Tetuán le echa un pulso artístico a Carabanchel

¿Está llamado Tetuán a ser el nuevo Carabanchel del arte en Madrid?

Con la inauguración de la exposición de su III Programa de Residencias para Jóvenes Comisarios en este barrio del norte de la capital, una prestigiosa fundación internacional como la Sandretto Re Rebaudengo sitúa Tetuán en el mapa y se suma a otras iniciativas en la ciudad que transforman espacios de pasado industrial en interesantes centros artísticos

Detalle del montaje de «Si las palabras hablasen», en Carabanchel

¿Qué tienen en común Turín, una pequeña isla en Venecia entre Murano y Burano y el popular barrio madrileño de Tetuán? En realidad, y en apariencia, bien poco. No en vano, los dos primeros, en el mismo país, se separan del tercero por un buen puñado de kilómetros. Sin embargo, sobre estos destinos ha puesto sus ojos Patrizia Sandretto, coleccionista responsable de uno de los conjuntos artísticos más interesantes de Europa y presidenta de la Fundación que lleva su apellido, desde la que trabaja como mecenas y promotora del arte más emergente.

En Turín, su ciudad natal, abrió en 20o2 el Centro per l’Arte, sede principal de la fundación desde su apertura en 2002, en un edificio que fue diseñado por Claudio Silvestrin. Allí se presentan exposiciones y eventos todo el año.

Sin embargo, no es la única. De hecho, hubo una anterior, el Palazzo Re Rebaudengo, en Guarene, que es en realidad su plaza histórica, un edificio del XVIII abierto en 1997 y que, por tanto, cuanta ya con más de 25 años de trayectoria.

Hace tiempo que Patrizia Sandretto le echó el ojo a nuestra ciudad, conocedora de cómo Madrid se había convertido en puerta de entrada del coleccionista latino en Europa y capital sugerente para determinado tipo de fortunas en torno al arte. Comenzó entonces su deseo de establecer una sede española para su fundación, que también ha sido su via crucis de encuentros y desencuentros con consistorios de distinto signo político que no terminan de encontrar un destino para su colección en la capital. De hecho, en el intento se ha cruzado la adquisición por su parte de una pequeña isla en Venecia para la que será tercera residencia de su firma.

Pedro Gallego de Lerma, director de La Gran en Carabanchel

«En breve, la próxima semana, se presenta una doble exposición con parte de la colección en Sevilla ( CAAC) y en Valladolid ( Museo Patio Herreriano) que no quiero que se entienda como que estoy buscando otros destinos para mi proyecto en España, sino que precisamente llama la atención sobre que sigo aquí y que me quiero quedar en Madrid», explica la coleccionista, mientras nos muestra las fotos de esa antigua fábrica de pólvora en Venecia que en un par de años estará preparada para transformarse en centro de arte.

Algo estable

Desde febrero de 2000, primer encuentro de Patrizia con Madrid, sus conjuntos artísticos han ido recalando en distintos espacios hasta el nacimiento de su deseo de contar con algo estable en la capital.Llegó primero, coincidiendo con la feria ARCO, la muestra ‘Identidades futuras’, en el Canal de Isabel II. Más tarde, en 2011 (y tras su paso por el IVAM de Valencia en 2003), la Fundación Banco de Santander acogió hasta 113 obras singulares de sus fondos en la muestra ‘Espíritu y espacio’. Barcelona (Fundación Godia) y Málaga ( CACMálaga), ambas en 2014, intentaron seducirla, pero es en 2020 cuando la afamada mecenas considera que ‘Emissaries’, con Ian Cheng, es la primera muestra de su ‘sede itinerante’ en Madrid (esta exposición se celebró en la Fundación Fernando Castro) después de que se desechara Matadero como su base de operaciones en nuestro país.

