Primeras impresiones de ARCO 2024

Cambia, todo cambia, en ARCOmadrid 2024

Hoy abre sus puertas la 43 edición de la feria madrileña. Una entrega en la que a primera vista, y tras dar un primer paseo in situ por sus pasillos, se suceden las novedades… Que nos colocan en la misma casilla de salida de años anteriores

Estand de José de la Mano con la escultura de Rodrigo al fondo

«Cambia, todo cambia», cantaba Mercedes Sosa, artista latina que me viene que ni que al pelo para un ARCO que busca encontrarse con América del sur una vez más; y de tanto hacerlo, de tanto buscar el cambio y el acercamiento, la sensación ‘gatopardina’ se impone: todo cambia en la feria de Ifema… Para que nada cambie.

Que la edición 43 viene con novedades es algo claro. El más evidente, su paso en el calendario de febrero a marzo. Y más allá de las explicaciones de la dirección para justificar el traslado (ni Semana Blanca, ni necesidades operativas de montaje –¿significa eso que el año que viene nos vamos a abril y esto empieza a desplazarse como la Semana Santa o el Ramadán?–), las galerías consultadas especulan con la presión de la cercanía (una vez más; nada cambia) de ZonaMACO en México. La misma feria que ya propició otros traslados. El caso es que a ARCO la jugada le ha salido bien y más firmas han aplicado a esta convocatoria (confiesa Maribel López que se han quedado fuera tantas como las que han sido seleccionadas). La feria se queda en marzo para los años sucesivos.

Grandes ausentes

Cambia, porque será esta una cita con grandes ausentes: se jubilaJuana de Aizpuru, su primera directora, a la que la edición rinde homenaje, como también faltará José Martínez Calvo, una de las patas de Espacio Mínimo. Está previsto que antes de que el salón abra mañana sus puertas, todas las galerías se reúnan en el estand de esta firma para rendir un minuto de silencio al que fue durante años también miembro de su comité asesor. Un bonito gesto que les honra. Y también dice adiós –y también se le dice adiós en el salón– Jaime Sordo, el presidente de la asociación de coleccionistas 9915. De un referéndum en el salón tiene que salir su sustituto.

Una mujer contempla las obras de Ana de Alvear en Espacio Valverde // J. D.-G

Para todo lo demás, ARCO se mueve pocos milímetros, o al menos esa es la sensación que da. No crece, aunque podría, porque desde la dirección consideran que su dimensión actual (este año son 205 galerías de 36 países) es fundamental para asegurar un buen trato a sus clientes. Del monto total, un 67 por ciento son extranjeras (de forma que vuelven a oírse las voces desde fuera de los que creen que faltan galerías españolas, que se reúnen una vez más con el ministro del ramo de turno para explicarle que el IVA del arte es muy alto y que este, educadamente, les dé largas. Nada cambia).

Apuesta, una vez más, por un espacio comisariado dedicado a Latinoamérica y otro a las galerías emergentes, en los que se nombra a nuevos comisarios para que parezca que algo se mueve. Estos serán José Esparza Chong y Manuela Moscoso en ‘Nunca lo mismo. Arte latinoamericano’, y Cristina Anglada y Yina Jiménez Suriel en ‘Opening’. En este último, no les engaño si les digo que me quedo con las firmas españolas: Chiquita Room (Alba Yruela y Julia Aurora Guzmán, trabajando sobre los procesos) y sobre todo Pradiauto (Esther Merinero). O, por no pecar de chovinista (o sí, o sí), con la Mónica Mays de la suiza Blue Velvet. También las propuestas escultóricas de la chipriota Eins Gallery.

Y se sigue apostando por un ‘ámbito de tesis’, un espacio comisariado por el que hemos ido visto pasar conceptos (el Futuro), personas (Felix González-Torres), aniversarios (la ‘cuarentena’ de ARCO) y ámbitos geográficos (el Mediterráneo en 2023). La sensación se hace aquí acuosa y pegajosa, y pese a las críticas recibidas por su supercialidad, este último mar cede el testigo a otro, esta vez con proporciones ‘oceánicas’, según sus comisarias, Carla Acevedo-Yates y Sara Hermann Morera.

Dos visitantes de la feria charlan en el estand de Ponce+Robles

Porque el Caribe es visto por ellas casi como una forma de ‘estar en el mundo’, tanto, que sus orillas llegan a París, Miami o Zúrich. Un Caribe Mix en toda regla como el que nos dio la lata en los veranos de los noventa. Para la arquitectura de este espacio, más cercano a un acantilado o una caverna, se ha contado con metros y metros de fieltro y relleno de colchones a cargo del estudio de Ignacio G. Galán, Álvaro M. Fidalgo y Arantza Ozaeta. Y allí se trasladanrán los foros referidos a la experiencia caribeña. El guirigay está asegurado.

