Valle Galera (artista)

«La repetición infinita de poses y roles borra del imaginario a quienes no encajan en ellos»

Desde una perspectiva de género, la andaluza Valle Galera nos invita a releer las imágenes para buscar en sus márgenes a aquellos que no «entran en la foto». Ella es de esos creadores cuyo trabajo ya «da que hablar»

«Selfie» de Valle Galera para «Darán que Hablar» – V. G.

Nombre completo: Valle Galera de Ulierte. Lugar y fecha de nacimiento: Jaén, 1980. Residencia actual: Granada. Formación: Doctora en Bellas Artes por la Universidad de Granada y técnico superior en fotografía artística. Ocupación actual: Artista y docente intermitente.

Qué le interesa. Me interesa la identidad en relación al género y al deseo más allá de los estereotipos; tensar esos pequeños límites de lo preconcebido de lo que consideramos mujer y hombre, especialmente en relación a la masculinidad, la femineidad, la homosexualidad y la transexualidad.

Concretamente, analizo cómo el género en la fotografía se perpetúa en la repetición infinita de las mismas poses, fisicidades y roles, lo que acaba borrando del imaginario a personas que existen, pero que, ante su falta de representatividad, a veces se fuerzan a entrar en estos estándares. En otras ocasiones, los referentes a simular no son los supuestamente adecuados según su género u orientación sexual; en cualquier caso, esta disrupción del origen amplía y modifica los modelos a seguir. En este sentido, me fascina el poder y el uso de la imagen fotográfica; cómo las imágenes que nos rodean pueden modificar nuestra manera de ser, de imaginarnos y de comprendernos unos a otros.

«Dentro del espejo» – V. G.

De dónde viene. Uno de mis proyectos más visibles ha sido «Estaba oculto», donde retrato a gays sexagenarios que vivieron su sexualidad en la época franquista. Además investigo la subcultura que crearon, cómo y dónde se relacionaban, y, a través de sus poses, redibujo la figura del galán español. Lo expuse por primera vez en 2016 en el off de PHotoEspaña con la Twin Gallery; después, en la feria ArteSantander y en la colectiva «Contra la piel», comisariada por Semíramis González para el TEA-Tenerife. También he expuesto en Estampa, con la obra «Drag King» (recogida en la muestra «En plan travesti y [Radical»], comisariada por Julio Pérez Manzanares y Pablo Sycet para Tabacalera). En el Palacio de Condes de Gabia presenté el proyecto «Dentro del Espejo», seleccionado por Diputación de Granada en 2015 y, en Metrópolis «Primeras piezas, E-mail en el servicio de señoras» (2005).

«Encendiendo un cigarrillo». Imagen del proyecto «Estaba oculto» – V. G.

Supo que se dedicaría al arte… Desde muy pequeña. En realidad, en mi casa el arte siempre ha estado presente, porque mis padres son profesores de Historia del Arte.

Imagen del proyecto «Drag King» – V. G.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el arte para «sobrevivir»? Raro suele ser todo el proceso artístico, desde cómo ponerme en contacto con desconocidos para fotografiarles, a esas primeras e incómodas tomas de contacto en las que no sé ni explicarles que quiero hacer. Y todos los siguientes pasos que van surgiendo: desde buscar transportes y acabar pidiéndole favores a camioneros de verduras o viajeros con caravanas, a localizar objetos peregrinos –desde botes de champú descatalogados a bloques de paja que intento que me regalen–, o comprar a un bajo precio a vendedores recelosos que me preguntan para qué lo quiero y acabar contestando con insólitas historias inventadas y no saber ni por qué.

Imagen de la serie «Foto-Copias». Detalle de «Póster Ocre» – V. G.

Su yo «virtual». Me muevo sobre todo en en Instagram (@vallegalera) y Facebook. También tengo una página web (vallegalera.com), aunque utilizo asimismo la de la Twin Gallery. En general, utilizo bastante internet tanto para buscar información, como para ponerme en contacto con personas que quiero fotografiar, hacer red artística o actualizarme con exposiciones y convocatorias.

«Cigarrillos», de la serie «Estaba oculto» – V. G. .