Desde entonces, la actividad en España de la Fundación Sandretto Re Rebaudengo se ha centrado sobre todo en la puesta en marcha de un ambicioso programa de jóvenes comisarios extranjeros a los que se invita a conocer a nuestros creadores viajando por toda nuestra geografía para componer después una exposición con los resultados. «No tengo prisa por tener algo estable en España –comenta la coleccionista– De hecho, hasta que abriera su sede en Guarene, la fundación también fue nómada en Italia. Lo importante es hacer proyectos interesantes que tengan visibilidad». En sus dos primeras ediciones, los resultados de este programa ya netamente ‘español’ recalaron en CentroCentro (2020) y Círculo de Bellas Artes(2021). Este año, se da un golpe de timón introduciendo la muestra ‘Si las palabras hablaran’ (ese es su título) no solo en un espacio alejado de los tradicionales centros artísticos en Madrid, el barrio de Tetuán, sino además en una sede poco familiarizada con la creación plástica: una antigua mercería.

Sabrina Amrani, en su segundo espacio en Salaberry 52

Sobre su fachada, en la calle Montoya, 8, este más que conocido local en el barrio aún mantiene el cartel que recuerda su pasado: ‘Mercería López Droguería’. «Nos hemos acercado al barrio y al lugar con respeto», explica Ana Ara, la comisaria española que al final ha hecho de enlace entre la Fundación y las otras tres comisarias internacionales seleccionadas por el programa (la italiana Ludovica Bulciolu; la estadounidense Emily Market y la dominicana Laura Castro). «Hubo un primer deseo de salirnos de los centros y, después, un segundo de recalar en Carabanchel –aunque confiesan que también se tanteó Usera– porque allí es donde se cuece ahora todo en Madrid. Sin embargo, cuando llegamos aquí supimos que este era el lugar. Nos encantó».

Restos de un pasado

La exposición, que reúne el trabajo de hasta 13 artistas nacionales o residentes, cuya tesis aborda distintas formas de comunicación (también las no verbales) y el intercambio de conocimientos, dialoga con sus espacios y se acopla a ellos. Así, por ejemplo, en lo que fuera su escaparate se despliegan ahora los carteles en árabe y español de Adrian Schindler precisamente sobre Tetuán (el barrio y el país), al que las comisarias conocieron durante su residencia en Matadero y que fue el que les habló de las posibilidades del barrio de La Ventilla en el que ahora se asientan.

Otro, como Marco Godoy tiñe toda la estancia del fondo, el almacén, de amarillo, con la pieza específica para este entorno (en cuyas paredes aún se conserva el papel pintado original), a modo de sol que nutre el resto de trabajos, entre los que se sitúan los de creadores como Josu Bilbao, Andrea Canepa o Teresa Solar, cuyas esculturas casan bien en una mecería y en el Arsenale de la Bienal de Venecia, donde ahora también nos representa.

Interior de Corner Studio, taller de artistas y galería en Carabanchel

Este local, por motivo de una herencia, fue dividido con el tiempo en dos (su actual propietario quiere reunificarlos), de forma que el segundo se terminó convirtiendo en un garaje, en cuyas paredes algunas pintadas recuerdan su pasado. Allí se desarrollará parte del programa público que las comisarias han confeccionado con motivo de la muestra y donde se concitan los últimos trabajos. También una colección de instrumentos musicales procedentes de distintas partes de África que atesora el músico Baron Ya Búk-lu y algunos panderos cuadrados cedidos por pastores de pueblos de la Sierra madrileña.

«Entendemos que es difícil conseguir que el ciudadano de a pie logre entrar en un espacio como este, en un contexto en el que no hay tejido artístico –comenta Laura Castro–. Pero también nos hemos dado cuenta desde que llegamos de la curiosidad de los lugareños por saber qué está pasando en «su» mercería, por conocer lo que ocurre aquí dentro. Solo tenemos que dejar la puerta abierta». Dos de las comisarias permanecerán estos días en los locales (abren en horario de tarde) para hacer las labores de mediación entre las obras y el público. «No se van a encontrar solos y nosotras les explicaremos con gusto los contenidos».

