Luis Amália (performancer)

«Intento rendir homenaje a lo ordinario, a lo que no fue apreciado por las juezas»

Cientos de vídeos de Youtube de gimnastas y actrices ganando Oscars tenía que dar frutos. El madrileño lleva una labor dentro de la ‘performance’ y lo visual que da segundas oportunidades a perdedores

‘Selfie’ de Luis Amália para ‘Darán que Hablar’ – L. A.

Nombre completo: Luis Rodríguez Carnero (Luis Amália es mi nombre de folklórica. Lo siento, y, en el fondo me hace ilusión por los que pensábais que era mi nombre de verdad). Lugar y fecha de nacimiento: Madrid, 7 de agosto de 1986. Residencia actual: Vivo a caballo entre Madrid y Londres. Formación: Arquitectura en la Escuela de Arquitectura de Madrid y máster en ‘screen acting’ en el Drama Centre de Londres (Central Saint Martins). Ocupación actual: Actriz, performer y creador.

Qué le interesa. Me interesan los cuerpos, sus identidades, la descontextualización, el espacio arquitectónico, los planos secuencia y las situaciones bizarras que, de repente (el último verano), dejan de ser tan bizarras y se presentan como ordinarias (como lo del monólogo de Luis Piedrahita de «¡Ah! Pues en mi casa jugamos así»).

Me fascinan las gimnastas que pervierten el aire mientras vuelan, giran y sonríen, y las nadadoras sincronizadas. Me obsesiona la narrativa binaria del éxito, ser olvidado y el sentimiento de pérdida. El rechazo, el error. Las capas del trauma que se agolpan las unas sobre las otras como si fuesen planos del arquitecto Enric Miralles.

Mi práctica Frankenstein, no-lineal y palimpséstica, reside en la intersección de las artes escénicas, el cine y la arquitectura. Mezclado y agitado.

‘Las rutinas pervertidas’ (Luis Amália +Luis Kevin Paraíso, 2016) – Luis Kevin Paraíso

De dónde viene. He expuesto y/o actuado en el pabellón de España en la Bienal de Venecia, la Prague Quadrennial, la Trienal de Arquitectura de Lisboa, en DT Espacio Escénico, La Juan Gallery, Space to be, el Camden People’s Theatre, el Arcola Theatre, el Tristan Bates Theatre, el Brighton Fringe, en Matadero-Madrid, los Teatros del Canal, el MAXXI, la Seoul Architecture Biennale y And What? Queer Arts Fest. También he participado en cortometrajes que han sido seleccionados en festivales internacionales como Fringe! el Queer Film & Arts Fest de Londres, el Flickerfest de Sydney, el Oslo Independent Film Festival o el London Short Film Festival.

Público, lo que se dice público, no soy mucho; manque me pese. Me cuesta atraer a gente desconocida a que vea mis producciones, y eso que a veces enseño mi pecho peludo, que gusta mucho en las redes.

«Me fascinan las gimnastas que pervierten el aire mientras vuelan, giran y sonríen, y las nadadoras sincronizadas. Me obsesiona la narrativa binaria del éxito, ser olvidado y el sentimiento de pérdida»

Destaco ‘Affairs in Blue’, donde colaboré con Taller de Casquería (actual BURR) en un vídeo para el arquitecto Manuel Ocaña y que creo que fue la Caja de Pandora de mi producción artística sobre el cuerpo y laarquitectura. Tuvo bastante repercusión, pero dentro del mundo arquitectónico. Por su parte, ‘Las rutinas pervertidas’ lo produje junto al fotógrafo y médico (¡chuparos esa, multidisciplinares!), Luis Kevin Paraíso y fue exhibida en ‘b e c o m i n g’, la maravillosa propuesta del Pabellón de España para la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2018, comisionada por Atxu Amann.

Hice ‘2 for a fiver’ con mi amiga Alice Watson, un proyecto que sigue abierto con el que nunca me he sentido tan libre, tan ‘cuir’, tan incomprendido y a la vez tan expuesto, tan incómodo, tan mimetizado, tan ‘freak’ y a la vez tan sexy. Todas las incoherencias de mi vida y de mi arte. Gustó mucho cuando se presentó en Queer Art(ists) Now, en Londres, y, además, fue la primera vez que me seleccionaron un proyecto en una convocatoria abierta –¡y sin conocer a nadie!–. Es una lástima que Andrew Ellerby no continúe con el proyecto.

