VIP Art Fair 2011, la primera feria en internet

VIP Art Fair: una feria a golpe de ratón

Del 22 al 30 de enero de 2011, las principales galerías del mundo, capitaneadas por James Cohan, asaltan internet y organizan VIP Art Fair, la primera feria virtual de arte contemporáneo

Se mira pero no se toca. Obras de artistas de la talla de Ugo RondinoneFranz AckermannDamien HirstMurakamiPollock o Rodney Graham, reunidas en el mismo espacio… Aunque este sea virtual; la posibilidad de charlar con  Marian Goodman, los  Alexander and Bonin o  Sadie Coles… Por chat o Skype; el hecho de recorrer una feria que reúne a 139 de las más prestigiosas galerías del mundo sin tener que sufrir por su moqueta. Todo a golpe de ratón. 

Desde el próximo sábado –y durante nueve días–  VIP Art Fair viene a ocupar de forma pionera un espacio poco explotado aún por el arte: el del comercio electrónico en internet. Podría pensarse que la crisis agudiza el ingenio, pero este proyecto, tras el que se encuentra el galerista James Cohan, lleva gestándose tres años, tiempo necesario para aliarse con los más grandes (son socios fundadores espacios como los de  White Cube,  Hauser & Wirth o la Gagosian) y desarrollar el software necesario –presentado en Miami-Basel– para no dejar nada a la improvisación: «El ámbito del arte es cada vez más global y los coleccionistas tienen dificultades para viajar a todos los eventos. VIP Art Fair se aprovecha del alcance de internet y fomenta el acceso al mejor arte desde cualquier lugar», señala su inspirador.

James Cohan en una foto de archivo

Cohan y su esposa se han servido de la experiencia en la red de los empresarios Jonas y Alessandra Almgren. Como toda feria que se precie, cuenta con sus directores (Noah Horowitz, de la  Serpentine Gallery, y Stephanie Schumann, que pasó por el  Whitney); sus pabellones (cuatro: Premiere Large, con 56 galerías, que exhiben hasta 20 obras cada una; Premiere Medium, 35 stands con 15 piezas; VIP Focus, 24 marchantes que ofrecen hasta siete trabajos de un único artista; y VIP Emerging, para 24 espacios con artistas noveles que muestran producciones de los últimos dos años); sus entradas (de 20 y 100 dólares) y sus tarifas (altas, según Cohan, para demostrar que esto va en serio, pero siempre mucho más baratas que lo que supone acudir a una feria convencional; un veinte por ciento de ese gasto, estima).

Por muy virtual que sea, VIP Art Fair se inaugurará con una fiesta –real– en Nueva York.

Este es el principal aliciente que encuentran las galerías seleccionadas, pero no el único. Para los responsables de Alexander & Bonin, permite localizar a todos los coleccionistas del mundo en la misma feria; para Mary Sabbatino, de Lelong, facilita la exhibición de obras o artistas sin cabida en las ferias tradicionales; para Mizuma Art, pone en el mismo plano a grandes y pequeños

En la nómina final, dos españolas (la tercera sería la internacional Marlborough).  Juana de Aizpuru (que ha pagado 14.500 euros por su stand, frente a los 90.000 que invirtió en Miami o los más de 50.000 que se deja en ARCO), cree que VIP Art Fair puede ser la feria del futuro: «Se ahorra en transportes, en viajes, en tiempo que desatiendes la galería y en riesgos en los traslados. No dudé ni un momento en participar». La otra seleccionada,  Elba Benítez, es más cauta y valora los 12.000 euros invertidos: «La feria es un experimento. Pero es un club exclusivo, y, si te invitan a participar, he de estar allí. Mi compromiso será siempre con mis artistas. De VIP Art Fair me interesa que puedo alcanzar ámbitos a los que no he llegado porque no puedo económicamente o porque mi perfil no es el adecuado. Pero reconozco que esta no es la mejor manera de exhibir el trabajo de algunos de mis creadores». Benítez coincide con Cohan en su definición de VIP Art Fair: «La feria será como una gran red social. La organización facilitará al final los contactos de los agentes participantes –marchantes, curators, coleccionistas–. Esa información cuesta dinero».

Juana de Aizpuru

Ambas reconocen que una convocatoria así es un complemento a las convencionales y que no pasarán a hacer menos ferias, aunque esta sea un éxito. Y una institución, ¿compraría en una cita similar? Le preguntamos a Juan Antonio Álvarez Reyes, director del  CAAC, centro pionero en mostrar su colección de forma virtual en internet, gracias al videojuego del artista francés Pierre Giner: «Los museos públicos tienen un comité y un patronato, por lo que las ferias son los lugares menos indicados para comprar. En ellas se cierran tratos. No hace mucho, el teórico Lev Manovich se preguntaba si es posible el arte en una sociedad post 2.0. Esta es una iniciativa todavía 2.0. Yo soy escéptico, pero como lo soy con todo en internet que suponga pagar. Ahora bien, en tiempos de crisis hay que agudizar el ingenio, y esta feria puede ser una llamada de atención, aunque puliría aspectos como su duración».

