Pablo Lerma (fotógrafo, comisario y editor)

«Visibilizo partes de la historia visual eliminadas u oscurecidas por estructuras de poder y privilegio»

Comisario de exposiciones, editor de libros con Meteoro Editions y también fotógrafo, el catalán Pablo Lerma, afincado en Holanda, merece ser más conocido en España. Ser visibilizado. Eso es lo que él realiza con las historias que le seducen

«Selfie» de Pablo Lerma para «Darán que Hablar» – P. L.

Nombre completo: Pablo Lerma González. Lugar y fecha de nacimiento: Barcelona, 1 de septiembre de 1986. Residencia actual: Ámsterdam. Formación: Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, diploma en fotografía por el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya y MFA Image & Text por el Ithaca College de Nueva York. Ocupación actual: Artista visual, docente universitario en Webster University (NL) & International Center of Photography New York (US), comisario del ámbito de solo projects de la feria Art Photo Bcn y editor de Meteoro Editions.

Qué le interesa. Mi trabajo se desarrolla alrededor de los conceptos de narrativa versus contra-narrativa con relación a la representación y percepción de determinadas identidades y espacios físicos en el medio natural. Mis proyectos tienen una base amplia de investigación que evoluciona a través de la recopilación y generación de diversos materiales, con especial interés en la imagen fotográfica, el archivo y el texto. Me interesa visibilizar, a modo de contra-narrativa, partes de la historia visual que han sido eliminadas u oscurecidas por estructuras de poder y privilegio. En este proceso, mis proyectos tienen una conexión directa con las ideas de desaparición, temporalidad y el binomio ficción/realidad. Con esta fórmula de trabajo genero nuevos archivos, publicaciones, piezas fotográficas y textuales, así como instalaciones que compilan varios de los materiales citados anteriormente.

Documentos de la serie «A Frame of Darkness» – P. L.

De dónde viene. Este 2019, mi trabajo se ha podido ver en el FotoMuseum de Winterthur a través de Pla(t)form, en la sección oficial de PHotoEspaña con una exposición comisariada por Sema d’Acosta llamada «Offland. Un lugar ideal, al menos», y en The Finnish Museum of Photography, en Helsinki, con la exposición «Belonging to the Story», comisariada por Tiina Rauhala.

Estos días estoy presentado un proyecto nuevo en el norte de España, con primera parada en el espacio bilbaíno El Gabinete acompañado por Eduardo Hurtado, y finalizando en el Festival VIPhoto en Vitoria.

Mi trabajo también ha entrado en lugares como el Houston Center for Photography, Flowers Gallery New York, en La Panera de Lérida, el KJCC New York University, el Centro de Arte Huarte, el NYABF en PS1 MoMA o en la Deli Gallery, en Brooklyn.

Destacaría mi proyecto «A Place to Disappear», que ha tenido bastante recorrido y repercusión en Estados Unidos. Allí se mostró en muchos centros de fotografía, algunos citados anteriormente, así como fue galardonado con el Grand Prize del Curator’s Award PDN. La publicación resultante de este proyecto fue publicada por el editor americano KGP Books y adquirida para las colecciones de MoMA, el SF-MoMA, el Guggenheim, la Duke University, el International Center of Photography, y el Metropolitan Museum de Nueva York, entre otros. Este proyecto fue originalmente becado por la Fundación Guasch-Coranty en Barcelona.

Documentos de la serie «A Frame of Darkness» – P. L.

Supo que se dedicaría al arte… Cuando acabé de pintar mi primer lienzo al óleo. No lo supe, pero lo intuí. Debía de tener unos 11 años cuando mi tía Pili, pintora autodidacta, me dio un lienzo y me dejó utilizar sus pinturas. Recuerdo aquella experiencia como algo fascinante. El hecho de poder plasmar algo que estaba en mi imaginación en un soporte era casi mágico. Sin duda, esa intuición que tuve al pintar por primera vez se convirtió en confirmación al acabar mis estudios de secundaria, teniendo muy claro que quería estudiar arte. Después de eso, llegaron mis clases artísticas en bachillerato, los veranos dibujando en el Círculo de Arte Sant Lluc y las horas interminables procesando negativos y fotografías en el laboratorio de la universidad.

