Los nuevos agentes de la temporada 2019

Miguel Ángel Sánchez en los nuevos espacios de ADN (Foto: Marta Días)

Ninguna temporada es igual a la anterior porque invita a entrar en escena a nuevos agentes que la dinamizan. Estos son los proyectos a los que daremos la bienvenida en los próximos días

The Ryder comienza a hablar en castellano

Dirección: Miguel Servet, 13 (Madrid). Responsables: Patricia Lara y Josechu Carreras. Inauguración: Día 9 de octubre.

Fue en enero de 2015 cuando la española Patricia Lara abrió un espacio artístico a su medida en el Reino Unido: «Entonces tenía 26 años, con lo que aquello no dejaba de ser una locura. No sabía muy bien lo que estaba haciendo, pero el lugar invitaba a involucrarse: un garaje de unos 50 m2, de paredes muy altas, en una de las calles más concurridas del mundo del arte en Londres, Herald Street». Sin embargo, con el tiempo, su responsable se dio cuenta de que a lo que tendía era a organizar exposiciones en las que el concepto de acción estaba muy presente, «bien porque se basaban en performances, bien porque los objetos exhibidos eran resultado de una acción». The Ryder, que así se llamó su propuesta, pasó con el tiempo a funcionar como galería convencional, esto es, a representar a artistas (a Rosana Antolí, a Andrea Galvani, a Jaime Pitarch y a William Mackrell) y a participar en ferias.

Fue precisamente el buen sabor de boca que su paso dejó en las dos últimas ediciones del Opening de ARCO lo que la ha animado a que The Ryder abra delegación en Madrid. Será en el barrio de Lavapiés, en un local con muchísima personalidad (unas antiguas caballerizas de la calle Miguel Servet), cerca de Tabacalera y La Casa Encendida, para lo que contará con el apoyo de Josechu Carreras, hasta hace poco coordinador de exposiciones en IvoryPress

«Allí he estado trabajando durante los últimos siete años, pero percibí, como persona activa que soy, que había tocado techo. Con Patricia comparto una manera de entender el arte y el deseo de aportar algo distinto a la ciudad», señala el co-director del nuevo espacio.

El nuevo espacio provocará que la casa madre londinense se transforme de nuevo en espacio de proyectos, mientras que la sucursal de Madrid apostará «por el arte de acción, por acabar con el muro que separa el arte español del público internacional, y por todo tipo de eventos que nos conviertan en lugar de encuentro de los diferentes agentes culturales». Su puesta en marcha se relega a octubre –para no diluirse con todas las propuestas de la(s) semana(s) de Apertura– con la celebración de la primera individual en España de la coreana Geumhyung Jeong, cuyas performances, que ya han entrado en la Tate o la Delfina Foundation, dan fe del tono que quiere asumir esta nueva firma.

The Ryder se suma a las galerías extranjeras que el pasado año abrieron en Madrid, como Kow o Solo. Precisamente esta última, en el callejón de Jorge Juan, pasa a denominarse Albarrán Bourdais, en un guiño a sus propietarios, que prefieren desde este momento separar su labor en el ámbito de la arquitectura de la gestión artística. Allí llega este jueves el trabajo del francés Bertrand Lavier en la que es su primera individual española.

Josechu Carreras y Patricia Lara en The Ryder-Madrid (Foto: Guillermo Navarro)

La Gran «se agranda»

Dirección: C/ Nicolás Morales 38, 1º (Madrid). Responsable: Pedro Gallego de Lerma. Inauguración: Día 5 de octubre.

Una reveladora conversación con unos coleccionistas durante la última edición de la feria JustMad fue la que determinó el nuevo rumbo de La Gran, de Pedro Gallego de Lerma, tras su cierre en Valladolid –ciudad que la vio nacer– en 2017, y su intento de reapertura en León, en donde hoy vive su propietario: «Fue entonces cuando me quedó claro que lo de León era un “sueño romántico”; más el deseo de seguir vinculado a un contexto en el que no se mueve nada, que la respuesta pragmática que debe tomar un galerista, que en el fondo es un empresario», reflexiona ahora.

