La galería T-20 cumple 20 años

T-20, dos décadas como espacio de descubrimientos

Esta galería, situada en Murcia desde sus inicios, cumple este sábado 20 años dándole vueltas al concepto de cubo blanco. Una doble exposición (que mira al futuro) con sus «old masters» y sus «últimos fichajes» apuntala la celebración

Nacho Ruiz y Carolina Parra, directores y artífices de T-20

Una galería de descubrimientos. Así definen Carolina Parra y Nacho Ruiz, directores de T-20, el espacio de arte que fundaron hace 20 años. Fue en Murcia, donde continúan desde sus inicios, y ahora, cuando secumple su vigésimo aniversario, aseguran que no cambiarían este contexto por ningún otro. «Nos gusta estar aquí, pensamos que somos necesarios. Hemos creado mercado, un grupo de coleccionistas y un contexto que es muy importante para la ciudad», señalan sus artífices.

Parra y Ruiz, que se preguntan qué ocurriría si todas las galerías abandonaran las ciudades de la periferia de la Península por Madrid (el fenómeno es evidente desde la última década), aseguran que «evidentemente, solo de Murcia no se puede vivir». Aun así, afirman que esta ciudad es una buena base de operaciones, aunque siempre teniendo en cuenta que es un mercado menos fuerte que el de la capital de España o el de Londres, en los que también han recalado de alguna forma.

Por ello, por ejmplo, salen y hacen ferias en otras ciudades. ARCO es una de ellas: «Nos lo planteamos cada año como el gran momento de visibilidad de nuestros artistas, por lo que intentamos llevar lo mejor de cada uno de ellos», apuntan, a la par que señalan que tras su vigésima participación en Ifema (han acudido allí desde prácticamente el nacimiento de la galería), siguen viendo esta cita como «un gran escaparate en Madrid».

Obra de FOD para la colectiva «Old Masters»

Esta galería fue inaugurada cuando sus responsables eran «niños recién salidos de la carrera» y mientras estudiaban un doctorado. Desde el principio tuvieron claro con quiénes querían contar en este proyecto que, hoy, ya ha volado a diferentes países (y que llegó a abrir delegación efímera en Londres junto a Scan, lo que dio pie a T-20 Satélite): «Nos interesó desde el primer momento trabajar con artistas jovencísimos que empezaban, para crecer con ellos», relatan. Ahora incluso recuerdan que creadores y galeristas «teníamos casi la misma edad» y que ahora muchos de esos autores «son de primera línea».

Para conmemorar este 20 aniversario, la galería saca pecho, sin nostalgia. Este sábado, 11 de enero, inauguran la exposición «Old Masters», en la que participarán los tres artistas con los que han trabajado desde que abrieron sus puertas: Sonia Navarro, FOD y Miguel Fructuoso, con los que harán un recorrido del trabajo hecho durante estos años. La cita engancha con la presentada el pasado mes de noviembre, «New Entries», una muestra que tenía como objetivo «marcar el inicio del futuro, que encaramos con tanto entusiasmo como en el año 2000, pero ya con una historia detrás». En ella contaron con la participación de tres jóvenes artistas ( María Carbonell, Ana Barriga, Gala Knorr…), «los que más nos han interesado en los últimos tiempos», y que se incoporan así a la nómina de T-20.

Es esta una galería que cuenta tanto con clientes nacionales como internacionales. Pero, eso sí, reconocen que todos «son apasionados del arte, gente muy formada e informada». Además, reúnen «tanto a nuevos coleccionistas como a grandes colecciones, museos o fundaciones». Pero con todos tratan de persona a persona. T-20, por ejemplo, renuncia a la venta por internet. «Creemos que al coleccionista le gusta más el trato personal, el contacto con la pieza y visitar la galería», aseguran.

