Primera edición de «A Veces Llegan Cartas»

Últimas sugerencias por vía postal

Hice un llamamiento por redes sociales a creadores y agentes artísticos para enviar a la redacción de ABC Cultural postales intervenidas relatando cómo sería su verano. Este es el resultado, en forma de reportaje y fotogalería  de la I edición de la iniciativa #AVecesLleganCartas

Sobre en el que llegó la carta de Xavier Montsalvatje

Resulta curioso que haya sido un lector, Javier Blasco, desde Fustiñana, un pequeño pueblo de Navarra, el que mejor haya condensado en su postal (en la que fusiona su cuerpo con uno de los picos más reconocidos del parque natural de las Bárdenas Reales) la filosofía de esta iniciativa: «A veces llegan cartas –escribe–. Generalmente son notificaciones oficiales, cartas del banco, facturas o publicidad… Pocas son de gente que te cuenta cosas de corazón, que te dice que te echa de menos. Cosas como eso de que “lo importante de las vacaciones no es el destino, sino el tiempo que se pasa con la compañía que se ha elegido».
Para eso nació #AVecesLleganCartas, una iniciativa en redes sociales de ABC Cultural   para recuperar la costumbre estival de cartearnos y saber del otro, de darnos buenas noticias. Por esta vía, quizás no tan canónica, le pedíamos a artistas, a agentes del arte, que retomaran la tradición de componernos una postal y, tras intervenir su imagen («tunearla», que se dice ahora) nos contaran a qué van a dedicar el mes de agosto.

Randomagus

Desde luego, trabajo le hemos dado estos días a Correos, y desde distintos puntos del país (y de fuera de sus fronteras) nos han ido llegando las buenas nuevas. Comenzamos el repaso con aquellos «remitentes» que recogieron el guante con ironía: Jonathan Notario se retrata haciendo airsurfing, «la última modalidad para artistas surf-mergentes». Paco Molina se pasará el veranito haciéndose selfies, para acabar «hasta en la sopa (mejor, hasta el gazpacho, más propio de la temporada)» de las redes sociales de todos nosotros y así aumentar su número de seguidores.

Desde Talavera de la Reina, Jose Antonio Vallejo (travestido de pequeño fantasma) nos increpa:«¿Hay mejor proyecto de verano que disfrutar del sabor de la fruta fresca?». Decorado con naranjas el sobre de su misiva, esta es otra intervención en toda regla. José Cámara, el autor de nuestra portada, convierte la plaza de toros de Valencia en una piscina (y nos informa que en la playa hay plaga de medusas). Papel y tijeras, y Guillermo Peñalver le encuentra a la Ribera Sacra, hasta donde se desplazó para desconectar el mes pasado, un monstruo como Nessie, su tocayo del Lago Ness.

Guillermo Peñalver y su monstruo de la Ribera Sacra

Line Arion no nos hace elegir entre mar o montaña porque su aportación (con un Guillermo Pérez Villalta nudista incluido) lo integra todo, y nos recomienda los aires acondicionados de las salas de exposiciones como destino turístico indispensable. Los Vendaval desde “Broken Village” (Rota, en su jerga) envían la postal que nunca encontraremos en las oficinas de turismo de la localidad y que mejor plasma la vinculación que este territorio tiene con lo fronterizo. Si Donald Trump no lo remedia, ellos desde allí seguirán gestionando Pinea-Línea de Costa, su programa de residencias artísticas.

Hay artistas que han optado por construir desde cero su propia postal. Como Guillermo Martín Bermejo, que ya dedicó un capítulo al correo clásico en su libro Viaje de invierno. Papel de seda y mina de acuarela azul para su propuesta. Sin texto. Sólo un dibujo de lo que hará estas semanas: leer en el jardín. También sobran las palabras en las fotografías convertidas en postal de Susana López Fernández. Cuando la imagen vale más que mil palabras. Nos reencontramos tras conocernos en los visitados de portafolios de PHE. Y una pequeña acuarela de un desnudo masculino le sirve a Diego de los Reyes para poner en orden sus ideas, como hace en esas libretas de apuntes que luego pierde: «He descubierto que donde mejor paso las vacaciones es en Madrid, sin hacer mucho, dedicado a mí. Los destinos de mis vacaciones son destinos por compromisos…».

Estefanía Martín Sáenz, atada a Madrid

En Madrid también se quedarán Estefanía Martín Sáenz y Luis Pérez Calvo. La primera (con exposición soberbia en el Museo ABC), «atada a la ciudad». Lo refleja su postal. Cuando le explicó esta iniciativa a la funcionaria de correos, le gustó tanto la idea que le buscó un sello especial «ad hoc». El segundo, repartiendo bombón helado y cromos de artista en su muro de Facebook (estupendo proyecto, por cierto, por si no lo conocen).

También se queda aquí (con sus chanclas, las fragancias del metro, las piscinas de las «urbas», las terrazas infestadas y las ventanas abiertas por la noche para que entre el fresquito) Roberto Villalón. Lo cuenta desde una imagen de su proyecto Madrid Playa convertida en tarjeta. A las puertas del Palacio Real, donde ubica una de sus construcciones pictóricas, Alejandro Calderón podrá rumbo al sur, ese sur (sevillano, en este caso) del que no se mueve María Antonia Blanco Arroyo (no sufran por ella: en septiembre marcha a Berkeley), y donde Cristina Megía recuerda que una vez fue a un hotel de buffet libre y piscina cubierta. Desde su última residencia en A Quemarropa (Alicante) encontró un huquito para contárnoslo.

