Preguntas frecuentes sobre la desescalada en el ámbito artístico

Guía para la desescalada de artistas y profesionales (o amantes) del arte

Uno de los actos al aire libre de PHE 2009

Con los planes de desescalada que baraja el gobierno, son muchas las dudas que se suscitan en el sector artístico. Reunimos aquí las principales preguntas que se hacen artistas, galeristas, museos, fundaciones, festivales, y demás afectados

¿Cuándo podrán volver los artistas a sus estudios?

Son muchos los creadores que cuentan con su taller en su propia vivienda, o los que han tenido que improvisarlo estos días en casa. Pero también son unos cuantos los que trabajan fuera de su domicilio. En este segundo caso, la cosa se complica a la hora de determinar cuándo podrán volver a iniciar su actividad en esos emplazamientos: descartado el teletrabajo, con el que el gobierno anima a continuar a otros trabajadores desde la fase 0 de su plan, habrá que tener en cuenta si los creadores están o no dados de alta como autónomos. «Si tienes la posibilidad de demostrar que estas dado de alta en la seguridad social, en principio no habría problema en reanudar la actividad en el taller desde el comienzo de la desescalada», explica José Luis Serzo, presidente de AVAM, la asociación de artistas visuales de Madrid.

Como este no es el caso de miles de ellos, asociaciones como la suya, o la PAAC, su equivalente en Cataluña, ya están empezando a negociar con los gobiernos autonómicos y locales pertinentes algún tipo de documento, a modo de permiso de trabajo, que el artista pueda presentar ante los agentes del orden en el caso de que este fuera interceptado en sus desplazamientos. Y si bien los creadores catalanes han encontrado el respaldo de la Generalitat, el gobierno regional, en Madrid muestra sus reservas.

Algunos de los artistas residentes de la Fundación Gala en Córdoba
 

«Otra opción es poder demostrar que el artista tiene dado de alto el estudio como local. Con un documento que lo acredite se le permitiría volver a ellos desde este lunes».

Porque, ¿podríamos considerar que los artistas sin documento que les acredite como tal estarían desplazándose a una segunda residencia?: «Es posible, y en ese caso tendrían que tener en cuenta si trabajan en la misma provincia, y tendrían que esperar a la fase 2 para ir a trabajar al estudio, o al final de la fase 3 si el taller estuviera emplazado en otra. Una vez más, como autónomo, la ley sí que contempla el traslado interprovincial a causa de un trabajo. Lo único que demuestra esto –señala Serzo– es que, ante la carencia de un estatuto del artista (un proyecto del ministro José Guirao, que cayó con Uribes), estamos legalmente desamparados, pese a llevar décadas reivindicándolo».

El responsable de AVAM tiene razón: el artista no es un trabajador más, no es un autónomo más. «Algunos dedican meses a trabajar en una exposición, pero no tendrán –y si estos llegan–, ingresos hasta la presentación de los resultados en una galería o museo. No todas las instituciones contemplan los honorarios de los artistas y las ayudas a la producción parece que te pagan los materiales, no tu esfuerzo. A todo el mundo le parecería una locura que alguien dedicado a la limpieza de un museo le pagaran, no por horas, sino por la cantidad de lejía que usa». Y también conviene recordar a creadores cuyo sustento les viene otra vía: «Pocos artistas vivimos de nuestra obra, y tenemos que contar con una segunda profesión. Muchos, ahora, se han visto incluso afectados por ERTEs».

¿Y cuándo podremos el resto visitar sus talleres? La pregunta no es baladí, teniendo en cuenta que son muchos también los que no están representados por galerías y viven de sus ventas particulares, o que buena parte del trabajo de galeristas o comisarios es de ojeadores, para lo que hay que entrar en los estudios.

José Luis Serzo, artista y presidente de AVAM

«También es complicado perfilar esto. Habría que atenerse a lo que dictó el gobierno sobre visitas a familiares o reuniones, lo que nos sitúa en una fase II, o entender al artista como pequeño negocio que acepta cita previa», algo que se acepta para, por ejemplo, peluquerías desde la fase 0.