‘For a Fiver (Luis Amália + Alice Esmé Watson, 2018) – L. A.

Supo que se dedicaría al arte… Me gusta decir que la verdadera causante de querer ser actriz es Ingrid Bergman, porque cuando mis padres me enseñaron ‘Casablanca’ de muy pequeño (sí, son unos ‘freaks’ del cine), me pareció maravillosa y mágica. La amo. En este momento nace mi fascinación por el cine. Pero he de reconocer que la primera vez que se me pasó por la cabeza ser actor fue tras ver ‘El hombre de la máscara de hierro’ con Leonardo DiCaprio, pero esto es un bajón y cero poético.

Lo cierto es que ‘Todo sobre mi madre’ de Pedro Almodóvar removió algo dentro de mí. Cambió mi vida como ‘Un tranvía llamado Deseo’ cambió a Manuela, la protagonista. Desde ese momento siento una imperiosa necesidad de crear, mezclar y explorar.

‘16.97056274847714’ (Luis Amália + Adam Zmith, 2020) . Foto de la ‘performance’ para Queer Art(ists) Now – L. A.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Llevo dos días pensando en qué es lo más raro que he hecho. He pensado hasta en inventarme algo para parecer elocuente y gracioso. Me acuerdo de una peli indonesa que hice (suena más bizarro de lo que fue) en que me daban direcciones en indonesio muy, muy largas y luego alguien me traducía al inglés y decía: «Mira aquí», en plan ‘El Gran Dictador’ y ‘Lost in Translation’. Aunque no sé si lo hice para sobrevivir, simplemente sucedió.

«Cito a mi amigo el guionista Pablo Roa: “Si alguna vez el MoMA hace una retrospectiva tuya tendrán que proyectar ‘Memoria Letal’ con Geena Davis”. Dice que todo lo que produzco se entiende si ves esa película»

Quizá para sobrevivir recuerdo que tuve que mentir. Tuve que decir que una pieza escénica me había parecido maravillosa porque el que la hacía tenía mucho poder en el mundillo y, en realidad, me pareció un puta mierda. Qué caca, la verdad. O qué triste… En realidad, esto no es tan raro. Hacemos cualquier cosa con tal de no estar solas.

‘Affairs in Blue’ (Taller de Casquería, 2013) – Taller de Casquería-BURR

Su yo «virtual». Uso Instagram. Tengo cuatro cuentas. Tengo una cuenta de tik tok sin foto, ni publicación conocida. Tengo dos seguidores en Twitter, creo (alguno más, pero como de perfiles guarros, porque tengo las redes sociales enlazadas a mi perfil de Grindr y siempre pienso que voy a encontrarme con el comisario del MoMA o que voy a acceder a públicos insospechados, pero… Nice try!). Reivindico ‘Scruff’ como herramienta para hacer amigos y aliadas en ciudades desconocidas. Me encantaría tener un blog incendiario para cagarme en todo. Me trago mogollón de vídeos de Youtube de gimnastas y de actrices ganando Oscars.

Fotograma del cortometraje ‘Bator’ – L. A.

Dónde está cuando no hace arte. Asisto a clases de dibujo del natural, ora como dibujante para mapear cuerpos, ora como modelo.

Con mis vecinas y compis de piso tengo una sesión de dibujo que decidimos llamar ‘Primitivos Flamencos’ en el que pintamos a la vez, literalmente. Mi vecino Matthew se ha vuelto loco y está organizándonos para hacer exposiciones en el pasillo de nuestra casa.

Me encantaría dar clases y me encantaría formar parte de un colectivo. Hace poco casi lo consigo, pero alguien me dijo que no necesitaban a otro hombre cis en el grupo, lo cual me sentó fatal porque me identifico como ‘no-binarie’. Estuve deprimido durante dos meses, después empecé (sólo empecé) a comprender que con estas barbas cualquiera se cree que reniego del género. Fue un comentario desafortunado.

He participado en varios fanzines que no tuvieron la repercusión deseada pero que guardo en mi disco duro como InDesign en paño.

Hago fotos de muñecos y edificios que son un mazacote, y hago pósters.

