Presentación de Drawing Room

Nace Drawing Room, la feria sobre el interés (por generar interés) en el dibujo, en Madrid

Del 24 al 28 de febrero, esta feria, la primera en Madrid especializada en dibujo, desarrollará su primera edición. Parte de su comité asesor y su directora presentaron hoy sus contenidos, «creados por galerías» y destinados a generar su coleccionista (Por Javier Díaz-Guardiola)

Algunos de los artífices de Drawing Room con su directora (en el centro)
Quedan escasos días para que la semana del arte en Madrid prenda su llama, y poco a poco vamos conociendo los contenidos de todas las propuestas que se concentrarán en la capital en esas jornadas de trasiego, reencuentros y descubrimientos. Hoy le ha tocado el turno a Drawing Room, la última en llegar (sus responsables reconocen llevar trabajando en ella desde los últimos cinco meses), que juega con la baza de la especialización en los contenidos para contar con algo que la singularice ante la vorágine de citas que caerán sobre el coleccionista y el amante del arte como una tormenta más o menos esperada.

«La nuestra es una propuesta a caballo entre una feria y una exposición de arte –explicaba desde la biblioteca del Club Matador esta misma mañana Mónica Álvarez Careaga, su directora–, con un formato intermedio y gestado desde las propias galerías, en las que el comité de selección compuesto por seis miembros –los galeristas Juan González de Riancho, Ramón Sicart y ahora también Omar-Pascual Castillo; las comisarias Susana Sanz y Simona Gavioli, y la propia directora– ha elegido unas propuestas (las de veinte expositores, que mostrarán el trabajo de uno o dos artistas como máximo), trabajando como un equipo curatorial en un deseo de reflejar la diversidad del dibujo contemporáneo».

De esta forma, Drawing Room picotea un poco de todos lados. Reconoce Álvarez Careaga que en su puesta en marcha tuvieron como modelo citas como la parisina Drawing Now, Amsterdam Drawing o Works on Paper Fair de Nueva York. De ellas toma también esa, parece que, irresistible manía de poner un nombre en inglés a un producto español. La nueva feria podría entenderse incluso como uno de esos sectores específicos y comisariados de proyectos más longevos como ARCOArtMadrid. También de JustMad, del que imita la sede de una de sus ediciones más recordadas, en un edificio señorial del madrileño barrio de Salamanca, en el número 12 de la calle Velázquez.

Hasta su apariencia, si no fuera por su especialiación en la técnica, es similar a Casa Leibniz, que este año repite en el Palacio de Santa Bárbara aumentando hasta 13 el número de galerías que lo integran. De hecho, y hablando de espacios comisariados, su germen más inmediato es uno de los más exitosos de la feria Swab-Barcelona (Drawing Applications), y que la propia directora conoce bien por haber formado parte de la organización del mismo. Incluso Drawing Room cerrará sus puertas en sus jornadas del viernes y el sábado en la medianoche («un horario draconiano», bromeaba una de las galeristas participantes), como ya anunció mucho antes que lo haría We Are Fair!, otra de las últimas ferias en llegar.

Ello no impide que la nueva cita cuente con un programa solvente sustentado por importantes firmas: «Los proyectos seleccionados siguentres líneas de trabajo –anunció su directora–: de un lado, el dibujo autónomo, el de los más jóvenes y muy relacionado con lo gráfico; el de los artistas de media carrera, que lo usan más como base de otros proyectos; y, finalmente, el dibujo que se desarrolla en China, aprovechando que hay una experta en este ámbito entre los miembros del comité». Un total de 20 galerías (la mitad españolas) participarán en esta primera edición.

Serie de 24 dibujos de Tamara Arroyo para el estand de Addaya

Firmas como Siboney, con el trabajo de Javier Arce y Fernando Martín Godoy, o Addaya (que apuesta por Tamara Arroyo). El canario Raúl Artiles estará representado por Nova Invaliden, junto a Julio Blancas yPaco Guillén en Saro León. Algunas galerías nacionales apostarán por autores extranjeros, como Abdelkalder Benchamma, en ADN, o Gabriela Kraviez, en Magda Bellotti. De fuera vendrán la italiana Bi-Box (Alessandra Maio y Vicenzo Merola), la boliviana Nube (Liliana Zapata) o la china Shone-Show (Zhao Lu). Felicitémonos también porque una firma extranjera, Martin Mertens, apueste por un artista patrio como Santiago Yáñez.

Los organizadores, en boca ahora de Riancho, reforzaban la idea de que esta es una cita que nace desde las galerías, «de igual forma que hace ya más de medio siglo la primera de las ferias de arte del mundo, la de Colonia, tuvo su origen en el empeño de una asociación de esta naturaleza». Precisamente también por esto, Drawing Room se centrará exclusivamente en el dibujo de aquellos creadores que se denominan artistas y que están representados por galerías, dejando de lado, por ejemplo a los ilustradores: «Si crecemos en años sucesivos nos encantará contar con ellos», apostillaba la directora.

Para Rafael Ortiz, otro de las firmas participantes y miembro del comité, una feria como esta era una necesidad: «El dibujo nunca ha sido apreciado, aunque ha estado en la práctica de los artistas siempre de manera poderosa. Singularizar la feria ante la competencia con una técnica también es importante para posicionarse». «Lo que ha ocurrido –le respondía su colega– es que se ha impuesto una lectura muy americana del mercado, donde allí no hay tanta tradición en el dibujo. El papel se ve como un soporte perecedero, y su resultado tiene siempre un precio menor, aunque el material empleado por el artista sea la pintura». Lo que se intenta ahora con una propuesta como la suya es una cierta «vuelta al orden», así como aprovecharse de cierta ola, constatada por la directora: «Hace unos años hubo una tendencia a organizar ferias de fotografía. Ahora hay un cambio de ciclo hacia el dibujo. Al mercado le corresponde responder al trabajo que van desarrollando los artistas».

La última en intervenir fue Pilar Citoler, en representación de los coleccionistas, escenificando el apoyo que el sector da a la nueva feria: «Este grupo curatorial da seguridad. Había un vacío, una laguna en relación a la técnica y esta cita la cubrirá con dignidad. Espero que sea la base del desarrollo de un interés por la disciplina. El dibujo es algo muy serio». De hecho, la feria ya se ha asegurado cuatro mil euros mínimo de venta en su seno, los aportados por cuatro de los premios convocados por otras tantas colecciones privadas: la Navacerrada de Madrid; La Naval, de Murcia; la Colección Kells de Santander o laHimalaya, de Villa Nueva de los Infantes. Canson buscará al mejor artista joven, mientras Set Up Fair invitará a un segundo a realizar un proyecto en su propia edición en Bolonia en 2017.

En Drawin Room, los convocados por las galerías serán un total de 30, «al que hay que sumar al 31», especificaba Álvarez Careaga. Y es que Manuel Rufo propondrá la mañana del domingo 28, día de la clausura, una caminata de 8 kilómetros por el Retiro para generar un nuevo dibujo en movimiento. Su acción, más las visitas «solo para coleccionistas» organizadas por Bcollector, serán otros de los alicientes de este salón.

“Prueba de color. No llego a ser como quisiera”, de Alessandra Maio
Drawing Room. Madrid. C/ Velázquez, 12. Directora: Mónica Álvarez Careaga. Precio: 5 euros. Del 24 al 28 de febrero

Texto original publicado en ABC.es el 10 de febrero de 2016

 

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