En las mismas fechas en las que tuvo lugar esa «revelación», Gallego de Lerma conoció un segundo espacio que la artista María Acuyo tenía en Madrid, en el barrio de Carabanchel, pared con pared de su estudio. Y no se lo pensó dos veces: este sería la sede de la nueva La Gran, pero con una condición: «En la misma cita estaba allí Nuria Fernández, la directora de la galería Espacio Líquido, de Gijón. Le dije: “Me lo quedo, si hacemos algo juntos”». Ella aceptó.

Y es que una de las opciones barajadas en su día por el galerista, que no llegó a cuajar, pero a la que no renuncia, es «crear una especie de embajada de galerías de la periferia española en Madrid». Esta idea le imprime carácter al nuevo proyecto, que seguirá siendo una galería «tradicional», pero cuyo calendario de exposiciones no será absolutamente regular.

«Abandono ciertas esencias que estaban en el origen, como el programa de residencias o el sello editorial, pero voy a hacer una apuesta mucho más clara por que la galería se mueva fuera, por hacer ferias. Y también me voy a volcar para que La Gran sea un espacio abierto a colaboraciones con otras firmas. Eso es fundamental», señala su promotor.

Espacio Líquido colabora en la muestra inaugural («Mudanzas», desde el 5 de octubre, una colectiva con obras de Ana Teresa Barboza –uno de los nuevos fichajes que propicia el cambio–, Alfredo e Isabel Aquilizan, Moreno & Grau y Verónica Vicente), y facilita la creación de una entidad con la que acudirán en 2020 a JustMad: «La expo –explica Gallego de Lerma– es un avance de la programación de la temporada pero también un proyecto unitario que alude a la necesidad de cambio y a nuestro propio traslado. Respecto a éste, creo haber logrado dar la vuelta al concepto de Valladolid de una galería dentro de un espacio doméstico: ahora es este un espacio galerístico “domesticado”, en el que esa parte “doméstica” se plasma en el mobiliario y otros objetos que se funden con la parte expositiva».

La Gran no llega a cualquier barrio en Madrid, sino que aterriza en el barrio de moda para los artistas: Carabanchel. Allí abrió ya hace unos meses su segunda sede la galería de Sabrina Amrani, a la que ahora tendrá de vecina: «Me apetece interactuar con este contexto, creo que es uno de los cambios más brutales que he experimentado con el traslado, con feedback de lo que hago incluso antes de abrir. Pero sé que por estar aquí no está todo hecho. Hay que trabajar».

La que retrasa la apertura de otro segundo espacio en la capital es Marta Cervera, que con Salitre, en la calle homónima cerca de Atocha, apoyará proyectos emergentes junto a Mar Laguna. Y quienes también se mudan para seguir creciendo son Blanca SotoLa Juan Gallery. En el caso de este último, sus nuevos 500 m2 en la calle Provisiones servirán para seguir alimentando las artes vivas.

Pedro Gallego de Lerma en La Gran-Madrid (Foto: Ernesto Agudo)

El ADN de una institución

Dirección: C/ Mallorca, 205 (Barcelona). Responsable: Miguel Ángel Sánchez. Inauguración: Día 5 de septiembre.

No solo los cambios se suceden en Madrid. También en Barcelona, donde la galería ADN se muda a una nueva sede. De la calle Enric Granados a la vecina Mallorca. Pero lo que es un desplazamiento de unos pocos metros (no más de cien) da pie a una revolución en el organigrama de una de las firmas más activas de nuestro país en su sector: «No creo que haya muchas en España que, entre todos sus espacios, maneje hoy más de 1.200 metros cuadrados», apunta Miguel Ángel Sánchez, su responsable.