‘Girasol’ (Luis Amália + Keith Jarrett, 2020). Fotograma de la pieza para Fringe Film and Queer Arts Fest – L. A.

Le gustará si conoce a… Cito a mi amigo el guionista Pablo Roa: «Si alguna vez el MoMA hace una retrospectiva sobre ti tendrán que proyectar fragmentos de ‘Memoria Letal’ con Geena Davis». Dice que todo lo que produzco se entiende si ves esta película.

Mi ‘performe’r favorito es mi hermano cuando tenía 9 años y hacía atlas sonoros de ruidos al comer y creaba audio-guías para que nuestra abuela Pilar se preparase para ir a dormir.

Adoro a Ingrid Bergman, Bette Davis, Pedro Almodóvar, El binomio Michael Haneke e Isabelle Huppert, Luis Buñuel y Viridiana, Blanche Dubois, Lucrecia Martel, Daniela Silivas, Toni Collette, Michaela Coel, ‘Deseando amar’, de Wong Kar-wai; Peter Greenaway; cualquier escena de Chus Lampreave y Rossy de Palma en ‘La flor de mi secreto’; Chelsea Deardon (el personaje de Daryl Hannah en ‘Peligrosamente juntos’; Simone Biles, Daniela Silivaș, Esther Moya, Sonia y Selena, Azúcar Moreno, Johan Sebastian Bach, Schubert… Y un descubrimiento reciente: Jennifer Packer.

«Siempre estoy pensando en la siguiente gilipollez que me encantaría hacer y que luego me tomo demasiado en serio y que me deprime cuando la gente no se lo toma en serio porque piensen que es una gilipollez»

Tengo que mencionar a mogollón de gente creativa y pasional. Me encantan Cris Blanco y The Famous Lauren Barri Holstein (‘El agitador Vórtex’ y ‘Notorious’ son todo lo que querría hacer en la vida) y la puesta en escena de She Goat de Rodrigo Cuevas. No hace falta decir nada. Valoro todo el saber acumulado que irradian Ángeles Oliva y Toña Medina, que llevaban la radio y con las que hice dos cursos en La Casa Encendida. Y agradezco a Pepe Ballesteros, mi profe en la ETSAM, que nos recordase todos los días que había que pasárselo bien proyectando, que esto no era una losa como algunos profesores aburridos y académicos nos hacían creer.

De colegas de mi generación, menciono a Sofía Nicolás Díez, que estudia a poetas malditos y perdedores; a Marta Jarabo, como representante de las arquitectas que no son sólo arquitectas; al poeta y performer Keith Jarrett; a Almudena Romero, que hace fotografía con brotes de berro y otras plantas y no sé ni cómo lo hace; a Andrea Jaurrieta que levantó su primera peli ‘Ana de día’ de forma independiente; Manita Dinamita (Saro Mixcoatl), diseñadora, tatuadora y creadora de las cerámicas más bellas del universo; a MartaDelas, ilustradora y folklórica; a James Unsworth, un ‘freak’ salido que se te va la olla; a Xavi Bas, que acaba de publicar su libro ‘Pelo y pluma’; y a Mathieu Cadelo, que no entiendo como no lo está petando con sus animaciones.

Demasiadas personas… Busco inspiración y descubrir cosas nuevas en cualquier artista que me mencione Ricardo Recuero o que haya performado en Versión Original, el festival escénico y de pensamiento ‘queer’ que comisiona La Fabulosa en DT Espacio Escénico, o en Riposte,fiesta londinense que contiene la más pura esencia de lo ‘queer’.

‘Mesa de Hijos de Puta’ (2014). Foto de la representación en la ETSAM – Luis Kevin Paraíso

Qué se trae ahora entre manos. Intento seguir moviendo mi pieza escénica ‘Stigma’ y mostrarle a más gente ‘Triple-Double’, un experimento performático digital palimpséstico que mezcla ‘performance’ en directo con material pre-grabado, material de archivo y animación; a ver si a alguien se le ocurre qué carajo se puede hacer con eso.

