Miguel Ángel Rojas, homenaje a «David» en La Cometa

‘Quiebramales’: El síndrome del artista amputado

Una de las obras reverenciales del colombiano Miguel Ángel Rojas es homenajeada a modo de ensayo 20 años después en la madrileña galería La Cometa

Se cumplen 20 años de una de las obras más icónicas del artista conceptual Miguel Ángel Rojas (Bogotá, 1946), uno de los nombres imprescindibles de la plástica colombiana, incisivo a la hora de denunciar las causas y consecuencias generadas por el narcotráfico y el conflicto armado en las comunidades marginadas de su país natal, así como valiente rompiendo tabúes sociales en torno a cuestiones de identidad sexual y de género, también de raíz ecologista, mucho antes de que todo esto marcara las agendas del arte.

La obra en cuestión es su ‘David’, una tan poderosa como dura imagen de un joven que ‘posa’ como la universal escultura de Miguel Ángel, desnudo ‘comme il faut’, pero con una de sus antepiernas amputada, lo que no resta belleza al conjunto. Veinte años después, la galería madrileña La Cometa (sus raíces se hunden bien en Iberoamérica) rinde homenaje a esa obra desde el trabajo comisarial de Rafael Londoño, quien considera que, con el paso del tiempo se ha desvirtuado –se ha amputado– la verdadera razón de ser de esa propuesta.

Detalle de la obra principal

Y la razón no es otra que ‘David’ se ha terminado leyendo en clave LGTBi, precisamente porque esta es una de las derivadas del trabajo de Rojas, cuando su verdadero origen estaba en los estragos que la violencia en Colombia causa en la población más humilde, ante la que el artista esgrime la educación como salida. Porque es la gente sin estudios la que termina ingresando en el ejército, como el protagonista de ‘David’, o la que termina sufriendo los daños de una guerra sin sentido, y pisando sus minas (‘quiebrapatas’ en Colombia), como el protagonista de ‘David’, al que cuando el artista le pidió que adoptara la pose de la icónica estatua, no sabía ni de qué David le hablaban. El título estaba claro…

Toda la muestra es un bellísmo ensayo en torno a la obra sin la obra. Lo que se recuperan son hasta ocho descartes de la copia final (también las primeras pruebas de contacto en color), que ahora se refuerzan con restos de metralla de las minas y que se coronan (en realidad se ha dejado finalmente a ras de suelo) con el lema ‘Quiebramales’ (lo que acaba con los sufrimientos) construido con lapiceros, instrumentos con los que se inicia cualquier rito de escolarización (y los cuadernos para aprender a escribir, construidos aquí con hoja de coca,metáfora de cómo la droga impregna hasta a la infancia, son otra delicia que fuerzan la mueca).

Detalle de la primera sala

Enfrente, el vídeo ‘Caquetá’ (2007), en el que otro soldado intenta quitarse el maquillaje militar… Con los muñones. Imposible. Flanquean la pantalla las prótesis de una de estas personas, lo que aumenta el dramatismo del conjunto. Y de prólogo, en la primera sala (he empezado el recorrido de manera deslabazada, pero necesaria) otras piernas, estas fotografiadas, que dialogan con otras ‘columnas’, las que sustentan la estructura institucional y, en el extremo opuesto, la popular en Colombia.

Contactos en color de «David»

Allí también el primer ‘retrato’ de Rojas, el que le hizo su padre, que fue asimismo artista, en un centro de arte siendo bebé para una invitación de una de sus exposiciones. El destino estaba escrito. La cultura importa.

Me cuentan que ‘David’, el modelo amputado, hoy, con 40 años, sigue en contacto con Rojas, y que cada vez que la obra para la que posó da beneficios, el artista le da una parte ( y al cierre de esta edición, descubrimos que el Museo Reina Sofía se ha hecho en la Semana del Arte con una de las fotografías de la serie). ¡Sin duda, el mejor Caribe estaba fuera de ARCO!

Miguel Ángel Rojas. ‘Quiebramales’ Galería La Cometa. Madrid. C/ San Lorenzo, 11. Comisario: Rafael Londoño. Hasta el 27 de abril. Cuatro estrellas

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