Las galerías de Madrid añoran las ferias de Miami

Si Miami-Basel no va a la montaña…

Varias galerías madrileñas aprovechan la cancelación de la semana de ferias en Miami –y la existencia este 2020 solo de sus versiones on line– para montar estands alternativos en sus propios espacios en la capital

Detalle del «estand» de Alberto Baraya en Fernando Pradilla

Hace un año exactamente estábamos peregrinando de feria en feria en Miami. La primera semana de diciembre coincide siempre con su semana grande del arte, no solo en esa ciudad sino, casi, casi, en el mundo. Al menos, en el mundo latino. De hecho, se puede decir que la edición de 2019 fue una de las mejores en cuanto a público y ventas. Luego, encontramos la cáscara de plátano de Cattelan en Basel-Miami y parece que la pisamos y resbalamos, porque los meses sucesivos, por efecto del covid, no nos ha traido otra cosa que una sucesión de cancelaciones y contracción del mercado del arte.

ARCO, en Madrid, fue la última gran feria que pudo celebrarse este año. Después, hasta la sacrosanta Basel en Suiza tuvo que renunciar a la posibilidad de contar con edición en 2020. Intentó retrasarlo a septiembre, hasta claudicar. Como muchas otras ferias, las americanas de Miami que esta semana tendrían que estar aupando y capenado la situación, se ven obligadas a desistir y transformarse en formatos digitales que a nadie terminan de contentar.

De hecho, ha surgido de la propia Basel-Miami la idea de que las galerías participantes en su entrega de este mes de diciembre (del 2 al 6), dediquen estos días a preparar en sus espacios físicos (y ante tanta saturación web) algún guiño para celebrar la feria, aunque sea en la distancia y diseminados por todo el planeta.

A esta idea se han unido, por ejemplo, desde Fernando Pradilla. Su directora, Elena Fernández Manrique reconoce que «tras la depresión que supuso el confinamiento», recibir una llamada en la que les confirmaban su participación en Basel-Miami «fue un subidón»: «Iba a ser nuestra primera participación allí, un mercado, el latino, que nos interesa por la naturaleza de nuestra propia galería, cuya sede madre está en Bogotá. Tenemos muchos coleccionistas de la región», admiten.

Detalle del «estand» de Alberto Baraya en Fernando Pradilla

Pradilla había sido elegido en la sección de Solo Projects Nova. Hasta allí iba a llevar un sólido proyecto de Alberto Baraya, un gabinete de curiosidades en el que su autor vuelve a mezclar historiografía, biología y humor para analizar el devenir de la colonia de hipopótamos que desde hace unas décadas colonizó parte del río Magdalena en Colombia, después de que el zoo que el narco Pablo Escobar se montó en Villa Nápoles fuera abandonado a su suerte. Su propuesta se despliega finalmente no en el Convention Center de Miami, sino en el despacho de Pradilla, un espacio que fue remozado hace unos meses para dar cabida a pequeñas propuestas.

«La intención es hacer desde la galería un pequeño simulacro de lo que habría sido el estand. Queremos además hacer zooms virtuales con los clientes y algún desayuno estos días para mostrarlo de forma organizada», explican sus responsables. Esta firma ha visto cómo se cancelaron en los pasados meses plazas importantes para ella como las ferias de México, Bogotá o Sao Paulo: «La web no es en absoluto la solución. Las ventas han sido cero en la versión online de todas ellas. Esa es la tónica general incluso hasta de los viewing room de Basel».

Espacio Mínimo tiene también estas jornadas su cuerpo en Madrid, pero su corazón en Miami. En enero de 1997 (la feria por entonces no se celebraba aún en su emplazamiento habitual, ni en diciembre, dado que el contrato de alquiler de su espacio lo tenía con otra feria, Art Miami), esta galería española participaba por primera vez en un salón de arte en Miami Beach, The Gramercy International Contemporary Art Fair, en el Hotel Raleig. Desde entonces, han participando en 17 ediciones de distintas ferias. Untitled es su mejor nicho de mercado en la actualidad.

Web de «Miss You Miami», de Espacio Mínimo

«En estos años hemos sido testigos de cómo el arte iba transformando la ciudad al tiempo que la ciudad nos iba cambiando a nosotrosy nuestra apreciación de ella sin apenas darnos cuenta –relatan sus directores, Luis Valverde y José Martínez Calvo–, hasta el punto de extrañarla enormemente este diciembre que no la podemos visitar». Esa es la razón por la que han decidido poner en marcha, y por su cuenta, un pequeño homenaje –virtual en este caso–a esta atípica Miami Art Week de 2020: «Miss You Miami».