Para los que no estén acostumbrados al arte contemporáneo, que una exposición se desarrolle en un barrio periférico y, además, en lo que fue una mercería, puede resultar extraño. Sin embargo, nada más lejos. Ya hay antecedentes, como cuando Pepe Cobo abrió su Cambio de Aceite, galería en un antiguo taller mecánico. o The Ryder, que en 2019 transformó en espacio para la venta de arte unas antiguas caballerizas cerca de Tabacalera, en Embajadores (C/ Miguel Servet, 13). El ya mencionado distrito de Carabanchel se convirtió en ‘refugio’ de muchos artistas, sobre todo a partir de la crisis de 2008, cuando estos buscaron en Madrid estudios en los que trabajar a precio módico y se pudieron aprovechar de todos los locales vacíos que dejaban en este barrio, sobre todo, antiguas industrias gráficas que quebraban por la situación económica.

Josechu Carreras y Patricia Lara transformaron en Embajadores unas caballerizas en galería

Hoy, en torno a avenidas como Pedro Díez y Nicolás Morales se concentran los talleres de artistas y colectivos que le han dado una segunda vida a este barrio. También una nueva naturaleza. Es el caso de Nave Oporto (FOD, Sonia Navarro, Miki Leal, Irma Álvarez-Laviada…) o Mala Fama (Carlos Aires, Rafael Díaz, Nicolás Combarro...), los popes que atrajeron a muchos otros, de El Grifo(Julio Falagán) a Nave 6, Estudio 4.7, Caudales (Carmen González Castro, Jose Antonio Reyes…), o los espacios independientes de artistas como Eduardo Barco, Maria Acuyo o Marina Vargas. Delirio es sede del trabajo de Avelino Sala, Julio Galeote y Elena Lavellés. Carabanchería, de los fotógrafos Ángel Marcos, Alberto Ros y Jesús Limárquez… Tanta efervescencia generan que llegaron a desarrollar un festival de arte, ArtBanchel, y organizan iniciativas como Open Studios o, coincidiendo con ARCO, el Carajillo Visit, que arrastra a cientos de curiosos a sus espacios. Sin ir más lejos, este mismo sábado 4, de 11:00 a 19:00 horas, los artistas de Usera hacen jornada de puertas abiertas de sus talleres. Ya tienen plan de fin de semana.

Era de esperar que, al hilo de tanta creatividad y revitalización de la zona (no se puede hablar de gentrificación, puesto que los artistas no están especulando con el suelo), hayan empezado a surgir galerías de arte en este destino, algo impensable hace años, pues las desliga de los circuitos tradicionales a los que van los coleccionistas de postín. Los primeros en llegar fueron los chicos de Corner Studio, que en realidad son un grupo de artistas (Carlos Cartaxo, Sandra Val, Óscar Seco…) que habilitan parte de su taller para hacer exposiciones exclusivamente con artistas del barrio. Más tarde, La Gran, por necesidad, galería esta castellano-leonesa que necesitaba de un espacio en Madrid. Hoy es seña e identidad del distrito.

Patrizia Sandretto junto a las comisarias de ‘Si las palabras hablasen’, en Tetuán

El aterrizaje de otras firmas como Sabrina Amrani y VETA, el espacio de Fer Francés, confirma cómo los que galeristas de primera fila también se interesan por la periferia. De hecho, la nave industrial de la primera en Salaberry, 52 (que descartó Lisboa y Dubai antes de abrir segunda sede), sextuplica su local en la calle Madera. El segundo, con sus 1.200 metros cuadrados en una antigua imprenta, utiliza como reclamo publicitario que la suya es la galería más grande de Madrid, y esta no está precisamente ni en Chueca, ni en Doctor Fourquet, ni en el Barrio de Salamanca. Se sabe de buena tinta que otras firmas (lo ha intentado Lucía Mendoza) rastrean la zona. Tal vez lo tengan más fácil en Tetuán. Patrizia Sandretto, aunque sea de forma coyuntural, lo ha tenido claro.

Texto publicado la web de ABC el 2 de junio de 2022

 

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