Miguel Marina (pintor)

Miguel Marina: «No me siento en posición de intentar convencer a nadie que no sea a mí mismo»

La esencia de la pintura como técnica se reactualiza en el trabajo de Miguel Marina, que estos días muestra sus resultados más recientes en la galería Ana Mas de Barcelona. Sus paisajes, físicos y espirituales, ya dan que hablar

«Selfie» de Miguel Marina para «Darán que Hablar» – Juan Baraja

Nombre completo: Miguel Marina. Lugar y fecha de nacimiento: Madrid, 5 de abril de 1989. Residencia actual: Madrid. Formación: Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Ocupación actual: Artista.

Qué le interesa. Me interesa abordar cuestiones relacionadas con la pintura como la escala, la luz, el color, la oscuridad y la superficie. Estos motivos, en ocasiones se trasladan a volúmenes, aunque mi mirada va dirigida a lo pictórico más que a lo escultórico. Mi aproximación hacia estas preocupaciones se apoya en el paisaje y se relacionan con el proceso y el trabajo en mi estudio. Por lo general, no proyecto ni organizo mi trabajo en series o etapas. Se va acumulando en el taller fruto de una relación diaria y constante.

«Halley». Palau de Casavells. Gerona, 2017 – M. M.

De dónde viene. Hasta ahora he podido mostrar mis trabajos de manera individual en galerías como Nordés (Santiago de Compostela), The Goma (Madrid), etHall (Barcelona) y Ana Mas Projects(Barcelona), donde en la actualidad muestro el proyecto Isidro García Yágüez. También he participado en muestras colectivas en centros como la Fundación DIDAC (Santiago de Compostela), La Casa Encendida (Madrid), la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid (Madrid), Laboral Centro de Arte (Gijón) o la Real Academia de España en Roma (Roma).

«Echarse a perder, echarse a dormir», en galería etHall. Barcelona, 2018 – M. M.

Supo que se dedicaría al arte… No recuerdo un momento concreto. Creo que se ha ido dando poco a poco, y la suerte y las circunstancias puntuales me han permitido dedicarme a esto de manera más o menos constante desde que finalicé mis estudios.

Detalle del conjunto «Processi»

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Nada llamativamente raro. He tenido trabajos ordinarios fuera del ámbito artístico y otros más ligados a nuestro campo. Desde dependiente en tiendas de ropa, repartidor de flyers, asistente para otros artistas o, incluso, en galería.

Proyecto del artista junto a Manuel Eirís en la Fundación DIDAC. S. de Compostela, 2018 – M. M.

Su yo «virtual». Utilizo, sobre todo, Instagram. También tengo una web donde publico una o dos imágenes de cada proyecto. Creo que ambas sirven para aproximarse a mi trabajo sin llevarse un atracón y sin tampoco profundizar demasiado en él. Prefiero que el acercamiento sea más al material que a la imagen en pantalla.

Participación del artista en «Circuitos de Artes Plásticas»

Dónde está cuando no hace arte. Durante tres años, participé en un colectivo –Snø– junto a Israel Larios y Rodrigo Serna, vinculado a La Trasera de la Facultad de Bellas Artes de Madrid. El espacio y medios que nos proporcionaron en esa fantástica iniciativa ya desaparecida nos permitió organizar encuentros en formato charla o conferencia con artistas y otros agentes de la escena del arte contemporáneo de Madrid. También pequeñas exposiciones y talleres teórico-prácticos con otros colectivos.

Algunos de los artistas, comisarios o críticos que pasaron por allí, como José Díaz, Cristina Anglada, Nacho Martín Silva, Jordi Claramonte, Lluc Baños, Santiago Giralda, Jorge Diezma, Nina Paszkowski, Alfredo Rodríguez, Kiko Pérez o Joaquín Jesús Sánchez compartieron experiencias y conocimientos que nosotros como colectivo deseábamos acercar a la Universidad. De alguna manera, queríamos ofrecer ejemplos que a nosotros como alumnos nos habría gustado tener en nuestros años en la facultad.

Fue una experiencia muy bonita, que duró lo que tenía que durar. Por motivos personales, dinámicas de trabajo y estancias más o menos largas fuera de Madrid, el proyecto fue apagándose y finalmente desapareció fruto también del cierre de La Trasera como espacio de trabajo experimental.

Detalle de «Arcetri», en la galería Nordés de Santiago de Compostela (2018)

Le gustará si conoce a… Artistas más o menos cercanos que generosamente me han enseñado y han compartido sus conocimientos, como Kiko Pérez, José Díaz, Guillermo Pfaff o Fernando García, por citar algunos. También artistas que, aunque formalmente estemos más alejados, me han ayudado y enseñado mucho, como Javier Arbizu, Miren Doiz, Milena Rossignoli, Inma Herrera o Álvaro Negro. La lista es larga, y lo de citar siempre es complicado porque me olvido de personas muy importantes. Pero con esto te puedes hacer una idea. Por lo general, autores cercanos en edad con los que he compartido un tiempo más o menos largo, lo que inevitablemente ha facilitado un nivel de comprensión y acercamiento hacia sus trabajos.

Destacaría (a parte de los mencionados) a otros como Christian García Bello, Julia Huete, Claudia Rebeca Lorenzo, Víctor Santamarina y Damaris Pan. Hay artistas muy buenos y no quiero alargarme, porque siempre me dejo a gente por el camino.

Obras de «El territorio es un acto». Injuve, Sala Amadís (Madrid, 2020) – M. M.

Qué se trae ahora entre manos. Este último año, por distintos motivos, se han solapado muchas cosas, y ahora creo que me toca un periodo de trabajo y de investigación más sosegado. Probar cosas en mi estudio y ver lo que sale.

«Lanzarla al aire». Fundación BilbaoArte (Bilbao 2020) – M. M.

Proyecto favorito hasta el momento. Por lo general, no me apego mucho a mis obras, pero es curioso cómo algunas permanecen más tiempo en tu cabeza, ya sea por novedosas, arriesgadas, difíciles, o por la extrañeza de ver un resultado que no esperaba. Por citar una diría que un esgrafiado en cemento que partía de los muros de Arcetri, en Florencia. Una pieza grande, alejada de mi pintura en papel, que se fue deshaciendo durante la exposición y que ya no existe.

Como serie o proyecto, creo que un grupo de obras que expuse en La Casa Encendida en la exposición Generación 2020 y que reunía varias piezas que resumían un viaje que empezó en la Real Academia de España en Roma (2017-18) y se extendió y formalizó a caballo entre Madrid y Bilbao (2020).

Detalle de la propuesta de Miguel Marina para Generación 2020 (La Casa Encendida) – M. M.

¿Por qué tenemos que confiar en él? No se que decir. El compromiso que demuestro con mi trabajo es algo mío. Lo hago por interés y necesidad personal. Luego es bonito ver que, en ocasiones, sale algo que puede interesar o emocionar a otras personas. Pero no me siento en lugar de intentar convencer a nadie que no sea a mí mismo.

Montaje de «Isidoro García Yágüez», proyecto actual en Ana Mas Projects (Barcelona)

¿Dónde se ve de aquí a un año? Difícil imaginar y planear en esta situación. Creo que en Madrid, y espero que trabajando y pintando en mi estudio.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A Manuel. M. Romero, un pintor al que, además, que me gustaría conocer.

Defínase en un trazo.

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 20 de octubre de 2020

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