Madrid se acerca al entorno rural con la apertura de la sede de la asociación Campo Adentro

Madrid se acerca al entorno rural con la apertura de la sede de la asociación Campo Adentro

Desde este sábado hace sus presentaciones el Centro de Acercamiento a lo Rural (CAR) en Madrid. El inmueble será sede de la asociación Campo Abierto y caja de resonancia de sus dispersas iniciativas que conectan desde el arte lo urbano y lo rural

Un momento de los actos de presentación de CAR (Foto: Lebora Devy)

Fernando García-Dory lo tiene claro: Es una lectura desarrollista la que hace que veamos el campo, la vida en los pueblos, como algo «anclado en el pasado», más «propio de perdedores» que no supieron progresar en la ciudad. Eso, a pesar de que sólo el dos por ciento de la población lo es rural en España, y de la grave crisis demográfica que sufre nuestro país, con una despoblación mayor que la de Escocia o Laponia, aún teniendo mucha mayor superficie. «En nuestra mano está poner en marcha estrategias culturales que cambien la mentalidad».

Y, bajo esas premisas, echó a andar hace diez años la asociación Campo Adentro, de la que García-Dory es integrante, cuya labor busca vincular arte, territorio, ecología y cambio social; avalada por museos y centros de arte con los que han participado como La Casa Encendida, el MUSAC o la Fundación Delfina, de Londres. Ahora, este colectivo inaugura el Centro de Acercamiento a lo Rural (CAR) en Madrid, en un edificio cedido por la Comunidad de Madrid en elbarrio del Carmen de la capital, que se convierte en su sede física y desde el que pretenden «aprovecharse del hecho de contar con una infraestructura y ampliar con ello sus posibilidades de actuación».

García-Dory y Amelie Aranguren en el nuevo Centro de Acermiento a lo rural

El nuevo espacio, en Buen Gobernador, 4, fue hasta ahora un antiguo equipamiento regional, en desuso durante muchos años, y al que Campo Abierto accedió por concurso público. Las bases del mismo (al que se presentaron hasta otras 13 entidades privadas, descartadas por unanimidad por un jurado compuesto por el consejero de cultura Jaime de los Santos, María Pardo, directora general de Promoción Cultural de la CAM; Lucía Casani, directora de la Casa Encendida; Karin Ohlenschläger, directora de la LABoral de Gijón, y Lidija Sircelj, subdirectora del Círculo de Bellas Artes) contemplan que la cesión se realizará por cinco años, prorrogables por otros cinco en el caso de que se lleve a cabo en el inmueble una determinada inversión, algo que los responsables de CAR ya han hecho. No en vano, una nueva ayuda pública de hasta 10.000 euros les ha permitido rediseñar y acondicionar durante los últimos meses los espacios del inmueble para transformarlo en el granero de ideas y punto de encuentro que se han propuesto generar allí.

El nuevo espacio cultural de Madrid combinará la investigación, la documentación y la formación con la producción cultural con el fin de acercar el campo a la ciudad: «La nuestra no es una filosofía bucólica basada en una vuelta al paisaje, a la Naturaleza, sino una maniobra conceptual para dotar al arte de verdadera utilidad y que se transforme en una herramienta que apuesta por el equilibrio ecológico y el cambio social. Eso pasa irremediablemente por recuperar la relación con la rural», explica García Dory, que, junto a Karol Muñozcano, Marta Goro, Débora Levy y Amelie Aranguren, conforma el equipo de CAR.

Detalle de la biblioteca y el archivo del centro (Foto: Lebora Devy)

De «ventana a lo rural en pleno Madrid» tildan sus responsables este nuevo espacio. Sus casi 250 metros cuadrados, repartidos en dos plantas, van dotando de contenido a todas las patas del proyecto. Una de las entradas a la casa nos comunica directamente con el huerto didáctico, base de algunos talleres, pero, sobre todo, prolongación necesaria del laboratorio de cocina y la cantina con los que cuenta el edificio y con los que se comunica.

También en el exterior, algunas de las esculturas de la artista Susana Velasco, de su serie «Todas las casas son ojos», creadora con la que en esta puesta en marcha el CAR se conecta con el Centro de Humanidades de la Cabrera (donde continúa la exposición) y con la que se materializa otra de las intecciones del proyecto: que la casa amplíe su radio de acción al barrio, a la ciudad, pero también al contexto rural de la Comunidad de Madrid, para lo que se ha comenzado con la Sierra Norte, para saltar en breve a las Vegas.

Tienda, con alguna de las esculturas de Susana Velasco (Foto: Marta Goro)

Ya en el interior, el comedor hará cuando así sea preciso de sala de degustación (como en las jornadas de inauguración que se desarrollarán este sábado y domingo, por donde allí pasarán José de Bendito para desarrollar una cata enológica o la cooperativa agroganadera de los Apisquillos, que ofrecerán una caldereta de cordero). La entrada opuesta conduce directamente a la tienda de la asociación, donde se pueden adquirir los vinos y quesos de Campo Adentro (porque han de saber ustedes que la asociación cuenta con su propio rebaño de cabras que, para que no se asusten, no se ha mudado al edificio).

