«Los coleccionables del kiosko solitario» y «Obres els dipòsits»

«Los coleccionables del kiosko solitario» y «Obres els dipòsits»: Cuando lo que no se ve o aprecia a primera vista es la clave

Dos proyectos en Cataluña, «Los coleccionables del kiosko solitario», en L’Hospitalet, y «Obres els dipòsits», en otras diez localidades, invitan a mirar con otros ojos entornos culturales ya domesticados por la mirada

«La parte que faltaba», de Lúa Cordech

El quisco de prensa del Pont de la Torrassa, en la salida de la estación de metro de Santa Eulàlia de L’Hospitalet de Llobregat, no dista mucho de la imagen que todos tenemos de este tipo de estructuras de mobiliario urbano de cualquier ciudad. Y también, como muchos otros, como consecuencia del impacto de internet y la crisis de la prensa, ha perdido su uso, cuando no han terminado por ser abandonados. Hubo un tiempo en el que este tipo de establecimientos desparramaban toda suerte de productos en derredor, con las montañas de coleccionables, promociones de prensa, libros, chuches y demás oferta que podía adquirirse en ellos.

Quioscos que ya en su día sedujeron a creadores como Francesc Ruiz(una de las últimas versiones de los suyos recaló hace unos meses en el CA2M de Móstoles y en la ya también extinta García Galería), y que ahora, desde el equipo de la asociación cultural (y estudio cmpartido) Trama 34 de la localidad catalana se homenajea aprovechando las instalaciones ya en desuso del ejemplar aún en pie de Santa Eulàlia. Se trata, tal y como pretende su comisaria, Zaida Trallero, de reactivar este espacio a través del arte, sin olvidar así lo que un ámbito como este representó en su momento de esplendor: modernidad, cultura y lugar de encuentro entre la gente del barrio.

Es así como se pone en marcha, de momento solo este fin de semana, Los coleccionables del kiosko solitario, con una doble intervención: una mañana viernes de la mano de María I. Barrios, otra el sábado con Germán Portal como protagonista; ambas, de muy variado pelaje, continuación a su vez del ciclo La solitaria, organizado el año pasado por Trama 34 en su espacio en Isaac Peral, 7, el edificio en el que sus integrantes (autores, junto a los tres mencionados, como Pep Vidal, Diego Paonessa, Sofía Montenegro o Arash Fayez, entre otros) comparten instalaciones con las galerías etHall, Nogueras-Blanchard y Ana Mas.

«La formación de la formación del paisaje», de Mariona Moncunill

En la propuesta de María I. Barrios de mañana (de 17:00 a 20:00 horas), la música juega un papel capital. De hecho, su título Tu amor es un periódico de ayer lo es a su vez de una canción de salsa de Héctor Lavoe, cuyas primeras estrofas evocan el ayer y el hoy (también el mañana), justo lo que se pretende reivindicar del quisco, ahora casi caja de resonancia de su actuación intrumental en colaboración con el también artista Martín Vitaliti. La sesión híbrida que proponen fusiona ritmos caribeños con géneros como el house o el techno. Un reflejo de la sociedad mestiza que hoy representa al barrio y que transforma el quiosco en espacio alternativo a través de las formas sonoras, algo que le es propio a esta autora.

Un día después, llegará el turno de Portal, que desde su práctica pictórica dialoga con el espacio señalando sus partes menos identificativas pero siempre tan a la vista de sus usuarios: sus lonas protectoras, toldos o expositores, que, desprovistos de periódicos, revistas o coleccionables, transforman todo el inmueble en un soporte alternativo para su trazo gestual, que, según el pintor, acentúa el deseo liberador de la propuesta.

No es la primera vez que el mobiliario urbano sirve de base de un proyecto artístico. Desde hace años, el programa «Intervenciones artísticas en el Puente de Deusto» dirigido por MawatreS tiene en Bilbao la cabina del puesto de mandos de esta instalación como escenario de intervenciones creativas de todo tipo, acercando desde 2010 a la ciudadanía el trabajo del alumnado de la Facultad de Bellas Artes de la UPV-EHU junto a propuestas de artistas de media carrera. Tampoco es la única iniciativa que, en estas jornadas y desde Cataluña, nos invita a ver con otros ojos y desde otras perspectivas instituciones e instancias culturales que tenemos interiorizadas.

Obra resultante de Oscar Holloway

Hablamos ahora de Obres els Dipòsits (Abres los dipósitos), un excelente y fresco proyecto coral que, comisariado por Frederic Montornés, vincula a diez creadores locales con sendas localidades catalanas donde cada uno de ellos penetra en los depósitos de sus archivos o museos para, con la creación actual como herramienta, dotarle de una nueva vida a sus contenidos.

