La creatividad del artista confinado

«Artisteando» sin salir de casa

La creatividad no entiende de confinamientos. Distintos artistas españoles ponen en marcha proyectos para mitigar los efectos de la cuarentena o desde los que analizar sus consecuencias

Versión de «Peace Bed», de Yoko Ono y John Lennon, por Cyro García y Verónica Ruth Frías

La creatividad no puede confinarse. Sale sola y se desparrama en derredor, aunque los creadores estén encerrados en casa. No en vano, y tal y como recordaba Marina Núñez hace unos días, el «teletrabajo» (eufemismo para definir al trabajo del artista en el taller, generalmente en su domicilio, ante la incapacidad económica de costearse uno en condiciones en otro lado) es el estado natural del que se dedica a la pintura, la escultura, la fotografía o el vídeo.

Qué duda cabe que los artistas españoles son personas cabales, que han seguido las –primero– recomendaciones sanitarias y, más tarde, órdenes gubernamentales de guardar la cuarentena del coronavirus encerrados en sus domicilios. Sin embargo, eso no ha evitado que muchos de ellos hayan empezado a darle a la cabeza, desarrollando proyectos en torno a la idea del confinamiento o intentando aliviar con ellos sus consecuencias.

Como no puede ser de otra manera, las redes sociales e internet se han convertido en su medios perfectos para convocarlos (algunas de ellas son iniciativas grupales y colaborativas) o para exhibirlos, a falta de museos, centros de arte o galerías abiertas a las que pueda ir ahora el visitante a disfrutarlos. No se trata, como están haciendo en la mayor parte de los casos estas instituciones, paseos virtuales por sus conjuntos, sino auténticas ideas cargadas de creatividad y frescura, con su punto de crítica o de carácter lúdico, que animan a los demás a pasar las horas de la mejor manera posible.

Una de las acuarelas diarias que está elaborando el artista Ángel Haro

No había pasado ni un día de la orden estatal cuando saltó la primera convocatoria. La promovía a traves de Facebook e Instagram Roberto Villalón, fotógrafo y director de la revista digital Clavoardiendo: «Ya que estamos en casa y vamos a estar aquí mucho tiempo encerrados, podríamos hacer algo en conjunto. Está muy bien hacer cosas de fotografía, pero estaría mejor hacer algo divertido». Lo que el periodista vasco proponía a sus seguidores, muchos fotógrafos y artistas, era grabarse unos minutos bailando para hacer un vídeo coral.

Y qué mejor banda sonora que el tema «Bailando sin salir de casa», de Olé Olé. En él participan creadores como Eva Sala, Ramón Tormes, Pachi Santiago, Javier Pagola, José Eugenio Mañas oTania Castro y un montón de seguidores de la publicación, hasta 40, dándolo todo bajo el hastag #bailandosinsalirdecasa, sin que entre sus pasos de bailes falten los disfraces, las proclamas reivindicativas y las odas al papel higiénico. La grabación corrió como la espuma tras subirse a la red. Y se quedó gente fuera, como el Premio Nacional de Danza Chevi Muraday, que lo mandó poco antes de que fuera subido a la red. Justo por eso, sus responsables han seguduido poniéndonos a bailar otros temazos en los días siguientes.

Otro foco, esta vez creativo, nos traslada hasta Andalucía. Cyro García y Verónica Ruth Frías (que además promueven un programa de residencias artísticas, Rara Residencia, en su propia casa en Villanueva del Rosario, en Málaga), homenajean desde hace ya una semana larga a Yoko Ono y John Lennon, creadores que en su día decidieron meterse en la cama dos semanas (lo que se suponía que iba a durar nuestra «cuarentena») por y para la paz, creando así la obra Peace Bed: «El arte, la cultura, nuestro mundo, se han parado, pero podemos seguir siendo creativos. ¿Qué os parece hacernos una fotillo a lo Yoko y John? Así el telón sigue levantado y las mentes las tenemos ocupadas», explican en su Facebook.

Aportación de Pedro Alarcón al proyecto de Cyro García y Verónica Ruth Frías

Los resultados, que están circulando bajo la etiqueta #LaCamaCovid19, son maravillosos y, además de camas, más o menos amplias, más o menos deshechas, condensan la tónica de lo que están siendo estos días: familias lidiando con niños, animales de compañía, muchos libros, mucho arte. Del teletrabajo de Alberto Cordón, a la estupenda colección artística como fondo de Pedro Alarcón (propietario de otra iniciativa casera: Casa Sostoa), o las reactualizaciones de la icónica pareja de Mimi Ripoll, Brenia Montero o los anfitriones de la iniciativa.

