«Océano mar», la participación de CondeDuque en el MadBlue’23

El mar, ¡la mar!, desde CondeDuque hacia toda la ciudad

Nueva edición de MadBlue en Madrid con programa artístico en CondeDuque. Resonancias marinas en la propuesta de Iñaki Martínez Antelo para el festival

Propuesta de Jorge Peris para ‘Océano Mar’

Se está especializando la Sala de Bóvedas de CondeDuque, en Madrid, en las exposiciones ‘empaquetadas’, muestras producidas por otra institución en las que en ocasiones participa como coproductor, adaptando después sus contenidos a sus endiabladas salas, lo que en muchos casos supone dejar fuera a artistas que sí que se vieron en anteriores itinerancias. Una fórmula tan legítima como otra cualquiera que nos ha permitido disfrutar de proyectos ciertamente interesantes.

El asentamiento de la primavera en este espacio es sinónimo de un capítulo más (ya van tres) del MadBlue, festival privado destinado a la sostenibilidad medioambiental, que comenzó siendo algo más ambicioso en su programa artístico (comprometía a otras instituciones de la ciudad, como La Casa Encendida o la Serrería Belga), pero que este 2023 reduce su participación desde el arte a este espacio enclavado en el corazón de CondeDuque.

De nuevo, un comisario gallego para la propuesta, el santiagués Iñaki Martínez Antelo, un dato en absoluto baladí en esta ocasión si tenemos en cuenta que es al océano al que dedica sus contenidos; y de mar, sobre la mar, sabe mucho este pueblo. De esta manera, ‘Océano mar’, su título, le toma prestado el nombre a la novela homónima de Alessandro Baricco, en el que sus personajes (un pintor que persigue ‘el inicio del mar’ para retratarlo; una mujer que busca en sus aguas una cura para no amar tan apasionadamente; un religioso que lo evita a toda costa…) ven determinada su existencia en función de su furia y sus oscilaciones.

Un momento de la performance, el día de la inauguración, ‘Sibina’, de Laia Struch

Si el escritor italiano se propuso, como recuerda el comisario, «decir el mar», con la selección de artistas que Antelo esboza, la idea es «expresarlo», «adentrarnos en sus complejidades y misterios».

Podemos decir ya, que, siendo una propuesta correcta (posiblemente la mejor de las tres entregas hasta ahora del MadBlue), ‘Océano Mar’ es de las más ‘contenidas’ (por no decir ‘desangelada’) que hemos disfrutado en estas instalaciones: CondeDuque renuncia ya a ocupar su impresionante hueco tras la escalera de bajada, también a la pared que antecede a la primera sala, en la que en otras ocasiones hemos visto vídeos.

Una lástima, porque si algo funcionaba en ese espacio era una caída de agua, que tan bien habrían resuelto con instalaciones o proyecciones audiovisuales más de un creador o creadora (dejo a la imaginación de cada lector que elija sus nombres). Lo que es algo más difícil de entender es la última sala de uno de los brazos del centro, aquella a la que se llega tras la gran instalación de Jorge Peris con desechos marinos, en la que descansa una obra ‘menor’ de su autor, un pequeño ensamblaje. Ante el espectador, allí, la inmensidad… del espacio.

Propuesta de Rosana Antolí

Reparen que digo ‘desechos marinos’ como materiales que le devuelve el mar a Peris, lo que nos remite a contaminación de las aguas. El artista los dispone sobre camas de sal que también operan como superficies corrosivas en las que se establece inevitablemente una batalla por imponerse. En esto, Martínez Antelo le gana la partida a Marina Fokidis y su desafortunada visión del Mediterráneo como algo idílico en ARCOmadrid 2023. Claro que el fracaso habría sido más clamoroso para el gallego si no hubiera tenido en cuenta este pequeño detalle en un festival que habla de sostenibilidad. Se insistirá además en esta cuestión en la conocidísima serie ‘Fragments fon an Opera’ deAllan Sekula documentando el vertido del Prestige en las playas gallegas, ese año en el que todos los españoles aprendimos la palabra ‘chapapote’.

Inevitablemente, hablar del mar, intentar definirlo, es ponerse poéticos: Rosana Antolí intenta atraparlo en una habitación (consecuencia lógica de que la pieza, en vídeo, naciera durante el confinamiento). Es más interesante la preparación de la acción, la toma de medidas, que el resultado final, más hipnótico. Por su parte, el portugués Vasco Araújo dedica un libro de acuarelas (abiertos estáticamente por una página determinada) a cada uno de los 16 puntos cardinales que marca la Rosa de los Vientos, generando una nueva y melancólica línea del horizonte. Muy cerca, una estructura minimalista en forma de plinto que se abre de una ‘histórica’, María Luisa Fernández, remite al Mar Rojo, esa masa de agua que se retiró para que pudiera atravesarlo el bíblico pueblo de Israel. Poco más que añadir.

Y tras una selección que también incluye un vídeo de un mar que engulle una foto de Mar Guerrero y las esculturas, puntas de un iceberg, de Grace Schwindt, Laia Estruch, artista eminentemente performativa. Sensación de perderse algo se queda aquel que lee la cartela de ‘Sibina’ en la que le hablan de «tonos ancentrales», «notas que se pierden en tiempos remotos», «sonidos atávicos», «juegos con el agua», y se topa con tres inertes abrevaderos. ¿A nadie se le ocurrió documentar todo eso y exhibirlo en vídeo a su lado? Será por espacio…

Propuesta de Grace Schwindt

Salimos de CondeDuque y encontramos dos instalaciones en sus patios que nos siguen evocando el agua (o su ausencia): Son las cantareras de cerámica rotas o deformadas de Antonio Fernández Alvira que ya vimos en el Centro Azkuna y que evocan la imposibilidad de los líquidos para ‘recordar’ una forma propia que no dependa de un contenedor; o los ‘tres ensayos de paisaje’, estructuras móviles y habitables con plantas resistentes a la sequía, de Lys Villalba y Lluís Alexandre Casanovas, perfectas para esa nueva Puerta del Sol que se ha pensado sin vegetación.

A las galerías también llegan los ecos marinos: los de Christian García Bello en The Goma evocando la leyenda de la isla móvil de Sanborondón, o el ‘Siempre mar’ de otra gallega, Verónica Moar, en Ponce+Robles. Tierra adentro, me quedo con el mapeo de los paisajes de España que hizo Nicolás Bonilla en cerámica para La Cometa. Como ven, el agua nos llega a los pies en todos los puntos de la ciudad.

Obra de Vasco Araujo
‘Océano Mar’. Colectiva. C.C.C. CondeDuque. Madrid. C/ Conde Duque, 11. Produce: MadBlue. Comisario: Iñaki Martínez Antelo. Hasta el 23 de julio
Texto publicado en ABC Cultural el 11 de mayo de 2023

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