Paloma Polo («Posición aparente». MNCARS)

«El artista debe ser un agente activo»

El Museo Reina Sofía abre sus puertas al artista español más joven que hasta ahora haya expuesto en sus salas. Se trata de  Paloma Polo, con un sólido proyecto sobre ciencia y política 

Paloma Polo en el Museo de Arte Reina Sofía
(Foto: Isabel Permuy)

Es probablemente uno de los artistas más jóvenes que han entrado en el Museo Reina Sofía, pero le avala la solidez de su propuesta.  Paloma Polo  (Madrid,1983), premio Injuve 2009 y Generaciones 2011, ha  celebrado ya excelentes individuales en el Centro de Arte Joven de la CAM, el Skor de Ámsterdam –donde reside– o el Centro Cultural Montehermoso; ha obtenido becas del MUSAC, el Gasworks de Londres y el Fonds voor Beeldende Kunsten Vormgevin, en Holanda, y sorprendió por la brillantez de su propuesta en la última edición de Frieze en el stand de MaisterraValbuena, su galería en España: «Mi proyecto para Madrid es, sin duda, en el que más he trabajado y el que juzgo más maduro hasta hoy. He descubierto una forma de investigación con la que me identifico mejor, lo que me ha costado mucho esfuerzo. Soy consciente de que esta cita me proporcionará más visibilidad. Pero que mi trabajo tenga valor en el futuro depende solo de su calidad y seriedad. Se deben mantener siempre distancias críticas con el sistema». Posición aparente, título de su proyecto para el Espacio Uno, parte de una «anécdota histórica» y le sirve a la artista para analizar la influencia de los contextos y subrayar la dificultad para cambiar los discursos imperantes. 

Para entender la propuesta hay que tener en cuenta «The Path of Totality», que  presentó en Frieze hace unos meses.

The Path of Totality es un proyecto a largo plazo en torno a la historia de las expediciones para observar eclipses que las potencias occidentales llevaron a cabo durante el siglo XIX y el XX, y la relación entre estas empresas científicas y la expansión de los mercados. He llegado a generar un archivo fotográfico de 2.000 documentos y, a la par, he ido dando con una gran variedad de material audiovisual producido por los mismos astrónomos que decidí recopilar para la película que presenté en Frieze. Esas grabaciones amateur eran fruto de prolongados periodos de espera y ocio, aguardando los decisivos minutos de oscuridad, pero retrataban la cotidianeidad de los científicos y estaban filmadas por ellos mismos. El que no tuviesen un propósito particular me permitía centrarme en aspectos residuales y, sin embargo, significativos de las peculiaridades históricas y no estrictamente científicas de las expediciones.

Lo de Madrid se centra en una expedición específica, la de Arthur Eddington en 1919 a Puerto Príncipe.

Me fascinó que el objeto de la misma fuese realizar el primer experimento práctico que legitimara la teoría de la relatividad de Einstein. También me atrajo que no existiese documentación visual de la misma. Para estudiarla solo podía remitirme a los discursos, estudios, ensayos y discusiones controvertidas que se habían escrito. Explorar desarrollos económicos, políticos y sociales en tanto que posibilitan, incluso instrumentalizan, el avance de la ciencia y la tecnología, es uno de los aspectos que más me ha interesado en mis proyectos recientes. Y en un sentido más amplio, me interesa cómo diferentes formas de dominación y control proporcionan infraestructuras para producir conocimiento y legitimar ideas de verdad.

La muestra se sustenta sobre tres formatos vinculados al ámbito de la  documentación: una película, un conjunto fotográfico y un libro. Sin embargo, podemos definirlos como «antidocumentos».

Las fotos son fruto de un trabajo de investigación exhaustivo, y con la mayor rigurosidad posible muestran el momento y el lugar exacto de la observación del eclipse. Son muy verosímiles. Sin embargo, no son reveladoras, no constituyen una prueba científica, ni cambiarían discursos históricos. Su estatus es equivalente al de las imágenes que podrían haberse tomado en el momento histórico específico. Pero la elección de recrear la escena es deliberada. Una suerte de vacío o «invisibilidad» se hace manifiesto en las imágenes. Este trabajo ha supuesto para mí un ejercicio de reflexión en torno al manejo de las fuentes históricas, su estatus, la relación que el investigador establece con ellas y las relaciones de poder que condicionan.

El filme «Acción a distancia» es la historia de un desplazamiento, pero en él se integran otros más simbólicos. ¿Qué lectura se desprende de esos solapamientos?

El trabajo se centra en las circunstancias políticas que rodearon al experimento y que apenas han sido  exploradas, a pesar de la relevancia histórica que tuvo. Y estas circunstancias tienen que ver con el «aquí y ahora» de la expedición, que llegó a Príncipe, un foco de controversia debido al uso de mano de obra esclava en sus plantaciones de cacao, la misma que fue fundamental para llevar a cabo el experimento. Mi respuesta artística ha sido centrarme en el marco espacio-temporal, en su manera más física y literal, el área menos explorada. Mis investigaciones me llevaron a encontrar el lugar específico donde se produjo la observación del eclipse dentro de la plantación que Eddington juzgó idónea para el experimento. Allí se erigía un monumento conmemorativo de 1989. Pero su emplazamiento era simbólico. Resituar el monumento es un gesto que revindica el marco espacio-temporal de la expedición. Pero, a la vez, es una manera de aceptar que unas coordenadas espacio-temporales equivalen a cualquier otras: como apuntó Einstein, este lugar existe exactamente igual que si no existiera.

¿Por qué debemos entender «Through Clouds. Hopeful», el libro, una pieza más de la exposición y no el catálogo de la misma?

El libro no tiene imágenes, ni describe las piezas. Después de tanto tiempo trabajando en estos temas,  comenzó a ser necesario para mí que algunas de las personas con las que había sostenido un diálogo pudiesen explicar ciertos aspectos de su trabajo que me influyeron. Les pedí que escribiesen acerca de ellos. La publicación completa la exposición y termina de dar sentido al proyecto.

Incluye una cita que dice que las puertas de lo invisible han de ser visibles. ¿Es labor del artista hacer visible lo invisible?

La labor del artista es hacer lo que le parezca oportuno. Otra cosa es que eso sea interesante o tenga algún sentido o relevancia. Personalmente, me interesan los artistas que tienen posturas más activas, que entienden el arte como una plataforma para observar y trabajar en otras áreas.

Paloma Polo. «Posición aparente».  Museo Reina Sofía. Madrid. C/ Santa Isabel, 52. Coordinción: Patricia Molins. Http://www.museoreinasofia.es/. Hasta el 23 de abril de 2012

 Texto publicado en ABC Cultural el 21 de enero de 2012

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