Estand de T20 en ARCO 2008 (Foto: Ignacio Gil)

Preguntados por el creador más cotizado que han podido vender estas dos décadas, los directores aseguran no acordarse, debido a los muchos que han pasado por ella (Isidoro Valcárcel Medina, Francesc Torres, Joan Fontcuberta, Eugenio Merino…), y, además, trazan una línea muy fina entre la evolución de las carreras de sus artistas y la evolución de sus precios: «Es más interesante ver lo que costaba una obra de un artista cuando empezó con nosotros y lo que cuesta hoy», afirman.

Desde que empezaron en el año 2000 y, aunque no reciben ningún apoyo económico por parte de las instituciones públicas, han trabajado tanto con artistas que acaban de empezar como con otros de media carrera, e incluso algunos ya consagrados. Es por ello por lo que apuntan que en su galería hay una enorme variedad de precios, así como de estilos e intereses. Y es que, para estos directores, «lo que prima es la calidad de las propuestas». Por ello consideran su galería «muy versátil» en cuanto a técnicas, temas y propuestas. Desde T-20 se hace lo posible para que «lo económico no sea impedimento a la hora de comprar»: «Son muchísimos los grandes coleccionistas que en su día empezaron comprando una obra a plazos». Esa ayuda, según señalan, hace muchas veces que los siga habiendo.

La crisis también afectó al mercado del arte, y a T-20. «Las ventas cayeron muchísimo a nivel privado e institucional», confirman. «Si ya de por sí este mercado en España es frágil, la recesión de 2009 –que también analizaron una década después en la galería con un ciclo de exposiciones («No lo llames crisis»)– lo atacó gravemente». Ambos directores recuerdan cómo muchos coleccionistas privados desaparecieron mientras los museos e instituciones redujeron sus compras o las eliminaron.

Detalle del montaje de «Ecos», en la ciudad financiera del Banco Santander

Pero en ese periodo, el peor que han vivido desde que abrieron, las galerías, y T-20 en concreto, se vieron forzadas a salir al extranjero, «con enormes inversiones que difícilmente se recuperaban». A pesar de ello, «no podías dejar de hacerlo, era necesario para la visibilidad de la galería y los artistas», señalan. En los últimos años han asistido a una recuperación de las ventas.

Asimismo, hubo que reinventarse. Así, hoy, T-20 no es solo una firma comercial, sino que desde esta galería también se dedican a desarrollar y producir exposiciones, así como otro tipo de eventos para museos, fundaciones e instituciones a través de una segunda rama del negocio: T-20 Proyectos: «Esa es una división que nace también en el año 2000, ante el reto constante y la necesaria revisión del modelo tradicional de galería».

Entre los más relevantes (que incluiría propuestas para el Festival SOS, para La Mar de Músicas…) sus directores señalan uno reciente, «ECOS», en la Fundación Banco Santander, que, aunque se desmonta en pocos días, fue un proyecto de arte contemporáneo dentro de la colección histórica del banco en el que artistas en activo trabajaban frente a la obra de grandes maestros. Para Parra y Ruiz, esto es «una idea de retroalimentación» en el que los dos actores interactúan. Asimismo, como exposiciones históricas, los galeristas destacan «Místicos. Santa Teresa y San Juan de la Cruz, luz en el Siglo de Oro», en Caravaca, un amuestra que revisó las corrientes místicas en el arte desde El Greco a Santiago Ydáñez, pasando por Tápies, Chillida, Ribera o Salzillo.

Obra de Sonia Navarro para la colectiva «Old Masters»

Aunque desde espacios como T-20 se lucha porque el arte sea rentable, como cualquier empresa del sector, se reconoce que es difícil. El arte es una inversión, señalan sus responsables, pero lo que pasa es que «la mayoría de nuestros coleccionistas no adquieren obra por eso». Y es que, según apuntan, lo que sus clientes compran en la galería no lo venderían. De esta forma, el arte deja de ser especulativo. «Creemos que es mejor no verlo como inversión, sino como una pasión», concluyen. Pasión que les ayudará a pervivir otros 20 años.

Texto publicado en la web de ABC Cultural y realizado en colaboración con Fernando Morales el 10 de enero de 2020

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