Silvia Lermo (dibujante)

«Fue la acuarela la que un día me eligió a mí. Fue un flechazo»

Silvia Lermo pinta y dibuja desde siempre. Porque lo necesita. Porque es su manera de contar historias y de que los demás nos veamos reflejados en ellas. Su obra pronto aterrizará en Madrid, en la feria Gabinete. Entonces, «dará que hablar»

El “selfie” de Silvia Lermo para “Darán que hablar”

Nombre completo: Silvia Lermo Benítez. Lugar y fecha de nacimiento: San Fernando (Cádiz), 5 de mayo de 1986. Residencia actual: Málaga. Estudios: Licenciada en Bellas Artes, especialidad de diseño y grabado por la Universidad de Sevilla. Ocupación actual: Dedico todo mi tiempo a mis acuarelas.

Qué le interesa. Mi objetivo fundamental como artista es revelar mi subconsciente a través de la pintura. Quiero abrir una ventana entre el espectador y mis vivencias, dejando mostrar la dualidad que conlleva mi obra, haciendo referencia a la metáfora de mi vida no solo como artista, sino como individuo que siente y recuerda. El punto de partida, por ello, se basa en mis recuerdos, en un viaje retrospectivo a mi infancia y mis vivencias pasadas. Los seres humanos estamos hechos de nuestros recuerdos, vivimos con ellos, nos acompañan y, en cierto sentido, conforman lo que somos, constituyen nuestro ser, nuestra experiencia de la vida.

“Sin título”

De dónde viene. Todo empieza mientras estudiaba en Sevilla. Entonces me presenté en 2014 a mi primer certamen de arte emergente en la Galería Roja, en el cual fui seleccionada para exponer. Esto se traduciría en la participación en exposiciones cada vez más relevantes. En 2016 me mudo a Málaga, y participo en la feria de arte emergente Art & Breakfast/2, a la vez que fui finalista de diferentes concursos como el XVII Certamen Andaluz de Pintura Contemporánea Ciudad de Torremolinos o el XXXVII Certamen nacional de arte contemporáneo Ciudad de Utrera.  Ya en 2017, destaco en el Málaga Crea exponiendo así mi trabajo en el CAC de Málaga, además de participar en una exposición en el Museo Carmen Thyssen, comisariada por Guillermo Martín Bermejo, al cual agradezco tanta confianza en mi trabajo y del cual he aprendido muchísimo. Acabé ese mismo año siendo seleccionada en la convocatoria de «Mecenas 2.0», exponiendo de forma colectiva en Espacio Nuca (Salamanca) y dejando pendientes para 2018 diferentes ferias como GABINETE Art Fair, y muestras individuales, como la de Matraca store (Málaga), galería con la que he realizado una intervención en Berlín (Alemania), una de las experiencias más satisfactorias hasta el momento.

“Incluso las lágrimas son saladas”

Supo que se dedicaría al arte… Todo se remonta a mis primeros recuerdos de niñez. Desde pequeña, al llegar a casa de mis abuelos, lo primero que hacía era pedir un lápiz y un papel, me tiraba en el suelo y mi abuela me daba una caja de lata llena de fotografías en blanco y negro. Siempre me encantó copiar el rostro de otras personas. El arte y yo siempre tuvimos algo especial, pero casi todo se lo debo a mi padre. Los sábados papá y yo nos llevábamos toda la tarde dibujando. Él solía pintar hombres con sombreros. Siempre he sabido que quería estudiar Bellas Artes: lo tenía claro desde que empecé a tener uso de razón.

“La sal cura”

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Pues no creo que haya tenido que hacer nada «raro». Creo que todos pasamos por etapas. Supongo que es lo típico cuando alguien está empezando: subsistir haciendo retratos de familiares e incluso de sus mascotas. También he realizado pirograbados en madera para una empresa. He tenido que hacer un poco de todo mientras estaba en la facultad, y también al salir de ella. Pero por suerte llevo tres años dedicándome sólo a mi producción y a la investigación artística. Ahora mismo me siento muy afortunada, aunque no duerma con billetes bajo mi cama. 

“La sal escuece”

Su yo «virtual». Tengo casi de todo: Facebook, Twitter, Instagram y Tumblr. Digo «casi todo» porque tengo en construcción mi página web. Utilizo las redes para mostrar mi trabajo y darlo a conocer. Para mi es mi agenda y mi memoria «online» con la que suelo trabajar a diario, consultar cualquier duda, ver la evolución de mi trabajo y visualizarlo de forma más directa. A veces es cansado tener que estar pendiente de las redes sociales, pero hoy en día es destacable la importancia que tienen. Es una manera de estar en muchos sitios, conocer certámenes y a personas como críticos o artistas, y poder ver lo que se mueve en galerías o museos.