La idea es pues que durante diez días (del 24 de octubre al 1 de noviembre), gracias al Consorci Transversal Xarxa d’Activitats Culturals que conforman estas diez poblaciones de tamaño mediano en esta Comunidad Autónoma, y cuyo concurso de comisariado ganó Montornés en 2019, piezas que generalmente quedan fuera del acceso del visitante (bien sea porque están dañadas, bien porque no se exponen porque no encajan en el discurso actual del museo; bien porque se encuentran en fase de investigación o están siendo restauradas) hacen acopio de todo el protagonismo. El resultado final, trasmutado en formatos tan singulares como la performance, el vídeo, la foto o el arte sonoro destilan un bello lirismo propio de la sensibilidad de su comisario.

«Se trataba de generar obras nuevas, inéditas y originales, relacionadas con el territorio», explica Montornés. Esos eran los dos únicos condicionantes de partida del proyecto, desde los cuales su responsable se planteó «llevar a cabo una mirada contemporánea a instituciones que no siempre son muy conocidas, pero que, sin embargo, suelen establecerse como los primeros referentes culturales de los habitantes de sus respectivas poblaciones». De ahí el interés de hacer interactuar a los artistas seleccionados (autores como Anna Dot, Lúa Coderch, Marla Jacarilla o Regina Giménez) con archivos o museos.

Obra resultante de Oriol Vilapuig

«Los artistas han sido elegidos porque o bien me interesaban sus políticas de trabajo o bien había una coincidencia en la manera en la que ellos articulan su relato y yo entiendo la configuración del mundo», confiesa Montornés. Con algunos de ellos ya había trabajado; con otros, le apetecía hacerlo. La asignación de espacios se realizó por «descartes o coincidencias con sus respectivos discursos», pero siempre se intentó propiciar que, en la medida de lo posible, cada uno de ellos trabajara allí de donde era originario.

Y los resultados no defraudan y, como dice el crítico, «no dan pie a nada obvio, superando cualquier expectativa». Si bien a cada uno de ellos se les pidió trabajar sobre aquella obra, documento u objeto que les hubiera llamado la atención en una primera visita al museo asignado, en el caso de Martí Ansón en el de l’Empurdá y el Museo del Juguete de Figueras, su autor hizo un sorteo, trabajando pues sobre dos piezas aleatoriamente seleccionadas y basando su propuesta en la explicación de su proceder.

Una de las fotografías de partida de Marla Jacarilla

Lúa Coderch hila fino, y buscó en el Museo de Mataró las dos piezas más pequeñas albergadas en sus depósitos. Ella completa «la parte que falta» –título de su propuesta– con su acción. Anna Dot, como adelantó aquí en su Darán que Hablar, entra en el Bòlit de Gerona para generar una coreografía basada en los movimientos de las manos de los seis juegos de magia del tratado de 1755 de Pablo Minguet y Yrol que le cautivó. En Sant Cugat del Vallès, Regina Giménez se alía con el pasado industrial y textil de esta localidad en el Centre Grau Garriga, pero partiendo de un álbum con las fotos de los visitantes ilustres de su fábrica de tapices, y que ella ahora traduce a nuevas obras sobre papel, fiel a su estilo.

Oscar Holloway en el Museo de Tortosa traslada la imagen de un personaje bíblico cayendo por un pozo a su traducción audiovisual. Marla Jacarilla, en Reus, estudia desde su cineteca grabaciones caseras anónimas. Èlia Llach, en Vilanova i la Geltrù, se imbuye en sus archivos para analizar los trazos de sus documentos… Junto a ellos, Mariona Moncunill en Manresa, Ignasi Prat en Granollers y Oriol Vilapuig, con los gigantes y cabezudos de Olot, completan los contenidos de esta tercera edición de la convocatoria que la auspicia.

Pieza resultante de Èlia Llach
«Los coleccionables del kiosko solitario». María I. Barrios y Germán Portal. Kiosko de prensa del Pont de la Torrassa. L’Hospitalet (Barcelona). Comisaria: Zaida Trallero. Días 16 y 17 de octubre.
«Obres els dipòsits». Anna Dot, Lúa Coderch, Marla Jacarilla, Regina Giménez, Èlia Llach, Ignasi Prat, Mariona Moncunill, Martí anson, Oriol Vilapuig y Oscar Holloway. Diez localidades de Cataluña. Comisario: Frederic Montornés. Del 24 de octubre al 1 de noviembre.

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 15 de octubre de 2020

 

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