«Lo que hay que tener claro –determina Serzo– es que el sector de la cultura es más importante de lo que muchos piensan. Incluso ninguneándolo en su primera comparcencia, el Ministerio le dotó de visibilidad. Fue una metedura de pata que dejó claro el mucho dinero que genera la cultura y cómo la pandemia se está superando consumiendo sus productos».

¿Cuándo podremos visitar un museo?

«Un museo cerrado es una anomalía». Así se expresa Juan Antonio Álvarez Reyes, que además de dirigir el CAAC en Sevilla es presidente de ADACE, la asociación de directores de museos y centros de arte en España. Ellos, con el anuncio del gobierno en las manos, podrían abrir sus puertas desde el 11 de mayo, cuando acabe el Estado de Alarma y entremos en fase 1. «Simplemente –recuerda– tendríamos que limitar el aforo de las visitas desde ese momento a un 30 por ciento del total». El resto de actividades que suelen ofertar estos espacios (talleres, charlas, conferencias…), también con limitaciones, no podrían reanudarse hasta la fase 2.

Para llevar esto a cabo, sería precisa una nueva operativa, que no existe hoy, y en la que ya están trabajando todas estas instituciones. Álvarez Reyes, para que lo entendamos mejor, utiliza el símil del supermercado: «En ellos se están controlando los accesos, se ha aportado al personal mascarillas y desinfectantes y se tiene en cuenta que no se generen aglomeraciones. Eso será lo que tendremos que hacer nosotros: vigilar la entrada, evitar los grupos en las salas y poner a disposición de nuestros trabajadores y visitantes geles desinfectantes».

Detalle del montaje de la muestra de Prensa en el MACBA

Otras medidas contemplarían cuestiones tan curiosas comoinhabilitar los secadores de manos en los aseos, reforzar su limpieza, o controlar los flujos en los ascensores (unos solo de subida, otros solo de bajada) o anular sus botones, como ha anunciado el Reina Sofía. «Hay que tener en cuenta que las medidas que se adopten y la decisión sobre la apertura dependerá de cada centro, que además está supeditado a una administración específica, y de un territorio específico, que no entrarán a cada fase de forma homogénea. En Andalucía, por ejemplo, es más fácil poner en marcha y que avance antes el C3A de Córdoba que el CAAC de Sevilla», remarca nuestro interlocutor.

A ello se une, que, tal y como ha recordado el Gobierno, nadie está obligado a iniciar su actividad si no está preparado para ello. El Ministerio de Cultura quiere que los tres grandes centros nacionales en Madrid (Prado, Thyssen y Reina) abran a la vez. Este último aboga por hacerlo en junio, primero con la colección permanente y luego con las exposiciones temporales. De la misma opinión son en el Prado, que antes de esa fecha, lo ven «logísticamente imposible»: «En el caso de los museos –puntualiza Álvarez Reyes–, deberíamos abrir lo antes posible. Para un director no hay nada que produzca más extrañeza y desasosiego que ver su museo cerrado, pero es cierto que tenemos que ser responsables. Ahora bien, aunque se tomarán medidas, y eso, afectará incluso a nuestros horarios, la responsabilidad última es del visitante, que pone las precauciones más importantes».

Juan Antonio Álvarez Reyes, presidente de ADACE

Desde ADACE se trabaja ya para lanzar un documento con recomendaciones generales para sus asociados y que se hará público la semana que viene. Este se basará a su vez en el emitido por el Consejo Internacional de Museos (CIMAM), cuyas medidas, muy extremas, tienen en cuenta las posturas adoptadas ya por centros asiáticos que han iniciado la reapertura, y donde, por ejemplo, se toma la temperatura a los visitantes antes de entrar.

¿Se podrán realizar inauguraciones en las galerías?

Antes de responder a esta pregunta, hay que hacerlo a otra segunda más perentoria que preocupa mucho más a este sector: ¿qué entiende por galería el gobierno? ¿Es un pequeño comercio?, ¿Es un museo?, ¿Es una sala de exposiciones?

