El abrazo de Toni Catany a Celso González-Falla
El Centro de Fotografía Toni Catany exhibe parte de los fondos de una de las colecciones internacionales de foto más destacadas

Desde su nacimiento en 2023, el Centro Internacional de Fotografía Toni Catany no solo se ha ocupado de custodiar el legado del fotógrafo mallorquín, conservarlo como si de un frasco de esencias se tratara, sino que su intención ha sido abrirlo, ponerlo en relación con otros fondos, con otras realidades fotográficas, para enriquecerse y enriquecerlas, haciendo una lectura, en el tiempo y en el espacio, de los intereses de su inspirador.
Así se entiende la bellísima organización de su ‘colección permanente’, que relaciona los ‘high ligts’ de Catany con piezas de su propia colección fotográfica, cuajada de grandes nombres (‘Una historia de la fotografía’); y también la filosofía de sus temporales, como la actual ‘From our Hearts’, con fondos de la Colección Sondra Gilman y Celso González-Falla.
Pero antes de meterme en harina con esta muestra, y para que entiendan lo que les trato de explicar, me fijo, una planta más arriba, en otra temporal, la dedicada a Pasqual Maragall. Sí, sí: el que fuera alcalde olímpico de Barcelona y ‘molt hoborable president’ de la Generalitat. Y ustedes se preguntarán: ¿y qué le pica ahora a este crítico para fijarse en la figura de alguien, en principio, totalmente ajeno al ámbito del arte?

Les respondo: ‘La captura del tiempo’, la exposición que se le dedica, se relaciona con la estela de citas que tan bien sabe montar este espacio y que amplian el universo de Catany. Un personaje fundamental en su biografía (como lo fueran Maria del Mar Bonet o Miquel Barceló, con sus correspondientes repasos expositivos en estas salas), que, además, en un momento determinado (tras ser diagnosticado de Alzheimer) se sirvió de la foto (en su caso, la del móvil) para echarle un pulso a la memoria. Y descubrirnos así a una persona tan creativa como socarrona.
Pero volvamos a Gilman y González-Falla, con una de las más prestigiosas colecciones privadas en torno a la imagen. El Centro invita a acercarse de nuevo (y digo de nuevo, porque ya conocimos sus contenidos en 2019 en otra muestra, la primera en España, en la barcelonesa Foto Colectania) a un conjunto fundamental con los grandes nombres de la foto del siglo XX que hoy sigue posando la mirada en las jóvenes promesas y en los autores de procedencia hispana, que además ha sabido vincularse bien con grandes instituciones públicas y privadas (Whitney Museum, Aperture Foundation…), que ensancharon sus horizontes.
Un repaso a una historia
Así, con su centenar de entradas, la cita puede entenderse como un repaso a la propia historia del conjunto. La colección Sondra Gilman-Celso González Falla es en realidad la reunión de dos fondos, el que comienza a configurar Sondra Gilman en 1974, y el que da de sí su matrimonio desde 1986 con González-Falla. Tras el fallecimiento de ella, en 2021, el grueso ha seguido creciendo de la mano de Celso.
Así, podemos decir que el recorrido se abre con ejemplos atesorados por la pareja de Eugène Atget, las primeras compras de Sondra Gilman cuando el MoMA, al adquirir en los setenta el archivo de Berenice Abbott, se deshizo y puso a la venta copias duplicadas.

A partir de aquí, a Antoni Garau, el comisario, se le presenta el reto de articular las propuestas de una colección sin un hilo conductor claro más allá de «la emoción» que le suscita la compra a sus propietarios, y en las que sí se observa un gusto por el blanco y negro o los grandes nombres. Y a este respecto, siempre echo en falta en las cartelas de las exposiciones de coleccionistas las fechas de adquisición de las obras para saber así si cuando, por ejemplo, en esta, se apostó por las obras maestras de Graciela Iturbide o Manuel Álvarez Bravo, se hacía con intuición, apostando por desconocidos, o a golpe de chequera de nombres ya hiperconsagrados.
Con todo y con ello, el comisario hila un recorrido sutil en el que las piezas se suceden en un diálogo no evidente (no hay apartados o textos de sala) pero sí reconocible (agrupadas por paisajes, urbanismos, figuras humanas, abstracciones…) en el que se dejan algunas pistas al pedirle al propio González-Falla que dé algunas notas sobre ciertos nombres propios en las cartelas.
Así reparamos que ‘Moonrise’, de Ansel Adams, fue el regalo favorito de cumpleaños de Sondra, o que si González-Falla se ha de quedar con algo, lo haría con ‘La buena fama durmiendo’ de Álvarez Bravo. Que la primera adquisición conjunta del matrimonio fue de Robert Mapplethorpe (una imagen del bailarín Bill T. Jones, en la muestra), que en 1988 realizó un retrato de ella que ahora cuenta con un lugar destacado en sala junto al reciente, de 2025, que Andrés Serrano hizo de él, quizás intentando hermanarlo con el otro…

O que el paso por Colectania le aportó al coleccionista una buena relación con su ex director, Pepe Font de Mora (con el que mantendrá una charla el 20 de marzo en el Centro, y cuya hija, Gala Font de Mora, es de los pocos nombres españoles en la nómina, junto a Alberto García-Alix, Ramón Massats y otra joven, Mahala Nuuk).
Entre medias, concatenados, Cartier-Bresson, Salgado, Weegee, Ana Mendieta, Robert Adams, Tina Modotti, Luigi Ghirri… en este ‘From our Hearts’, título que homenajea el ‘From the Heart’ de la primera expo que se hizo en 1998 con fondos de la colección. Y dicen que el buen abrazo es el que, en el acople, hace que se sincronicen los latidos de los que se lo dan (por eso han de ser largos). Aquí González-Falla y Catany, aunque sea metafóricamente, lo consiguen.
Texto publicado en ABC Cultural el 14 de febrero de 2025. Número 1.699