Uno de los documentos de «Greenfield, the Archive» – P. L.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Creo que lo más extraño, y fascinante, me pasó la segunda semana tras mudarme a Nueva York. Estaba buscando trabajo, y me topé con varias ofertas a través del job list de la New York Foundation for the Arts. Apliqué a todas las que encontré que me podían interesar: galerías, escuelas de arte, estudios de fotografía… Pero nadie contestó a mis solicitudes, excepto por una fotógrafa que buscaba un studio manager.

Me cité con ella en su estudio para entrevistarnos y la primera sorpresa me llegó cuando recibí su dirección: 222 West 23rd Street. Comprobé dicha dirección en Google Maps, para saber qué metro quedaba más cerca, y es en ese momento cuando me doy cuenta de que tengo mi primera entrevista en el mítico Chelsea Hotel. Volví a llamar al asistente de la fotógrafa para confirmar que la dirección era la correcta, y por supuesto, me dijo que sí. Al llegar a su estudio, me di cuenta de que la fotógrafa vivía y trabajaba en el mismo espacio.

«En un año me veo acabando una publicación de “A Frame of Darkness” y mostrándolo en España. Publicando con Meteoro Editions y estableciendo colaboraciones con artistas que admiro. Y posiblemente, jugando con mis tres hijos con los playmobil»

De repente hice una regresión visual a los años 70 y 80 en Nueva York. Todas las paredes estaban llenas de sus fotografías. Imágenes de Muhammad Ali boxeando en el Madison Square Garden, retratos de Bob Marley, polaroids de Maripol, fotografías de Yves Saint Laurent… Estaba alucinando, muchas de esas fotos formaban parte de mi cultura visual y de repente me iba a entrevistar con su creadora. Aunque me sentía un poco intimidado por tanta carga fotográfica a mi alrededor, la entrevista fue bastante bien y al día siguiente me estrenaba como su nuevo studio manager.

Aquí llega lo raro: durante unas semanas fui más asistente personal y hombre orquestra que studio manager. La fotógrafa vivía sola y se encontraba bien entrada en los setenta. Yo pensaba desde el inicio que mis tareas serían más fotográficas en su estudio, pero realmente necesitaba a alguien que cuidase de ella cuando estaba enferma, hablase con sus agentes, comprase comida, le enseñase como funcionaba su Iphone… Así que lo que pareció un trabajo fascinante el día de la entrevista, acabó diluyéndose en unas semanas.

Lerma (a la derecha), en Plat(t)form – P. L.

Su yo «virtual». Instagram es la red que más utilizo para postear información acerca de mi trabajo, comunicarme y descubrir nuevos artistas y espacios. Sin embargo, he de decir que las redes sociales cada vez más me provocan un pastiche visual que me lleva a cierto cansancio. Sigo siendo un ferviente defensor del encuentro en directo. Prefiero conocer a la gente en persona y tener una conversación sin filtros ni pantallas.

Lo más similar a un blog personal, en cuanto a uso que e él hago, es mi newsletter. Envío una edición de manera trimestral, informando de nuevos proyectos, publicaciones y exposiciones. Mi página web y la página de Meteoro Editions son lugares dónde se pueden ver mis proyectos más recientes.

Leo muchos artículos en plataformas online como Still Searching, del FotoMuseum en Winterthur, Triple Canopy o el blog de Aperture Foundation. Además, lugares como el Art Institute of Chicago o el Whitney Museum en Nueva York publican en sus canales de Youtube todas las charlas de sus artistas invitados. Últimamente, una de mis favoritas es la charla de Sarah Cwynar para The Art Institute of Chicago.