Si consideramos estas unidades artísticas como pequeños comercios, en teoría, podrían empezar a trabajar a puerta cerrada y con cita previa a partir del lunes. Pero el documento que maneja la Administración Central no les nombra, y lleva a confundirlos con «salas de exposiciones», lo que les sitúa en una fase 2 para abrir sus puertas.

Fachada de la nueva sede de Juan Silió en Madrid

«Nadie nos ha informado aún de nada –señala Idoia Fernández, presidenta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo–. Nosotros, ante la falta de confrmación, pero en función de lo publicado por el propio Ministerio de Cultura en su web, nos sentimos reflejados en las librerías, que también son negocios. Sería ilógico que ellos reinicien su actividad comercial y nosotros no. Y también vemos reflejados en los museos, que pueden abrir puertas desde el 11 de mayo, donde para nosotros el control de aforo no es nunca un problema. Incluso, podríamos considerarnos actos culturales de menos de 30 personas y entrar en ese grupo».

El problema aquí –y Fernández lo reconoce– es que la alusión de reanudación de actividades para las «salas de exposiciones» en una fase 2 «despista y desconcierta»: «Por eso hemos escrito al Ministerio, del que no hemos recibido contestación oficial aún.Pero nadie entiende tampoco que pueda abrir el Museo Reina Sofíaantes que la Sala Alcalá 31, en Madrid; o que, dentro del Reina Sofía, puedas visitar Sabatini, pero no el Palacio de Velázquez, ambos dependientes del centro».

En cuanto a las medidas que tendrán que tomar las galerías cuando vuelvan a su actividad, donde más se pondrá el acento será en los protocolos para organizar inauguraciones o charlas (en las que no podrían participar más de 10 personas, un tercio de 30): «El uso demáscarillas y geles en el interior va a ser casi obligatorio».

Idoia Fernández, presidenta del Consorcio de Galerías

El Consorcio no se plantea por el momento realizar un compendio de medidas conjuntas para llevar a cabo la desescalada: «Creemos que estas, en nuestro sector, están claras, basadas más en medidas de higiene personal. Somos además empresas con pocos trabajadores, de forma que no tenemos dudas sobre cómo reincorporarnos de forma no masiva. Asimismo, es probable que nuestra actividad en las primeras semanas se reduzca demasiado: no es posible llevar a cabo muchos transportes, embalajes, ningún viaje… Sin embargo, sí que muchas galerías estarán más preocupadas por resolver cuestiones como los ERTEs, a los que se acogieron para solventar el problema de sus plantillas, o las supresiones de cuotas de autónomos –fórmula bajo la que trabajamos muchos de nosotros– que se tramitaron estas semanas».

También las galerías se encuentran con casi todas las ferias canceladas, de forma que estos serán tiempos para negociar con estas los rembolsos de las inversiones realizadas o las condiciones en las que participar en ediciones futuras.

¿Funcionarán las fundaciones a medio gas?

La naturaleza políedrica de las fundaciones les permite «estar en varias fases a la vez» o, al menos, decidir sus actuaciones futuras en función de aquello en lo que pongan más el énfasis. Es el caso de la Fundación Canal, en Madrid. Como sala de exposiciones, desde la fase 2 podrían volver a abrir sus salas (ellos cuentan con dos); pero sus estupendas instalaciones, algunas de las cuales les permiten celebrar acciones al aire libre en ellas, o su naturaleza pedagógica y su compromiso con la educación y el medio ambiente, facilitan que en una fase 1 pudieran ya desarrollar propuestas de este cariz.

«Quizás somos más visibles por nuestra labor como programadores de exposiciones –explica su directora gerente, Eva Tormo– pero nuestro radio de acción es mucho mayor. Por ello, lo que vamos a primar ante todos será la seguridad, independientemente de las normas que marquen las administraciones. Por ello en lo que nos vamos a centrar ahora es en adaptar nuestras instalaciones y procedimientos para garantizar la salud de empleados, proveedores y visitantes».

