Memes: ‘Generación X’ versus ‘Generación Z’

‘Generación X’ versus ‘Generación Z’: eso sí que es una verdadera batalla de memos

Un fotograma de la serie «Paquita Salas», de Netflix

Fueron los «milennials» los que ‘inventaron’ el meme, pero es la Generación Z la que hace ahora uso ilimitado de ellos. Mientras los miembros de la Generación X, la otra rebanada del pan de este sándwich, hace lo que puede para que no se le congele la sonrisa. Distintas edades, distintos ‘humores’

Tengo una amiga de mi quinta (¿se puede decir ‘quinta’ y que me entienda una persona, ‘persono’ o ‘persone’ de hoy que no ha hecho el servicio militar obligatorio?) que me confiesa que no entiende a los jóvenes. Mi amiga siempre ha procurado estar al día (ya se sabe: los cuarenta son los nuevos treinta, y así sucesivamente, hasta que los de diez implosionan y vuelven al útero materno), pero se da cuenta de que la brecha generacional se convierte en abismo cada vez que le suena la campanita del WhatssApp.

Mi amiga fue una niña de los ochenta y una adolescente de los noventa, de forma que debería estar curada de espanto de todo. Sobrevivió, de hecho, a las hombreras (y el pelo ‘planchado’ en zig-zag). Montó en aviones en los que se fumaba. Es de la tribu ‘Yo fui a EGB’, de la que hace unos años se vivía todo un ‘revival’; y tuvo como referentes a personajes como la gallina Caponata, Barbie o Britney, por lo que le sorprende que estos recalen en algunos memes actuales de Afirmaciones.es (con más de 65.000 seguidores en Instagram).

Ejemplo de meme basado en ‘Disaster Girl’

Algo tiene en común la generación X, la suya, con la Z, a la que ahora le corresponde mover el mundo (digital). La primera estudió latín (rosa-rosae-rosam…). A la segunda le gusta lo de desdoblar el idioma hasta convertir las frases en algo más largo que la lista de los reyes godos que a este rango generacional ya no le tocó aprender de carrerilla. De hecho, no se traumatizó con los monólogos de Faemino y Cansado, que no distan mucho de ese humor que se gastan ahora nuestros jóvenes, que se ‘parten la caja’ en sus memes más absurdos con una imagen de un boquerón con un sombrero (eso es minimalismo en estado puro).

La generación ‘incógnita’ creó las herramientas digitales, pero no nació nativa digital. Es una empotrada, ¡y lo sabes!… Quiero decir, y se nota. Pero convivió con referentes pre-mémicos que eran en sí mismo auténticos «memotrones» o máquinas de crear memes (como el que se ha estrenado en el festival madrileño SoyMeme, el primero que aborda en Madrid esta pata de la subcultura digital de «forma seria»). Entre ellos, Chiquito de la Calzada o Paz Padilla. El ‘prime time’ de antes era el viral en redes de ahora. Sería la posterior, la ‘Millennial’, la que establecería cómo sería la naturaleza digital del meme (teniendo como referente de las precedentes, por ejemplo, el mecanismo de la tira cómica o el tebeo. Todo está inventado) y la que fijaría el tipo de humor que sería tendencia a partir de ese momento.

Así, por ejemplo, se considera 2007 como año de gestación de los primeros memes, coincidiendo con la eclosión de las primeras redes sociales, Facebook (cementerio hoy de elefantes. Seguro que ya hay vídeos en Twitch de usuarios reaccionando viendo a su abuelo hacerse una cuenta) o Twitter. Tres «imágenes-plantilla» de ese momento son considerados la prehistoria del fenómeno ‘memero’. Se trata de ‘Bad Luck Brian’ (desen cuenta de que el lenguaje virtual no atiende a reglas gramaticales u ortográficas, como la de la coma tras un vocativo. Y solo explicarles esto me hace a mí sentirme 30 años mayor ante un niñato de 15), ‘Disaster Girl’ y ‘Hide the pain Harold’ (un nuevo ejemplo de lo anterior. ‘Otro gatito acaba de morir al otro lado del planeta’, ejemplo, en este caso, de humor de ‘millennial’).

Los memes de Julio Iglesias arrasaron hace años en España

El primero convertía al gracioso de la clase, Brian, que decidió hacerse la foto de la orla como el patán que siempre quiso ser, en el héroe de los memes textuales en los que se ejemplifica al ‘pringao’ (‘Contrata un crucero por primera vez / Es el Costa Concordia’; ‘Descarga su primera canción ilegal / Acaba en la cárcel’). Esto nos ayuda a subrayar asimismo cómo, si bien la Generación X era celosa de su intimidad, la ‘Millennial’ fue la primera que se pasó el derecho a la privacidad de Brian por el forro de los algoritmos y, la Z, la que ya directamente puso toda la carne (literalmente) en el asador.