Montaje de «A place to disappear», en el Finnish Museum of Photography

Dónde está cuando no hace arte. En 2018, decidí fundar Meteoro Editions como plataforma editorial para publicar proyectos en formato libro. Con la editorial me propongo trabajar con artistas que realizan proyectos alrededor de archivos, mayoritariamente de imagen, y cuyo trabajo, en muchas ocasiones, se combina con texto. Llevo trabajando con varios artistas casi dos años, y en breve lanzaremos una nueva publicación con Yael Eban. En 2020 vendrán publicaciones con Ira Lombardía, Martínez Bellido, Alejandro Cartagena, Stephen Milner y Luis Úrculo, entre otros.

Soy docente en la Webster University en Leiden (NL) donde doy clases de imagen en el Departamento de Comunicación y Media, y sigo vinculado al International Center of Photography de Nueva York, donde impartí clases presenciales durante cinco años, ahora a través de su programa de cursos online.

Desde hace unos meses me uní al equipo que organiza ART PHOTO BCN como su nuevo comisario para el Solo Projects Internacional y la exposición principal del festival. Me ilusiona enormemente poder aportar parte de mi experiencia internacional trayendo nuevos autores y galerías a una feria que ha crecido mucho en los últimos años.

Versión editorial de «A Place to Disappear» – P. L.

Le gustará si conoce a… Descubrir a Wolfgang Tillmans y a Roni Horn en mis años de universidad fue casi como una epifanía. Me obsesionaba el proyecto de« Truth Study Center» de Tillmans: miraba y miraba sus instalaciones, leía (y leo) todos los artículos y textos escritos acerca de su trabajo. Con Roni Horn mi conexión vino a través de sus publicaciones, su relación con Islandia y su serie «You Are the Weather». A parte de ellos dos, siempre me ha fascinado el trabajo de Rosa Barba, Daniel Gustav Cramer, Patricia Dauder y Peter Hujar, entre otros.

En cuanto a colegas de generación, admiro mucho el trabajo de gente que he tenido alrededor mío tanto en mis etapas de formación en España y EE.UU., como en diversos proyectos. Algunas de esas personas son Ariadna Parreu, Kris Graves, Carla Liesching, Carmen Winant, Eli Pizarro, Lola Lasurt, Antoni Hervás, Rasmus Nilausen, Alexandra Laudo, Stanley Wolukau-Wanambwa, Tamara Porras y Bárbara Sánchez Barroso.

Uno de los documentos de «Greenfield, the Archive» – P. L.

Qué se trae ahora entre manos. En la actualidad, estoy trabajando en un nuevo proyecto, «A Frame of Darkness», que deriva de mi última publicación «Greenfield. The Archive».

En 2016, encuentro en un mercadillo de Nueva York una caja llena de sobres y negativos en blanco y negro. Le pregunté a la persona que vendía dicha caja su procedencia, y me explicó una historia bastante inusual: La caja fue adquirida a través de una subasta en la población de Greenfield, en Massachusetts. La información que recibe la persona que la adquiere es que esos negativos fueron encontrados en un negocio local de fotografía cuando el establecimiento cerró. En ese momento los consideran los negativos olvidados del pueblo.

Después de escuchar esta historia, decidí adquirir la caja y empezar un proyecto de investigación acerca de este grupo de imágenes. Mi primera sorpresa llega al comprobar la geografía de EE.UU. y encontrarme que existen más de 25 ciudades en todo el país que se llaman Greenfield. Eso da un giro completo a la investigación y al proyecto, ya que lo que pensaba que sería la historia sobre un pueblo se convierte en algo más global en el territorio americano.

«Cada uno de los proyectos que realizo me lleva a lugares distintos, crea retos interesantes y me hace crecer fuera de cualquier expectativa»

Empiezo a digitalizar los negativos y, en ese proceso, a través de la información que encuentro en los sobres, consigo fechar aproximadamente el grupo de imágenes entre los años 30 y 60. Eso me provee de un marco temporal para continuar mi investigación con relación a la sociedad americana en dichas décadas. Estas imágenes muestran familias de raza caucásica (blanca), clase media, disfrutando de eventos familiares y actividades al aire libre. Coinciden con eventos importantes a nivel social en EE.UU. durante esos años. Después de la Segunda Guerra Mundial, el país experimenta el mayor «baby boom» de su historia debido al retorno de los veteranos de guerra. Estas familias necesitan espacios mayores para vivir y eso provoca que muchas de ellas decidan cambiar las ciudades por el campo, es el origen de los denominados «suburbs». Vivimos también la época dorada de Kodak. En esas décadas se vende el mayor porcentaje de cámaras BROWNIE, dispositivos que fueron creados para que las familias americanas documenten sus vidas. Tuve la oportunidad de investigar a través de los manuales de dichas cámaras en el Eastman Museum de Rochester, y pude comprobar cómo Kodak adoctrinaba en cuanto al hecho de crear imágenes y recuerdos en cierto momento histórico.