Porque ADN nació en la Ciudad Condal en 2003. La búsqueda de un espacio para almacenar obra en las afueras dio pie en 2013 al nacimiento de ADNPlatform en Sant Cugat del Vallés, un ámbito para generar proyectos comisariados sin ánimo de lucro y un pequeño programa de residencias, que en 2015 se amplió con una segunda nave.

Ahora, también de forma natural, aprovechando el fin del contrato de alquiler del local de la firma madre en la capital catalana, ADN invierte en un inmueble de su propiedad (lo que fuera la antigua sede de la firma de papelería MiquelRius) que le hace pasar de 250 a 550 m2: «Tener un local propio permite invertir más y mejor en el espacio a nivel técnico –considera Sánchez–. Además, implica más inversión en producción. Esa es una opción. Otra, mostrar las obras en mejores condiciones, como en un museo».

Y es que a algo similar a eso es a lo que aspira ADN en un futuro no muy lejano: «Ahora completamos una primera fase con la que acondicionamos la planta a nivel de calle de la galería, pero este edificio tiene una segunda, que, en breve, quizás un año, albergará de forma permanente el archivo documental de Margaret Harrison y su marido Conrad Atkinson. Seguimos así en la línea de reconvertir el modelo de galería en institución añadiendo una pata más. Lo importante, al final, no es si la gestión de algo es pública o privada. La pata comercial de ADN es la que nutre Platform y todos los proyectos que no tienen que ver con la venta directa de obra». Esta cuenta incluso con su propia colección de obras de arte: «Hoy ADN podría ser perfectamente una kuntshalle. En esta casa no generamos recursos ociosos. Todo son palancas de activación de un contexto propias de un mediador de arte contemporáneo».

Desde este jueves, la participación de la firma en el festival Art Nou le sirve para enseñar el morro, parte de las nuevas instalaciones, con un proyecto de Alán Carrasco. El resto de salas no estarán operativas hasta mediados de octubre, cuando una colectiva con los artistas de la galería haga los honores en el Barcelona Gallery Weekend. «El espacio es grande y no podemos trabajar con prisas. Tenemos que aprender a hacernos con él», señala su director.

Miguel Ángel Sánchez en los nuevos espacios de ADN (Foto: Marta Días)

También serán titulares de este otoño…

Humanidad en el Thyssen. Ha tenido que llegar Carlos Urroz el Pacificador para que las colaboraciones entre la TBA21 y el Museo Thyssen de Madrid sean más fluidas. Así, desde el 25 de septiembre, aquí se desplegará «Más que humanas», un proyecto de Dominique Gonzalez-Foerster y Tomás Saraceno, dos de los autores representados en la colección austriaca.

Entre lo micro y lo macro. De lo global (nuevas bienales, de diseño en Oporto, y de arte en Rabat) a lo local, con movimientos en los estudios de los artistas: A Carabanchel se mudan María Chaves, Jan Matthews y Diego de los Reyes; también Carmen González Castro, que abre Estudio Caudales. En Sevilla, el del ilustrador Little servirá para exponer a terceros. Todo suma…

Tesoros al descubierto. El Palacio de Liria, dependiente de la Casa de Alba, abrirá finalmente y de forma regular sus puertas al público desde el próximo 19 de septiembre, en un deseo de difundir el excelente patrimonio artístico vinculado a esta aristocrática familia. Una oportunidad única para redescubrir obras maestras de Goya, Rubens, Velázquez…

Un Pompidou español. Ya no será necesario viajar a París para conocer los ricos fondos del Pompidou. Tampoco hacerlo a Málaga. La Caixa firmó un acuerdo con la pinacoteca francesa que conllevará la celebración de hasta seis grandes muestras que itinerarán durante los próximos años por sus CaixaFórum. La primera, en Barcelona, en octubre.

Estudio de Little, en Sevilla

Texto publicado en ABC Cultural el 7 de septiembre de 2019. Nº 1.389

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