Se imponen las crónicas de los confinamientos: «Yo estoy haciendo un diario donde incluyo dibujos o lo que me va surgiendo», explica Costa Badía, promotora de la Tullida Gallery, espacio itinerante (ahora no le queda otra que recalar en casa) en el que se da visibilidad a creadores con diversidad funcional: «Lo que nos está pasando, para mí, son como unas vacaciones. Yo no parto de la idea de confinamiento –relata– porque, para las personas con diversidad funcional, el estar en casa es muy normal, ni tampoco tengo más miedo del que tengo normalmente».

Esta creadora arroja luz sobre algo que para la mayoría nos pasa desapercibido: «Estamos superrelajados porque la vida se ha ralentizado. Por una vez el mundo gira a nuestro ritmo». Esas sensaciones se trasladan a su nueva obra: «Me pareció la oportunidad ideal de diseñar mi búnker, porque me encantan los búnkers, e imaginar que en cualquier lado, tras cualquier puerta, hay un ascensor que te lleva a un refugio maravilloso, un lugar relajante, donde ver lo que pasa desde dentro, protegida del mundo».

Uno de los dibujos «animados» de Rafael y Guillermo Jiménez

¿Y qué ocurre si, además, el artista queda «atrapado» con niños? Bien lo explicaba José Manuel Ballester: «Tras todo creador hay detrás una familia». Y los hay que son padres, tíos, hermanos… Rafael Jiménez, que además de creador es el responsable del programa artístico de la Fundación Antonio Gala en Córdoba, lo está viviendo en primera (y pequeña) persona: «Tener Guillermo en casa es lo que mas esfuerzo nos está exigiendo, contando con que pasábamos gran parte del día en la calle. Así que he aprovechado para continuar haciendo pequeños cortos con él en mis libretas».

Ambos, padre e hijo, van ahora jugando y dibujando a cuatro manos. Guille va diciendo cosas o inventando la historia, que su progenitor apunta, con la libreta y con el móvil. Pequeños vídeos en los que se juntan los trazos del experto y el principiante ayudan a pasar el rato y a olvidar que la vida es lo que está detrás de la puerta. «Con el teléfono hacemos fotos, que luego animamos, grabando su voz, narrando lo que hemos ido dibujando».

No es la primera ocasión que las redes le sirven a Andrés Senra para generar «diarios» que han terminado en formato libro. Ese prodría ser el caso ahora de #DiarioDeUnaPlaga, uno de los muchos artistas que han visto cómo se posponía la muestra que tenía que haber inaugurado hace unos días, en su caso, en Swinton & Grant. Con imágenes que valen más que mil palabras (la foto de la obra en vallas de Felix Gonzalez-TorresEs solo cuestión de tiempo, el pasado mes de febrero), a contundentes titulares («¿No queríais Gran Hermano? Pues toma Gran Hermano), memes o incisivos textos que se remontan a comienzos de marzo, cuando la cosa estaba más calmada: «He visto un telediario por primera vez en tres semanas y he contado las veces que se ha dicho «estado de alarma». Han sido exactamente 146»… Rocío Asensi sigue sus pasos con una iniciativa similar que se disemina en redes.

Una de las obras recientes de Montse Gómez Osuna

«Me estoy montando una exposición para mí misma», anunciaba hace unos días Montse Gómez Osuna (artista, la última en entrar en otra vivienda, El Tercero de Velázquez, para exponer su trabajo). A falta de espacios públicos y privados en los que mostrar su labor, los creadores se sacan las castañas del fuego. Ella cuenta con un estudio envidiable (el que fuera en el pasado el de Lucio Muñoz, que fue su suegro).

Lo que cuelga ahora de sus paredes es una serie reciente, de los últimos tres meses, sobre la noche, el día y el bosque, aguadas de acrílico, rematadas en carboncillo y grafito. Un teléfono móvil con cámara, suficiente para grabar un vídeo con el que hacer un pase «no tan privado» si luego se cuelga en redes: «Siempre que acabo un conjunto necesito verlo desplegado para saber qué es lo que he estado haciendo», explica en el mismo. La pintora es consciente de que «muchos detalles, muchas manchas, no se aprecian con un procedimiento como este», que, sin embargo, ahora nos facilita conocer de primera mano su obra desde la pantalla de nuestro ordenador.