Picasso y Picabia en la Fundación Mapfre

Porque, como bien señala Tormo, «una cosa es incorporarse al trabajo y otra muy distinta lanzar actividades», algo que se irá haciendo de forma progresiva, «y tan importante es lo que pasa en una sala de exposiciones, como lo que ocurre fuera». Con ello, hace alusión, por ejemplo, a los nuevos aforos de un tercio que también les afecta a ellos en sala en una segunda fase (del 50 por ciento en la tercera); o a los actos en sus auditorios, que si fueran para menos de 30 personas quedarían reducidos a 10 en fase 1 o para menos de 200 en su jardín, en esta misma franja.

«Estamos readaptando contenido a la nueva realidad: así, por ejemplo entendemos que Mentes infinitas, un proyecto que desarrollamos en el jardín, debe dedicarse ahora al empleo y a la digitalización, porque estos son problemas de actualidad. Y más que plantearnos en incorporar públicos, lo que nos interesa es generar actividades que también puedan ser recibidas on line, porque, ¿con qué criterios seleccionas a los 50 elegidos que entran en un auditorio de 250?».

Todo ello supone readaptar la logística (como la visita virtual que proponen ahora a su muestra sobre Rodin, que debería clausurarse este domingo y que permanecerá abierta todo el verano), y, «si es preciso para ello, renegociar contratos, aplazarlos o cancelarlos»: «La improvisación no es buena consejera y no nos podemos dejar llevar por el deseo de volver a la normalidad. El escenario actual se puede alargar o, incluso, volver hacia atrás si hay repuntes». Con todo, es posible que las futuras visitas a las muestras, en palabras de Tormo, no sean tan agradables, «pero haremos todo lo posible para que, cuando las hagas, sientas que se celebran con todas las garantías posibiles, lo cual satisfará aún más».

Eva Tormo, directora gerente de la Fundación Canal

En definitiva, la política de esta institución y muchas otras (como Mapfre, que ya daba la temporada por perdida y que ahora ve que es posible un segundo tiempo) es no anticiparse, sino generar seguridad, «ver lo que está ocurriendo y ofertar; que los contenidos se piensen tanto para el on line como para el presencial, y tener en cuenta incluso que la demanda podría bajar: ¿A quién le apetece meterse ahora mismo en un cine si no sabe si tiene garantías de seguridad, por mucho espacio que haya entre butacas? La oferta y la demanda se irán regulando solas, y tenemos que tener en cuenta otra cosa: ¿Y si el día de mañana la crisis es comunicativa y nos quedamos sin internet? El escenario sería totalmente distinto. Nosotro también estamos trabajando en eso», concluye Tormo.

¿Afectan las medidas a los festivales de arte?

Posiblemente, cuando hablamos de festivales, uno piensa en cine o música. Pero de arte, haberlos también haylos. No en vano, en breve se celebrará PHotoEspaña, que si el calendario de fases continúa a buen ritmo, afectará parcialmente a sus contenidos. Para mitigarlo, y ante la incertidumbre a comienzos de la pandemia, su dirección ya tomó la medida de alargar sus contenidos hasta finales de septiembre.

«No nos hemos planteado cancelar –explica Claude Bussac, su directora–, pero ante la duda de no saber cuándo podríamos empezar, la primera decisión fue la de atrasar la clausura». Esa, y la de plantearse escenarios en los que no se pudiera exponer en salas cerradas.

Detalle del equipo de PHE de 2014

Por ello, el acto central de un PHotoEspaña inédito en sus más de 20 años de celebración será un proyecto participativo lanzado a la ciudadanía pocos días después de iniciarse el confinamiento, en el que se ha conseguido involucrar a más de 40 capitales españolas para exhibirlo, y cuyos resultados se mostrarán al aire libre, lo que «capea» los documentos del gobierno en torno a la necesidad de reducir y gestionar aforos para actividades al aire libre, que además precisan de butacas en las que disponer a los visitantes. No es el caso: Se trata de#PHEdesdeMiBalcón.

«Esta invitación a la ciudadanía a mostrar su ciudad desde su vivienda será este año el pistoletazo de salida del festival, dado que las circunstancias impiden tener una inauguración clásica. A partir de ahí, las salas adscritas a la programación irán abriendo sus puertas de forma escalonada y cuando así lo dispongan».