José Cámara da nueva vida a la plaza de toros de Valencia

Y propuestas nos han llegado desde bien lejos. Desde Creta la de Galgos o Podencos. Desde Roma la de Endika Basaguren (¡con recuerdos del Santo Padre incluidos!). Desde Japón, la de Montse Gómez Osuna (que dejó fulminada a otra funcionaria, esta nipona, al ver su postal «saeteada»). Desde los Encuentros Fotográficos de Arlés se pusieron de acuerdo para contactarnos Rebecca Uliczka (que nos cuenta que a mediados de julio inauguró en Madrid) e Irene Cruz (que estrena Diana, su peli, en septiembre), y en Arlés convirtió en proyecto callejero (y postal) Nacho Moreno (que reclama más #crocretas) su proyecto «facebookero» El misterio de la fotografía cianotípica.

Pero quizás lo más sorprendente sea que nos hayan llegado comunicados de otras épocas. Eso ha sido posible gracias a la acción de Xavier Monsalvatje (que consigue que llegue a destino, otro destino, una postal que no lo consiguió en 1974, con sello de una peseta), y de Aníbal Merlo (que se alía con los derviches de la Constantinopla de 1903 para acabar el libro de artista que presentará en la New York Art Book Fair en septiembre); o Jesús Palomino, fascinado con una instantánea de 1952 del estudio fotográfico Sanchís de una Valencia nevada que prefiere no tocar para no romper la potencia del hallazgo.

Jonathan Notario

También nos dejaron con la boca abierta (sobre todo, porque lograran arribar a buen puerto) aquellas postales que desafiaron lo bidimensional y se convirtieron en verdaderas esculturas. La de Efraim Ortega incluía un puerto USB. Si se conecta al ordenador, la postal se ilumina. Sus cables funcionan. La de Paco Sanguino está decorada con cuatro imanes de nevera con forma de cocodrilo. La calderilla que no se gastó Manuel Diego Sánchez en los casinos de Reno acabó encerrada en un sobre.

Y nos han encantado las que contenían exclusivas, buenas noticias: Daniel Barceló abre Fail Studio en el centro de Murcia en septiembre; Art Deal Project se alía con El Castascopio en Barcelona para poner en marcha un vivero de artistas, mientras que Art Photo Bcn se renovará bajo el lema «Las Escuelas Invisibles» dando voz a la colectividad. Normal que su carta llevara tallos de relajante incienso: mucho trabajo por delante.

Los Vendaval, con el permiso de Trump

Y no ha sido esta la única institución que respondió a nuestra llamada. El MUSAC, gracias a #AVecesLleganCartas, descubrió toda una línea paralela de marchendising con la imagen de su museo en las tiendas de souvenirs leonesas. Sus chicas de comunicación se reapropian de una de ellas y la intervienen con fotos de los contenidos de su nueva temporada, donde sobresale la colectiva Todos los tonos de la rabia, sobre racismo.

Julia Martín González (que pensaba que las cartas desde Canarias nunca llegaban), el performancer Enrique Tenreiro, Cristina Peralta, AFSIntercultura… Y todos aquellos que nos consta que enviaron pero a los que Correos les jugó una mala pasada (Pilar Consuegra Romero, Agus Randomagus, Irene Cruz, que tuvo que escribir dos veces…). Como bien expone Jesús Palomino en su carta (porque lo suyo era una señora carta), Jacques Derrida nos recuerda que una de las posibilidades de una carta es no llegar a su destino. Pero, a veces llegan. Y quedan proyectos tan potentes como éste. Acusamos recibo.

Proyectos dentro de proyectos

No es la primera vez –ni será la última– que el correo postal sirve de base para un proyecto artístico. Ahí queda toda la estela más o menos fecunda que el Mail Art dejó durante décadas. De hecho, la iniciativa #AVecesLleganCartas ha servido para que series que entroncaban con estas cuestiones volveran a salir a flote o compartieran filosofía con la propuesta. Son los proyectos dentro de este proyecto que nos hemos encontrado estas semanas y que han llegado en el último mes a nuestra redación.

El juego de cartas de Medina Galeote

Curiosamente, la primera aportación en llegar fue una de este signo. José Medina Galeote (que este agosto lo pasará en Genalguacil) convertía todo un juego de postales de los barros malagueños del museo de artes y costumbres populares del Mesón de la Victoria en una obra única, reinterpretando sus tipos, recogidos bajo nuevas lectura en su estuche, que llegó de una pieza.

«Osada» fue Nuria Rodríguez, con un precioso juego dentro del juego. Enredada ella como estaba en su interés por la memoria consciente y la inconsciente, lo que olvidamos y lo que recordamos (y cómo lo hacemos: atención a su entrada en La Nau de Valencia en 2019), fue llamando nuestra atención porque no mandó una postal sino siete, una por cada día de la semana, todas bajo los mismos parámetros en un intento por condensar lo más grande (todo el archivo de Humboldt en un soporte de 10 x 15 centímetros) y construir así su Biblioteca sumergida. No nos importaría, como amenaza, seguir recibiendo sus misivas.

La “Biblioteca sumergida” de Nuria Rodríguez

Misivas que no pararán de enviar este verano los integrantes de Fuera de Carta, Patricia Mateo y José Luis López Moral. Desde #AVecesLleganCartas ponen en marcha «Santos, Mártires y Resilientes». Estaremos al tanto.

Por su parte, David Trullo nos entregó un buen puñado de postales de su última residencia en Torremolinos: “Ésas que me hubiera gustado comprar y que nunca encontraré”. Nosotros ya las tenemos. Por último, la poeta y artista Nieves Álvarez cuenta con una colección inmensa de de ejemplares de diferentes épocas y estilos. Una de ellas, intervenida para rebelarse contra la violencia machista, ya está en nuestras manos. Que cunda su mensaje. Feliz verano a todos.

David Trullo y las postales imposibles de Torremolinos

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