Y…¡Ves, lo ves!, Ya estoy empezando a pensar en ese blog incendiario de cagarme en todo. Igual es un podcast. Igual es un chucrut. Siempre estoy pensando en la siguiente gilipollez que me encantaría hacer y que luego me tomo demasiado en serio y que me deprime cuando la gente no se lo toma en serio porque piensen que es una gilipollez o en cómo justificar comenzar una pieza escénica a lo Bette Davis en ‘La Carta’ (¡ah, no! ¡Espera! Estoy ya lo he hecho). Algún día haré de Blanche Dubois en ‘Un tranvía llamado Deseo.

‘Kairos’. Foto de la intervención en la Trienal de Arquitectura de Lisboa – Diana Quintela

Proyecto favorito hasta el momento. Sin duda, ‘Mesa de hijos de Puta’ (2014), una obra descomunal que orquestré en Caín, el grupo de teatro de la ETSAM, era una superproducción hilarante y surrealista, un ‘vomitoni’ de pasión que me encantaría volver a hacer: trece actores, coreografías sincronizadas, canibalismo, comida de gala, pompa, circunstancia y miserias humanas.

También las piezas tangentes ‘Stigma’ (2019) y ‘Triple-Double’ (2021) que he mencionado antes. Ambas historias personales sobre identidad, gimnastas artísticas y actrices de Hollywood; perdedores, injusticias y la presión social sobre nuestros cuerpos en paralelo a la presión de las gimnastas durante la competición. La primera es un homenaje a esa medalla que le robaron a Esther Moya en la final de suelo en Sydney 2000. La segunda hace referencia al elemento que realiza Simone Biles que nadie es capaz de hacer –que, por cierto, muy fuerte que ‘Triple-Double’ aconteciese sólo unas semanas antes de lo que sucedió en los Juegos de Tokyo.

Dos piezas muy íntimas y que me siguen emocionando cada vez que las represento. Además las escribí junto a Adam Zmith y, para mí, esto fue muy especial (Nota: niños, no trabajéis con vuestros ex si pensáis que podréis recuperar su amor).

Un momento de ‘Stigma’, obra favorita de su autor – L. A.

¿Por qué tenemos que confiar en él? Siempre está bien confiar en la bondad de los desconocidos… Me veo como una bisagra en la intersección entre disciplinas raramente conectadas: arquitectura, cine, gimnasia artística, identidad ‘cuir’. Quiero seguir aportando un arte ‘cuir’ que no sólo se centra en lo sexual, que busca la existencia de lo ‘queer’ en formas de arte o deporte no catalogadas como tales. Me parece maravilloso descubrir cómo lo ‘queer’ existe más allá del término comisionado por las redes sociales o la industria del arte.

Me devano las entrañas pensando en cómo hacer que lo ‘cuir’ se convierta en una herramienta de sugestión y debate para colectivos (asumidos como tales o no, por ejemplo, hombres heterosexuales) que lo ven como algo incomprensible.

Intento rendir homenaje a lo ordinario, a lo que no fue apreciado por las juezas, a lo que se salió de la norma, las caídas, los perdedores, los cuerpos descartados.

‘The Luncheon’ (2017). Ffoto de la representación – L. A.

¿Dónde se ve de aquí a un año? ¿Fundiendo mis Oscars? ¿Actuando para Almodóvar tras rezarle a la Virgen de la Cabeza? ¿Ganando un Grammy latino? Todo puede pasar y estoy abierto a todas las posibilidades.

En realidad me gustaría verme haciendo un cásting para una serie de Michaela Coel a la par que montando algún sarao performático que suceda en varios lugares a la vez: La Casa Encendida, el Barbican, el salón de mi amiga Laurita y los Hackney Marshes.

Quiero colaborar con más artistas y rendirme a su visión, cualquiera que ésta sea. Usar mi cuerpo y mi pasión como vehículo de otras miradas. ¿Por qué nadie me propone hacer cosas maravillosas?

Luis Amalia, Performance, Darán que Hablar, Teatros del Canal, DT Espacio Escénico

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista?A Mathieu Cadelo, al que he mencionado antes. Creo que lo va a petar en unos años (si el mundo es sabio, sucederá). Me alegro de haberle conocido antes de que esto suceda porque así ha tenido tiempo de colaborar conmigo. Igual él no vale porque no es ibérico. También se me ocurre Juan Pablo Félix, director de cine argentino que ahora vive en Madrid. ¡Este sí que dará que hablar!

Defínase en un trazo.

Texto publicado el 25 de octubre de 2021 en la web de ABC Cultural

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.