguir batallando y vamos a contribuir en la medida de lo posible a que nuestra pequeña pero significativa actividad siga teniendo sentido: «the show must of on»», señalan. Y aunque su iniciativa es gratuita, desde la galería confirman que ha atravesado fornteras y que ha revertido en alguna venta. Amor con amor se paga.

Para no echar de menos

Entornos más modestos, como el autogestionado Espacio Proa, en Madrid, del que es integrante la artista Lydia Garvín, también se han visto obligados a cerrar sus puertas. Lo que no le impide llevar a cabo acciones, aunque sea a través de las ventanas de su propio domicilio, y para dar visibilidad a artistas que ahora ven mermadas sus capacidades para mostrar su obra: «Cuando pasaron dos semanas sin ir a Proa, tuve que pensar qué hacer. Y fue así como se me ocurrió este proyecto que es tanto artístico como comisarial y que he titulado Os echo de menos», relata su artífice.

Vídeo de Maya Saravia para «Os echo de menos», proyecto de Lydia Garvín

De esta manera, Garvín está proyectando desde su vivienda a la fachada de enfrente «vídeos de artistas cuyo contenido son imposibles de recrear ahora»: «Proyecciones con el objetivo de contemplar estéticas que ahora nos son posibles de recrear, por estar grabados en el exterior o por la cercanía de sus protagonistas. Tras años observando y participando del discurso de “lo precario”,tengo la certeza de que después de esto hablaremos de más precariedad, infiernos y pandemia. Por eso, no puedo, ahora, si no mirar con deseo todo lo referente a los cuidados y al contacto físico que este implica, y a todo aquel paisaje que queda más allá de mi ventana».

Hasta el momento, el improvisado ciclo de vídeo de esta creadora ha contado con aportaciones de Maya Saravia, Dandara Catete, Gema Polanco, Ampparito, Eder Castillo, María Moldes, Víctor Ripoll, Dosjotas, Mario Cru y Elizabeth Lo. Sus propuestas también se van compartiendo en su cuenta de instagram (@garvin.gif), que dedica una publicación a cada artista. «La periodicidad de las proyecciones no existe. Proyecto los días que tengo aportaciones de tres autores, pero ha sido también una forma de no marcar ningún objetivo, ni de ponerme al servicio de nadie. Se hace cuando se puede y cuando a los artistas les apetece».

Aliviar a los menores

Basada también en compartir contenidos audiovisuales, la modesta pero gran aportación de Ana de Alvear. Interesante ahora que se debate sobre si aliviar el confinamiento de los menores: Pequeñas piezas de vídeoarte que esta autora ejecuta paralelamente a su obra pictórica, en la que en la mayoría de las veces colabora con compositores de vanguardia dando pie a conciertos multidisciplinares, como La odisea de Jorge, que se estrenó en el auditorio 400 del Museo Reina Sofía en 2014, abriendo la temporada. De esta manera, De Alvear ha llegado a realizar conciertos con su hermana María, y con autores como Eduardo Polonio o Jorge Fernández Guerra, por nombrar algunos españoles.

«Ahora se las estoy mandando a todos mis amigos con niños, no porque sean especialmente para ellos, sino porque también son para ello», confirma la artista. Las piezas, con una duracion entre los dos y diez minutos, están en inglés, lo que invita también al aprendizaje: «Son cortitas, y aparentemente sencillas, pero, sobre todo, son entretenidas: hablamos de autoestima, de viajes hasta el infinito, de jugar a la libertad, del universo que nos rodea, de superación de problemas… Y a lo mejor sirven de inspiración para jugar con los niños para hacer una “película propia”, ya que están elaboradas de forma muy sencilla que todos pueden copiar», pese a que algunas tuvieron como destino festivales de vídeo en los que su autora ha participado en el mundo entero, como en el Pompidou de París, el Hara Museum de Tokio, o el MoCa de Shanghai.

«Son muralas. El arte de lo posible», vídeo de Ana de Alvear

«La verdad es que están siendo un exitazo –resume De Alvear–. Recibo whatsapps de los padres agradeciéndome que las haya mandado porque tranquilizan a los niños, que se las piden una y otra vez, superando por fin las canciones machaconas de esas series que les ponen en la tele».

Acabamos este rápido repaso sobre acciones de resiliencia artística con la idea puesta en marcha por el creador británico Matthew Burrows en Instagram, con la que combina venta de arte, compromiso, generosidad y globalización bajo la etiqueta #ArtistsSupportPledge.

La intención de ADN es «inocular el virus, este bondadoso, del coleccionismo en algún paciente asintomático»

Su dinámica es la siguiente: Burrows publica imágenes en IG de su trabajo e invita a otros artistas a hacer lo mismo bajo el mencionada hastag. Estas obras se venden por 200 libras (unos 230 euros al cambio) cada una, lo que no incluye el envío). Y cada vez que un creador alcanza las mil libras en ventas (esto es, cada vez que vende cinco de sus propuestas), se compromete a adquirir el trabajo de otro artista por otras 200. Desde que pusiera la campaña en marcha a mediados de marzo se han posteado más de 60.000 publicaciones artísticas y ha conseguido que le sigan hasta 22.000 seguidores, que no dejan de crecerle. Todo mercado alternativo en tiempos de crisis parece válido. Las donaciones a hospitales también son bienvenidas.

Algunas entradas en IG con el hastag #ArtistsSupportPledge

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 20 de abril de 2020

 

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