Carlos Urroz, director de  ARCO, que alaba esta iniciativa «y todas las que dinamicen el mercado», encuentra tres lagunas: «La primera es que anula la experiencia de la obra en primera persona. La segunda es que esto se ha organizado como algo selecto y no para el gran público, lo que no crea nuevos coleccionistas. Tercero, acaba con el encuentro en los pasillos, con el mirar y el ser mirado… A las ferias no acuden solo galeristas y coleccionistas». Y a esto cabe puntualizar que, por muy virtual que sea,  VIP Art Fair se inaugurará con una fiesta –real– en Nueva York.

Carlos Urroz

Quien ya se ha registrado, tras recibir cuatro invitaciones, es el joven coleccionista español Joan Bonet, habitual de Basel, Frieze y la feria española: «Una iniciativa como esta me aporta información. Es la comodidad de estar en casa, conectarte después del trabajo y no perderme por los pasillos para saber si el artista que me interesa está o no». Sin embargo, no le mueve el ánimo de comprar: «Sí el de descubrir nombres y hacer contactos».

La suerte está echada. Y la nota alegre llega de nuevo de las galerías: «Me gusta saber que he abierto brecha y que publicito mi espacio –señala De Aizpuru–. ¡Mal se me tiene que dar si con tanto buen coleccionista no vendo dos piezas!». «He tenido que programar de manera especial, realizar gastos previos para dar lo mejor en la cita. Pero soy optimista –explica ahora Benítez–. Me va a compensar». La respuesta está a tan solo un clic.

Como funciona el site: Evitar codazos y horarios

El «sofware» que empleará VIP Art Fair es muy intuitivo, pero aportará más posibilidades a la navegación en función de si el usuario paga o no por su «entrada» para el salón

En esencia, el navegador de VIP Art Fair en Internet toma como referencia la topografía de una feria normal. Cuando el cibernauta entre en su «web», lo que encontrará será una especie de hall virtual con un mapa con los cuatro ámbitos en los que se divide el salón: Premiere Large, con 56 galerías, que exhiben hasta 20 obras cada una; Premiere Medium, 35 stands con 15 piezas; VIP Focus, 24 marchantes que ofrecen hasta siete piezas de un único artista; y VIP Emerging, para 24 espacios con artistas noveles que muestran trabajos producidos en los últimos dos años.

A partir de aquí podrá optar por cliquear en uno de los nombres de las 139 galerás participantes (entre ellas, las españolas Juana de Aizpuru y Elba Benítez), saltar de una a otra o regresar al menú principal. En cada stand le esperan entre 15 y 20 obras colgadas en sus «paredes», una función de zoom que permite navegar por sus superficies y el material de apoyo (fotos, vídeos y perfiles de los artistas), que aporta el marchante.

A los galeristas se les exige estar al pie de cañón entre 12 y 18 horas los días que dura la feria para cubrir todos los husos horarios del planeta

Si no tuvo la suerte de ser invitado por uno de ellos (el registro es gratuito, pero no la interacción, para la que se precisan contraseñas), tendrá que abonar 100 dólares los dos primeros días de la feria o 20 a partir del tercero para acceder a los privilegios del «site»: Pasar por caja da derecho a acceder a los almacenes de las galerías –donde descansan muchas más obras: hasta un total de cien para los que escogieron los stand más grandes y no más de 80 si se optó por la segunda opción–; publicar los recorridos personales en la sala VIP; acceder a vídeos específicos, creados para la ocasión, de determinados artistas en sus estudios; solicitar asesoramiento a los expertos en finanzas proporcionados por los patrocinadores e interactuar de tú tú con los galeristas a través de los sistemas integrados de chat y e-mail, u otros cauces como el Skype o el teléfono.

A estos se les exige estar al pie de cañón entre 12 y 18 horas los días que dura la feria para cubrir todos los husos horarios (la feria comienza el sábado 22 de enero a las 8.00 de la mañana en Nueva York y acaba el domingo 30 a las 7:59 en la ciudad americana). La tarjeta de crédito no sufrirá más, ya que todas las transacciones han de hacerse fuera del sistema.

 

Texto publicado el 15 de enero de 2011 en la web de ABC Cultural

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