Porque el problema de un festival es que no es solo una la cabeza que piensa, sino tantas como instituciones participan: «Ayer mismo hablaba con dos salas. Una de ella quería inaugurar en junio lo antes posible; la otra pedía retrasarlo todo al máximo en el mismo mes», cuenta Bussac. La directora señala cómo habrá espacios que sí que retrasarán su entrada en el festival porque aún no ven amortizada su anterior propuesta expositiva, junto a aquellas que prefieren esperar a septiembre porque ya daban por perdida la temporada.

Claude Bussac, directora de PHE

«Hemos cancelado cosas, sobre todo muestras que exigían de mucha producción o aquellas que suponían muchos transportes». Este será un PHotoEspaña sin exposiciones colectivas, en el que desaparece (se postpone un año) la carta blanca que el festival depositaba en la comisaria Elvira Dyangani Ose. La mirada panafricanista y racializada se mueve a 2021.

También se verán alterados los visonados de portafolios y encuentros profesionales, con una versión on line en junio y una versión presencial en septiembre.

La directora también reconoce que trabajan a marchas forzadas para cerrar un festival que, hasta este martes, no sabían si podrían o no celebrar: «Algunos ya pensábamos en el final del verano como escenario, lo que también habría sido una tragedia». Será la semana que viene cuando, ya con las cartas del gobierno sobre la mesa, se empiece a configurar un programa cerrado… abierto a los vaivenes que podamos sufrir en las próximas «fases».

¿Cómo se las apañarán las ferias, generalmente internacionales y a puerta cerrada?

Volvemos a tener otro problema de definición, porque el plan gubernamental no incluye a las ferias de arte. Así que suponemos que tendremos que entenderlas como «actos y espectáculos culturales» en recintos cerrados. El problema es que se acota tanto el aforo (80 en la fase 3), que habría que esperar casi a julio para plantearse celebrar una. La más próxima a celebrarse en esos días era ArteSantander (que había anunciado un retraso de una semana en sus fechas para coincidir con el curso de coleccionismo de la Universidad Menéndez Pelayo), pero de la que ya es oficial su cancelación al haberse quedado sin apoyos económicos por parte del gobierno cántabro, según informa su director.

Ahora bien: habrá que ir eliminado de todas ellas el cartel de «internacional», ya que, si las previsones del gobierno se mantienen, no será hasta después del verano (octubre/noviembre) que se pueda volver a volar con normalidad y se abran las fronteras.

Un momento de la pasada edición de ARCO

«Con estas cerradas ni pueden llegar coleccionistas extranjeros, ni pueden viajar las obras, de forma que a lo que vamos a tender es a modelos muy locales de feria», señala Semíramis González, que cada vez ve más lejos la posibilidad de celebrar JustLX en septiembre en la capital lusa, después de que la cita se trasladara a esas fechas desde mayo en el calendario.

«Sin duda, el futuro está en proyectos con las galerías de una feria, pero fuera de las instalaciones cerradas de una feria –señala la directora y comisaria–. Modelos como visitas de los coleccionistas a estudios de artistas representados por galerías de la feria, o cenas en los que mostrarles determinados conjuntos artísticos».

Para González, es complicado que de aquí a 2021 volvamos a disfrutar de una feria tal y como estábamos acostumbrados. «Ahora se va a imponer en ellas no solo límite de aforo o distancia social. También el miedo. ¿qué galería está dispuesta a hacer una gran inversión de dinero en algo de lo que no tiene la certeza que pueda ser visitado? Hasta ArtBasel, que quiere celebrarse en septiembre, busca ahora la manera de abaratar los precios de los estands».

Sin embargo, para nuestra interlocutora, nuevos modelos más pequeños se van imponiendo, incluso antes del covid-19, «ya que empezaba a ver cierto agotamiento con respecto a las macroferias inabarcables»: «El modelo tiene que replantearse, apostar por las experiencias; esas actividades que ya se hacían fuera de sus fechas y que se tendrán que desarrollar a lo largo de todo el año. Las galerías están muy dispuestas a trabajar en todo lo que suponga darles visibilidad, porque eso redunda en dinamización del mercado y ventas».

Semiramis González, directora de Just

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 30 de abril de 2020

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