Un vídeo y una selección de obras de sus artistas («nuevas, como las prepararías para una feria, o antiguas pero que no se conocían»), de autores como Moraza, Diana Larrea, Manu Muniategi, Liliana Porter o Nono Bandera, han sido enviados a coleccionistas, conocidos y allegados vía mail para animarles a comprar como si estuvieran en la feria. «Hoy por hoy no se pueden hacer ferias presenciales y en las online, que además no son nada baratas, no tiene ningún sentido participar. Sin embargo, después de repasar este último fin de semana fotos antiguas de todas nuestras comparecencias allí, pensamos que algo teníamos que hacer», cuentan sus directores.

En esos recuerdos se mezclan nombres artísticos como los de Jorge Pérez, mecenas principal ahora en la city, pero también del mundo del famoseo que se junta en la capital de Florid,a como Rupert Everet o Rue McClanahan (la Blanche Devereaux de Las chicas de oro): «¡Hasta Versace estaba vivo!», bromean. «Hoy no participamos en las versiones online de las ferias básicamente por tristeza. Una feria es un encuentro, muchas emociones. Los zooms y las viewing rooms son un intercambio de cromos».

«Cuando a Samuel Keller se le ocurrió la idea contraintuitiva de abrir una sucursal de Art Basel en Miami, mucha gente se llevó las manos a la cabeza: a primera vista, el arte contemporáneo y la ciudad del sol parecían casar peor que el chocolate y el pan tumaca –expresan ahora desde Espacio Valverde–. Sin embargo Art Basel ha logrado que al menos una semana al año Miami se convierta el centro neurálgico del mercado del arte en el nuevo continente».

Montaje de «Salon Miami» en Espacio Valverde

El año pasado, esta firma estuvo allí mostrando la obra de sus artistas a pocos metros del mar, en Untitled. La pandemia obliga este a quedarse en Madrid«con una perspectiva de futuro más opaca que el plomo», explica Jacobo Fitz James Stuart, director de la firma.

Su respuesta es Salón Miami, una exposición paralela en su nuevo local en la calle Valverde; una especie de estand con los artistas cuyas obras –este año y en estas mismas fechas– deberían estar haciendo las américas: Elena Alonso, Hugo Bruce, Jorge Diezma, Robert Ferrer y Luis Vassallo, a los que se unen dos creadoras invitadas, Irene de Andrés (que presenta parte de su proyecto Especie Naúfragas) e Irene Grau (que propone un viaje manufacturado en letras de lienzo). Desde la galería nos prometen recibirnos «con simpatía tropical y con afán de compartir ideas».

«No poder estar este año en Miami es una pesadez –explica el galerista–. Nuestra propuesta en estos tiempos en los que tienes que trabajar invirtiendo tres veces la energía que ponías antes en todo, es distópica y melancólica, una invitación a un viaje, mitad ensoñación, que inauguramos ayer y que nos va a compañar algunas semanas por el buen sabor de boca que está dejando».

Montaje de «Salon Miami» en Espacio Valverde

«Estamos deseando que se vuelvan a poner en marcha las ferias presenciales porque el coleccionista también lo necesita –concluye Fernández Manrique–. Nadie compra nada que no ve. Como mucho, se compra algo de quien ya se conoce. A ello se suma que en las ferias se generan atmósferas y encuentros que propician la predisposición a la adquisición de obras».

De opinión pareja son en Espacio Mínimo: «Proyectos como estos son una manera más bien de decir “estamos aquí, seguimos vivos y os esperamos”. Durante las semanas del confinamiento hemos vendido cosas desde nuestra propia tienda; cosas, obviamente, baratas. Sin embargo, hasta que no se celebre una nueva edición de Basel, ni siquiera te hablamos de ARCO, el sistema no se va a reactivar».

Sus iniciativas para estas semanas, junto a la de Espacio Valverde, aportan un grano de esperanza invocando cierto «espíritu de la Navidad». Aunque este año tenga que ser (extrañamente) tradicional, y sin surferos en las playas de Miami. Nunca en Madrid las hemos sentimos más cerca.

«Cebú y tres gallinas en la Magdalena», de Baraya

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 4 de diciembre de 2020

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