Digámoslo ya: si el dineral que se deja la feria en panelar con glamour (a pesar del dolor que pretende transmitir) una sección comisariada que es puro ruido en la marea de los pabellones se dedicara a promocionar el arte español, quizás no nos encontraríamos con titulares como que ninguno de nuestros artistas haya interesado a un comisario latino (¡latino!) como Adriano Pedrosa para la Bienal de Venecia. Mientras, nosotros seguiremos haciéndoles a estos la ola o el tsunami. Nada cambia. Y parece que hay ‘agua’ para rato, aunque este sector hace aguas. Basta con leer la entrevista que le hemos realizado a Maribel López.

Con la radio encendida

Por lo demás, recorremos este ARCO como el que tiene encendida la radio o recibe absorto los titulares del telediario. Por ejemplo, por primera vez en su historia, la feria coincidirá con el 8M y parece que algunas galerías toman nota y aumentan el número de creadoras entre sus propuestas para que no les pongan la cara colorada. Otras como Freijo Gallery (Elena Asins, Ode Bertrand, Concha Jerez…), Rafael Pérez Hernando (Sabine Finkenauer, Regine Schumann) o Set Espai d’Art (Laia Abril, Pamen Pereira, Olga Diego…) de hecho, solo incluyen mujeres por convencimiento.
Vista del montaje del sector caribeño J. D.-G

Se celebra el centenario de Tàpies y sus obras se desparraman por un sinfín de estands (Mayoral, Fernández-Braso, Leandro Navarro, o la nueva Prats Nogueras Blanchard, resultado de la fusión de dos viejas conocidas). Junto al de Juan Uslé (en esta firma y en 1MiraMadrid, en Miguel Marcos…) es uno de los creadores más repetidos en esta edición. Como en Eurovisión o Venecia, aquí no hace falta pedir la expulsión de Israel por su su despropósito humanitario en Gaza porque pocas (por no decir una, Dvir, y con sedes en muchos otros lugares), galerías provenientes de estas latitudes recalan en la feria. El día de montaje su estand parecía un búnker, amurallado de cajas.

Lo que sí que nos damos cuenta es de cómo el discurso descolonizador cala en nuestros museos y ‘coloniza’ la feria. Hasta tal punto que empiezan a dejar sin sentido al sector comisariado latino, con doce galerías este 2024. Relecturas en clave indigenista, re-reconquistadora y ecologista se encuentran de mucha más enjundia en otros pasillos (son los casos de W Galería o Zielinsky). Hasta en Leme vemos un anticipo de lo que Sandra Gamarra ofrecerá en Venecia, cuando no, propuestas como las de Portas Vilaseca, 193 Gallery o Carlos Carvalho con Mónica de Miranda (‘The Island’) nos hace pensar por momentos que estamos en ARCOlisboa.

En definitiva, es esta una edición que, a falta de grandes nombres occidentales, propuestas millonarias y abracadantes, se conforma con el menudeo latinizante. Aún así, hay motivos para la esperanza con algunos resplandores interesantes a lo largo de los pabellones 7 y 9. Así, no se ven todos los días helmut newtoncomo los de Crone. O imponentes piezas como la de Juan Ugalde en Moisés Pérez Albéniz. o la de Javier Garcerá en el estand de ABC Cultural. A Darío Villalba se entra en Luis Adelantado pero se disfruta de lo lindo en Poggi. Y siempre es un gusto ver lo bien que orquestan lo suyo en House of Chappaz(maravillosas las esculturas de calidez humana de Antonio Fernández Alvira) o José de la Mano: su solo project dedicado a Rodrigo, autor al que se rescata con una escultura cuya historia está vinculada a la feria (todo vuelve, nada cambia) y que se acompaña de fotografías inéditas que documentan su creación, ya merecen la visita a la feria. Conocemos ya su precio: 80.000 euros.

Antonio Fernández Alvira con sus obras en House of Chappaz

Aunque encontrarán muchos más motivos para no abandonar este último estand (Roberto González Fernandez, Carlos F. Badá, Juan Hidalgo…) ; en clave LGTBi, eso sí, que se amplían en las lienzos de Joao Gabriel de Lehmann+Silva o las fotografías deFlavia Gandolfo en la peruana Crisis. También en las propuestas de Nazario en Bombon, que acoge a unas Eva Fàbregas y Ludovica Carvotta deslumbrantes. En esa línea, acabarán en la Elena Alonso, Bárbara Pérez Marina o la Ana de Alvear (hipnótico dibujo) de Espacio Valverde, o la Teresa Solar escapada del CA2M de Travesía 4.

Françoise Vanneraud e Iñigo Navarro en Ponce+Robles;Santiago Cancino releyendo la ciudad que protesta en América Latina en ATM; monumentales Zush y Jacobo Castellano en MaisterraValbuena o el Julio LeParc en Poligrafa pueden ser otros nombres a seguir. Fíjense que este año los carteles de la feria incluyen el número de página del catálogo dedicado a cada galería. O que yo, después de recorrerla apresurado de arriba abajo, al final acabo repitiendo muchos nombres de otros años. O que evitamos el invierno para que a ARCO le nieve el fin de semana antes. Lo dicho: todo cambia para que nada cambie.

Estand de Bombon Projects en la feria

Texto publicado en la web de ABCdeARCO el 5 de marzo de 2024

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