Todavía en esta planta, el taller de autoedición, ocupado fundamentalmente por una máquina risográfica (esto es, una herramienta a medio camino entre la serigrafía y la imprenta) que permite a Campo Adentro continuar con sus labores de autoedición y nutrirse de material documental base de sus actividades educativas y de formación. Ésta se desarrollará ahora en la gran sala ocupada por el archivo y la biblioteca, «que también esperamos que sean activados por los artistas con sus propuestas», nos explican.

Taller de autoedición, con la cámara risográfica (Foto: Lebora Devy)

La planta superior será la que funcione, con sus cinco habitaciones recién reformadas y su sala común (también ideal para presentaciones y conferencias) como espacio de residencia no solo de artistas, sino también de agentes rurales con los que se relaciona la asociación: «En realidad esta parte de la casa fue la primera que se puso en marcha, puesto que aquí se alojaron los actores que participaron en las performances del proyecto de Dora García para el Museo Reina Sofía», nos confiesa Aranguren. «La idea es que el “pago” de este tipo de servicios se haga a través de trueques. No se trata tanto de que un artista llegue, se inspire y haga un trabajo, tanto cuanto que se implique con el centro, que aporte algo, lo cual puede ser ser un taller, una charla…».El nuevo espacio cultural de Madrid combinará la investigación, la documentación y la formación con la producción cultural, con el fin de acercar el campo a la ciudad

Campo Adentro ya contaba con un pequeño espacio en Madrid, pero éste lo mejora. El nuevo inmueble posibilita concentrar toda la labor de esta asociación sin ánimo de lucro, haciendo visibles y catalizando sus procesos creativos y sociales, destinados también a tener en cuenta la ciudad: «Nosotros no elegimos estar aquí, eso lo marcaba las bases del concurso, pero una vez aquí nos servirá también para analizar las dinámicas del barrio y su propia composición social», puntualizan.

Una de las habitaciones para residentes (Foto: Marta Goro)

Es fácil comprobar la gran expectativa generada con su llegada, y sus vecinos serán los primeros espectadores de una filosofía de trabajo que defiende la transición de nuestras sociedades a la sostenibilidad, potenciando «no sólo el reencuentro entre campo y ciudad, cultura y naturaleza, sino también la apuesta por el equilibrio territorial, las economías locales y las comunidades resilientes, inclusivas y sostenibles»: «En el nuevo paradigma que proponemos es crucial la trasmisión del arte, la redefinición del artista y de sus modelos de producción».

Durante este fin de semana, el CAR abrirá sus puertas con un completo programa que dará a conocer de forma intermitente todos sus espacios, muy representativo de las actividades que acometerá a partir de ahora: desde conciertos («Homenaje sonoro a la Liébana», Jonás de Murias…) a presentación de proyectos artísticos (de Velasco, Claudia Fernández, el colectivo NoPhoto…), catas y degustaciones (de los quesos de Campo Adentro maridados con los vinos de La Unión), talleres (iniciación al huerto doméstico, con la coopertativa Germinando) y charlas, como la que mantendrán David Prieto y Adrián Almazán sobre el mundo rural en la era industrial o la que llevarán a cabo Benito Burgos, representante del Ministerio de Cultura, y Javier Martín Jiménez, de la Comunidad de Madrid, sobre política cultural y activación ciudadana.

Uno de los accesos a CAR, el rodeado por el huerto urbano (Foto: Marta Goro)

El de CAR es un proyecto pionero en la capital posible gracias a un programa de ayudas experimental y también nuevo de la Comunidad de Madrid que muy pronto dará nuevos frutos. De hecho, la próxima semana la Dirección General de Promoción Cultural abre una nueva convocatoria para la cesión gratuita de uso del piso de cien metros cuadrados ubicado en la plaza Santa Cruz, cerca de la Plaza Mayor de Madrid, para la realización de residencias culturales de cualquier disciplina creativa, dirigido a entidades culturales privadas sin ánimo de lucro. La cesión se concede por 5 años, con posibilidad de prórroga hasta 10, como en el caso del CAR, y su interés reside en que será compatible con cualquier otra subvención, ayuda, ingresos o recursos concedidos para el mismo objeto. «En el nuevo paradigma que proponemos es crucial la trasmisión del arte, la redefinición del artista y de sus modelos de producción»

Asimismo, y en colaboración con la Agencia de Vivienda Social de la Comunidad, también se abrirá una nueva convocatoria para la selección de 50 artistas que podrán alquilar locales con rentas reducidas para el desarrollo de su actividad profesional. La Agencia dispone para ello de unos 100 locales disponibles en los distintos municipios de Madrid que pasarían a convertirse en sus futuros talleres. Quién sabe si para artistas interesados por la vuelta al campo. Quién sabe si para creadores en las líneas de lo marcado por Campo Adentro.

Fachada del CAR (Foto: Marta Goro)

Texto publicado el 6 de octubre en la web de ABC Cultural 

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