“La sal sana”

Dónde está cuando no hace arte. Pues, a parte del pintar, he estado bastante tiempo dando clases de dibujo y pintura a niños y adultos; aunque ahora mismo estoy centrada solo en mi producción artística para ferias y exposiciones individuales que tengo previstas. Para el año que viene me gustaría iniciarme un poco más en la investigación, pero de momento vamos poco a poco.

“Recuerdos”

Le gustará si conoce a… Es difícil seleccionar a un solo referente. Tengo muchos y diversos. Mi creación surge de unos parámetros figurativos y he crecido admirando a clásicos como Egon Schiele, Touluse-Lautrec, Goya o Dalí. Otros referentes actuales con los que me emociono especialmente cuando veo sus piezas son Simón Arrebola, José Luís Serzo, Ángeles Agrela, Miguel Gómez Losada, Manuel León Moreno, Paco Pomet, Juan Zamora y Guillermo Martín Bermejo.

También sigo muy de cerca a las artistas de mi generación. Con muchas he tenido el placer de coincidir, pero destacaría la personalidad del trabajo de mujeres como Ana Barriga, Almudena Fernández Ortega, Bea Sánchez, Virginia Rota, Paloma de la Cruz, Isabel Rosado, Anais Angulo y Victoria Maldonado.

Fragmento de “Reversible”

Qué se trae ahora entre manos. Recientemente acabo de empezar un nuevo proyecto, más personal, «Salitre», con el que estoy preparando varias exposiciones. Este trabajo sale de mi piel, de mis arrugas, de mi tierra y mis orígenes. Salitre es la sensación que sale de lo más profundo de mi ser. La sensación de cuando entras en el mar y te secas al sol dejando la sal en tu piel.  Son residuos. Monstruos. Recuerdos. Momentos. El paisaje y las personas. Una simbiosis sobre mi tierra, el levante, el mar, la sal y el sol, con mis experiencias vividas. El paso del tiempo como similitud del salitre en la piel. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? 

El salitre sale del océano, se aferra a los cuerpos y a las cosas y allí se queda incrustado. Puede transformarlas, envejecerlas. Puede erosionar montañas y ablandar cristales. Puede hacer que los recuerdos se queden para siempre. El proyecto «Salitre» hace referencia a mi vida. Existe una relación muy clara entre la palabra salitre y mi infancia. He querido investigar sobre ello, viajando al epicentro de mi niñez, a las montañas de sal, al mar, a la tierra de la que, de una forma u otra, mi obra se siente arraigada.

“Sin título”

Proyecto favorito hasta el momento. Sin duda, «Inmerso». Fue la primera obra que hice en gran formato, seleccionada en diferentes certámenes nacionales. Le tengo un especial cariño por el momento en el que me encontraba de cambios personales. La obra refleja situaciones extremas que nos ofrece la vida misma, limitándonos sin poder ver más allá, haciéndonos reflexionar sobre cómo ponerles fin.

“Inmerso”, la obra favorita de Lermo

¿Por qué tenemos que confiar en ella? No intento inventar nada, tampoco me lo he planteado. Tan sólo quiero plasmar lo que siento través de mi fuero interno. Me interesa contar algo que resulte útil, no sólo para mí, sino hacer partícipe al espectador, que le sirvan mis vivencias y se sienta reflejado en ellas.

No he elegido la acuarela como expresión; la acuarela un día me eligió a mí. Fue un flechazo. Pintar para mi es una necesidad orgánica, como respirar. Creo que la gente debe confiar en mí porque soy una persona llena de emociones, y que puedo a través de mi pintura transmitir y calar en el espectador, definiéndome como alguien responsable y comprometida con todo aquello que hago.

“Sin título”

¿Dónde se ve de aquí a un año? Me veo luchando por conseguir tener un hueco, y seguir teniendo cabida; tener experiencias nuevas como formar parte de alguna beca de residencia artística, ver mi trabajo en distintas ferias y galerías a las que admiro. Pero, sobre todo, me veo trabajando como hasta ahora, pasando las horas en mi estudio sin perder la ilusión.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A cualquiera de las mujeres artistas de mi generación que he citado antes, porque en este mundo hace falta más cabida de mujeres.

¿Cómo se definiría en un trazo?

Texto publicado en la web de ABC Cultural el 1 de abril de 2018

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