Dónde está cuando no hace arte. He dado clases y talleres en la universidad y en escuelas privadas. Además fui vocal de cultura y encargada de la biblioteca de una asociación LGBTI. Organicé ciclos de cine, festivales y cortos artísticos, conferencias sobre la representación lesbiana en el arte y exposiciones como «Juego de identidades». También fui redactora de arte de la revista «Triángulo». Actualmente participo de Photobook Club Granada y encuentros como el EAN8 de artistas novos u otras residencias artísticas.

Imagen de la serie «Foto-Copias». Detalle de «Medio amarillo» – V. G.

Le gustará si conoce a… Me influyó las Cabello/Carceller con «Un beso» (1996) y otras obras posteriores como «Archivo:drag modelos». Pero en general, me encontraba falta de referentes, por eso desarrollé la tesis «Fotografía e identidad. Apropiaciones, desmontajes y reinvenciones». Ahora mi lista es larga. Destacaría a  Carmela García, en especial por el libro «Mujeres, amor y mentiras»; a Manu Arregui con «Chelsea; sunrise» o «Ejercicios de medición sobre el movimiento amanerado de las manos»; a Henrik Olesen; a Del LaGrace Volcano; Collier Schorr; Cass Bird; Prue Stent; Ellen Gallagher; Paula García-Masedo; Inmaculada Salinas; Nuria Carrasco; Charlie White; Miguel Ángel Tornero…

«Servicio de señoras» – V. G.

Qué se trae ahora entre manos. Suelo ir creando a la vez que reviso obra anterior, de la que a veces surge un nuevo proyecto. Ahora estoy enfocada en el nuevo proyecto «Foto-copias», expuesto este año en el oof de PHotoEspaña con la Twin Gallery y ampliando la investigación sobre los locales donde se reunían hombres homosexuales en la época franquista de «Estaba Oculto». La idea es la de editar un fotolibro.

Imagen de la serie «Foto-Copias». Detalle de «Violeta» – V. G.

Proyecto favorito hasta el momento. Todos los proyectos se van relacionando, pero el que guardo con mejor recuerdo es el primero, «Servicio de señoras» (2003), por esa falta de referencias, de claustrofobia visual y silencio a mi alrededor. Durante un año, fotografié todo lo que la gente escribía sobre lesbianismo en las puertas internas de los cuartos de baño de mujeres de las facultades de la Universidad de Granada. Fui registrando las contestaciones y las convertí en postales para intentar crear una comunidad que no era visible. Fue el inicio de esos mundos ocultos.

Vista general de «Estaba oculto» – V. G.

¿Por qué tenemos que confiar en ella? Mi interés está en mostrar otra forma de mirar con el lenguaje de la imagen, tanto mía como apropiada, alterando el concepto de copia y original. También investigo sus formatos (postales, pósteres, archivos), y sus contextos, para ofrecer al espectador una visión que crea dominar y con la que descubra otra realidad.

Incito a segundas lecturas que desvelan algo oculto y que inicialmente se obvia por tener vacíos de representación. Intento visibilizar a personas que existen, ofreciendo presencia, comunidad y ampliando el imaginario colectivo. Pero, sobre todo, me interesa plantear reflexiones sobre estos vacíos, buscar en qué y cómo estas personas han influido en la Historia y cultura de una comunidad, y también en la sociedad general.

«Declaraciones», de la serie «Estaba oculto» – V. G. .

¿Dónde se ve de aquí a un año? En concreto, no lo sé. Vivo el presente, pero creando y moviendo estos proyectos que tengo abiertos y generando cosas nuevas.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A Estela Sanchis, pues su trabajo me sorprende y con el que, en algunos aspectos, me identifico. Para mí, fotografiar no es solo la foto que queda, sino el intercambio que se genera con el fotografiado. En el acto fotográfico existe una relación de poder, y a veces de deseo, que en el caso de la obra de Estela, al ser entre hombres y mujeres, añade dinámicas de género al que le da un giro inesperado.

¿Cómo se definiría en un trazo?

Texto publicado el 2 de diciembre de 2018 en la web de ABC Cultural

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