Una de las entradas del diario de confinamiento de Costa Badía

Endika Basaguren preparaba para Galicia una exposición sobre el miedo. A las obras que ahora remata en casa se une «el miedo a salir todos los días de casa (él sigue acudiendo a aquel trabajo que le proporciona sustento); el miedo a enfrentarme con la irresponsabilidad y al egoísmo de unos pocos que salen de sus casas sin necesidad de nada básico y que nos ponen al resto en riesgo. Miedo a ver, por culpa de todos ellos, el sistema sanitario colapsado. Miedo a que esto vaya para largo y el tan frágil tejido cultural de este país se descalabre. Y, sobre todo, miedo a perder a gente». En estos días de (semi)confinamiento para él, continuará pintando, confiando en que su cervatillo, protagonsta de su serie, vea pronto cómo se abren las puertas «gracias a que hemos dejado de lado el egoísmo y nos hemos quedado en casa por el bien del resto».

Obras de la próxima serie de Endika Basaguren, con el miedo como telón de fondo

Son estos tiempos de generosidad. Por eso, Óscar Seco no muestra su obra (es muy apocalíptica), si no la de otros: «He decidido colgar cada día en Facebook algunas de las obras atesoradas de mis compañeros, ya sea por cambio o por compra, algo que he ido dejando por falta de tiempo. Creo que ahora es el mejor momento de sacar a la luz mis tesoros para que los disfrutemos todos y para que se fastidien los que estos días solo miran paredes blancas». Ya ha subido tesoritos de Patricia Mateo, Manuel Bouzo, Juan Francisco Casas y la mencionada Monsterrat Gomez Osuna: «Me quedan obras para una buena cuarentena».

No abandonamos la pintura: Ángel Haro ha decidido hacer un pequeño dibujo diario de 15 x 15 centímetros con el lema #yomequedoencasa. «Es una pequeña acuarela automática que subo por la tarde a Facebook e Instagram. Las piezas no pretenden ser trascendentes, ni siquiera concienciar o reflexionar sobre la situación. Creo que, en ese sentido, estamos hiperinformados. Simplemente es un estímulo visual, como una frase musical echada al aire del ciberespacio». Un sorbo de forma y color. La idea, según su autor, es «constatar que seguimos vivos».

Algo similar busca la Fundación Balearia con sus asociados. Ahora que estamos en casa todos, desde allí se ha pensado en qué hacer para no parar tampoco. Para ello, le han pedido a los artistas con los que colaboran construir cada uno de ellos (más de 80, de Valencia y las Baleares, fundamentalmente), una obra durante el aislamiento, tamaño folio o cuartilla, que se van publicando en un grupo interno de whatsapp. «Antonio Torres, el comisario de Balearics –cuenta Juan Caracava, uno de los autores implicados– irá recogiendolas todas para elaborar una publicación con ellas, que también integrarán una futura exposición bajo el nombre de Encerrados». Artistas comoJoan Castejon, Ramón Pérez Carrió, Inma Mengua o Hans Zingraff le acompañan en la iniciativa.

Fotografía del «turístico» proyecto de Paloma Villoría

Y son muchas más: Francisco Escudero lanzó una «con-boca-toria» para autofotografiarnos con mascarilla (este es un tema que pretende que se haga «viral»); Juan Bocanegra reconoce que está volviendo a mirar «las cosas más sencillas», que se convierten otra vez en sus modelos pictóricos (cuestión de cercanía y de reasignación de valores). Hay, como Mercedes Lara, quien aprovecha estos largos ratos perdidos para aplicar a todo tipo de convocatorias.

Uno de los dibujos más recientes de José Antonio Vallejo

Paloma Villoria sigue con su proyecto «La vida es vacaciones», solo que ahora, dentro de un confinamiento y, como buena turista, lo va colgando todo en Instagram para poner los dientes largos. María Cañas manda sus vídeo al festival de cortos en cuarentena Cortos en Casa, en activo hasta mediados de abril; Alberto Cordón continúa su serie «In visibles», esa que tiene como objetivo los balcones en los que cada noche se aplaude a los sanitarios y en los que «colgamos» lo más íntimo de nosotros, que es además lo que pretendemos esconder; José Antonio Vallejo ve cómo los personajes de sus dibujos empiezan a no abrazarse, gesto que tenemos ahora vetado; David Heras sube una obra diaria dentro del proyecto DECAIN (determinismo, caos, azar e incertidumbre), acrílicos digitalizados, algunos animados y musicados; Manu Muñoz explica en su muro su proceso de trabajo; Miguel Ángel Concepción confina una palabra cada día… Internet no tiene límites. Como no los tiene la creatividad, por encerrada y en cuarentena que esté, de los artistas españoles.

Imagen del proyecto de Alberto Cordón

Texto ampliado del publicado en ABC Cultural el 28 de marzo de 2020. Nº 1418

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