Con toda esta información decido crear, a modo de publicación, un archivo fotográfico ficcionalizado. Es un archivo sobre Greenfield. Para ello sumo esfuerzos en el Centro de Arte La Panera e invito a comisarios, artistas y escritores a que colaboren en el proyecto poniendo palabras al archivo. El resultado es una publicación que recopila todos los materiales encontrados en aquel mercadillo de Nueva York junto a textos que cuestionan o verifican la procedencia de las imágenes.

«Nos encontramos en un momento en el cual debemos revisar nuestra manera de mirar y representar el pasado en el presente. Trabajo incansablemente en esta dirección»

Durante los dos años que trabajé en el proyecto estuve en contacto con más archivos de fotografía vernacular, y siempre rondaba la misma pregunta en mi cabeza: ¿Dónde esta mi familia en estos archivos? ¿Porqué había un vacío de representación enellos y también en la historia de la fotografía?. Déjame explicarte algo más; soy gay, estoy casado con un hombre y tenemos hijos. ¿Dónde está nuestra familia «queer» en esa historia fotográfica?

Con esa premisa, me decidí a continuar mi trabajo con relación a la representación «queer» en los archivos de fotografía vernacular. Es en ese momento cuando comienzo el proyecto «A Frame of Darkness».

Con este nuevo trabajo mi interés se articula alrededor del concepto de contra-narrativa: ¿Cómo explicar una parte de la historia que existió, pero que está oscurecida o borrada? ¿cómo visibilizar mi comunidad en los archivos de imágenes vernaculares? Utilizando materiales fotográficos anónimos y aplicando mecanismos de intervención física sobre estos, recreo nuevas imágenes que confieren de un nuevo significado a la fotografía original.

Imágenes de «A Frame of Darkness» – P. L.

Proyecto favorito hasta el momento. Cada uno de los proyectos que realizo me lleva a lugares distintos, crea retos interesantes y me hace crecer fuera de cualquier expectativa. Es difícil remarcar sólo uno de ellos, pero tal vez me quedaría, por la repercusión que tuvo, con «A Place to Disappear». Excedió todas mis expectativas. Me hizo conocer y trabajar con gente con la que sigo trabajando en nuevos proyectos, y me hizo dar un salto muy grande en mi manera de producir imágenes.

Detalle de «A Place to Disappear» en la Konstanet Gallery – P. L.

¿Por qué tenemos que confiar en él? Mi trabajo aporta una nueva forma de visibilizar una contra-narrativa visual que imagina lo que no se contó o se eliminó, un nuevo significado a la imagen fotográfica, al archivo. Nos encontramos en un momento en el cual debemos revisar nuestra manera de mirar y representar el pasado en el presente. Trabajo incansablemente en esta dirección desde los últimos años y, aunque ha sido difícil tener cierta visibilidad en España al residir fuera, esta entrevista forma parte de la respuesta a esta pregunta: la confianza.

Imagen de «Greenfield, the Archive»

¿Dónde se ve de aquí a un año? Acabando una publicación del proyecto «A Frame of Darkness» y mostrándolo en España. Publicando más libros con Meteoro Editions y estableciendo colaboraciones con artistas que admiro, trabajando más y más en futuros proyectos. Y posiblemente, jugando con mis tres hijos con los playmobil.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? Le cedo el testigo a Pedro Torres y a Alejandra Carles-Tolra.

Defínase en un trazo.

Texto publicado el 1 de diciembre de 2019 en la web de ABC Cultural 

 

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