Perfil de Jimena Blázquez, la nueva directora del CAAC

Jimena Blázquez, la coleccionista que tensionó el sistema

Por esta ‘profesión’ era básicamente conocida la gaditana antes de acceder en el CAAC a un cargo donde se le apelotonan las incompatibilidades

«¿Jimena qué más?», me contestan algunos agentes del arte al darles la noticia de que será la sustituta de Juan Antonio Álvarez Reyes en la dirección del CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) en Sevilla, tras trece años de este en el cargo. Una decisión inesperada tomada el pasado martes por el ejecutivo de la Junta de Andalucía, tal y como la anunció el consejero de Medio Ambiente y portavoz del Gobierno andaluz, Ramón Fernández-Pacheco.

Jimena Blázquez. Gaditana de 48 años. Con un currículum facilitado por el ejecutivo autonómico como para que pasara desapercibido. Veinticuatro horas después, difícil que ella misma le pasara desapercibida a nadie. Consigue casi lo imposible: la unanimidad del sector –asociaciones profesionales que representan a las instituciones artísticas, galerísticas y artísticas en Andalucía y en España (como ADACE, que reúne a los más importantes directores de museos, junto a la Mesa Sectorial, esto es, los que ‘parten el bacalao’ del arte en nuestro país)– de la necesaria revocación de la decisión.

¿La razón fundamental? Que Blázquez, doctora en Historia del Arte, conocida fundamentalmente por su labor como mecenas y coleccionista, accede al puesto a dedazo, sin concurrir a un concurso público internacional y, por lo mismo, contraviniendo el Código de Buenas Prácticas por el que se rigen las principales instituciones artísticas en España, hasta ahora el propio CAAC, que incluso en su día armonizó la regulación administrativa autonómica para que así sucediera. Como el hecho de que la Comisión Técnica, u órgano consultivo del centro, asumiera el papel de comité independiente que se encarga de valorar las candidaturas y elegir al mejor postor.

Detalle del CAAC

El mismo comité ejecutivo que en dos fases (primero María Dolores Jimémez-Blanco y Estrella de Diego; un día después, Juan Cuenca, Francisco Jarauta, Luisa López, Víctor Pérez Escolano, Ana Salaberría y Berta Sichel, todos ellos profesionales de reconocido prestigio) dimitía en contra de la decisión política.

Nadie pone en duda el rigor profesional de la gaditana, su trayectoria, aunque sí que se puede cuestionar si esos méritos que tanto aireaba la Junta le habrían servido para superar una prueba como la del mencionado concurso. El principal, y más elogioso, la puesta en marcha hace 21 años de la Fundación Montenmedio Contemporánea en Vejer de la Frontera, un ámbito para ofrecer a artistas –casi todos ‘blockbuster’– la posibilidad de crear obras específicas para ser instaladas al aire libre (o en los barracones de lo que fuera un antiguo campamento militar).

Un destacamento de más de 30 hectáreas que hoy constituye una generosa colección privada en sus manos de más de 63 obras de unos 35 creadores de la talla de Olafur Eliasson, Cristina Lucas, Jacobo Castellano, James Turrell, Maurizio Cattelan o Marina Abramovic, a la que le une una relación especial. Tanto, que es madrina de su hijo. ¿Los veremos desfilar en breve por el CAAC? ¿Se les negará la entrada? Lo que es menos bonito es que estos terrenos, que también contemplan un campo de golf y un centro hípico, procedan de expropiaciones de tiempos de Felipe González, recalificaciones y pelotazos, así como que hayan dado pie a delitos mediambientales que durante lustros dieron trabajo a los tribunales.

Pero el proyecto surgió como surgen los grandes proyectos: en París, cuando tienes una crisis profesional-existencial (tras participar en una subasta de Dora Maar con el marchante Marc Blondeau) y, según cuentan los anales de la época, ante un lenguado meunière en la Brasserie Lipp. Y su éxito le facilitó acceder a un segundo destino profesional, el PS1 de Nueva York, donde despuntan proyectos menores, y donde participó en un segundo plano en el ‘Real Royal Trip’ (2003), de Harald Szeemann con el SEACEX de Miguel Ángel Cortés. Una línea en el currículum que, teniendo en cuenta los resultados de aquel disparate, no se sabe bien si es muy conveniente airear.

La sombra de otra sospecha

A partir de ahí, los titulares se centran en su colección privada, la que no expone, y la que cuelga en sus múltiples propiedades, con obras, como las que ha mostrado en revistas, de su residencia en Madrid, en el barrio de Chamberí, con ejemplos de Daniel Steegman Mangrané,Miriam Cahn o Abramovic (obviamente), sobre los que se puede cernir ahora igualmente la sombra de la sospecha. El año pasado la feria ARCO reconoció esta labor con un Premio A al coleccionismo nacional.

Pero claro, no es lo mismo llevar un presupuesto personal (por muy abultada que sea la cuenta corriente) que uno público, ni eso le convierte a uno en gestor, administrador o regidor. A ello se suma la incompatibilidad de algunas de sus actividades económicas actuales con la legislación que rige las competencias de altos cargos en la administración pública. Por no hablar de la de poseer un museo privado.
«Bloque de Cenizas» de Sol Le Witt, en Vla Fundación Montenmedio

¿Qué podemos esperar, pues, de ella? Este periódico ha intentando –aún sin éxito– conocer su opinión sobre todo lo aquí vertido, por lo que hay que volver a lo que la misma Blázquez ha declarado alguna vez en prensa (generalmente en revistas de moda y no del sector artístico, un tema para nada baladí): replantear los discursos museísticos; descubrir a artistas que cayeron en el olvido pero sin dejarse llevar por corrientes de opinión…

No lo tendrá fácil, con el sector en pleno en armas; no sabemos si desde Madrid, Cádiz o Ibiza; con la esquizofrenia que se cierne hoy sobre un CAAC que se quiso mandar a Atarazanas (se rumorea que lo primero que se le ofreció fue la dirección de este espacio) y que tiene licitada la ampliación de Fernando Visedo, en La Cartuja, hacia el Pabellón del Siglo XV. Decisiones que no se toman ante un trozo de pescado.

Texto publicado en ABC el 5 de noviembre de 2023

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