El segundo, ‘Disaster Girl’ es una foto sacada por el padre de una niña durante un simulacro en una estación de bomberos. La sonrisa de la chicuela (Zoe se llamaba, que fue más lista que Brian: ella vendió sus derechos de imagen en 2021 por 450.000 euros) sirve ahora para ilustrar desastres o caos que uno causa intencionadamente. Por último, Harold (en realidad, András Arató, un ingeniero húngaro que posó para Stock Images), se relaciona con momentos que empiezan bien, pero posteriormente se tuercen (‘Cuando tu mujer te escribe ‘ojalá estuvieras aquí’ / pero va camino del cementerio’). Harold/András se tomó fatal al principio el uso de su imagen, pero vuelve a convertir a Brian en ‘pagafantas’ (¿entenderá un Z lo que es una Fanta, ellos que son más de quinoa y maquillajes veganos?) al trabajar ahora para marcas y estar preparando una película gracias a su historia.

Un meme «artístico»

En el otro lado del cuadrilátero, separados por unas dos décadas –que en cultura digital son dos o tres años luz– las fórmulas que hoy trabajan creadores de contenidos como Policía del Afecto, CuloMala, Chaetianflores, Listilla o el mencionado Afirmacion.es (spoiler: es un hombre. Fin de la cita), todos ellos, participantes del festival SoyMeme, que este fin de semana clausura su primera edición en Vallecas. A mi amiga le sorprende la estética de algunos, porque uno piensa que superada la fiebre por el ‘letra set’ de las primeras hornadas de memes, la tendencia ahora no es al refinamiento, sino a un barroquismo visual y caligráfico preocupante. Puro ‘perreo’ en forma de imagen fija o en movimiento. De nuevo, más es más.

No todo está perdido para el representante X, para el que hasta hace poco, sus únicas Z eran las de Catherine Zeta-Jones o Mazinger Z. Como mucho, C-Ta…ngana. Si tenemos en cuenta que hay tantos memes como ‘memeros’, es de esperar que haya tantos receptores como emisores posibles. La persona ‘añada’ también consume memes, pero busca en ellos no tanto camaradería y aceptación en el grupo (así lo ponen de manifiesto los mensajes de Afirmación.es («Mi vida no consistirá en abrir y cerrar las tres apps. de turno hasta que muera»; «Tengo ganas de afrontar la semana»; «No me estoy cansando de fingir que puedo con todo») o CuloMala («Al final todas esas conversaciones incómodas / fueron las que nos unieron»; «La autocrítica despiadada / es deseo de control»), como un humor basado en referentes culturales compartidos. Algo más profundo. Aunque cualquiera lo diría, habida cuenta del trajín que esta gente se trajo con el negro del WhatsApp.

Por eso mi amiga es consumidora de cuentas (generalmente en Instagram. La ensalada de siglas –POV, LMAO, GPI– en Twitter le superan. Esta gente necesitan pasar de curso repitiendo, pero son hachas inventado neologismos) que retitulan obras de arte antiguas y las ‘contextualizan’ en nuestras miserias (@ancient_memez o, en un pasado no muy lejano, @curacurator), y, por su sed de venganza, las que ridiculizan a las ‘instagramers’ que van de celebrities (@hazmeunafotoasi). Fibrilará cuando sepa que el futuro está en TikTok y en los formatos audiovisuales, que dejan su pasión por ‘Velaske, yo soi guapa?’ u ‘Ola k ase’ en primero de ‘Cantajuegos’.

Dicho todo esto, queda claro que el tango (el reggetón de los abuelos de los X) se equivocaba, que veinte años son una barbaridad, y que cada vez que miembros de una u otra generación abre la boca, la brecha se trasforma en travesía en el desierto. Yo no sé a qué carta quedarme con ella, porque, en el fondo, yo tengo su edad… Miren, les voy a ser sinceros: La amiga soy yo*.

Meme para las dudas

PD: El asterisco hace referencia a una cita de ‘Paquita Salas’, posiblemente el personaje del audiovisual de los últimos años que más une a las tres generaciones, básicamente porque se ríe de la desactualización de una ‘boomer’ en la selva de equis, zetas y ‘millennials’.

PPD: Uso la PD como pequeña venganza a los zetas, que se creen que ellos son los únicos capaces de crear acrónimos. Y cómo buen ‘memero’, me sirvo de uno más antiguo que el comer; porque, obviamente, la comunicación epistolar no la creó, aunque sí que la cultivó mucho en los tórridos veranos de finales del siglo XX, mi generación.

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 17 de junio de 2022

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