Montse Soto, Premio Nacional de Fotografía 2019

«Hace ilusión saber que se reconoce tu labor»

El jurado ha destacado la capacidad de la barcelonesa para expandir la fotografía y el vídeo, su preocupación por la ecología y la memoria, y el carácter «político, antropológico y social» de su obra

Montse Soto, en una imagen de archivo

Está aturdida. Acaban de comunicárselo desde el Ministerio de Cultura y todavía se encuentra en una nube. De hecho, estaba a punto de salir de viaje (le esperan unas jornadas de periodismo y fotografía en Albarracín, donde tiene que dar una conferencia). Motse Soto acaba de ser galardonada con el Premio Nacional de Fotografía 2019: «Una no se espera nunca algo así. Es toda una sorpresa. De hecho, lo primero que te salta a la cabeza es “¿por qué yo?”».

«¿Y por qué no?», podemos añadir nosotros. Soto, nacida en Barcelona en 1961, tiene una sólida trayectoria dedicada a la disciplina. El jurado, presidido este año por Román Fernández-Baca Casares, director general de Bellas Artes, con Begoña Torres González, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes como vicepresidenta, y conformado por Carlos Gollonet, conservador jefe de fotografía de la Fundación Mapfre; los fotógrafos Javier Vallhonrat y Gloria Oyarzabal y las comisarias Laura Terré Alonso Semíramis González, sí que lo tenía claro.

En su fallo, este ha destacado la investigación de la catalana en los lenguajes de la fotografía y el vídeo, con el fin de llevarlos a espacios expandidos, subrayando el carácter ilusorio de los medios con los que trabaja: «Montserrat Soto muestra un compromiso con los espacios habitados y con las presiones que se ejercen sobre las personas que los ocupan, reflejando una preocupación por la ecología y la memoria, que otorga a su trabajo un peso de orden político, antropológico y social. En su obra establece una relación con el paisaje que es visto como un espacio de carácter conflictivo y ajeno, atendiendo especialmente al punto de vista del espectador».

Imagen de la serie «Infierno ciego» (2017). Cortesía galería RocioSantaCruz

«Es curioso, porque cuando he recibido la llamada, me han indicado qué miembros conformaban ese jurado. La verdad que tengo que confesar que yo no conocía a casi nadie. Pero a mí me ocurre lo mismo: tú vas trabajando, completando tus proyectos, pero sin ser muy consciente de lo que todo eso genera o a quién le está interesando. Por eso te hacen mucha ilusión “toques de atención” como este, que te devuelven un poco a la realidad».

La memoria siempre ha estado presente en la obra de Montse Soto. De hecho, como ha declarado en alguna ocasión, «me interesa pensar a través de ella». Su fotografía vive entre dos mundos, el del paisaje y el del arte, y por eso es fácil encontrar relaciones entre ellos. A través del viaje retrata todo un paisaje físico, en el cual nos movemos para encontrar soluciones: «Me interesa llevar a cabo un reconocimiento del entrono a través de la fotografía –explica ahora–. Me gusta trabajar en series, porque además me atrae mucho la idea de archivo. De esta manera, creo que con mi obra estoy creando un nuevo archivo personal, muy vinculado a mi entorno».

Para la creadora, representada por las galerías Juana de Aizpuru de Madrid y Rocio Santa Cruz en Barcelona (donde esta primavera inauguraba la muestra «Infierno ciego»), el Premio Nacional de Fotografía «llega en un buen momento» («ni demasiado tarde ni demasiado pronto», bromea): «Lo que sí que llega es en un momento dulce. En lo que llevo de año me han concedido el Premio de la Fundación Enaire y, justo la semana pasada, un premio más modesto, el Plena Moon, desde Cáceres que también me hizo mucha ilusión y me dejó fuera de lugar. Así que este es el tercero». Lo importante, y eso es lo que quiere subrayar la autora, es que su dotación (30.000 euros) sirve para «saber que durante un periodo voy a poder trabajar con tranquilidad».

Imagen de la serie «Imprimatur», de Montse Soto

«Todos sabemos cómo está el panorama artístico, de forma que un premio como el Nacional no solo te sitúa de nuevo en el mapa sino que, y sobre todo, te impulsa a seguir produciendo. Como artista, tú vas trabajando, esperando que en algún momento te ofrezcan proyectos, que los trabajos se vayan completando. La verdad es que no lo haces para que te den galardones». Pero una vez que uno llega, significa combustible para redondear cosas que estaban sobre la mesa o en un cajón. ¿Cuáles son en el caso de Montse Soto?: «Continúo centrada en una nueva serie del proyecto “Doom City” titulado “Hombre nómada. Hombre sin lugar”, que ahora sí que se va a poder desarrollar. Fue un conjunto muy pretencioso en su origen, por lo que hubo que rebajar sus expectativas. Después de nueve años, podrá volver a crecer».

Justo esta semana se le otorgaba el Premio Nacional de Artes Plásticas a otra mujer, también catalana. «Es una casualidad –señala Soto–. Además estoy encantada con el reconocimiento a Àngels Ribé. No se puede objetar nada».

Nacida en Barcelona en 1961, Soto estudia pintura en la Escola Massana y en la École Supérieure d’Art de Grenoble (Francia). A principios de los noventa inicia su trayectoria centrándose en las dos técnicas que han definido su labor: la fotografía y el vídeo.

Una de las fotografías de Montse Soto

Es en 1993 cuando realiza su primera exposición individual en el Espai 13 de la Fundación Joan Miró de su ciudad natal. Desde entonces, su obra ha sido exhibida en espacios como La Caixa (Barcelona), el Koldo Mitxelena (San Sebastián), la Fundación Telefónica (Madrid), el Museo Reina Sofía (Madrid), La Panera de Lérida, el Museo Patio Herreriano de Valladolid, el Centro d’Art Santa Mònica (Barcelona), la Fundación Lázaro Galdiano, en la capital, o la Sala Alcalá 31, donde «Imprimatur» fue uno de los platos fuertes de PHotoEspaña 2018.

En los últimos años, la creadora ha colaborado en diversos proyectos relacionados con la poesía, el teatro y el cine. Así, por ejemplo, ha creado la escenografía de la obra teatral «Las tierras de Alvargonzález» en el Teatro María Guerrero, y, junto a la directora de cine Chus Gutiérrez, ha realizado el cortometraje «Las que viven en la niebla».

«Todavía no tengo muy claro para qué sirve un Premio Nacional de Fotografía –explica la barcelonesa–, de hecho, hasta yo misma le he tenido que preguntar a quién me ha llamado si se esperaba algo de mí, si tenía que hacer yo algo». Sin duda, y así lo transmite, es una buena guinda a una trayectoria a la que aún le quedan muchos capítulos por completar. El archivo personal de Montse Soto merece ampliarse. Y nosotros que lo disfrutemos.

«Paisaje Secreto 8», obra galardonada con el Premio Enaire

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 18 de octubre de 2019

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